Bonifacio: El cazador de pesadillas
Texto: Pablo A
Ilustraciones: Stuffen

Érase una vez un peluche gordinflón y algo feote que se llamaba Bonifacio. Bonifacio vivía desde hacía ya mucho tiempo en la tienda de peluches. Como sabéis, casi todos los peluches tienen un niño con el que les encanta jugar. Pero Bonifacio, después de tanto tiempo, no había conseguido todavía el suyo. Esto le hacía sentirse un poco triste. Cada vez que veía entrar un crío por la puerta de la tienda, ponía su mejor aspecto de osito gordote para gustar mucho y tener la suerte de ser el elegido. Aunque siempre ocurría que elegían a otros muñecos más bonitos que él y, Bonifacio, se quedaba muy desanimado pensando que nunca conseguiría su niño.
Un día, cuando ya Bonifacio estaba empezando a pensar que nunca lo elegirían a él, entró un señor a la tienda de peluches. Este hombre llevaba mucha prisa. Bonifacio lo miró un poco desganado y ni siquiera se incorporó como hacía siempre para conseguir ponerse los más guapo posible. El señor dio una pasada rápida por las estanterías sin saber muy bien qué escoger y, de repente, sonó su teléfono.

Como el hombre tenía mucha prisa porque lo habían llamado, cogió sin mirar un muñeco de la estantería.
De pronto, Bonifacio notó cómo lo zarandeaban. ¡Que susto! Ese hombre lo había cogido de repente y sin avisar. Se lo llevó a toda prisa al tendero para que lo envolviera en un papel de regalo. Y allí se quedó Bonifacio. Todo quieto, sin poder moverse por el susto que llevaba y envuelto en papel.
Así pasó un buen rato y notaba cómo lo llevaban de aquí para allá hasta que oyó unas voces.
- ¡Papá, papá! Qué me has traído para mi cumpleaños. – Decía un niño.
- Mira, Fermín, este paquete es para ti. – Le contestó el padre.
Bonifacio notó cómo unas manos más pequeñas lo cogían y empezaban a romper a toda prisa el papel que lo envolvía. En un momento, Bonifacio volvió a ver la luz y tenía frente a sí la cara de un precioso niño. ¡Ese iba a ser su niño!. Bonifacio estaba la mar de contento porque por fin lo había conseguido. Pero, de pronto, vio que Fermín lo miraba de un modo extraño mientras decía a su padre.
- ¡Qué rollo! Un peluche. Y encima feo. Yo quería un videojuego, no un muñeco.
Fermín estaba muy enfadado y Bonifacio, que vio cómo su niño no lo quería, se puso muy triste pensando que lo iban a devolver a la tienda de nuevo. Sin embargo, una dulce voz de mujer habló a la espalda de Bonifacio. Era la mamá del niño.
- ¡Pero Fermín! ¿Tú sabes qué es este muñeco?
Bonifacio miraba curioso esperando lo que la madre iba a decir
- ¡Es un cazador de pesadillas! – Siguió la mujer
Fermín no estaba del todo convencido, todavía no le gustaba ese muñeco soso que le habían regalado y que no parecía hacer nada divertido, como hablar o lanzar flechas contra los enemigos. Sin embargo, eso de cazar pesadillas ya era algo. Precisamente las dos noches anteriores había tenido unas pesadillas muy malas en las que salía un tremendo monstruo que se comía todos sus juguetes.
- ¿Ah sí? ¿Y cómo las caza? – Preguntó Fermín curioso.
- Eso es un secreto de Bonifacio – Contestó la madre
- ¿Cómo sabes que se llama Bonifacio? – Dijo Fermín
- Porque lo pone aquí, mira – Respondió la madre señalando la etiqueta donde Bonifacio llevaba su nombre.

El padre, que había estado escuchando la conversación, cogió a Bonifacio y, muy serio, le puso la espada de plástico que Fermín guardaba en el cajón de los juguetes y dijo:
- Yo te nombro cazador de pesadillas de esta casa, al servicio de Fermín. ¡He dicho!
Bonifacio se quedó aterrorizado. ¡El nunca había cazado una pesadilla! Ni siquiera sabía cómo era una pesadilla ¡Cómo iba a saber cazarlas! Pero el peluche no quería perder a su niño, le había costado mucho conseguirlo y ahora no pensaba renunciar a él. ¡Haría lo que fuera por conservarlo!
Fermín cogió al muñeco y lo miró fijamente a los ojos de cristal. Lo examinó por arriba y por abajo, le dio un par de vueltas por aquí y por allá y dijo:
- Bueno, si caza pesadillas no está tan mal – Y lo colocó sobre la mesita de noche, al lado de la lámpara. Luego apagó la luz y Bonifacio se quedó allí casi a oscuras, en su nuevo hogar.

Cuando ya no había ninguna persona cerca, oyó, al lado suyo, que alguien decía:
- Tú no has cazado una pesadilla en tu vida, seguro
Bonifacio miró a su lado y vio que la lámpara de la mesita de noche le miraba con un gesto que parecía de pocos amigos.
- Hola lámpara. Soy Bonifacio, cazador de pesadillas – Saludó el peluche a su nueva compañera.
La lámpara, que estaba enfadada, le dijo:
- Repito que tú no has cazado una pesadilla en tu vida y vienes aquí a quitarme mi puesto. Yo soy quien espanta las pesadillas con mi luz. Tú ni siquiera iluminas un poquito.
Bonifacio, que quería llevarse bien con su nueva vecina no se enfadó y contestó a la lámpara:
- ¿Y tú no podrías enseñarme cómo son las pesadillas? – Y continuó un poco triste – Es que tienes razón, yo no he cazado nunca pesadillas, pero me ha costado mucho conseguir este niño y ahora no quiero perderlo.
La lámpara, que aunque era un poco gruñona y estaba algo celosa, no era mala, le dijo:
- Bueno, haremos un trato, Yo espanto a las pesadillas cuando esté encendida y, cuando me apaguen, si viene alguna, tú la cazas.
Bonifacio, lleno de alegría dijo:
- ¡Gracias lámpara! – Vamos a ser muy buenos amigos.
Por fin llegó la noche. Durante los primeros minutos, Fermín dormía con la luz encendida y Bonifacio observaba a su nueva amiga, la lámpara, para aprender de ella. Bonifacio estaba muy atento a su nuevo trabajo, no quería hacer nada mal, Fermín iba a ser su niño para siempre y tenía que cazar cualquier pesadilla que se acercara a él. Se ve que las pesadillas ya conocían a la lámpara porque, mientras estuvo encendida, ninguna se atrevió a molestar al niño. Pero, al rato, apagaron la luz. La lámpara le dijo a Bonifacio en voz baja:
- ¡Atento!, llegó tu hora.

Bonifacio se puso alerta, mirando a un lado y a otro, con la cara muy seria.
- Si viene una pesadilla, se va a enterar – Le dijo a su amiga.
Al cabo de un rato, vio una sombra extraña que se colaba por la rendija de la ventana y se dirigía hacia su niño ¡Era una pesadilla! Bonifacio, a toda prisa, se lanzó a por ella como si fuera el mismísimo Superman. Pero la pesadilla, que lo vio llegar, se escabulló de entre los peludos brazos del peluche y salió disparada por donde había entrado.

