SEXPERIENCIAS
Inspirada por mi amiga milena de las Sexperiencias, (sitio que recomiendo) y por lo que ocurrió anoche (jejeje) voy a contar mis experiencias mas variopintas.
Empezando por el principio:
La primera vez.
Perdí la virginidad a los 17 años, con el primer novio serio que tuve.
Antes de el, había tenido mis rolletes, pero nunca había practicado nada de sexo ni había tocado las partes “pudientas” de ningún chico y por supuesto yo no dejaba que me tocaran ná mas que el culete.
Hasta que llegó el, y me dijo, “que me das si me enrollo contigo?”. Así empezó la historia que duro apenas tres años…pero vamos al grano.
Durante el verano del 97 empecé a experimentar, como no teníamos lugar decente donde poder llevar a cabo nuestros impulsos pues nos íbamos a los parques, a oscuritas (en el que los mosquitos hacian su agosto en mis muslos) o a su casa cuando se iban sus padres, lo típico.
Antes de que nos fuéramos de vacaciones hablamos de acostarnos, y decidimos coger una habitación en un hotelito. Y así empezó todo, demasiado planeado quizás, no fue lo que esperaba, poco romántico y muy doloroso. Justo después de terminar fui al baño y me mire en el espejo, nada había cambiado seguía como antes pero ya sabia lo que era el sexo.
Después de eso empecé mis andaduras, las segunda vez también dolió, pero menos y le fui cogiendo el gustillo jeje. Seguíamos sin coche, sin casa, así que lo hacíamos a al intemperie, en parques, en polideportivos, en institutos, en colegios, en baños, ascensores, descansillos, en la vía del tren… como conejos vamos.
Con el tiempo la relación empezó a ir mal lo que conllevó a que el sexo fuera mas y mas escaso, hasta que finalmente ni sexo ni relación ni ná de ná.
Después empecé a salir con otro chico con el sexo empezó bien, pero el tamaño desmesurado de su pito hizo que el dolor fuera ganando al placer con lo que el sexo se fue al garete. Aunque tampoco teníamos donde amarnos y aprovechábamos el garaje de su casa, o el trastero, aunque nunca hicimos nada mas allá de lo normal. Por aquel entonces la cama era prioritaria.
Ahora, o más bien anoche, volví a las andadas por la fauna y flora de la ciudad, después de un agradable paseo por el retiro. Te sientas en un banco y empiezas a besarte, abrazarte y acariciarte hasta que la cosa empieza a calentarse de tal manera que no puedes pensar más que en buscar un sitio para satisfacer el deseo.
Así que te levantas con el a tu lado preguntándote “que? No te atreves?” y piensas, “pequeño, si tu supieras donde he hecho estas cosas….” Pero das un par de vueltas y solo ves a tíos caminando, solos, en la oscuridad hasta que caes en la cuenta de que la zona parece demasiado concurrida y te viene a la mente CHAPEROS.
Así que sales de allí en busca de otras posibilidades, a lo que tu acompañante agrega “mmm… no había un baño publico a la entrada?” TACHAN!!! Sales por la puerta bajo la mirada de los seguratas, vas al baño y te dejas llevar.
Los 30 céntimos mejor invertidos de mi vida…
***Imagen cecida por la maravillosa e inigualable MILENA***
Empezando por el principio:
La primera vez.
Perdí la virginidad a los 17 años, con el primer novio serio que tuve.
Antes de el, había tenido mis rolletes, pero nunca había practicado nada de sexo ni había tocado las partes “pudientas” de ningún chico y por supuesto yo no dejaba que me tocaran ná mas que el culete.
Hasta que llegó el, y me dijo, “que me das si me enrollo contigo?”. Así empezó la historia que duro apenas tres años…pero vamos al grano.
Durante el verano del 97 empecé a experimentar, como no teníamos lugar decente donde poder llevar a cabo nuestros impulsos pues nos íbamos a los parques, a oscuritas (en el que los mosquitos hacian su agosto en mis muslos) o a su casa cuando se iban sus padres, lo típico.
