Sin pretenderlo
La tristeza puede apoderarse de tí aunque hagas todo lo posible por evitarlo.
Llegarte a la cabeza, bajar hasta los ojos y quedarse en el corazón.
Y de repente no sabes cómo poner remedio.
Llegarte a la cabeza, bajar hasta los ojos y quedarse en el corazón.
Y de repente no sabes cómo poner remedio.