- Jo. No la he podido cazar. – Dijo apenado
- Bueno. Al menos la has espantado y Fermín no ha tenido un mal sueño – Le consoló la lámpara de la mesita.
- Bueno sí, algo es algo – Se conformó Bonifacio.
Mientras hablaban, otra sombra se deslizó por debajo de la puerta de la habitación de Fermín.

Sigilosamente, para que no la vieran la lámpara y el peluche, que seguían hablando en la mesita de noche, se fue acercando a la cama muy poco a poco, pegada a la pared. Al alcanzar los pies de la cama, subió enredándose a la pata. Se metió bajo el edredón y comenzó a avanzar hacia la cabecera de la cama hasta que, por fin, alcanzó la almohada. ¡Lo había conseguido! Estaba allí, y tenía a Fermín a su alcance. Éste pronto estaría teniendo sueños horribles que ella le haría tener. Empezó a meterse en la cabeza de Fermín muy despacio, por el oído, muy poco a poco, para no despertarlo. Pero, cuando ya lo iba a conseguir, notó como algo la cogía por detrás, miró a su cola y se dio cuenta de que Bonifacio la había agarrado. Este, con cara enfadada, la cogió y la sacudió mientras le decía:
- ¡Ven aquí, pesadilla! ¿Crees que puedes molestar a mi niño sin que te pase nada?. ¡Ahora te vas a enterar! – Mientras le decía todo esto, Bonifacio tenía a la pesadilla cogida con las dos manos y le daba vueltas en el aire. Ésta empezaba a marearse y comenzó a suplicarle que la dejara, que prometía no volver. Bonifacio seguía mareándola y la pesadilla continuaba suplicando cuando Fermín se despertó. Al abrir los ojos, observó cómo Bonifacio le daba vueltas a algo feo que no paraba de decir que no volvería nunca, que lo soltara. Por fin, el peluche, soltó a la sombra, que se estrelló contra el cristal de la ventana y, rápidamente, salió huyendo por la rendija de ésta. Bonifacio se dirigió al cristal y, desde allí, gritó - ¡Ni se te ocurra volver!
La lámpara, asombrada, gritaba: - ¡Bravo! ¡bravo! – y hubiera aplaudido si llega a tener manos; pero cuando se dio cuenta de que Fermín estaba despierto, volvió a quedarse quieta, como hacen las lamparitas de noche.

Bonifacio también se dio cuenta de que su niño estaba despierto y, igual que la lamparita, permaneció quieto en el sitio como siempre hacen los peluches. Pero Fermín lo había visto ¡Había visto como su nuevo peluche había cazado una pesadilla!. Así que lo cogió, lo metió en la cama con él y volvió a dormirse abrazándolo. Esa fue la primera noche que Bonifacio había cumplido el sueño de todo buen peluche: ¡Dormir con su niño!.
Y fue desde aquella noche que Fermín dormía abrazado siempre a su peluche. Y Bonifacio, feliz junto a su niño, vigilaba para que ninguna pesadilla volviera a aparecer porque se había convertido en Bonifacio, ¡el mejor cazador de pesadillas del mundo!
FIN
Ilustraciones: Stuffen
Érase una vez un peluche gordinflón y algo feote que se llamaba Bonifacio. Bonifacio vivía desde hacía ya mucho tiempo en la tienda de peluches. Como sabéis, casi todos los peluches tienen un niño con el que les encanta jugar. Pero Bonifacio, después de tanto tiempo, no había conseguido todavía el suyo. Esto le hacía sentirse un poco triste. Cada vez que veía entrar un crío por la puerta de la tienda, ponía su mejor aspecto de osito gordote para gustar mucho y tener la suerte de ser el elegido. Aunque siempre ocurría que elegían a otros muñecos más bonitos que él y, Bonifacio, se quedaba muy desanimado pensando que nunca conseguiría su niño.
Un día, cuando ya Bonifacio estaba empezando a pensar que nunca lo elegirían a él, entró un señor a la tienda de peluches. Este hombre llevaba mucha prisa. Bonifacio lo miró un poco desganado y ni siquiera se incorporó como hacía siempre para conseguir ponerse los más guapo posible. El señor dio una pasada rápida por las estanterías sin saber muy bien qué escoger y, de repente, sonó su teléfono.
Como el hombre tenía mucha prisa porque lo habían llamado, cogió sin mirar un muñeco de la estantería.
De pronto, Bonifacio notó cómo lo zarandeaban. ¡Que susto! Ese hombre lo había cogido de repente y sin avisar. Se lo llevó a toda prisa al tendero para que lo envolviera en un papel de regalo. Y allí se quedó Bonifacio. Todo quieto, sin poder moverse por el susto que llevaba y envuelto en papel.
Así pasó un buen rato y notaba cómo lo llevaban de aquí para allá hasta que oyó unas voces.
- ¡Papá, papá! Qué me has traído para mi cumpleaños. – Decía un niño.
- Mira, Fermín, este paquete es para ti. – Le contestó el padre.
Bonifacio notó cómo unas manos más pequeñas lo cogían y empezaban a romper a toda prisa el papel que lo envolvía. En un momento, Bonifacio volvió a ver la luz y tenía frente a sí la cara de un precioso niño. ¡Ese iba a ser su niño!. Bonifacio estaba la mar de contento porque por fin lo había conseguido. Pero, de pronto, vio que Fermín lo miraba de un modo extraño mientras decía a su padre.
- ¡Qué rollo! Un peluche. Y encima feo. Yo quería un videojuego, no un muñeco.
Fermín estaba muy enfadado y Bonifacio, que vio cómo su niño no lo quería, se puso muy triste pensando que lo iban a devolver a la tienda de nuevo. Sin embargo, una dulce voz de mujer habló a la espalda de Bonifacio. Era la mamá del niño.
- ¡Pero Fermín! ¿Tú sabes qué es este muñeco?
Bonifacio miraba curioso esperando lo que la madre iba a decir
- ¡Es un cazador de pesadillas! – Siguió la mujer
Fermín no estaba del todo convencido, todavía no le gustaba ese muñeco soso que le habían regalado y que no parecía hacer nada divertido, como hablar o lanzar flechas contra los enemigos. Sin embargo, eso de cazar pesadillas ya era algo. Precisamente las dos noches anteriores había tenido unas pesadillas muy malas en las que salía un tremendo monstruo que se comía todos sus juguetes.
- ¿Ah sí? ¿Y cómo las caza? – Preguntó Fermín curioso.
- Eso es un secreto de Bonifacio – Contestó la madre
- ¿Cómo sabes que se llama Bonifacio? – Dijo Fermín
- Porque lo pone aquí, mira – Respondió la madre señalando la etiqueta donde Bonifacio llevaba su nombre.
El padre, que había estado escuchando la conversación, cogió a Bonifacio y, muy serio, le puso la espada de plástico que Fermín guardaba en el cajón de los juguetes y dijo:
- Yo te nombro cazador de pesadillas de esta casa, al servicio de Fermín. ¡He dicho!
