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Dos cuerpos insaciables
Anécdotas y curiosidades sobre la vida misma
Acerca de
Saludos cibernáutas, apasionados de la red, curiosos insaciables, ávidos del saber... espero aprender mucho con ustedes y disfrutar de vuestros comentarios y anécdotas. "La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes"... Dicen que ésta frase es de John Lennon, ¿habrá alguien por ahí que lo pueda corroborar? Básicamente eso es lo que me gusta, intercambiar ideas, opiniones, crear debates... que así sea pues!
Sindicación
 
"La bisexualidad es un paso a la homosexualidad"
Eso dice una amiga, otras dicen que todos los seres humanos somos bisexuales por naturaleza, que algunos llegamos a experimentarlo y otros no. Por ahí he leído que la bisexualidad se presta a mistificaciones porque no encaja con los estándares más conocidos y aceptados por la sociedad como la hetero u homosexualidad. Ahora que la sociedad (o el estado) ha dado un paso más hacia delante permitiendo el matrimonio entre homosexuales, ¿seguirán avanzando con la aceptación, comprensión, tolerancia hacia los bisexuales? Nos miran un poco raro, todo sea dicho de paso, nos tachan de viciosos, mentes sucias…”La bisexualidad no implica la renuncia al propio sexo, ni la negación del rol que posee como hombre o como mujer. Es un mecanismo psicológico en el que predomina la confusión y se entrelazan los sentimientos, el supuesto amor y la búsqueda de nuevas experiencias”Creo que el ser bisexual lleva consigo más problemas que el de los gays, no sólo somos juzgados por los “heteros” sino además por los “homos”. Somos en ocasiones unos incomprendidos. Según algunos especialistas la mayoría de las personas serían bisexuales si no fuera por la represión, el asco, la condena social y la negación. No sé que tan cierto sea eso. Cuando lo vives en tus propias carnes (como todo en esta vida) se tiene una propia definición del asunto. Cuando hay una fuerte atracción no existe ni género ni sexo, lo que en ocasiones sucede es que ésta “indefinición-contradiccón” a la larga te lleva a una salida más fácil que suele ser el declararte gay o lesbiana, y más aún cuando tu pareja no es “hetero” ni “bi”. na de las teorías más comunes que usan los bisexuales es que se sienten atraídos por los hombres y por las mujeres”, no sólo es en la teoría, en la práctica también

 
Nuestra Fuerza Interior
¿Alguna vez se han parado a pensar en lo inhóspita que resulta nuestra fuerza interior?. Quiero decir, ¿de qué nos sirve?, ¿para qué está ahí?, la llevamos muy adentro, dormida, viva, perenne. En ocasiones surge de la nada, cuando nos siente vulnerables ante los ataques exteriores, cual antídoto al veneno.

Pero, ¿dónde se oculta esa fuerza cuando nos atacan interiormente?,
cuando lo invisible -que es esencial- llega a calar tan profundamente en nuestra alma y en nuestro ser que es capaz de traspasar todas las corazas fabricadas por ella misma durante años; quizás produciendo el dolor más tormentoso y afligido de los que hayamos podido sentir jamás: el dolor del alma.

Y aquí reitero mi pregunta: ¿dónde se mete esa fuerza?, ¿dónde está
cuando verdaderamente la necesitamos?, ¿por qué no nos ayuda a
resurgir de las cenizas como ave fénix?.

Cuando han sido capaces de llegar y tocar la fibra más sensible que tenemos, creo que estamos perdidos, ni fuerzas, ni luchas internas, ni razonamientos que valgan podrán hacernos levantar o enfrentarnos a lo desconocido; en esos momentos nos encontramos perdidos en medio de la batalla entre la mente y el corazón; y la fuerza interior huyó,
nos abandonó... presentó su rendición ante lo esencial, ante lo inevitable, lo invisible...

¿Y qué nos queda?: con fuerza o sin ella, seguir andando por
el laberinto de la vida, porque ahí nos damos cuenta que la
vida no es lineal, ni son peldaños que hay que ir escalando;
son obstáculos, sorpresas, vicisitudes, aprendizajes...
confluencia de factores que con paciencia, y de la mano de
nuestro amigo el tiempo, nos ayudaran a llegar al final de
nuestro propio laberinto con dignidad y coraje... que en
definitiva, son características de nuestra fuerza interior.
 
Dos cuerpos insaciables
Como lluvia en el desierto, como gota del rocío, como agua fresca de manantial que gratifica dos cuerpos sedientos... así la espero. Con el recuerdo de la última vez tan vivo y latente, queriendo ser pasado para abrirse al presente, al momento... así la espero. Ansiosa la recibo. La delicadeza de sus labios rozan los míos y siento convulsionar cada poro de mi piel. Con su abrazo percibo cada sístole, cada diástole que impulsan ríos, mares, corrientes continuas de sangre que purifican mi ser. Comienzo a disfrutar de sus besos, de la sutil armonía de sus labios con los míos, de esa boca húmeda, cálida que da forma a la pasión. La suavidad de su lengua me estremece y presiento el fuero interno de mi vagina. Me excito. Sus manos recorren todo mi cuerpo, allanando mi morada, sus caricias invaden cada terreno de mi propiedad que lo hace suyo, me rindo, desvanezco. Sintiendo su calor en cada abrazo bajo hasta su sexo, ardiente, mis manos desalentadas buscan su cobijo. Y hallo lo intangible, la magia que me hace vibrar hasta perderme. La humedad y el ardor de su sexo me lleva a la no conciencia de lo terrenal. Y algo me hace regresar, son sus suspiros de pasión, de placer que aumentan mi locura. Su aliento cálido recorriendo mi cuello, acercándose a mis oídos, me arrebata la cordura. El deseo se apodera de las dos, invade el ambiente, vibran los cuerpos, se cruzan las miradas, aumentan nuestros besos, los gemidos se hacen cada vez más fuertes, continuos, simultáneos. Presiento el fin. Llega el momento de mayor excitación de nuestros sexos. El momento más intenso, sublime, glorioso que se puede experimentar en acorde sintonía: nuestro orgasmo, mutuo, vívido, unívoco... excepcional. Dos cuerpos exhaustos, desfallecen en un suelo frío, absortos, incrédulos ante tal acto sobrenatural, casi rozando el misticismo. Dos cuerpos aún ardientes, deseosos, ávidos por reanudar la partida, ansiosos por recomenzar el juego... dos cuerpos insaciables retoman la huída.