Mejor sola...
Que mal acompañada.
O QUE SER UNA MALA COMPAÑÍA (esto es mío).
He decidido que en estos momentos no soy una buena compañía, así que creo que voy a estar mucho tiempo sola. De hecho es lo que mejor se me da.
Conste que estoy maravillosamente bien, que nadie se me preocupe.

O QUE SER UNA MALA COMPAÑÍA (esto es mío).
He decidido que en estos momentos no soy una buena compañía, así que creo que voy a estar mucho tiempo sola. De hecho es lo que mejor se me da.
Conste que estoy maravillosamente bien, que nadie se me preocupe.

Duelo a rima y espada
Si cada día es diferente (a pesar de las rutinas), hoy lo ha sido más que cualquier otro.
Aunque parezca que las escenas de duelos a espada por honor sean cosa del pasado, o que sólo salgan en las películas, tengo que decir que eso es algo incierto, pues durante toda esta semana he tenido la "suerte" de disfrutar del hecho de ser retada en duelo. :)
Sí señor. Un valeroso enmascarado apareció el viernes pasado por ciertos andurriales en los que me muevo, sembrando un poco de cizaña en verso, consiguiendo despertar la curiosidad de unos cuantos tiradores a los que osaba tirar el guante.
Esta tarde a las 20:30 ha sido el encuentro y nuestro enmascarado ha dado al fin la cara en la sala de armas. Por lo visto ha habido expectación, risas, emoción y pelea de la buena; Pero lo que sobre todo ha habido ha sido SORPRESA, pues era alguien en quien nunca habría pensado.
Lástima haber llegado tarde con mi fastidioso horario de trabajo.
En fin, algunos ya tenemos otra batallita más sobre nuestras espaldas. ¡¡Y QUE VENGAN MUCHAS MÁS!!
Aunque parezca que las escenas de duelos a espada por honor sean cosa del pasado, o que sólo salgan en las películas, tengo que decir que eso es algo incierto, pues durante toda esta semana he tenido la "suerte" de disfrutar del hecho de ser retada en duelo. :)
Sí señor. Un valeroso enmascarado apareció el viernes pasado por ciertos andurriales en los que me muevo, sembrando un poco de cizaña en verso, consiguiendo despertar la curiosidad de unos cuantos tiradores a los que osaba tirar el guante.
Esta tarde a las 20:30 ha sido el encuentro y nuestro enmascarado ha dado al fin la cara en la sala de armas. Por lo visto ha habido expectación, risas, emoción y pelea de la buena; Pero lo que sobre todo ha habido ha sido SORPRESA, pues era alguien en quien nunca habría pensado.
Lástima haber llegado tarde con mi fastidioso horario de trabajo.
En fin, algunos ya tenemos otra batallita más sobre nuestras espaldas. ¡¡Y QUE VENGAN MUCHAS MÁS!!
Pequeños grandes detalles
¿Alguna vez le habéis contado un cuento a alguien en un mar de pañuelos de colores?
¿Alguna vez os han hecho un teatro de marionetas solamente con las manos?
¿Alguna vez habéis leído un libro a dúo y en voz alta, deteniéndoos para bailar entre capítulo y capítulo?
¿Alguna vez habéis disfrutado de ir acompañados simplemente a comprar una barra de pan?
¿Alguna vez os han mecido en brazos mientras os cantaban una canción de, por ejemplo, Fito y los Fitipaldi a pleno sentimiento?
¿Alguna vez habéis mirado a otra persona y simplemente os habeis echado a reir con absoluta complicidad?
Esas son las pequeñas grandes cosas que se echan tanto de menos...

LA CAZA
Yo sé que me vas cazarPero no me dejo atrapar
Me gusta hacerme de rogar
Te quiero, yo te quiero, yo te quiero
Ver que luchas por mi amor
Yo sé que me vas a cazar
De tu red no puedo escapar
Pues en el fondo quiero estar
Yo sé que me vas a cazar
Pero no me dejo atrapar
Me gusta hacerme de rogar
Te quiero, yo te quiero, yo te quiero
Ver que luchas por mi amor
Yo sé que me vas a cazar
Pero no me dejo atrapar
Me gusta hacerme de rogar
Lori Meyers - La Caza (versión de una canción de Juan y Junior)
¿Alguna vez os han hecho un teatro de marionetas solamente con las manos?
¿Alguna vez habéis leído un libro a dúo y en voz alta, deteniéndoos para bailar entre capítulo y capítulo?
¿Alguna vez habéis disfrutado de ir acompañados simplemente a comprar una barra de pan?
¿Alguna vez os han mecido en brazos mientras os cantaban una canción de, por ejemplo, Fito y los Fitipaldi a pleno sentimiento?
¿Alguna vez habéis mirado a otra persona y simplemente os habeis echado a reir con absoluta complicidad?
Esas son las pequeñas grandes cosas que se echan tanto de menos...