Bonifacio se quedó aterrorizado. ¡El nunca había cazado una pesadilla! Ni siquiera sabía cómo era una pesadilla ¡Cómo iba a saber cazarlas! Pero el peluche no quería perder a su niño, le había costado mucho conseguirlo y ahora no pensaba renunciar a él. ¡Haría lo que fuera por conservarlo!
Fermín cogió al muñeco y lo miró fijamente a los ojos de cristal. Lo examinó por arriba y por abajo, le dio un par de vueltas por aquí y por allá y dijo:
- Bueno, si caza pesadillas no está tan mal – Y lo colocó sobre la mesita de noche, al lado de la lámpara. Luego apagó la luz y Bonifacio se quedó allí casi a oscuras, en su nuevo hogar.
Cuando ya no había ninguna persona cerca, oyó, al lado suyo, que alguien decía:
- Tú no has cazado una pesadilla en tu vida, seguro
Bonifacio miró a su lado y vio que la lámpara de la mesita de noche le miraba con un gesto que parecía de pocos amigos.
- Hola lámpara. Soy Bonifacio, cazador de pesadillas – Saludó el peluche a su nueva compañera.
La lámpara, que estaba enfadada, le dijo:
- Repito que tú no has cazado una pesadilla en tu vida y vienes aquí a quitarme mi puesto. Yo soy quien espanta las pesadillas con mi luz. Tú ni siquiera iluminas un poquito.
Bonifacio, que quería llevarse bien con su nueva vecina no se enfadó y contestó a la lámpara:
- ¿Y tú no podrías enseñarme cómo son las pesadillas? – Y continuó un poco triste – Es que tienes razón, yo no he cazado nunca pesadillas, pero me ha costado mucho conseguir este niño y ahora no quiero perderlo.
La lámpara, que aunque era un poco gruñona y estaba algo celosa, no era mala, le dijo:
- Bueno, haremos un trato, Yo espanto a las pesadillas cuando esté encendida y, cuando me apaguen, si viene alguna, tú la cazas.
Bonifacio, lleno de alegría dijo:
- ¡Gracias lámpara! – Vamos a ser muy buenos amigos.
Por fin llegó la noche. Durante los primeros minutos, Fermín dormía con la luz encendida y Bonifacio observaba a su nueva amiga, la lámpara, para aprender de ella. Bonifacio estaba muy atento a su nuevo trabajo, no quería hacer nada mal, Fermín iba a ser su niño para siempre y tenía que cazar cualquier pesadilla que se acercara a él. Se ve que las pesadillas ya conocían a la lámpara porque, mientras estuvo encendida, ninguna se atrevió a molestar al niño. Pero, al rato, apagaron la luz. La lámpara le dijo a Bonifacio en voz baja:
- ¡Atento!, llegó tu hora.
Bonifacio se puso alerta, mirando a un lado y a otro, con la cara muy seria.
- Si viene una pesadilla, se va a enterar – Le dijo a su amiga.
Al cabo de un rato, vio una sombra extraña que se colaba por la rendija de la ventana y se dirigía hacia su niño ¡Era una pesadilla! Bonifacio, a toda prisa, se lanzó a por ella como si fuera el mismísimo Superman. Pero la pesadilla, que lo vio llegar, se escabulló de entre los peludos brazos del peluche y salió disparada por donde había entrado.
- Jo. No la he podido cazar. – Dijo apenado
- Bueno. Al menos la has espantado y Fermín no ha tenido un mal sueño – Le consoló la lámpara de la mesita.
- Bueno sí, algo es algo – Se conformó Bonifacio.
Mientras hablaban, otra sombra se deslizó por debajo de la puerta de la habitación de Fermín.
Sigilosamente, para que no la vieran la lámpara y el peluche, que seguían hablando en la mesita de noche, se fue acercando a la cama muy poco a poco, pegada a la pared. Al alcanzar los pies de la cama, subió enredándose a la pata. Se metió bajo el edredón y comenzó a avanzar hacia la cabecera de la cama hasta que, por fin, alcanzó la almohada. ¡Lo había conseguido! Estaba allí, y tenía a Fermín a su alcance. Éste pronto estaría teniendo sueños horribles que ella le haría tener. Empezó a meterse en la cabeza de Fermín muy despacio, por el oído, muy poco a poco, para no despertarlo. Pero, cuando ya lo iba a conseguir, notó como algo la cogía por detrás, miró a su cola y se dio cuenta de que Bonifacio la había agarrado. Este, con cara enfadada, la cogió y la sacudió mientras le decía:
- ¡Ven aquí, pesadilla! ¿Crees que puedes molestar a mi niño sin que te pase nada?. ¡Ahora te vas a enterar! – Mientras le decía todo esto, Bonifacio tenía a la pesadilla cogida con las dos manos y le daba vueltas en el aire. Ésta empezaba a marearse y comenzó a suplicarle que la dejara, que prometía no volver. Bonifacio seguía mareándola y la pesadilla continuaba suplicando cuando Fermín se despertó. Al abrir los ojos, observó cómo Bonifacio le daba vueltas a algo feo que no paraba de decir que no volvería nunca, que lo soltara. Por fin, el peluche, soltó a la sombra, que se estrelló contra el cristal de la ventana y, rápidamente, salió huyendo por la rendija de ésta. Bonifacio se dirigió al cristal y, desde allí, gritó - ¡Ni se te ocurra volver!
La lámpara, asombrada, gritaba: - ¡Bravo! ¡bravo! – y hubiera aplaudido si llega a tener manos; pero cuando se dio cuenta de que Fermín estaba despierto, volvió a quedarse quieta, como hacen las lamparitas de noche.
Bonifacio también se dio cuenta de que su niño estaba despierto y, igual que la lamparita, permaneció quieto en el sitio como siempre hacen los peluches. Pero Fermín lo había visto ¡Había visto como su nuevo peluche había cazado una pesadilla!. Así que lo cogió, lo metió en la cama con él y volvió a dormirse abrazándolo. Esa fue la primera noche que Bonifacio había cumplido el sueño de todo buen peluche: ¡Dormir con su niño!.
Y fue desde aquella noche que Fermín dormía abrazado siempre a su peluche. Y Bonifacio, feliz junto a su niño, vigilaba para que ninguna pesadilla volviera a aparecer porque se había convertido en Bonifacio, ¡el mejor cazador de pesadillas del mundo!
FIN
Mi primera exposición (sí, a mi edad)
El Sábado 25 de Junio al fin celebré la inauguración de mi primera exposición pictórica. Sé que es algo que debía haber hecho hace mucho tiempo, pero siempre encontré alguna disculpa para no solicitar salas...
Es muy difícil armarse de valor, ponerse a pintar para una exposición (los millones de cuadros y dibujos que tenía de antes, no me parecía que encajaban entre sí). Pero bueno, parece que ya lo he superado, en parte gracias a Internet, donde he ido acostumbrándome a mostrar mi obra y mis escritos.
En fin, la exposición salió bien. Fue bastante gente, aunque de manera dosificada.
El local no era nada del otro mundo, pero mis cuadros quedaron muy bien.
