sobre el gusto de los britanicos...
Casos completamente reales!!!
Padre e hijo comiendo:
Padre: Que delicioso salmon has preparado!!!
Hijo: Que noooo padre que no es salmon, que es atun...
(superchef): Asi que les ha gustado el pollo????
A la hora de la cena despues del postre:
que rico el postre de platano que hiciste hoy... Especialemente con mojo picon!!!!!!!!!
Jefa de cocina:
Deberias ponerle algo de hinojo a los macarrones....
Padre e hijo comiendo:
Padre: Que delicioso salmon has preparado!!!
Hijo: Que noooo padre que no es salmon, que es atun...
(superchef): Asi que les ha gustado el pollo????
A la hora de la cena despues del postre:
que rico el postre de platano que hiciste hoy... Especialemente con mojo picon!!!!!!!!!
Jefa de cocina:
Deberias ponerle algo de hinojo a los macarrones....
El silencioso llanto
Y caminaba, y lo sentia, mis oidos lo oian, mis ojos, apenados ante tanto dolor, lo veian, con mis manos podia tocar sus humedas lagrimas y mi nariz captaba su olor, refugiado bajo tierra...
Caminando lo veia, arboles derrumbados en medio del bosque, sin razon aparente, miles de ellos, quebrados por la brisa procedente del mar, que tambien lloraba enfermo, vomintando plastico a la orillas, donde todo tipo de desperdicios humanos se amontonaban en una tierra, que impotente besaba al mar y recogia su vomito, con el amor de las madres, pero incapaz de limpiarlo de su propia piel.
Me sente en una loma, y mire alrededor. Los arboles me devolvian la mirada suplicantes, doloridos, aquejados de un mal que nadie podra curar... arboles que vieron nacer a nuestros abuelos, ahora me miraban a mi, en los ultimos dias de su vida, lloraban sin comprender por que el agua que otrora les diera vida, ahora los podria y les arrebataba el verdor de sus hojas... Otros, aun menos afortunados ya no me miraban, solo se extendian secos, en tetricas posturas, como implorando al aire que los rodeaba que soplara un poco mas fuerte y los derrumbara, devolviendolos a la tierra, de donde nacieron y se alimentaron...
Y segui caminando, me sali del camino, y pronto mis pies se encontraron pisando un terreno esponjoso, cubierto de liquenes. Aranas saltarinas huian de mis pasos. Y cai en la cuenta de que lo que pisaba, no eran mas que tocones putrefactos que evidenciaban la precencia no muy lejana en el tiempo de un frondoso y amplio bosque, que a unos cuantos metros de alli aun sobreviva, enfermo, y llorando.
Y aun camine mas y me volvi a adentrar en el bosque que se quejaba, de una manera espantosa, con crujidos que dejaban ver la enfermedad de sus troncos, con la letania de un lamento, que me hacia recordar las palabras de mi padre, que me aseguraba que los arboles, si se les escucha con atencion nos cuentan secretos sobre la magia del vivir. Pero estos no hablaban, solo lloraban y se quejaban de un dolor incurable.
Y como por arte de magia, como ocurren las cosas en esta isla, el camino del bosque desemboco en la misma costa y el enfermo mar, otrora lleno de vida plateada y multicolor, tambien lloraba, cansado de nuestros abusos, de nuestra inconciencia consumista.
Y alli, entre montones de basura, que el mar arroja a la playa y un bosque moribundo por los efectos de la lluvia acida, me sente y llore con la tierra, un silencioso llanto de impotencia.
Caminando lo veia, arboles derrumbados en medio del bosque, sin razon aparente, miles de ellos, quebrados por la brisa procedente del mar, que tambien lloraba enfermo, vomintando plastico a la orillas, donde todo tipo de desperdicios humanos se amontonaban en una tierra, que impotente besaba al mar y recogia su vomito, con el amor de las madres, pero incapaz de limpiarlo de su propia piel.
Me sente en una loma, y mire alrededor. Los arboles me devolvian la mirada suplicantes, doloridos, aquejados de un mal que nadie podra curar... arboles que vieron nacer a nuestros abuelos, ahora me miraban a mi, en los ultimos dias de su vida, lloraban sin comprender por que el agua que otrora les diera vida, ahora los podria y les arrebataba el verdor de sus hojas... Otros, aun menos afortunados ya no me miraban, solo se extendian secos, en tetricas posturas, como implorando al aire que los rodeaba que soplara un poco mas fuerte y los derrumbara, devolviendolos a la tierra, de donde nacieron y se alimentaron...
Y segui caminando, me sali del camino, y pronto mis pies se encontraron pisando un terreno esponjoso, cubierto de liquenes. Aranas saltarinas huian de mis pasos. Y cai en la cuenta de que lo que pisaba, no eran mas que tocones putrefactos que evidenciaban la precencia no muy lejana en el tiempo de un frondoso y amplio bosque, que a unos cuantos metros de alli aun sobreviva, enfermo, y llorando.
Y aun camine mas y me volvi a adentrar en el bosque que se quejaba, de una manera espantosa, con crujidos que dejaban ver la enfermedad de sus troncos, con la letania de un lamento, que me hacia recordar las palabras de mi padre, que me aseguraba que los arboles, si se les escucha con atencion nos cuentan secretos sobre la magia del vivir. Pero estos no hablaban, solo lloraban y se quejaban de un dolor incurable.
Y como por arte de magia, como ocurren las cosas en esta isla, el camino del bosque desemboco en la misma costa y el enfermo mar, otrora lleno de vida plateada y multicolor, tambien lloraba, cansado de nuestros abusos, de nuestra inconciencia consumista.
Y alli, entre montones de basura, que el mar arroja a la playa y un bosque moribundo por los efectos de la lluvia acida, me sente y llore con la tierra, un silencioso llanto de impotencia.





