Black dog
-El Infierno no existe –le susurró Satán al camarero mientras apuraba su décima copa de pálido con cola–. Pero no se lo digas a nadie o tendremos problemas.
Sra. SM.
Sra. SM.
Terence Blackwood.
Terence Blackwood.
Hija de granjeros, madre de dos hijos gemelos adorables.
Comenzaba siempre a lavar por las orejas, le encantaba repasar con jabón los cartílagos. Éxtasis líquido.
“La piel dura” decía. “El hueso blando”.
“El agujero de la inteligencia”.
Para Terence no había nada más hermoso que escuchar a los demás.
Y se recreaba en las curvas, despacio, simétrica.
La encontraron con la cara llena de arañazos.
Tenía fuerza en las manos.
Intentó despellejar el conejo sin matarlo.
Comenzó a tirar fuertemente de las orejas. Y el resto, en un chasquido casi cedió.
Le gustaba alimentar a sus hijos.
Nadie puede culparla de ello.
Sr. ZK
ouroboros.
los días cada vez son más cortos
la luna cada vez más alcahueta se pasea desnuda con su enorme barriga
oscilante, rellena.
los brazos del cruzado descansan sobre el pecho del cardenal
las respiraciones suben y bajan y convierten la sincronía en música
para oídos acerados.
sirviéndose de los dedos devoran carne de ave,
jabalíes con estrías y almejas casi doncellas.
ouroboros mascota observa desde su lecho frente a la chimenea
mientras descansa de su jornada circular.
hace buen día hoy hijo mío
desde luego padre ya huelen los herejes
el ofidio se retuerce y se muerde un poco más
sabes
hace tiempo que no te digo cuánto te queremos dios y yo
no importa su majestísimo pastor mis dientes están a tu disposición
¿como siempre?
como siempre
no me esperaba menos
límpiame las asperezas del cuchillo pues
está lleno de excrementos
en seguida padre espera que caiga mi túnica después del cráneo pelado y rugoso y lleno de tu inmensa gloria al.leluya.
amén.
amén.
Sr. ZK
en fin.
dios mío, qué tristeza.
ni siquiera se postea para insultar.
ahora sé cómo se sentía joaquín almunia.
o la cama de fraga.
o las bragas de lina morgan.
o la mujer de josep piqué.
Sr. ZK.
la última nochevieja de la humanidad

agobiado académica y térmicamente tal y como la señora Charlotte suele referir (yo también odio el verano en ese sentido, aunque valoro el atardecer siguröseño) decidí coger un pastelito para pasar el rato.
mondadori suele hacer buenas apuestas alternativas (no olvidemos a Foster Wallace, Palahniuk y etc, no olvido lo bien que me lo pasé con el ciberpunk "Vurt" de Noon) así que me agencié este "la última nochevieja de la humanidad" del debutante (en su momento, no sé por dónde irá) Niccolò Ammaniti.
y joder, cómo prometía el libro. al margen de narraciones como dios manda, el primer relato, que da título al conjunto (en la edición de Mondadori), es un descojone. o a mí, al menos me lo pareció. me encantó, aunque al final fuese demasiado simplón.
el problema viene después, que lástima más lástima, oiga. el resto de relatos huelen al típico folletín transgresor de finales de los noventa, con mucha sangre, mucho sexo (bah) y mucho, mira que tío más duro soy escribiendo y cómo te impresiono. poco más.
a mí lo que me haría ilusión de una vez por todas es que los creadores "rompedores" se enteren de que transgresión no implica simplicidad de lo vulgar. por eso la señora SM sabe que me gusta American Psycho, porque se salva de esta panda de niñatos.
bueno, teniendo en cuenta que al principio me reí un buen rato (y eso me pasa poco, excepto con cierta escena del señor Sommer y Foster Wallace), espero que con el tiempo este escritor sea eso, un escritor con algo más que una medallita de San Tarantino.
Sr. ZK
que no.

pedro me negarás tres veces y pedro se descojonó en su cara, si hombre, lo que tú quieras. pero luego vino —como a las 2 de la mañana— otra vez el maestro y le ofreció su mano, su bolsillo y su inocencia.
pedro dijo no no no.
al día siguiente, ves tú pedro, te lo dije campeón.
ya le vale maestro. ya le vale.
Sr. ZK





