Confesiones de un corazón roto
Hace tres años que pasó, duró solo un mes y, sin embargo, aún me pongo triste cuando escucho nuestra canción. De hecho, durante mucho tiempo no era capaz de escucharla sin ponerme a llorar.
Y ya no importa quién terminó, porque el final fue el mismo: los dos hechos polvo, perdimos una amistad y lo único que conseguimos fue acabar haciéndonos daño.
Una vez que una persona te ha defraudado de esa forma, nadie más puede arregarlo y no hay marcha atrás. Y pese a todo, ya no le odio.
Y ya no importa quién terminó, porque el final fue el mismo: los dos hechos polvo, perdimos una amistad y lo único que conseguimos fue acabar haciéndonos daño.
Una vez que una persona te ha defraudado de esa forma, nadie más puede arregarlo y no hay marcha atrás. Y pese a todo, ya no le odio.





