Sobreponerse a las decepciones
Pensaba que era mi amigo, que podía confiar en él y que nos llevaríamos bien por mucho tiempo. Pero no, hay cosas que aunque no me haya dicho están ahí, y la decepción ha sustituído a la confianza. No puedo seguir llamándole amigo porque empiezo a darme cuenta de que quizá nunca lo ha sido.
No obstante, de todo se aprende: las malas experiencias duelen, pero son las cicatrices las que nos recuerdan que el pasado ha existido, y que la confianza no puede ganarse de la noche a la mañana.
No obstante, de todo se aprende: las malas experiencias duelen, pero son las cicatrices las que nos recuerdan que el pasado ha existido, y que la confianza no puede ganarse de la noche a la mañana.