Mi obra gustó y no dejaron de hacerme la pelota en toda la noche, llamándome cosas como "la pintora", la artista", etc...
No recuerdo que me hicieran tanto la pelota desde el año en que don Rafael (profesor de Bellas Artes de la vieja escuela, misógino y muy exigente) me libreró del examen práctico de anatomía artística, debido a la calidad de mis dibujos de clase; o desde la época en que era la única chica heterosexual en un grupo de gays tíos buenos.
Bueno, por Internet sí que me suelen hacer la pelota, pero éso es normal...
Os dejo una foto de "la artista" con el cuadro que tuvo más éxito de todos (normal, es el mejor...)
Sobre mis primeros enlaces (parte II)
Ya siendo participante del concurso "20 blogs", observé cómo un nuevo mundo de blogs, de todos los tamaños, formas y colores se abría ante mis ojos.
De esta manera descubrí el famoso diario de la miss inteligente (ella lo escribe con "J"). -http://blogs.ya.com/soyunamiss/-
El diario de la miss es uno de los más leídos de Ya.com, así como de los más votados (al empezar el citado concurso, ya iba en cabeza). Así que el paseo por su blog se me antojó como cita obligada.
Repasando algunos posts (por encima, porque a veces no hay manera de leer lo que la "chica" nos quiere expresar), comprendí que se trataba del blog de una persona con bastante sentido del humor (probablemente un chico), que se dedica a satirizar el mundillo del famoseo, mediante "textos" pésimamente redactados, sin asomo de las reglas de ortografía o puntuación.
Pues sí, la ocurrencia tiene su gracia, pero, éso no es suficiente para "enganchar" a alguien como yo (al menos de momento).
Leyendo los comentarios que le dedican a la miss, sí que encontré algunos interesantes, ingeniosos, frescos, diferentes, que me llevaron hacia nuevos personajes, con nuevos blogs...
Me llamó la atención un tal "Maleducado" (http://blogs.ya.com/maleducado/,) que le dedica todo tipo de perlitas a la miss (perlitas tipo: putilla, me voy a hacer tu amigo). Maleducado tiene su propio blog, que es un poco cutrongo (las cosas como son), en el que nos muestra su maleducada, particular, soez y radical manera de ver la vida, que, por qué no, muchas veces es acertada (en cuanto a los contenidos, no los continentes), aunque otras no.
Maleducado se comporta constantemente de manera vulgar, exagerando siempre sus malos modos y peores contestaciones (es de los que necesitan un lavado de boca con mucho jabón), exepto cuando se dirige a la madre de La Canalla (más tarde hablaré de ella), con la que se está redimiendo porque la niña se le quejó un día que su madre había leído ciertas cosas poco bonitas acerca de ella.
Puedo verle la gracia al tipo de humor del Sr maleducado, que sin duda es un personaje que nade tiene que ver con la persona que teclea, pero, la verdad, no es mi estilo.
A pesar de todo, cabe destacar un detalle del blog de este señor. Se trata del hecho de poner el título "personas que me hacen la pelota" a los enlaces de su polémico blog.
No, yo no pienso hacer la pelota al señor maleducado, ni busco que me la haga él.
Tanto en el blog de la miss como en el del maleducado, nos encontramos con comentarios de "La canalla" (http://www.blogs.ya.com/lacanalla/ )y "Pilimindrina" (http://blogs.ya.com/pilimindrina/); son nicks bien escogidos, que de por sí llaman la atención. Por supuesto, me dirijí a echar un vistazo a aquéllo que estas dos chicas tenían que decirnos.
Pilimindrina se desveló como una chica simpática y abierta, dispuesta a contarnos sus correrías de soltera en Reino Unido. Sus palabras tienen un cierto aroma a "Bridget Jones" y no dejan de ser interesantes a la par que graciosas, aunque para mi gusto, abuse de posts excesivamente largos, los cuales producen mucha pereza a la hora de leerlos enteros.
Pilimindrina nos habla de su mundo de una manera correcta, natural, con bastante desparpajo e ironía.
Esta chica tiene chispa.
En el blog de La Canalla, nos encontramos a una muchacha llena de vida y descaro. Ella no tiene inconveniente alguno en hablarnos acerca de sus sentimientos y emociones, cosa que acostumbra a hacer con una soltura envidiable, aunque a veces parezca un poco brutita la niña.
Parece ser que nuestra canalla tiene un montón de fans, que a manera de audiencia incondicional, colaboran en mantener su rinción con vida.
Tengo que decir que me siento un poco identificada con esta chica, debido a su "aparente" espontaneidad, sus ganas de reir y hacer reir (da la sensación que la Canalla dota al sentido del humor la misma importancia que yo), porque pinta y por algunas cosas que le suceden.
Lo mejor de todo es que su estrategia de Marketing es tal, que incluso tiene un lenguaje propio que incluye palabras como "pitipojos" (ahora mismo no estoy muy segura de si la ha inventado ella, porque ya me la he encontrado en otro lugar).
Leyendo artículos y comentarios en el blog de la Canalla, me encontré con un mensaje que nos emplazaba a otro blog, con el único fin de hallar la crítica del mismo.
Así es como di con el blog del Sr (Naranjahttp://blogs.ya.com/fresassalvajes/).
El Sr Naranja se dedica a destripar blogs ajenos, haciendo gala de un lenguaje bastante culto y exquisito, así como de un humor altamente ácido.
Parece ser que este señor tiende a escoger los blogs más visitados o votados en el concurso, para sacarles toda la miga, criticándolos de una manera tremendamente fina y elegante.
Tras esta máscara "machacona", parece esconderse una persona amable y dialogante, amiga de las buenas maneras.
Sin duda, es mi estilo.
Para finalizar, les tengo que hablar de un nuevo blog, que no por estar empezando, es menos significativo.
Se trata del blog de Tonelete y Badulake (http://blogs.ya.com/badutone/), que se revela como un blog-cuento, una página en la que nos han empezado a contar una historia mágica y maravillosa, de dos seres entrañables y aparentemente inocentes.
Estaré impaciente por ver cómo continúan sus aventuras.
Stu.
De esta manera descubrí el famoso diario de la miss inteligente (ella lo escribe con "J"). -http://blogs.ya.com/soyunamiss/-
El diario de la miss es uno de los más leídos de Ya.com, así como de los más votados (al empezar el citado concurso, ya iba en cabeza). Así que el paseo por su blog se me antojó como cita obligada.
Repasando algunos posts (por encima, porque a veces no hay manera de leer lo que la "chica" nos quiere expresar), comprendí que se trataba del blog de una persona con bastante sentido del humor (probablemente un chico), que se dedica a satirizar el mundillo del famoseo, mediante "textos" pésimamente redactados, sin asomo de las reglas de ortografía o puntuación.
Pues sí, la ocurrencia tiene su gracia, pero, éso no es suficiente para "enganchar" a alguien como yo (al menos de momento).
Leyendo los comentarios que le dedican a la miss, sí que encontré algunos interesantes, ingeniosos, frescos, diferentes, que me llevaron hacia nuevos personajes, con nuevos blogs...
