Ni Siquiera a Ti...
No se si a vosotros os pasará lo mismo, pero yo soy incapaz de ver a alguien llorar.
¿Podéis ver a una persona, con la que os une algo, aunque sea rabia, y no implicaros?. Yo no. Algo parecido me ha pasado este fin de semana. Alguien a quien conozco, sin ser mi amiga, ni nada que se le parezca; se cruzó en mi camino. Estaba sola, en un cuarto de baño, sentada sobre la pila de los lavabos, con la única compañía de sus lágrimas. Ni siquiera sé cuál era la causa de aquellas lágrimas, porque no me paré a preguntar. En ese momento no le di importancia, quizás en ese momento solo me importaba mi orgullo. Pero no lo creo, porque a los pocos segundos era incapaz de olvidarme de ella y de sus lágrimas. Buscaba razones y motivos para justificar esas intrépidas lágrimas, esas atrevidas e inoportunas gotas.
No soy tu amiga, ni lo pretendo, pero no me gustó verte llorar. Sinceramente estuve a punto de dar marcha atrás y volver a ese baño, simplemente para decirte que no sabía lo que te pasaba, pero que seguro que no merecía la pena.
Sabes, creo que el destino nos jugó una mala pasada, y nos dio papeles incompatibles entre nosotras. Me juzgaste sin conocerme, no me diste la oportunidad. Llegaste a mi vida con un rol de luchadora y con la cabeza llena de ideas equivocadas. Seguramente cegada por una imagen prediseñada totalmente errónea. Eso no lo podemos cambiar y créeme que es una pena.
Desde la lejanía y si lo aceptas un consejo te doy:
-Si lloras porque te equivocaste o porque hiciste algo horrible; deja de llorar, que tu castigo son esas lágrimas.
-Si llorar porque alguien te hizo daño..!!! para ya ¡¡¡, pues esa persona no lo merece.
-Si lloras porque echas de menos a alguien que no está, entonces sigue llorando que en esas lágrimas todos sus recuerdos están.
Poco más te puedo decir..

¿Podéis ver a una persona, con la que os une algo, aunque sea rabia, y no implicaros?. Yo no. Algo parecido me ha pasado este fin de semana. Alguien a quien conozco, sin ser mi amiga, ni nada que se le parezca; se cruzó en mi camino. Estaba sola, en un cuarto de baño, sentada sobre la pila de los lavabos, con la única compañía de sus lágrimas. Ni siquiera sé cuál era la causa de aquellas lágrimas, porque no me paré a preguntar. En ese momento no le di importancia, quizás en ese momento solo me importaba mi orgullo. Pero no lo creo, porque a los pocos segundos era incapaz de olvidarme de ella y de sus lágrimas. Buscaba razones y motivos para justificar esas intrépidas lágrimas, esas atrevidas e inoportunas gotas.
No soy tu amiga, ni lo pretendo, pero no me gustó verte llorar. Sinceramente estuve a punto de dar marcha atrás y volver a ese baño, simplemente para decirte que no sabía lo que te pasaba, pero que seguro que no merecía la pena.
Sabes, creo que el destino nos jugó una mala pasada, y nos dio papeles incompatibles entre nosotras. Me juzgaste sin conocerme, no me diste la oportunidad. Llegaste a mi vida con un rol de luchadora y con la cabeza llena de ideas equivocadas. Seguramente cegada por una imagen prediseñada totalmente errónea. Eso no lo podemos cambiar y créeme que es una pena.
Desde la lejanía y si lo aceptas un consejo te doy:
-Si lloras porque te equivocaste o porque hiciste algo horrible; deja de llorar, que tu castigo son esas lágrimas.
-Si llorar porque alguien te hizo daño..!!! para ya ¡¡¡, pues esa persona no lo merece.
-Si lloras porque echas de menos a alguien que no está, entonces sigue llorando que en esas lágrimas todos sus recuerdos están.
Poco más te puedo decir..






