Mi niño bello...

Anoche mientras tirada en mi cama daba vueltas a mis pensamientos... llegaste a ellos como la lluvia fresca de verano en un día de sol intenso...
Una sonrisa se dibujó en mis labios y dejé que mi imaginación volase en la imagen de tu cuerpo, allí, a tu lado viví mil sueños, anhelos de mi mente, dibujos de la ternura que traza mi alma, escondidos, miedosos de volar al viento.
Te hice mío por un momento, acaricié tu piel morena y rocé tus labios en besos llenos de calor y suavidad. Con mi mente... dibuje en tu cuerpo mil siluetas, acariciando cada rincón de tu piel desnuda. Puse miradas en tus bellos ojos que mi mente traviesa quiso imaginar, en momentos tan lúcidos como locos. En segundos viví , una caricia furtiva, un paseo a la luz de la luna... dibujé tu mirada clavada en la mía antes del primer beso... roce tus labios lentamente saboreando la suavidad de tus labios, perdiéndome en el sueño inalcanzable del deseo que despiertas en mi alma, tu... tan lejano, tan bello, inmensamente inalcanzable.
Anoche mientras rondabas mi mente, empujabas el deseo escondido de mi corazón a volar entre las olas de unos momentos soñados, y vi tu sonrisa, y tus ojos brillar al mirarme, podría jurar que sentí mis mejillas sonrojarse, tan solo con la sombra de esa mirada en el reflejo de mi imaginación.
Te pensé a mi lado en mi cama, los dos, susurrando entre miradas una conversación sincera, imaginé como sería morir por perderme en tus besos cuando miraba tus labios tan cerca de los míos, como sería al fin, rozarlos con una suavidad infinita, sedosos, húmedos... Pinté una mirada tierna, llena de deseo mientras tu mano recorría mi vientre desnudo... y fue hermoso, tierno...
Sentí tu cuerpo pegado al mío, rozando mi piel encendida por un deseo infinito, que era aplacado solo por los besos incesantes que llovían en mis labios encendidos. El movimiento de tu cuerpo, el sonido de tu aliento... y fue tan bello...
Oí el sonido de tus carcajadas, la curva de tus labios que adornaba el azul del cielo, y me permití imaginar como sería por unos momentos... vuelvo a soñar, algo imposible... pero fue tan bonito...
Me gustas tanto... hace tiempo, pero mi experiencia me dice, guarda silencio... es bonito soñarlo, es bonito tenerlo encerrado en mi mente, pero se, que nunca será cierto...
Eres una de esas personas que se encuentra rara vez, un hombre que despierta en mí, algo que nadie ha tocado hace tiempo... pero esta vez... tendré que dejar pasar estos sentimientos... mirarte desde la distancia... suspirar al oír tu voz, seguir soñando... desear que cumplas todos tus anhelos, que completes tus metas, que alcances a ser lo que te propones, que seas feliz... ojalá encuentres aquello que llene tu alma y también tu corazón, aunque no sea yo el manantial de tus sonrisas, ni el agua que aplaque tu sed con mis besos...
Mi niño moreno... mi niño bello...
Una historia sin final...
Salió de la casa de madera con un zumo fresco en la mañana, la bruma había abandonado el paisaje, y brillaba un sol tenue y cálido.
Le vio allí, mirando al lago, era tan atractivo... su piel morena destacaba con el azul intenso del agua, los verdes prados se extendían por kilómetros y tocaban el agua adornándola con el contraste de sus colores mas intensos. Disfrutó de verlo allí, tranquilo, meditando sobre todo lo que había sucedido entre los dos esos días. Se acercó despacio para no interrumpir la belleza de la escena, pero el se dio la vuelta esbozando una enorme sonrisa:
-Buenos días, princesa.
-Buenos días rey.
Se fundieron en un tierno abrazo, y se regalaron un beso dulce y suave. Allí estaban los dos, perdidos en medio de la nada, rodeados de belleza sin igual, se miraban, el brillo de sus ojos delataba sus sentimientos, algo que había nacido, tan despacio, hoy parecía un mundo lleno de sueño... de fuerza, como un roble centenario en un bosque soleado.
Se habían estado evitando tanto tiempo... los dos posponían el momento de quedarse a solas, de verse por primera vez cara a cara. Quizás en el fondo de sus corazones, donde la realidad se posaba como una losa pesada, sabían que estaban hechos el uno para el otro, pero aquello no era suficiente, cada uno tenia su vida, y planes para el futuro.
Se sentaron en la hierba fresca, al lado del agua. El tomó su vaso de zumo, la miró fijamente y la dijo:
-¿Y ahora que? ¿Qué pasará ahora con esto?
-No lo se... – dijo ella cabizbaja. El brillo de sus ojos no era el mismo en ese momento, porque la tristeza inundaba su alma.