Me llamó la atención un tal "Maleducado" (http://blogs.ya.com/maleducado/,) que le dedica todo tipo de perlitas a la miss (perlitas tipo: putilla, me voy a hacer tu amigo). Maleducado tiene su propio blog, que es un poco cutrongo (las cosas como son), en el que nos muestra su maleducada, particular, soez y radical manera de ver la vida, que, por qué no, muchas veces es acertada (en cuanto a los contenidos, no los continentes), aunque otras no.
Maleducado se comporta constantemente de manera vulgar, exagerando siempre sus malos modos y peores contestaciones (es de los que necesitan un lavado de boca con mucho jabón), exepto cuando se dirige a la madre de La Canalla (más tarde hablaré de ella), con la que se está redimiendo porque la niña se le quejó un día que su madre había leído ciertas cosas poco bonitas acerca de ella.
Puedo verle la gracia al tipo de humor del Sr maleducado, que sin duda es un personaje que nade tiene que ver con la persona que teclea, pero, la verdad, no es mi estilo.
A pesar de todo, cabe destacar un detalle del blog de este señor. Se trata del hecho de poner el título "personas que me hacen la pelota" a los enlaces de su polémico blog.
No, yo no pienso hacer la pelota al señor maleducado, ni busco que me la haga él.
Tanto en el blog de la miss como en el del maleducado, nos encontramos con comentarios de "La canalla" (http://www.blogs.ya.com/lacanalla/ )y "Pilimindrina" (http://blogs.ya.com/pilimindrina/); son nicks bien escogidos, que de por sí llaman la atención. Por supuesto, me dirijí a echar un vistazo a aquéllo que estas dos chicas tenían que decirnos.
Pilimindrina se desveló como una chica simpática y abierta, dispuesta a contarnos sus correrías de soltera en Reino Unido. Sus palabras tienen un cierto aroma a "Bridget Jones" y no dejan de ser interesantes a la par que graciosas, aunque para mi gusto, abuse de posts excesivamente largos, los cuales producen mucha pereza a la hora de leerlos enteros.
Pilimindrina nos habla de su mundo de una manera correcta, natural, con bastante desparpajo e ironía.
Esta chica tiene chispa.
En el blog de La Canalla, nos encontramos a una muchacha llena de vida y descaro. Ella no tiene inconveniente alguno en hablarnos acerca de sus sentimientos y emociones, cosa que acostumbra a hacer con una soltura envidiable, aunque a veces parezca un poco brutita la niña.
Parece ser que nuestra canalla tiene un montón de fans, que a manera de audiencia incondicional, colaboran en mantener su rinción con vida.
Tengo que decir que me siento un poco identificada con esta chica, debido a su "aparente" espontaneidad, sus ganas de reir y hacer reir (da la sensación que la Canalla dota al sentido del humor la misma importancia que yo), porque pinta y por algunas cosas que le suceden.
Lo mejor de todo es que su estrategia de Marketing es tal, que incluso tiene un lenguaje propio que incluye palabras como "pitipojos" (ahora mismo no estoy muy segura de si la ha inventado ella, porque ya me la he encontrado en otro lugar).
Leyendo artículos y comentarios en el blog de la Canalla, me encontré con un mensaje que nos emplazaba a otro blog, con el único fin de hallar la crítica del mismo.
Así es como di con el blog del Sr (Naranjahttp://blogs.ya.com/fresassalvajes/).
El Sr Naranja se dedica a destripar blogs ajenos, haciendo gala de un lenguaje bastante culto y exquisito, así como de un humor altamente ácido.
Parece ser que este señor tiende a escoger los blogs más visitados o votados en el concurso, para sacarles toda la miga, criticándolos de una manera tremendamente fina y elegante.
Tras esta máscara "machacona", parece esconderse una persona amable y dialogante, amiga de las buenas maneras.
Sin duda, es mi estilo.
Para finalizar, les tengo que hablar de un nuevo blog, que no por estar empezando, es menos significativo.
Se trata del blog de Tonelete y Badulake (http://blogs.ya.com/badutone/), que se revela como un blog-cuento, una página en la que nos han empezado a contar una historia mágica y maravillosa, de dos seres entrañables y aparentemente inocentes.
Estaré impaciente por ver cómo continúan sus aventuras.
Stu.
Sobre mis primeros enlaces (Parte I)

Tras un período aproximado de un año utilizando Internet con cierta asiduidad, descubriendo todo tipo de lugares en los que esparcirme así como divertirme echando unas risas que siempre han pretendido ser sanas, terminé hartándome del chateo y todo el protocolo que conlleva (si le puede decir así). Así es como una cosa me llevó a la otra y terminé por encontrar la editorial Atramentum, que es una página literaria de bastante éxito, con varias secciones, entre las que se incluye un dinámico foro.
Tras todo mi periplo por los mundos cibernéticos, la sensación que me producía el pertenecer a una comunidad como la de Atramentum se asemejaba mucho a la que podría sentir al encontrarme (al fin) entre los primeros de la clase.
En Atramentum siempre se pueden encontrar personas cultas, interesantes, y, o, de fina ironía. En Atramentum sería extraño que te toparas con diálogos del tipo: "Voy a mear." "Pues ojo, que una sacudida es normal, dos son paja."
Qué alegría me producía el comprobar que la mayoría de los malos entendidos atraménticos se debían a cuestiones acerca de las votaciones en los textos, en lugar de si fulanito había tenido tantos ciberromances con tantas chicas de la sala. Por cierto, en este punto, me gustaría añadir que, pese a mi poca experiencia anterior como escritora, en la citada editorial conseguí que se me publicaran bastantes textos, así como una cantidad considerable de votos. Reconozco, asimismo, que tal vez mis votos no fueran siempre del todo objetivos, ya que mi "personaje" siempre cayó bien en Atramentum. Stuffen encajó allí desde el primer momento.
Pese a todo, fui descubriendo que, bajo esa cubierta de escritores aficionados cultivados o de sanos corderitos entrañables, se escondían unos cuantos lobos con ganas de embaucar a las muchachitas del salón. Encontré a más de un Don Juan aprovechado a la caza de la mujer inteligente a la par que atractiva, a la que, tarde o temprano, poder llevarse a la cama.
Estos galanes telenovelescos, urdían sus tramas, bien en forma de elaboradísimos poemas dedicados, personajes cándidos e irresistibles, o simplemente mostrando su salvaje erotismo a la primera de cambio...
Todo esto que acabo de relatar, tiene mucho que ver con el hecho de que en estos momentos me encuentre disfrutando de unas merecidas vacaciones atramenteras, aunque tarde o temprano sé que volveré por allí.
En Atramentum, conocí a muchas personas (o personajes, a veces es difícil diferenciar) de lo más interesantes, así como característicos. Tal es el caso de Murci.
Murci siempre fue un tipo descarado e irreverente, que se vendía a sí mismo como un genio. Murci abría hilos de conversación tan impactantes como el de: "¿Quién es mejor, Borges o yo?" (por supuesto que acabó llegando a la conclusión de que lo era él), o su popular "Todos oléis mal".
