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La tercera vía
En el cuento de Caperucita, el lobo era el malo. Pero, ¿quién escuchó la versión del lobo?
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Esas gotas de lluvia dulce..
Sentía como el sudor recorría su cuerpo. Las gotas que poco a poco e insidiosamente se deslizaban por su espalda y por el interior de sus muslos... Eran los restos y consecuencias de la gran batalla..

Nunca entendió el por qué le gustaba esa sensación envolvente del sudor con sabor a dulce... y le gustaba compartirlo con él. Mezclar sudores, deslizarse entre ellos, sentrlos, olerlos, saborearlos... Esa mezcla de olores almizclados y personales.. Solía cerrar los ojos... inspirar profundamente.. y oler a su compañero... Y siempre, invariablemente, sonreía para si. Era alguien especial a quien quería, o simplemente.. a quien quería tener con ella en ese momento de mezclas y realidades sensitivas.

Hay quien dice que la sensualidad empieza con los olores corporales e incluso que es un termómetro para saber si la otra persona, será compatible con nosotros en todos los sentidos.

Y ella lo sabía. Siempre olìa el sudor de su compañero de baile, de trabajo, de cama, de comida. Y sabía con certeza quien era y si le gustaba para compartir aunque fuera un espacio pequeño de su vida..

Un dia.. solo un dia.. ese sudor que olía en un cuerpo formidable.. le hizo llorar... Le recordó otra noche. Un cuerpo y un alma unidos a ella... La lluvia brotando de la nada... y de golpe en pleno verano, una tormenta de esas que acompañan de fondo en los amores. Como si fuera un sueño, un regalo de las hadas. Él era casi un desconocido, pero se encontraron a la una, en el fondo de sus cuerpos y de sus almas.. Y se olieron. y se gustaron. Y se amaron con pasión, como si de algo sobrenatural se tratarra.

Se despidieron al dia siguiente. Con la promesa de reencontrarse. Donde fuera. Al otro lado del continente. Con la certeza de la dificultad y la esperanza de lo imposible. Llovía a mares.. como toda la noche.. Él le dijo sonriendo de ese modo que la dejaba sin palabras: Parece que la lluvia hubiera sido dedicada a nosotros... Un dia volveremos a vernos belleza rubia... y disfrutaremos también del sol.

Y como a ella, los sueños se le cumplen... re reencontrarán... seguro.. ;-)
 
Comentario:
No es su sudor lo que olemos, es el olor del nuestro al contacto con su piel. Somos como los animales, marcamos lo que queremos que sea nuestro territorio.
... O no, pero algo tenía que decir aquí, no?
Un saludo
 
Comentario:
¡Hala! A sudar un poquito...más.

Pues vente para el sur, verás qué fácil es sudar...

Es verdad lo de lo olores, pero al limpito, que no sea olor a pies XDD! pero sí es cierto que los aromas son muy importantes y la nariz, el olfalto, fundamental para el sexo...

Olor a él, inagualable.

Besos sin desodorante, al natural.

Muy sensual tu texto.

Voy a "olé a vé" que huelo por ahí.
 
Comentario:
Lo bueno se hace esperar.. Son trocitos de vida que una recuerda.. unos se lo contaron.. otros los vivió.. otros los soñó.. Esa belleza rubia es tremenda.. o eso dice el de allende de los mares... ;-)
 
Comentario:
¿Y tú por qué tardas tanto en ponernos esa maravilla? El amor, sobrenatural, cómo no. Un beso preciosa cómplice.
No