-No llores princesa... no llores... venga vamos...- La beso, con todo el cariño del mundo.
Se habían enamorado, una de esas historias románticas e increíbles que solo se ven en las películas, había sucedido, no pudieron ir contra el destino, que les tenia preparados un mundo de sorpresas insospechadas.
-No quiero volver sin ti a mi vida rutinaria...- dijo ella.
-No voy a poder, ni por un momento dejar de pensar en ti... , estoy asustado Paula...
-Yo también Iván, yo también...
Ninguno de los dos quería decir adiós, pero tampoco dejar atrás aquello por lo que tanto habían luchado en la vida... era un sueño que se había convertido en un pesadilla. Los dos, continuaron mirando al agua, allí abrazados, en la hierba fresca y húmeda de la mañana.
Iván se levantó despacio, la tendió la mano para levantarla, se miraron y cogidos de la mano se dirigieron a la casa, aquella que había arropado tantas experiencias hermosas para los dos. Besos llenos de ternura, caricias llenas de sentimientos y deseo... Era tan difícil dejarlo todo atrás... ¡maldita distancia!
Al llegar allí, un desayuno de frutas frescas les esperaba, ella lo había preparado todo para la vuelta de su momentos juntos en la mañana... el café desprendía un aroma fuerte, y unas tostadas estaban apiñadas en una fuente de cristal. Por un momento decidieron sin hablarlo, olvidarse de el que será... y disfrutaron juntos de aquel manjar.
Después de todo, era pronto para decidir que harían con sus sentimientos encontrados esos días, todavía no sabían que sería inaguantable echarse en falta.
-Vamos a bañarnos...
-Hummm... nah...
-Siiiii, ¡venga vamos! ¡Vamos!- Paula insistió.
Para cuando el quiso responder, ella ya estaba a medio camino del agua, corría quitándose la ropa, hasta que se quedó completamente desnuda. Iván sonrió... y perezoso se acercó hasta la orilla, aun vestido.
-Ven rey... ven conmigo al agua, esta buenísima..
-No te creo...
-Venga, ven a bañarte conmigo, estamos solos, no hay nadie... – dijo con voz apagada casi en susurros mientras levantaba la ceja.
-Siempre me convences....- sonrió el picaresco.
Se quitó la ropa despacio, casi sin ganas, ella admiraba su cuerpo moreno, fuerte ante sus ojos.... y las cosquillas recorrían su cuerpo de deseo...
Se metió al agua despacio, quería contemplarla, allí estaba, desnuda, el agua acariciando su piel, suave.... Miró sus pechos, sonrió, no podía dejar de mirarlos, eran tersos, sus pezones redondos, oscuros, tan sexies .. No tardó en llegar a su lado, abrazándola, la miró fijamente y no pudo resistir besarla. Un beso lleno de deseo, lento, profundo...
Paula le rodeó con las piernas, quería tenerlo lo mas cerca posible de su cuerpo, fundiéndose en un mismo ser. Sintió su miembro duro... comiéndose a besos, entre caricias, perdieron el control de sus cuerpos y de sus mentes. El besaba sus pechos redondos, Paula con una mano en su cuello y otra en su pelo, solo podía dejarse llevar... Iván fue directo al grano, comenzó a acariciar su sexo... mientras casi a bocados le comía la boca a besos... ella se estremecía y apretaba cada vez con mas ansia su cuerpo contra el... era el momento... el apretó muy despacio su sexo contra el de ella, mientras usaba sus manos para acariciarla, despacio, muy despacio, fue penetrándola hasta que estaban completamente fundidos, no se movía, solo la miraba, sentía las palpitaciones de ella contra su dureza...
-Te deseo, Paula, me has vuelto loco y me niego a perderte...
Ella le puso un dedo en los labios para callarlo, y comenzó a besarlo, a mover sus caderas muy despacio, el se estremecía de placer, gemía y apretaba las caderas de ellas contra las suyas, sujetándola firmemente de su redondito trasero. Les sobraba todo lo demás, gimiendo, jadeando ya casi sin aliento, rompieron en el orgasmo. Sus cuerpos se estremecían, tensos, perdidos en el placer.
Se besaron, mirándose a los ojos, cogidos de la mano salieron del agua, tumbados en el césped, abrazados se quedaron dormidos... el resto de la historia... es todavía un misterio... El amor es bonito, pero a veces no es nada fácil rendirse ante el...
!Mentiroso!

Siempre quise pensar que soy una persona razonable, quizás demasiado estricta con ciertos comportamientos míos y de los demás.
A veces se cometen errores, y debemos de bajar la cabeza para pensar un poquito. Es entonces cuando demostramos la clase de persona que somos a los demás. En la reacción a nuestras equivocaciones, ¿queremos aprender de ellas? O quizás... ¿Intentamos esconderlas y culpar a los que nos rodean?
