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SURFING IN YOUR MIND
Si ves que no llego vete al agua
Acerca de
“Fui a coger olas porque quería vivir con un propósito; para hacer frente sólo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquella tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegase mi hora, que no había siquiera vivido." Versionando a Henry David Thoreau
Sindicación
 
La socialización de los recursos
“En el mundo hay más asfalto que rompientes”, esta frase incluida en la película Lords of dog town puede ayudarnos a entender cual es el presente y el posible futuro del surf. Actualmente, el número de personas que se animan a practicar este deporte parece aumentar considerablemente cada año. En su mayoría, se inicia en este deporte cuando llega el verano, momento en el que las escuelas de surf multiplican sus clases.
Así, pues, en un futuro no tan lejano podríamos encontrarnos ante un panorama de falta de picos libres de masificaciones. Actualmente ya existen numerosos conflictos en las playas como consecuencia del alto numero de personas. Hasta tal punto que ya hemos llegado a considerar como algo cotidiano que dos surfers puedan arrearse a puñetazos en el agua por algún tipo de “ofensa”.
Podríamos creer que la ecuación (mayor numero de surfers + mismo numero de picos = conflicto) es correcta. Sin embargo, como toda ecuación debemos valorar todas las variables existentes en el contexto socio-cultural actual para poder entender cual es el problema de fondo.




El localismo es un problema (no el problema)
En opinión de muchos la limitación de espacio en los spots implica una radicalización de las posturas ya que todos tratan de evitar quedarse atrás sobre el resto. Esta idea de Garrett Hardin, muy bien explicada en el artículo “La tragedia de los bienes comunes” de Trevor “Listillo” Brownsville, lleva consigo el problema real del surf: la creación de privilegios y derechos.
En la película mencionada anteriormente, así como en abundantes muros adyacentes a muchas playas pueden leerse graffitis que indican “Only Local”. La tendencia a creer que una playa pertenece por derecho a un determinado grupo de personas, no solo implica un claro desafío a la libertad individual sino también al mismo derecho natural de posesión comunal de los recursos.
Todos entendemos que el conocimiento sobre una determinada playa (X) de aquellos que practican habitualmente este deporte en ella (Y) hace de estas personas, para los principiantes o “extraños”, importantes en sus consejos. Pero de ahí a hacer de ellos una clase surfera diferenciada del resto implica una estratificación del todo injusta.
Como decía, esta actitud privatizadora crea una clase diferente a las demás. Con determinados privilegios y derechos que tratan de restringir al resto de las personas que se animan a sumarse al pico.
Sin embargo, el problema de fondo es un cambio en el comportamiento. La conversión de Homo Sapiens Sapiens en Homo Violentus se da como consecuencia, no de una ausencia de valores, sino por una sustitución de los mismos.


El contexto (la raíz del problema)
La sustitución de los valores ha provocado un cambio radical en la forma de entender este deporte. Lo cual ha provocado una sustitución de la intencionalidad del sujeto. Es decir, en buena parte de los casos los motivos por los cuales alguien quería iniciarse en este deporte han cambiado. Pero estos cambios no pueden entenderse sin tener en cuenta el contexto cultural en el que vivimos.
Si en un principio podrían mezclarse ideas como lo exótico, la sensación que producía ver a alguien coger una ola, la idea de libertad, de querer aprovechar la vida (carpe diem) y llegando a tener, si se quiere, un sentido contracultural, posteriormente al igual que otros movimientos o grupos contraculturales de los 60 o 70, sufrió una constante banalización por parte del mercado. En la cual tuvieron mucho que ver aquellas empresas que hoy venden más por vestir con ropa de calle a los viandantes que por utensilios para el propio surf. La desaparición de buena parte de las pequeñas tiendas que relacionaban el surf y los individuos es una piedra más en ese camino de trivialización. Al igual que otros iconos, el surf fue vendido y vuelto a vender hasta la saciedad, de tal manera que aquel sentido que le daban las pasadas generaciones comenzó a sustituirse en las nuevas. El surfer necesita emanciparse hoy más que nunca.


La socialización
La emancipación del surfers implica deshacerse de todas aquellas ataduras a las reglas del mercado. Este último no solo ahoga su libertad, sino que cambia por completo su actitud, moral y su ética.
Del mismo modo, este proceso debe ir acompañado de la socialización del conocimiento. Clave si no se quiere caer en una persistente conflictividad por ver quien sabe más y consigue más.

Por último, dejo una frase versionada de Henry David Thoreau que hice y puse en mi blog. En mi opinión, esta idea es la raíz del surf : “Fui a coger olas porque quería vivir con un propósito; para hacer frente sólo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquella tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegase mi hora, que no había siquiera vivido".
 
El regreso de las brujas

Ron Dahlquist

El "Regreso de las Brujas" es una mítica peli de Walt Disney en la que tres brujas de Salem regresan de la muerte al mundo de los vivos.

Después de un tiempo de refresco (la tesina me ha comido demasiado tiempo) vuelvo con las pilas cargadas tras agotarlas casi al completo. En cosa de una semana me piro de vacaciones (14 días para disfrutar) pero quería volver por a retomar el blog. Quizás es porque descubrí de nuevo el placer de la lectura de revistas surferas tras hartarme de libros sobre Relaciones Internacionales. Un artículo que trataré en próximos días tuvo la culpa.

Espero que todos y todas hayáis estado super chupi guay cogiendo olas (panda de cabrones)