Mi amigo Murcito terminó por despedirse de Atramentum, dado que nunca se llegó a sentir lo suficientemente valorado como genio creador (yo creo que siempre pensó éso de que, el mostrar sus textos a la gente de Atramentum, era parecido a dar rosas a los cerdos).
El caso es que Murci y yo sí que nos hemos llevado siempre bien (bueno, casi siempre). Yo me lo paso muy bien con este chico tan, tan, tan, tan... original y diferente, tan...¿indescriptible? Me gusta mucho lo que escribe, así como el hecho de que tenga una autoestima tan potenciada. Es por éso que no podía dejar de enlazar mi blog con el suyo.
A parte de todo, Murci es único para inventar, para crear. Tal es así, que incluso ha acuñado sus propias palabras y expresiones. Caben destacar: "Sanmipansorbata", "wonderfulosa" (según él, yo lo soy), "rap- poético", "eres un cipote"...
A parte de al gran Murcito, en Atramentum encontré a un buen número de personas a las que me unían intereses, aficiones, maneras de ver la vida. Así es como surgió la idea de mi amigo Pablo A, de fundar el blog a_las_6_y_pico, cuyo nombre se debe a que empezamos siendo 6 personas, con vistas a ampliar. Hoy en día, a_las_6 está compuesto por más de 20 "creadores", que se dedican a ir colgando sus textos y relatos cada vez que les apetece (yo también cuelgo algunas pinturas). Considero al blog a_las_6_y_pico como un espacio de gran riqueza, en el que nos apoyamos e influenciamos positivamente los unos a los otros.
No hace mucho tiempo, a Cerrolaza, uno sus autores-cofundadores , se le ocurrió inscribirnos en el famoso concursito de los blogs. Al principio, yo estaba ilusionada, ya que creía que tendríamos alguna posibilidad, puesto que, modestia a parte, nuestro blog colectivo es bueno, pero en seguida me di cuenta de cómo funcionaban las cosas.
(Continuará...)
Lanzarote, olas, mar y tiempo (o lo que pensé mientras te esperaba en la playa). Por Pakito Txokolatero.
para ti
Llega una ola y otra se va, y otra ya se viene y otra y otra, y yo estoy mirando las olas porque no te tengo aquí para mirarte, y miro los segundos que pasan porque te estoy esperando, y llega un segundo y otro se va, y otro más se va, y luego llega otro y también se va. Miro lo que se va y lo que se queda: las olas y el mar, los segundos y el tiempo...
Y siguen llegando segundos, y tú llegarás, y vendrán otros segundos, y luego tendré que irme... ¡Demasiado pronto!
Pero el mar se queda a pesar del trajín de las olas, y ¿quién sabe? quizá siempre quede algo...
Cuando venga la gravedad de las horas (que vendrá) espero que tu recuerdo sea como unas alas que no dejen que me caiga en el tiempo.
Cuando vengan las tinieblas (que vendrán, pues el día tiene esa costumbre de dejar paso a la noche) espero que mis ojos sigan reflejando la luz de unos ojos que me miran.
Vendrán la costumbre, los días en los que uno no sabe qué hacer, las semanas que apenas se distinguen de otras semanas. ¡Que vengan! Para esos días, yo me llevo tu isla en la maleta.
Que venga lo que tenga que venir, que por mucho que me vaya, aunque me vaya muchas veces, y vuelva a irme y otra vez vuelva a volver a irme, y otra vez me vaya
¡YO ME QUEDO
Fdo: Pakito Txokolatero.
(Nota: Este texto es un texto al que le tengo especial cariño. Es un texto muy significativo, así como mágico.
Se trata de una reflexión de mi amigo Pakito Txokolatero, que muy amablemente me lo ha cedido, es más, me ha preguntado: "¿no quieres nada más?" El muy petardo ¡quería que me llevara la tienda entera!
Gracias, Pakito, por contribuir a mi blog con tan hermosas y especiales palabras.)
"Nadie me hace caso" (relato corto).

A mí nunca me ha hecho caso nadie. Debe de ser cosa de la falta de don de gentes o de personalidad, pero la cosa es que los demás siempre me ignoran. Jamás he sido capaz de mantener la atención de un interlocutor.
Las ocasiones en las que he pasado totalmente desapercibido son incontables. Todavía recuerdo el día en que regresé al hogar tras las vacaciones veraniegas y me encontré con que unos ladrones me estaban desvalijando. Yo gritaba:
- ¡Voy a llamar a la policia!
Ellos seguían sin inmutarse.
Y yo llamando a la policía.
Y la policía que decía:
- ¿Sí? ¿Diga? ¿Hay alguien ahí?
- ¡Sí, soy yo! ¡escuche! ¡que me están desvalijando!- contestaba yo dándole golpes al teléfono para hacerlo funcionar. – ¡Parad ya, coño! – me dirigía hacía los descarados ladrones.
Aquello fue muy humillante. Y costoso, el hecho de reponer todos los enseres que me fueron robados resultó costosísimo, ya que ni que decir tiene que los del seguro no me hicieron ningún caso.
Por cierto, el típico chiste del hombre anodino que va al psicólogo y le dice:
- “Doctor, nadie me hace caso.
A lo que el doctor contesta:
- Perdone, ¿ha dicho usted algo?”
Está basado en mí. ¡En serio!
Es algo que siempre he tenido asumido. Hasta el momento, mis pasos por este mundo han sido bastante invisibles; es decir, soy de los que pasan sin pena ni gloria.
Pero desde hace una semana mi vida ha dado un giro de 180º. Todo ha cambiado por completo desde que me compré a Sultan.
El dependiente, una vez apreció mi presencia en su establecimiento, me dijo que Sultán había sido entrenado para obedecer al que fuera su amo. ¡Y así es! Yo le digo a Sultán:
- Sultán, mueve la colita.
Y Sultán mueve la colita para mí (ojo, su colita, no la mía).
Si le digo:
- Sultán, ladra.
Y Sultán ladra.
Cuando lo llevo a pasear y regresamos los dos cansados, le digo que saque la lengua para respirar mejor ¡y él lo hace!
Bueno, lo mejor de todo es cuando le tiro un palo o una pelota y él casi siempre sale corriendo a por ella para traérmela de vuelta.
Por fin siento que alguien me tiene en cuenta. Es más, yo creo que desde que Sultán llegó a mi vida, los demás están empezando a considerarme un poco.
Al fin me siento querido, escuchado, ¡siento que existo! En definitiva, me siento vivo.
Anteayer pasé por la tienda de animales y entré para darle las gracias al dependiente, pero él me contestó:
- ¿Usted quién es? Perdone, pero no le conozco de nada.
En fin, yo estoy aquí, sentando en mi jardín, feliz, jugando con Sultán. Ahora mismo le he tirado una pelota con tanta intensidad, que Sultán ha tenido que saltar la verja para poderla atrapar. Es que es tan obediente y me hace tanto caso…
- ¡Sultán! ¿Dónde vas? ¡Sultán, vuelve!, ¡vuelveeeeeeeee!
Pinocho no mentía (rap-poético). Por Murci

Hagamos el amor. Como si no existiera
y hubiera que inventarlo a golpe de cadera.
¿Tú sabes lo que es nunca? Acaso todavía.
