Chupar solete en el agua como un campeón

En la vida hay preguntas que parecen no tener respuesta. Por que Espinete iba todo el día en pelotas y para dormir se ponía pijama. Por que el Coyote dejó de perseguir al Correcaminos si sabía que no lo iba a pillar. Esto es el mundo de ficción.
Pero en la vida real hay otras preguntas que podemos hacernos y parecen no tener contestación. Por que las tias van de dos en dos a mear. Por que cuando llueve hay gente que abre el paraguas para luego ir por la esquina: ¿es qué tienen miedo que el paraguas se moje? Como me jode tener que quitarme cuando no llevo el paraguas.
Por que hay señoras que se te cuelan en la cola del supermercado y encima dicen en alto con una sonrisa en la boca: “Este es joven, no tiene prisa”. ¿Qué tendrá que ver el tocino con la velocidad?
Pero este fin de semana toca baño y aunque haga un tiempo de perros pienso imaginarme un solazo de narices. Como me encanta el veranito, levantarse temprano y ver como amanece despejado.
Reggae, tacones y homo machus

Habéis tenido alguna vez un día de esos en el que pareces un chuleta de puta madre? Pues ese ha sido mi día. Quizás influenciado por Morodo, seguramente.
Iba con los cascos puestos más chulo que un ocho, con mi sudadera nueva marrón y poniendo cara de que la parto como me sigas mirando. Me daban ganas de hacer con los dedos índice y corazón lo que hacen los ingleses.
Hoy ha sido un día feliz por un lado y patético por el otro. Ha sido feliz porque me sentía así. No puedo explicarlo. A lunes y ya empiezo con el mono de la piscina y de la playa. Hasta el jueves no podré volver a la piscina a estrenar mi nuevo bañador. Y hasta el fin de semana no podré volver a la playa. Pero aún así me siento feliz. Sobre todo al pensar en la playa. Me relaja mucho, me olvido de todo y solo pienso en el fresquito del agua en la cara. Y las manos tiritando!! xDD
Patético porque creo que el homus machus concede cada días más momentos de inquietud. Cierto es que cuando una chica guapa pasa por alado de un chico heterosexual, este entra en una especie de trace (yo me incluyo) Hoy día, no hay mejor psicotrópico que unas piernas con medias aderezadas con sus botas de tacón. Es el momento en el que nos acordamos de nuestras madres, un Madre mía sale de nuestros labios.
Los sugerentes escotazos suelen ser en estas fechas primaverales auténticamente criminales. Es el momento en el que los tíos nos volvemos creyentes. Vamos que vemos la luz, el ángel y la santísima trinidad si hace falta. Un Dios! Llena nuestra boca. Menos mal que los culos de las tías de los calendarios Reef no van por la Gran Vía.
Hoy he visto por lo menos cuatro contracturas de cuello, veinte de pene y al menos una de neuronas. La verdad es que las más graciosas son las contracturas de cuello. Uno no llega a saber hasta que punto el cuello masculino puede llegar a contraerse de un lado a otro con total facilidad.
Probando cosas nuevas
Aupa gente!
Sé que este mes estoy algo desaparecido. Tengo un huevo de cosas que hacer así que no tengo mucho tiempo de pasarme ni por mi blog ni por los vuestros.
Os dejo este video de Skimboarding. Parece chulo. Alguno/a de vosotros/as lo habéis probado?
Sé que este mes estoy algo desaparecido. Tengo un huevo de cosas que hacer así que no tengo mucho tiempo de pasarme ni por mi blog ni por los vuestros.
Os dejo este video de Skimboarding. Parece chulo. Alguno/a de vosotros/as lo habéis probado?
¿Quién se anima con el pororoca?
Dos veces al año, entre los meses febrero y marzo, las aguas del océano Atlántico penetran en la desembocadura del río Amazonas, provocando una de las mayores olas del mundo y la más larga jamás registrada.
Esta ola gigante puede alcanzar los 4 metros de altura y avanzar hasta 17 kilómetros río arriba, arrastrando todo lo que encuentra a su paso. Los nativos la conocen como “pororoca”, el gran estruendo”, debido al aterrador ruido que la antecede, perceptible hasta media hora antes de que llegue a su destino.
Desde hace años, surfistas de todo el mundo llegan hasta la desembocadura del Amazonas con la intención de surfear sobre el pororoca, aunque no todos los consiguen. El fenómeno se suele presentar como una sucesión de olas, no demasiado altas, pero capaces de llevarte aguas arriba durante casi una hora.
El récord del mundo lo tiene Picuruta Salazar, un surfista brasileño que se mantuvo durante 37 minutos sobre la misma ola y recorrió hasta 12,5 kilómetros de río.
Esta ola gigante puede alcanzar los 4 metros de altura y avanzar hasta 17 kilómetros río arriba, arrastrando todo lo que encuentra a su paso. Los nativos la conocen como “pororoca”, el gran estruendo”, debido al aterrador ruido que la antecede, perceptible hasta media hora antes de que llegue a su destino.
Desde hace años, surfistas de todo el mundo llegan hasta la desembocadura del Amazonas con la intención de surfear sobre el pororoca, aunque no todos los consiguen. El fenómeno se suele presentar como una sucesión de olas, no demasiado altas, pero capaces de llevarte aguas arriba durante casi una hora.
El récord del mundo lo tiene Picuruta Salazar, un surfista brasileño que se mantuvo durante 37 minutos sobre la misma ola y recorrió hasta 12,5 kilómetros de río.





