I walk the line
Aprender es duro. Cuesta tiempo, esfuezo, dejar de lado otras cosas y, a veces, renunciar a algo para conseguirlo.
Pero aprender por las malas es aún peor. Los golpes, las caídas, los desengaños, quitarse la venda... No merece la pena sacar una lección en claro si, a cambio, hay que sacrificar las cosas buenas. Porque, en esto como en todo, hay heridad que nunca terminan de cicatrizar.
Pero aprender por las malas es aún peor. Los golpes, las caídas, los desengaños, quitarse la venda... No merece la pena sacar una lección en claro si, a cambio, hay que sacrificar las cosas buenas. Porque, en esto como en todo, hay heridad que nunca terminan de cicatrizar.





