Come what may
Hay gente a la que puedes seguir recurriendo aunque pase el tiempo y haya cosas que te separen. Siempre están ahí, dispuestos a echar una mano o a prestarte su hombro si necesitas llorar.
Otros, sin embargo, desaparecen como si los años y las circunstancias compartidas no valiesen absolutamente nada. Por suerte, de ellos también se aprende.
Otros, sin embargo, desaparecen como si los años y las circunstancias compartidas no valiesen absolutamente nada. Por suerte, de ellos también se aprende.