LA CAZA
Yo sé que me vas cazarPero no me dejo atrapar
Me gusta hacerme de rogar
Te quiero, yo te quiero, yo te quiero
Ver que luchas por mi amor
Yo sé que me vas a cazar
De tu red no puedo escapar
Pues en el fondo quiero estar
Yo sé que me vas a cazar
Pero no me dejo atrapar
Me gusta hacerme de rogar
Te quiero, yo te quiero, yo te quiero
Ver que luchas por mi amor
Yo sé que me vas a cazar
Pero no me dejo atrapar
Me gusta hacerme de rogar
Lori Meyers - La Caza (versión de una canción de Juan y Junior)
La mierda
Dicen que hay que ser optimista y ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío.
Es por eso que cada Domingo me debato entre si "la mierda me come" o si "sólo hay cuatro cosas en medio que hay que recoger".
He decidido que sólo hay cuatro cosas por medio que recoger (espero que no se le ocurra a nadie venir a ver mis cuatro cosas), y la verdad es que no cuesta nada quitar cuatro cosillas de nada de en medio de mi salón (otras 4 de en medio de mi cuarto).
ASÍ QUE ME PONGO A RECOGER (más que nada por hacer algo mientras escucho música.)

Es por eso que cada Domingo me debato entre si "la mierda me come" o si "sólo hay cuatro cosas en medio que hay que recoger".
He decidido que sólo hay cuatro cosas por medio que recoger (espero que no se le ocurra a nadie venir a ver mis cuatro cosas), y la verdad es que no cuesta nada quitar cuatro cosillas de nada de en medio de mi salón (otras 4 de en medio de mi cuarto).
ASÍ QUE ME PONGO A RECOGER (más que nada por hacer algo mientras escucho música.)