Siempre me ha parecido, que reconocer nuestra propia culpa es un acto de humildad, pero también es un acto de aprendizaje y madurez.
Cuando nos damos cuenta que nos hemos equivocado... ¿que debemos hacer?, yo no se que hacen los demás, siempre puedo hablar de mis pensamientos y mis principios, que a mi me parecen correctos, supongo que como a todos ¿verdad?
Si cometemos el error, esta ya cometido, no hay marcha atrás, no podemos escapar de el.
Podemos escoger varios caminos, con diferentes metas. Podemos sentirnos avergonzados de nuestro traspiés, e intentar taparlo, negándonos a nosotros mismos y a los demás que ha pasado, culpando a terceras personas para que parezca que jamás ocurrió.
Entonces... no solo nos sentiremos mal por nuestro error, que en el fondo sabemos que fue nuestra culpa, sino que daremos la oportunidad a otras personas de ver lo cobardes que somos, estas personas pensarán que somos unos impresentables y unos mentirosos, ya que la verdad transluce en los hechos, las cosas no se pueden esconder eternamente.
Podríamos tal vez reconocer nuestro error, no solo a nosotros mismos, sino a los que nos rodean y nos aprecian. En realidad no es tan difícil, solo unas palabras arreglan mas que cinco mil intentos de negarnos la verdad. Cuando nuestra equivocación implica a terceras personas, causándoles un daño indirecto o directo, la cosa es mas seria...
Siempre he podido medir la clase de persona que he tenido delante por sus actos, sus reacciones a las vivencias, sus errores, la compresión de las erratas de los demás y su capacidad para aprender de las experiencias buenas y malas de la vida. He de decir que me he llevado mas de una decepción al ver el comportamiento de una persona a la cual yo he apreciado, pero también me he sentido orgullosa de aquellos que han reconocido y afrontado sus equivocaciones.
No aguanto a los mentirosos, lo confieso, la mentira me causa desprecio.
Al igual que cada individuo, he cometido errores, muchos, ¿demasiados? ¿Quien pone numero a las lecciones que nos da la vida para aprender a caminar con mas soltura?
Para ser integro, para caminar con la cabeza alta, debes demostrarte, que puedes afrontar las consecuencias de tus actos, agachar la cabeza de vez en cuando es un privilegio del que gozamos todos... la libertad de poder tomar nuestras decisiones, el derecho a equivocarnos y enmendar un torcido.
Debemos desprendernos de los perjuicios que a veces esta sociedad nos inculca, nadie es perfecto, día a día, desde nuestra niñez a nuestra muerte, aprendemos cosas nuevas, nos equivocamos, esto nos da el privilegio de hacerlo con dignidad. No importa la edad o la educación que hayamos recibido o que no hayamos recibido nunca...
A veces me equivoco... hago daño sin querer... y otras veces meto la pata hasta el fondo sin querer... porque... ¿Quién quiere cometer un error? Y lo mas importante... ¿Es fácil afrontar tus equivocaciones a ti mismo y a los demás?
A veces es difícil, porque pensamos que hemos fallado, otras intentamos tapar con arena nuestro error... y entonces viene el viento y todos ven la clase de persona que somos, y la clase de persona que queremos aparentar ser... Es difícil en ocasiones decir me he equivocado, lo siento... ¿¿Es tan difícil?? No se tapa el sol con el meñique, apuesto en mi vida personal, por esconder la mano y afrontar los rayos del sol de frente, aunque a veces es duro recibir la luz de cara...
Me he equivocado, quizás he puesto demasiadas expectativas en un solo sitio...
Lo que mas me duele, de todo, es la decepción, el cuadro de ver a una persona echando una pala de arena a una pila enorme de mierda... sin conseguir taparla, mientras lo demás que están alrededor miran atónitos el percal. Estoy decepcionada, pero a veces pasa, la vida te da esa lecciones, no puedo esperar que nadie haga lo correcto, o quizás es que lo correcto y solo lo es a mis ojos. ¿Es una mentira correcta? E intentar taparla y culpar a los demás haciéndoles creer que la culpa es suya y que todo es producto de su imaginación.... no hay que tener una inteligencia excepcional para darse cuenta de la situación y entonces... entonces son hay marcha atrás... has perdido la confianza en esa persona, estás cabreada y te duelen hasta los huesos de la decepción y la rabia, bajas la cabeza y te dices... me he equivocado... me he equivocado con esta persona, porque pensé que era algo, que ha demostrado una y otra vez, que jamás será, y aparentar queridos, es mas difícil que agachar la cabeza, decir lo siento, levantarla y seguir adelante ¡con un par de huevos!





