logotipo

img_google
No puedo respirar cuando tú me miras
Pensamientos, confesiones y cualquier cosa que pase por mi mente.
Acerca de
22. Spanish. Fangirl. Student. Funny. Dreamer. Ironic. Independent. Crazy.
Sindicación
 
Capítulo 9
Se sentía más tranquila y, pese a que la confesión de José Antonio le había pillado por sorpresa, Lena tenía muy claro lo que quería decirle, y sabía que era el momento.
- Hacía tiempo que nadie se preocupaba por mí tanto como tú.
- No tiene nada que ver con que conociese a tu padre -dijo sin dudar- Eres una buena chica, y quiero ayudarte.
- No necesito ayuda -se apresuró a aclarar- He llegado hasta aquí sola, y voy a seguir así.
Le costaba decirlo sin titubear, pero por la expresión de él entendió que el mensaje había quedado claro. No necesitaba un amigo, ni un protector, ni mucho menos alguien que pudiese perjudicar sus estudios o su futura carrera. Si algún día llegaba a algo importante, no quería que nadie tuviese la impresión de que él había tenido algo que ver.
- Está bien, tú ganas -concedió ofreciéndole su mano- Solo soy tu profesor.
- Siempre ha sido así -aceptó- Gracias.
- No hay de qué.
Cuando dejó el despacho, los sentimientos eran opuestos. Se alegraba de haberle contado lo que le daba vueltas desde hacía días, pero era consciente de que le había cerrado la puerta en las narices a la primera persona que intentaba ir más allá. Él le había dado consejos, había sido un hombro en que llorar y le había dado razones para creer en sí misma, y después de aquello su vida no podía ser igual.
El día en que la carta de la fundación llegó, un mes y medio más tarde, tuvo la esperanza de que miles de kilómetros podrían servir para empezar de nuevo.
No