Antes de que nos fuéramos de vacaciones hablamos de acostarnos, y decidimos coger una habitación en un hotelito. Y así empezó todo, demasiado planeado quizás, no fue lo que esperaba, poco romántico y muy doloroso. Justo después de terminar fui al baño y me mire en el espejo, nada había cambiado seguía como antes pero ya sabia lo que era el sexo.
Después de eso empecé mis andaduras, las segunda vez también dolió, pero menos y le fui cogiendo el gustillo jeje. Seguíamos sin coche, sin casa, así que lo hacíamos a al intemperie, en parques, en polideportivos, en institutos, en colegios, en baños, ascensores, descansillos, en la vía del tren… como conejos vamos.
Con el tiempo la relación empezó a ir mal lo que conllevó a que el sexo fuera mas y mas escaso, hasta que finalmente ni sexo ni relación ni ná de ná.
Después empecé a salir con otro chico con el sexo empezó bien, pero el tamaño desmesurado de su pito hizo que el dolor fuera ganando al placer con lo que el sexo se fue al garete. Aunque tampoco teníamos donde amarnos y aprovechábamos el garaje de su casa, o el trastero, aunque nunca hicimos nada mas allá de lo normal. Por aquel entonces la cama era prioritaria.
Ahora, o más bien anoche, volví a las andadas por la fauna y flora de la ciudad, después de un agradable paseo por el retiro. Te sientas en un banco y empiezas a besarte, abrazarte y acariciarte hasta que la cosa empieza a calentarse de tal manera que no puedes pensar más que en buscar un sitio para satisfacer el deseo.
Así que te levantas con el a tu lado preguntándote “que? No te atreves?” y piensas, “pequeño, si tu supieras donde he hecho estas cosas….” Pero das un par de vueltas y solo ves a tíos caminando, solos, en la oscuridad hasta que caes en la cuenta de que la zona parece demasiado concurrida y te viene a la mente CHAPEROS.
Así que sales de allí en busca de otras posibilidades, a lo que tu acompañante agrega “mmm… no había un baño publico a la entrada?” TACHAN!!! Sales por la puerta bajo la mirada de los seguratas, vas al baño y te dejas llevar.
Los 30 céntimos mejor invertidos de mi vida…

***Imagen cecida por la maravillosa e inigualable MILENA***
Comentario:
En el fondo yo tambien lo echo un poco de menos,una de mis grandes frustraciones es no haberlo hecho nunca en un coche ni en un parque... creo que me emancipe demasiado pronto.
Comentario:
Pues yo reconozco que no los echo nada de menos. Donde este una casa propia y propicia para dar rienda suelta a los deseos mas sublimes y mas lubricos, que se quite un sitio incomodo, insalubre y con dificil concentracion. Que para hacer las cosas bien hay q concentrarse, leches
Comentario:
Que tiempos aquellos en los q la inocencia y la necesidad se aunan para dar la mas inverosimiles situaciones. En ocasiones echo de menos esas situaciones. Un saludo
Comentario:
el baño estaba muy limpio, con papel higioenico y percha para colgar el bolso y todo, sino no me embarco en esos menesteres...
desde dentro escuchabamos a la gente pasar vamos un morbazo!!!
lo unico que rea muy estrecho, jeje.
besos!!
desde dentro escuchabamos a la gente pasar vamos un morbazo!!!
lo unico que rea muy estrecho, jeje.
besos!!
Comentario:
Msiii, en mis tiempos no había chaperos en el Retiro. De hecho no había casi nadie salvo parejitas sin techo. Ni camellos tampoco. Y la policía ni sabía dónde estaba Retiro. Y no lo cerraban. Ayyy, aquellos tiempos viejos...
¿Qué tal la higiene en el baño público?
Yes, tengo una imagen mona para la ocasión, si me prometes que no pararás de decir y escribir en voz alta lo estupenda, generosa, inteligentísima e irresistible tía que soy, pues te la mando. Dime donde.
¿Qué tal la higiene en el baño público?
Yes, tengo una imagen mona para la ocasión, si me prometes que no pararás de decir y escribir en voz alta lo estupenda, generosa, inteligentísima e irresistible tía que soy, pues te la mando. Dime donde.
Comentario:
Muy bien¡¡ no esperaba menos de tí ;)





