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SURFING IN YOUR MIND
Si ves que no llego vete al agua
Acerca de
“Fui a coger olas porque quería vivir con un propósito; para hacer frente sólo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquella tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegase mi hora, que no había siquiera vivido." Versionando a Henry David Thoreau
Sindicación
 
Tapicería y palabras...después de las olas, claro.

Nueva tapicería de Bizkaibus

Hoy tengo el fin de semana profundo. Mucho. Por eso rescato las palabras de Henry David Thoreau y las versiono.

Cuando escribí las líneas que siguen, o más bien la mayoría de ellas, vivía solo en las playas, a una kilómetro de distancia de cualquier vecino, en una tienda que yo mismo había construido, a orillas de algún océano, y me ganaba la vida únicamente con el trabajo de mis manos.

Me han preguntado qué tenía yo como alimento, si no me sentía solo, si no tenía miedo, y cosas parecidas.

He viajado bastante por muchos lugares; y en todas partes, en tiendas, oficinas y campos, los habitantes me han parecido estar haciendo penitencia en mil formas extraordinarias. Los doce trabajos de Hércules eran insignificantes comparados con los que mis vecinos se han empeñado en realizar; porque aquellos eran solamente doce y tenían un fin, pero yo nunca he podido ver que estos hombres hayan matado o capturado algún monstruo o terminado una labor.

Pero los hombres trabajan bajo la influencia de un error. La parte mejor del hombre muy pronto es arada para abono de la tierra. Por un aparente destino comúnmente llamado necesidad, los hombres se dedican, según cuenta un viejo libro, a acumular tesoros que la polilla y la herrumbre echarán a perder y que los ladrones entrarán a robar. Esta es la vida de un tonto, como comprenderán los hombres cuando lleguen al final de ella, si no lo hacen antes.

Hasta en este país relativamente libre, la mayoría de los hombres, por mera ignorancia y error, están tan preocupados con los artificiales cuidados e innecesarios trabajos rudos de la vida, que no pueden cobrar sus mejores frutos. Sus dedos, de tanto trabajar, son demasiado torpes, y tiemblan demasiado. Realmente el jornalero no tiene tiempo libre para vivir con verdadera integridad todos los días.
La mayoría de los hombres viven una vida de tranquila desesperación. Lo que llamamos resignación no es más que una confirmación de la desesperación. De la ciudad desesperada pasamos al campo desesperado, y tenemos que consolarnos con la magnificencia de los visones y ratas almizcleras. Hasta detrás de los llamados juegos y diversiones de la humanidad se encuentra una desesperación estereotípica, aunque inconsciente. No hay diversión en ellos, porque esta viene sólo después del trabajo. Pero no hacer cosas desesperadas es una característica de la sabiduría.

Por eso fui a coger olas porque quería vivir con un propósito; para hacer frente sólo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquella tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegase mi hora, que no había siquiera vivido.


 
Comentario:
Depende como te tomes la rutina, supongo que al final todo pedende de como lo vea cada uno.

Espero verte má spor aquí.
 
Comentario:
Qué profundo. A veces está bien escribir este tipo de cosas, aunque la rutina a veces es tranquilidad, no desesperación.

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