logotipo

img_google
Perdido en el espacio con Kurt
blog to be wild
Acerca de
Fan fatal de Nirvana. Con efectos post-traumáticos debido al grunge. Si buscas aquí vida inteligente... lee solo los comentarios
Enlaces
kurt les ilumina
Échales un ojo
Sindicación
 
Mujeres, olor y sexo.
Atentos a esto, es un artículo de divulgación científica elaborado por el decano de la facultad de medicina de la universidad de Castilla la Mancha, Jorge Laborda. El tío tiene su gracia y nos explica por qué a las mujeres les van los coches caros conducidos por un pipiolo calvo y gordo.
Mujeres, olor y sexo
He explicado ya en numerosas ocasiones que la especie más cercana a la nuestra es el chimpancé. Nosotros también somos la especie más cercana al chimpancé. Los chimpancés, sin embargo, aunque cuentan con muchos menos individuos que la especie humana, son genéticamente más diversos que nosotros. Es decir, sus genes poseen más variantes que los nuestros. Esta variabilidad genética sólo puede mantenerse si existen cruces entre machos y hembras pertenecientes a diferentes clanes y familias, ya que de otra manera la consanguinidad sería dominante y la diversidad genética mucho menor.
Estudios recientes indican que las encargadas de mantener la diversidad genética son las hembras. Cuando les es posible, las hembras chimpancés se van a hacer «turismo sexual» a la frontera de su territorio, donde copulan con machos de grupos y territorios vecinos. Después, regresan a su clan donde dan a luz a un bebé cuyo padre no es el macho que creía poseer o dominar a esa hembra en cuestión.
Así que cabe preguntarse, ya que estamos tan genéticamente relacionados con los chimpancés, si las hembras de la especie humana también ejercen el turismo sexual en mayor o menor medida. Numerosos estudios publicados en revistas del corazón que no conviene confundir con las dedicadas a la cardiología, indican que esta respuesta debe, sin duda, responderse afirmativamente. Sin embargo, sí son necesarios estudios científicos controlados para determinar en qué extensión sucede esto y cuál puede ser la razón de que suceda, si sucede.
La revista Nature publica esta semana un resumen de un estudio reciente realizado por investigadores checos. Este estudio intenta determinar si las mujeres encuentran más atractivos los olores de los hombres en el momento de su ovulación, en comparación a otros momentos de su ciclo menstrual. Para ello, los investigadores recogieron con bolas de algodón el olor de los sobacos de 48 hombres a quienes se les hizo también pasar un test que evaluaba su propia percepción de su posición en la escala social.
Las bolas de algodón se dieron a oler a 65 mujeres a las que se pidió que calificaran la masculinidad y lo sexy que encontraban esos olores. Los resultados son cuando menos interesantes para los chimpancés: las mujeres que se encontraban ovulando o a punto de hacerlo tendían a preferir los olores de los hombres que se consideraban altos en la escala social. Pero había más. Esta preferencia sólo resultaba estadísticamente significativa si la mujer tenía una pareja estable. Esto sugiere que tanto el estado hormonal de las mujeres relacionado con su capacidad de procreación, como su relación afectiva con una pareja estable, ejercen un efecto sobre las preferencias sexuales hacia otros hombres.
La revista Nature indica que estos resultados apoyan la teoría del cruzamiento mixto, que mantiene que las mujeres buscan distintas cosas en distintos hombres y en tiempos diferentes de su vida. Para que nos entendamos, las mujeres desean establecer relaciones estables con hombres que sean buenos padres, y amen y se ocupen de los hijos, pero desean al mismo tiempo aventuras amorosas con hombres que provean de buenos genes a sus hijos, aunque no sean buenos padres. Entre los proveedores de buenos genes, sin duda, deben encontrarse hombres de elevado estatus social, los cuales, sorprendentemente, manifiestan este estatus no sólo conduciendo coches caros, sino también en el olor de sus sobacos, aunque el estudio no descarta otras partes olorosas del cuerpo.
Aunque nada se habla de ello, yo me atrevo a especular que es posible que el estado hormonal de un hombre de un estatus social alto, sus niveles de testosterona quizá, sean más elevados que los de hombres situados más abajo en la escala social. En cualquier caso, este olor debe ser un atractivo poderosos para las mujeres en ovulación, ya que así lo califican incluso sin haber visto ni oído al propietario del olor en cuestión.
Estos resultados sugieren, a su vez, que las mujeres de nuestra especie poseen un mecanismo hormonal, aun no bien comprendido, que les impulsa en cierta medida a tener relaciones sexuales con otros hombres, precisamente cuando es más probable quedarse embarazadas. Si unimos este hecho con otro que indica que el número de espermatozoides eyaculado por un hombre es muy superior cuando tiene la oportunidad de dejar embarazada a una mujer fuera de su pareja estable, comprobaremos que nuestra biología sexual está diseñada para favorecer el incremento de la diversidad genética.
¿Cuánta diversidad genética se genera, entonces? ¿Cuántos hijos o hijas se conciben fuera del matrimonio heterosexual? ¿Son las mujeres fieles compañeras y sólo los hombres esos «cerdos buscadores de oscuros placeres sexuales»? Los resultados de los estudios genéticos al respecto son escalofriantes. Un mínimo de un diez por ciento de las personas vivas hoy tiene un padre diferente de quien cree que lo es. Uno de cada diez de los que paseamos por la calle vivimos engañados por nuestra propia madre, que sí sabe, prácticamente siempre, quien es nuestro verdadero padre. Un diez por ciento de los hombres que cuidan a sus hijos están cuidando al menos a un hijo de otro.
¿Qué hacemos entonces con esa realidad? De momento, ignorarla. Quizá sea lo más inteligente. Eso sí, otras realidades que ocurren con mucha menor frecuencia reciben una enorme atención. Reflexionemos si no sobre qué sucedería si el diez por ciento de las mujeres sufrieran agresiones severas, incluso fueran muertas, por sus parejas. Con la atención que se da a este tema, que desde luego es muy importante, no se hablaría ni se ocuparía nadie de otra cosa más que de intentar solucionar esa catástrofe.
Si bien mujeres y hombres tienen derecho a tener relaciones sexuales con quien deseen, todos y todas estaremos de acuerdo en que no se debería hacer pagar a otro las consecuencias de esas relaciones. En este sentido, son las mujeres las que tienen la responsabilidad de no ocultar a quien es el padre de su hijo que lo es y no dejar creer a quien no es el padre que lo es. Un diez por ciento es un número de engaños muy elevado, sin embargo, nuestra sociedad lo sigue tolerando, a pesar de que los datos están disponibles para todos, a pesar de que nuestra biología nos incita a esta situación y que si de algo sirve nuestra sociedad es de lograr modular nuestros impulsos e instintos. No parece haberse logrado en este aspecto.
No
Nedstat Basic - Web site estadísticas gratuito
El contador para sitios web particulares