La mejor compañía
Hace unos años, odiaba quedarme sola y no tener nadie con quien hablar o pasar un rato divertido.
Pero el tiempo se ha encargado de enseñarme que los ratos que uno pasa a solas, si se emplean bien, pueden ser igual de buenos o incluso mejor que una tarde entre amigos.
Las horas de soledad en mi habitación escuchando música, leyendo, escribiendo o simplemente pensando me han hecho darme cuenta de muchas cosas que ninguna otra persona me podría enseñar. La soledad, si nos paramos a pensarlo, solo es un estado mental.
Pero el tiempo se ha encargado de enseñarme que los ratos que uno pasa a solas, si se emplean bien, pueden ser igual de buenos o incluso mejor que una tarde entre amigos.
Las horas de soledad en mi habitación escuchando música, leyendo, escribiendo o simplemente pensando me han hecho darme cuenta de muchas cosas que ninguna otra persona me podría enseñar. La soledad, si nos paramos a pensarlo, solo es un estado mental.





