logotipo

img_google
Allá donde hay luz crecen las sombras
Este será mi pequeño regalo al mundo, desde mi más oscuro interior.
Acerca de
Dicen que solo somos lo que hacemos.....dime, ¿Qué es lo que has hecho tú?
Sindicación
 
Bienvenid@, pasa y ponte comod@, hay mucho que contar.
Ya veo que no haces mucho caso a las advertencias...me alegro de ello....eso dice mucho de ti.

Pero no esperes de aquí historias con un final feliz o esos divertidos monólogos de una persona "ideal". Este solo es sitio para aquellos que estén atrapados entre el cielo y el infierno, para almas torturadas o mentes retorcidas por su propio dolor interno...Aquí solo hay dosis de cruda realidad de una vida normal, pero vista desde su lado mas oscuro, ese que nunca gusta hablar.

Así que si quieres seguir adelante, ponte comod@, que comenzamos, pero no digas que no te lo advertí.
 
Y a ti, cómo te recordarán cuando no estés?
Desde que el hombre comenzó a escribir sobre si mismo, surgió el conocimiento, aprendiendo de los errores del pasado (esos de los que estamos condenados a repetir una y otra vez), surgió la historia, de grandes y pequeños hechos significativos. Y también ya podíamos confirmar y saber cual eran las costumbres o hábitos de nuestros antepasados. Pero lo más importante de todo, surgió la inmortalidad.

Hoy he conocido a Michelle Wiegand, una chica normal y corriente, muy amiga de sus amigos y muy querida en su hogar, hasta aquí nada especial, excepto en una cosa, hace más de 2 años se suicidó.

La conocí por Internet, por medio de un mensaje de una amiga suya, que la recordaba con cariño y construyó una web en su memoria (http://www.geocities.com/mswiegandrip/). Ahí he podido leer un poco sobre ella, sus inquietudes, sus virtudes y defectos, lo que escribía y pensaba sobre todo lo que le rodeaba...o por lo menos parte de ello.

Pero ella, que tendría ahora mi edad, ya no está aquí, solo queda lo que no pudo llevarse con ella, su recuerdo, y ese es casi imposible de matar a menos que caiga en el olvido.

Es curioso, que cuando miramos un retrato o una foto de alguien que murió trágicamente, y además sepamos un poco de su vida, sintamos un poco de compasión, un poco de pérdida, por muy cabrón o cabrona que haya sido el/la difunto/a en vida, sintamos eso y solo veamos el mejor lado que mostraba cuando vivía. Queramos o no, su pequeña historia ya forma parte de nosotros, pero...¿Qué pasará con nuestra historia?, ¿Cómo nos recordarán cuando no estemos?.

No se si sería coincidencia o providencia del destino, pero hoy justamente también estuve mirando fotos mías mientras ordenaba viejas libretas de notas del colegio, del instituto....La verdad que me costaba mucho reconocerme y me entró una sensación de tristeza, angustia y nostalgia indescriptibles (supongo que si a vosotros, viendo alguna foto antigua vuestra, os entra una nostalgia parecida, es que estáis bien jodidos). Que puedo decir, la vida es así, con el paso del tiempo nos pasa como al vino, en que cogemos un mejor sabor o bien nos avinagramos dejando ese buen sabor para tiempos pasados.

Así que como un loco, cogí mi cámara de fotos y me puse a fotografiar donde vivo, mi calle, mi barrio, mi ciudad.....Es increíble, parece una tontería, pero hay partes de mi ciudad que han cambiado y que no recuerdo como eran antes. Esos sitios, queriendo o no, formaron una pequeña parte de mi vida.

Dicen que a los lugares donde has crecido y has abandonado, es mejor no volver, porque habrán también cambiado como tú con el paso del tiempo. Pero sin duda mucho más triste, es que se haya perdido en el olvido, como podría pasar con la historia de Michelle o con la tuya.

Un Saludo.
 
Una muerte que recordar...¿Por qué?
Esta noche me estoy preguntando a mi mismo esa frase que todo el mundo se suele hacer muy a menudo, desde el niño pequeño hasta el más mayor, desde el jubilado hasta el trabajador, desde el rico hasta el pobre..todo, todo el mundo siempre acaba haciéndose la misma pregunta una y otra vez.....¿Por qué?.

Quizás el no conocer la respuesta de está sencilla pregunta está el secreto de la felicidad, o la comodidad, puede que hasta de la misma fortuna, eso nunca lo sabré, pero lo que si sé es que no podemos evitar esa necesidad de intentar saber que és lo que hay más allá de los hechos, de lo que vemos y sentimos, más allá del...¿Por qué?.

No es que haya perdido la cabeza ya del todo, ni mucho menos, simplemente es que me ha sorprendido una noticia que acabo de leer, la muerte de un chico, bueno, de un actor, igual le conocías, se llamaba Jonathan Brandis, famoso en España por su papel de Lucas de la serie “SeaQuest”.

Se suicidó el 12 de noviembre del año pasado, a los 27 años, quizás cuando su carrera despegaba pues le acababan de otorgar un premio, justamente por ese papel que tenía en la serie del “Sea Quest”. Tenía fama, tenía prestigio, tenía dinero, mujeres no creo que le faltasen, entonces... ¿Por qué?.

La verdad que no es ni el primer famoso que lo hace y ni será el último. Seguro que muchos de vosotros recordará la muerte de Kurdt Kobein (el cantante de Nirvana) también con 27 años, también con una muerte polémica, pues aún hoy se duda si fue un suicidio o no.

¿Demasiada coincidencia?¿Será una moda o patrón de vida nuevo?¿Será la casualidad?....Que mas da, todas las muertes acaban igual, como en un macabro tablero de ajedrez en el que al final de la partida se guardan las piezas todas juntas sin distinción entre peones o reyes...Pero para mi esta muerte es especial, no porque le admirase ni nada parecido, ¡que va!, simplemente es porque destruye todas mis excusas o esperanzas dejadas en este mundo.

Ya no vale decir que si fuésemos ricos todo nos iría mejor, o si fuésemos guapos o famosos, o listos, o atléticos estaríamos de fábula, ¡no!, estamos equivocados, Jonathan nos lo ha dicho.

Nos ha dicho que aunque fueses como él, no desaparecería esa sensación de sentirte solo/a a pesar de estar rodeado de gente, no dejarías de sentir miedo a que se pierda para siempre lo poco que siempre has querido de tu vida, tampoco dejarías de estar angustiado/a por que tu futuro no fuese peor de lo que lo es ahora y nunca, jamás, encontrarías esa paz que buscas contigo mismo/a.

Yo la verdad estoy desconcertado, por dentro me agarro a la idea de que no puede ser, que Jonathan nos esta mintiendo: -“Ese solo fue un chalado que se murió de alguna sobredosis”. De esta manera mi mente se inventa mil y una excusas para salir airosa de esta situación, pero sin embargo mi corazón, con mucho pesar en su doloroso latir, me dice que no, que el equivocado soy yo.

¿A quien harías caso tu en esta situación, a tu mente o a tu corazón?.

Un Saludo.