Missing you
La primera vez que escuché tu voz, fue confuso y complicado. Debía tener unos quince años, y nunca me había emocionado de esa forma solo con un par de palabras y un acento curioso y divertido.
Con diecisiete ya era mucho más que eso: eran palabras, miradas, sonrisas, y una complicidad que, la mayoría de las veces, parece que solo yo noto. Pero a pesar de la distancia y de la separación, los sentimientos eran suficiente para que todo me pareciese especial.
Parece mentira que haya pasado tanto tiempo y que te cada vez me importes más, pero tenga que conformarme con echarte de menos. Solo tu voz me recuerda que aún merece la pena.
Con diecisiete ya era mucho más que eso: eran palabras, miradas, sonrisas, y una complicidad que, la mayoría de las veces, parece que solo yo noto. Pero a pesar de la distancia y de la separación, los sentimientos eran suficiente para que todo me pareciese especial.
Parece mentira que haya pasado tanto tiempo y que te cada vez me importes más, pero tenga que conformarme con echarte de menos. Solo tu voz me recuerda que aún merece la pena.