Todo lo raro
En ocasiones veo cosas extrañas, sí, sé que tengo imaginación, pero no tanta. No, sé que no está en mi imaginación.
Sé que es sencillo decir que una ve cosas raras, que la gente es extraña o frikie, pero juzguen si no, a partir de mis experiencias personales...
- Santa Cruz de Tenerife. Un domingo soleado.
Estaba con unas amigas de la facultad (allá por el año 1995) en plena Rambla, comprando unos refresos para irnos de picnic al parque La Granja (uno de los bonitos parques que adornan la ciudad). Mientras mi amiga compraba las cocacolas, yo me giré y, jamás adivinaríais lo que vi: Pues allí estaba él, un "homeless" meando en una botella. La cosa no acabó ahi, claro. Una vez relleno el recipiente, el buen señor se duchó con su propio pis (ahi es cuando llamé la atención de mi amiga, porque no podía ser yo la única que gozara de tan escatológica escena). Y después... Ayh!, lo que hizo después sí que no lo podré olvidar ni con años de alzheimer. ¡¡El tipo se enjuagó con lo que le quedaba de pis!! ¡¡Y depués bebió un poco!! ¡¡Que sí, que sí, que le vi tragar!!
- La tanda de exhibicionistas mejor me la salto, ¿no? (Si lo pienso, tampoco es tan raro, de esos siempre hay alguno cerca.)
- Santa Cruz de Tenerife, un día laborable cualquiera por la mañana. Salía yo del médico de hacerme unos análisis (siempre comprobando si sigo siendo anémica). Me cruzo con un vendedor de cupones de la ONCE, que al ver que le miro (yo siempre miro), empieza a moverse cual robot (estilo c3po, sí). Yo giro la cara, pensando, son cosas mías, cuando la vuelvo, sigue ahi haciendo lo mismo.
- Madrid, noche de un viernes (o eso creo). Paseaba con mi chico de entonces por la Gran Vía madrileña, cuando vi que pasaba una ciega con su bastón al lado de un mendigo y le daba "sin querer" con el bastón. El mendigo se puso a insultarla y a la buena mujer no se le ocurrió otra cosa que liarse a bastonazos con el mendigo. Si os digo la verdad, ganó ella.
- Metro de Barcelona, 21:00h de un viernes (hoy), servidora va a visitar a una amiga a la salida del trabajo.
Una vez dentro del metro, en la segunda parada después de subir yo, entra una señora mayor, viejecita, enjuta, pequeñita y petudita ella. En la primera mirada, me llama la atención que parece vestir de manera bastante juvenil para su físico, pero tampoco me fijo mucho.
La señora se sienta. En esto que el rabillo de mi ojo capta ¡¡un conejito de verdad comiendo una zanahoria!! No, no puede ser verdad. Miro bien y ahi está, la señora mayor pequeñita, enjuta y petudita, vestida con pantalón de leopardo y grandes dosis de bistureria barata, dando de comer una zanahoria digna de dibujos animados a su blanco conejito con lazito rojo en lo alto de su linda cabezita (ojo, no estoy usando la palabra conejito en sentido figurado, que hablo de un animal, un ser vivo), al cual lleva en una cestita monísima (estilo la que llevaba Caperucita cuando iba a casa de la abuelita). La imagen era preciosa, de lo más tierna, todo hay que decirlo. Por supuesto, todos los demás ocupantes del vagón estábamos la mar de pendientes de la señora y su conejito, sonriendo y mirándonos los unos a los otros con complicidad (nuestras miradas decían: "¿estás viendo lo mismo que yo?")
Y hasta aquí llega mi lección de hoy. Resta recordar a los niños que no hagan estas cosas en casa (bueno, lo de dar de comer a un conejito vale). Y cuando me acuerde de alguna más ya la contaré.
Sé que es sencillo decir que una ve cosas raras, que la gente es extraña o frikie, pero juzguen si no, a partir de mis experiencias personales...
- Santa Cruz de Tenerife. Un domingo soleado.
Estaba con unas amigas de la facultad (allá por el año 1995) en plena Rambla, comprando unos refresos para irnos de picnic al parque La Granja (uno de los bonitos parques que adornan la ciudad). Mientras mi amiga compraba las cocacolas, yo me giré y, jamás adivinaríais lo que vi: Pues allí estaba él, un "homeless" meando en una botella. La cosa no acabó ahi, claro. Una vez relleno el recipiente, el buen señor se duchó con su propio pis (ahi es cuando llamé la atención de mi amiga, porque no podía ser yo la única que gozara de tan escatológica escena). Y después... Ayh!, lo que hizo después sí que no lo podré olvidar ni con años de alzheimer. ¡¡El tipo se enjuagó con lo que le quedaba de pis!! ¡¡Y depués bebió un poco!! ¡¡Que sí, que sí, que le vi tragar!!
- La tanda de exhibicionistas mejor me la salto, ¿no? (Si lo pienso, tampoco es tan raro, de esos siempre hay alguno cerca.)
- Santa Cruz de Tenerife, un día laborable cualquiera por la mañana. Salía yo del médico de hacerme unos análisis (siempre comprobando si sigo siendo anémica). Me cruzo con un vendedor de cupones de la ONCE, que al ver que le miro (yo siempre miro), empieza a moverse cual robot (estilo c3po, sí). Yo giro la cara, pensando, son cosas mías, cuando la vuelvo, sigue ahi haciendo lo mismo.
- Madrid, noche de un viernes (o eso creo). Paseaba con mi chico de entonces por la Gran Vía madrileña, cuando vi que pasaba una ciega con su bastón al lado de un mendigo y le daba "sin querer" con el bastón. El mendigo se puso a insultarla y a la buena mujer no se le ocurrió otra cosa que liarse a bastonazos con el mendigo. Si os digo la verdad, ganó ella.
- Metro de Barcelona, 21:00h de un viernes (hoy), servidora va a visitar a una amiga a la salida del trabajo.
Una vez dentro del metro, en la segunda parada después de subir yo, entra una señora mayor, viejecita, enjuta, pequeñita y petudita ella. En la primera mirada, me llama la atención que parece vestir de manera bastante juvenil para su físico, pero tampoco me fijo mucho.
La señora se sienta. En esto que el rabillo de mi ojo capta ¡¡un conejito de verdad comiendo una zanahoria!! No, no puede ser verdad. Miro bien y ahi está, la señora mayor pequeñita, enjuta y petudita, vestida con pantalón de leopardo y grandes dosis de bistureria barata, dando de comer una zanahoria digna de dibujos animados a su blanco conejito con lazito rojo en lo alto de su linda cabezita (ojo, no estoy usando la palabra conejito en sentido figurado, que hablo de un animal, un ser vivo), al cual lleva en una cestita monísima (estilo la que llevaba Caperucita cuando iba a casa de la abuelita). La imagen era preciosa, de lo más tierna, todo hay que decirlo. Por supuesto, todos los demás ocupantes del vagón estábamos la mar de pendientes de la señora y su conejito, sonriendo y mirándonos los unos a los otros con complicidad (nuestras miradas decían: "¿estás viendo lo mismo que yo?")
Y hasta aquí llega mi lección de hoy. Resta recordar a los niños que no hagan estas cosas en casa (bueno, lo de dar de comer a un conejito vale). Y cuando me acuerde de alguna más ya la contaré.






NO TOQUES AHI QUE NO HACE NADA>