¿Jamás? El pesimismo del último tranvía.
No hay término que exprese la nada que me anega,
ni nada ha de volverse sinónimo de entrega.
Qué culpa tengo yo si el arte es un chantaje;
los lobos son corderos sin piel de camuflaje.
¿Será posible amarnos? Acaso esté prohibido.
¿Qué queda? La esperanza de haberte conocido.
La lluvia está de moda; oxida mi pupila.
Si hay Dios a buen seguro aparca en doble fila.
Se rinden las estrellas al roce con la aurora.
Supónte una paciencia de mil versos de eslora.
¿Importan las distancias? Más bien son relativas.
¿Y mientras? Me alimentan tus comas suspensivas.
De ceros a la izquierda están los antros llenos,
y Marte está ahí arriba, echándote de menos.
Quemé mis credenciales de santo reincidente;
quizás ser egoísta es ser inteligente.
¿Quién era Garcilaso? Acaso era un maestro.
¿Y Bécquer? Un payaso rezando un Padre Nuestro.
Cerré por fin los ojos. Abrí la boca un día.
Entró un sonido sordo. Después surgió poesía.
Me eché a la mala vida viviendo del pasado.
Te extraño, te rescato, te evoco de un bocado.
¿Existe la alegría? Demuéstralo por Gauss.
¿Pinocho? No mentía, me dijo Mickey Mouse.
Pregúntale a los astros a qué huelen las flores,
por qué estará el infierno poblado de escritores.
Iré para abrazarte, amada compañera,
muñeca de algodón, jarrón de Talavera.
¿Valió la pena el tiempo? Seguro que algo queda.
¿Amor? El que me dabas antaño en la alameda.
Podría suicidarme si fuese menos hombre.
Aquí tengo la esquela, y aquí pongo mi nombre.
Fdo: Rafael Jiménez Sarmentero.
(Este poema se lo pedí prestado a este genio que es un genio y del que además, puedo decir que me enorgullezco de ser su amiga. Estáis de enhorabuena, pero sólo porque aún dura la inauguración :P.
¡GRACIAS MURCITO!
Mira que me gusta este rap-poético.)
El viejo cometa de ardiente cola y la luna de nívea faz. Por Pablo A

"Ese día, el Viejo Cometa de Ardiente Cola decidió que apetecía de ver los ojos de la Luna de Nívea Faz. Así que, al hacerse la noche, subió a la cima donde habita el Viento del Sur, que es donde ésta suele pasar algunas veladas entreteniéndose con los demás astros. Y allí encontró el Viejo Cometa de Ardiente Cola a la Luna de Nívea Faz. Y ésta se alegró de verle, pues es sabido que los cometas pasan de tarde en tarde y ella apreciaba a éste. Y el Viejo Cometa de Ardiente Cola sonrió a la Luna de Nívea Faz, con esa sonrisa inexpresiva que le singularizaba. Y la Luna de Nívea Faz sonrió con esa sonrisa hermosa y metálica que tiene ésta. Y ambos hablaron entre ellos pues hacía tiempo que no se veían. Y el cometa insistía en que la Luna de Nívea Faz abriera los ojos ya que aquél ansiaba verlos. Y la Luna de Nívea Faz se resistía, pues pocos eran los dichosos que gozaban de su mirada; mas, como el Viejo Cometa de Ardiente Cola era muy apreciado por la Luna de Nívea Faz, ésta accedió y le abrió su mirada. Y el Viejo Cometa de Ardiente Cola quedó prendado de ésta y no se hastiaba de mirarla. Mas la Luna de nívea faz no gozaba enseñando su mirada y volvía a cerrar los ojos. Y así pasaron el tiempo, entre miradas robadas por el Viejo Cometa de Ardiente Cola y charlas y preguntas de la Luna de Nívea Faz.
Pero el Viejo Cometa de Ardiente Cola se apercibió de que se acercaba la Hija de la Mañana, la Aurora de Rosáceos Dedos, y se lo comunicó a la Luna de Nívea faz. Ambos se resistían a despedirse y ansiaban un abrazo, mas el vítreo Viento del Sur se interponía entre ellos y nunca les hubiera permitido tocarse. Y así tuvieron que despedirse, pues el Viejo Cometa de Ardiente Cola debía seguir su órbita ya que ésta no podía ser interrumpida jamás. Y la Luna de nívea faz debía ir a tenderse en su lecho marino antes de que la Hija de la Mañana, la Aurora de rosáceos dedos, la sorprendiera en la cima donde mora el Viento del Sur.
Y ambos pasaron lo que quedaba de oscura noche pensando en tan grato encuentro como habían tenido.
El Viejo Cometa de Ardiente Cola siguió su órbita pensando que debía parar más a menudo en la cima donde habita el Viento del Sur y con la decisión de que lo haría siempre que su elíptico periplo se lo permitiese.
Y la Luna de nívea Faz siguió en su quehacer diario, convencida de que al Viejo Cometa de Ardiente Cola sólo le interesaba su mirada."
Pablo A Julio de 2004.
(Nota: Mi amigo Pablo A, que es muy buen escritor aunque le cueste reconocerlo, ha sido tan amable de "regalarme" un texto suyo que sabe que me gusta especialmente, para que lo cuelgue en mi blog de reciente estreño.
Gracias, amigo. :) )
Algo sobre mí
Stuffen nació en un pueblo, ni muy grande ni muy pequeño, de la provincia de Barcelona.
Ya desde muy pequeñita demostró inclinación por las artes plásticas (como todos los niños, para qué engañarnos…). Pero el interés de Stuffen parecía ir más allá de lo común a todos los críos.
A temprana edad probó suerte con la pintura mural (cada vez que los padres se daban la vuelta, ella estaba pintando en la pared con lo primero que pillaba, incluso se atrevía con el bajorrelieve, rascando el yeso de la pared con sus minúsculas uñitas…).
A eso de los cinco o seis años de edad, le dio por encaminar su obra hacia lo Oriental (sin saber nada de la famosa estampa japonesa). Por aquellos días, Stuffen dibujaba personas orientales, con sus ojos achinados, sus ropas del oriente. Ella se pasaba todo el día dibujando. Era tanta la obsesión por los “chinitos” (como ella los llamaba), que ni siquiera atendía en clase, hasta que un buen día, su profesora llamó la atención a su madre, ya que todos los niños sabían leer menos Stuffen (de tanto dibujar chinitos). Tras ese detalle de poca importancia, Stuffen aprendió a leer en una semana, pasando a ser la que mejor leía de la clase.
Con los años, Stu fue cambiando de motivaciones a la hora de abordar sus temas pictóricos, pero nunca dejó de “estar en la luna de Valencia”.
Poco a poco le iba entrando la vocación, y cada vez más. Así, mientras los otros niños querían ser médicos, dentistas o azafatas, Stuffen decía que quería ser pintora de retratos en la calle, sí, como los que se ponen en las Ramblas o en cualquier paseo marítimo de zona costera.
Por supuesto, el hecho de tener un vecino pintor, para el que estuvo posando para un retrato influyó en sus ilusiones de futuro (le encantaba colarse en el estudio de su vecino, sobre todo le llamaban la atención los pasteles de tantos colores que siempre tenía por todos lados).
