Preguntas
Algunas veces me gusta recostarme aquí,
en este prado salpicado,
como por azar,
de espigas seducidas por un Sol descarado.
Y es, cuando me encuentro aquí,
el momento en el que recuerdo a mi Abuela decir:
“Niña, algún día lo entenderás todo”.
No se trata de ensuciar su credibilidad con reproches,
claro que no,
principalmente porque casi no presté atención a
cómo se ponía en marcha ese mecanismo absurdo.
Intento ir a mi Aire.
El tema va de ignorancia,
y de ganas de darle una patada a esa ignorancia.
Porque entiendo pocas cosas.
No sé por qué murieron dos parejas de peces con un par de días de diferencia.
Flotaban ausentes en mi pecera.
Tampoco entiendo por qué no puedo recordar con claridad
la cara de todos los hombres que me hablaron antes de dormir.
Ni el motivo de ser zurda en lugar de ser diestra.
¿Lo sabes tú?
Él se marchó perdiéndose el crecimiento de mis pechos.
¿Lo entiendes tú?
Porque yo no acierto a comprender nada por ahora,
o casi nada.
Esta noche volverá a cerrarse la puerta,
dejando afuera millones de preguntas para las que pocos tienen respuesta.
Y, si mi abuela tenía una respuesta…
¿por qué no la dejo escrita en su testamento, a modo de posdata al menos?
¿Lo sabes tú?
en este prado salpicado,
como por azar,
de espigas seducidas por un Sol descarado.
Y es, cuando me encuentro aquí,
el momento en el que recuerdo a mi Abuela decir:
“Niña, algún día lo entenderás todo”.
No se trata de ensuciar su credibilidad con reproches,
claro que no,
principalmente porque casi no presté atención a
cómo se ponía en marcha ese mecanismo absurdo.
Intento ir a mi Aire.
El tema va de ignorancia,
y de ganas de darle una patada a esa ignorancia.
Porque entiendo pocas cosas.
No sé por qué murieron dos parejas de peces con un par de días de diferencia.
Flotaban ausentes en mi pecera.
Tampoco entiendo por qué no puedo recordar con claridad
la cara de todos los hombres que me hablaron antes de dormir.
Ni el motivo de ser zurda en lugar de ser diestra.
¿Lo sabes tú?
Él se marchó perdiéndose el crecimiento de mis pechos.
¿Lo entiendes tú?
Porque yo no acierto a comprender nada por ahora,
o casi nada.
Esta noche volverá a cerrarse la puerta,
dejando afuera millones de preguntas para las que pocos tienen respuesta.
Y, si mi abuela tenía una respuesta…
¿por qué no la dejo escrita en su testamento, a modo de posdata al menos?
¿Lo sabes tú?