Resulta que la madre de Stu también pintaba, (era su hobby) y bastante bien, con lo que poseía unos óleos (los cuales siempre estuvieron lejos del alcance de su niña ), y algún que otro libro para aprender a dibujar, de esos con desnudos y todo. Ya a los 8 años, Stuffen practicaba copiando desnudos de los libros.
Le gustaban los concursos de dibujo y de poesía, y nunca dejaba de presentarse. Una vez ganó uno de dibujo, y otra vez uno de poesía.
Pero Stu no mostraba interés por las artes plásticas únicamente, también la atrajeron siempre las palabras, el cine y la música, en concreto, el piano. Y no paró hasta que sus padres la apuntaron a clases de Solfeo y más tarde piano. Le encantaban sus clases de piano, pero entre la falta de oído y piano con el que practicar, las ganas fueron mermando.
A los 12 años se fueron todos a vivir a Canarias, con lo que cambiaron los aires y Stuffen se olvidó del piano.
Ella siempre fue una buena estudiante, aunque casi nunca estudiaba. Según iban transcurriendo los años, disminuían los ratos de estudio de Stu, que, cuando se suponía estaba estudiando, en realidad dibujaba a escondidas. En ocasiones, su padre se daba cuenta y le decía: - ¡¿Ya estás dibujando en lugar de estudiar?!
Para entonces ya se le había metido muy adentro la idea de estudiar Bellas Artes cuando se fuera a la Universidad (porque ella siempre supo que iría a la Universidad). Así, aunque su padre tal vez soñaba con tener una hija arquitecta o ingeniera de caminos, canales y puertos, la niña se dedicó a contentarse a sí misma, y a su madre, que desde jovencita se había quedado con las ganas de estudiar Bellas Artes.
Stuffen estudió Bellas Artes en la Universidad de La Laguna, en Tenerife. Donde no todo era tan fácil como esperaba. Donde la hicieron trabajar mucho y duro y donde descubrió que había gente muy buena por ahí, incluso mejores que ella (también mucho peores, por supuesto). En la Universidad de La Laguna había muchos humos, y mucho carácter de artista.
Sin embargo, Stu siempre tuvo los pies en el suelo en ese sentido. Siempre supo que no era un genio, ya que a los genios los terminan echando de las escuelas y facultades, mientras que ella terminó su carrera como Dios manda.
En aquélla época aprendió mucho de la amistad, y conoció a los mejores amigos del mundo, los cuales ya serán para siempre.
Una vez terminada la carrera, se ha dedicado a buscarse la vida, ya que no hay mucho trabajo para un licenciado en Bellas Artes (en el fondo su padre tenía algo de razón). Y ha trabajado en lo que le ha surgido. Estando especialmente orgullosa de su colaboración en la restauración de la bóveda del aula magna de la Universidad Pontificia de Salamanca, subidita a un andamio, a unos 6 metros de altura.
Por supuesto tiene el C.A.P, y ha perdido parte de su tiempo en el intento fallido de preparar oposiciones a secundaria.
Stuffen es una pintora de brocha fina un tanto extraña, ya que todavía no ha montado ninguna exposición, pero algo le dice que eso cambiará.
¿Ellos o yo?
¿Por qué quise enseñar al ciego a ver, cuando ya Platón nos explicó de una manera tan clara, en su "Mito de la caverna", sobre la felicidad de la ignorancia, en contraposición a la infelicidad que procude la sapiencia?
¡Pero es que yo siempre escojo ver!
¿Por qué quise ayudar a la bulímica, cuando ella no quería ser ayudada, me cerró con la puerta en las narices, ya que en realidad a ella lo que le apetecía era vomitar?
¿Por qué desearé un mundo más justo, cuando todos se empeñan en abanderar injusticias, girando la cabeza antes que reaccionar?
¿Por qué me preocuparé de personas a las que ni conozco, cuando ellos me responden con ingratitud, cosa que me afecta, ya que rodean a otros que sí conozco y tengo en alta estima?
¿Por qué otorgaré tanta importancia al hecho de haber descubierto a uno o más cabrones, cuando el mundo está lleno de ellos?
Considero que ha llegado la hora de dejar de reflexionar sobre todo ésto, al menos por un tiempo, ya que no vale la pena...
Pero hay una pregunta que sí me interesa en estos momentos, que no es otra que:
¿Se trata de yo, yo, yo, yo, yo?, ¿o en realidad es: ellos, ellos, ellos, ellos, ellos?
Stu.
¡Pero es que yo siempre escojo ver!
¿Por qué quise ayudar a la bulímica, cuando ella no quería ser ayudada, me cerró con la puerta en las narices, ya que en realidad a ella lo que le apetecía era vomitar?
¿Por qué desearé un mundo más justo, cuando todos se empeñan en abanderar injusticias, girando la cabeza antes que reaccionar?
¿Por qué me preocuparé de personas a las que ni conozco, cuando ellos me responden con ingratitud, cosa que me afecta, ya que rodean a otros que sí conozco y tengo en alta estima?
¿Por qué otorgaré tanta importancia al hecho de haber descubierto a uno o más cabrones, cuando el mundo está lleno de ellos?
Considero que ha llegado la hora de dejar de reflexionar sobre todo ésto, al menos por un tiempo, ya que no vale la pena...
Pero hay una pregunta que sí me interesa en estos momentos, que no es otra que:
¿Se trata de yo, yo, yo, yo, yo?, ¿o en realidad es: ellos, ellos, ellos, ellos, ellos?
Stu.
Empezando de cero
Ésto es parte de lo que he aprendido en todo este tiempo:
Que más vale un entrañable enemigo que diez que dicen ser tus amigos.
Que es más posible que el enemigo te dure y te sea fiel, que no el supuesto amigo (bueno, a nadie le gusta enemistarse con todos...)
Que aquellos que te prejuzgan se lo pierden, ya que están muy equivocados.
Que hay personas demasiado listas.
Que hay ojos que todo lo ven, que incluso ven más de lo que les gustaría ver (y no son tontos, ven tus buenas intenciones aunque les cueste reconocerlo).
Que una cosa es expresarse o dejar que salga la "mierda" a la luz y otra muy distinta es ser indiscreta.
Que si me tengo que ir de aquí, al menos sé que me llevaré lo mismo que me traje y éso ya es mucho.
Stu.
Que más vale un entrañable enemigo que diez que dicen ser tus amigos.
Que es más posible que el enemigo te dure y te sea fiel, que no el supuesto amigo (bueno, a nadie le gusta enemistarse con todos...)
Que aquellos que te prejuzgan se lo pierden, ya que están muy equivocados.
Que hay personas demasiado listas.
Que hay ojos que todo lo ven, que incluso ven más de lo que les gustaría ver (y no son tontos, ven tus buenas intenciones aunque les cueste reconocerlo).
Que una cosa es expresarse o dejar que salga la "mierda" a la luz y otra muy distinta es ser indiscreta.
Que si me tengo que ir de aquí, al menos sé que me llevaré lo mismo que me traje y éso ya es mucho.
Stu.






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