Antorchas en el bosque....
Qué harías si te propusiesen hacer realidad tus fantasias?..........
(RELATO ERÓTICO)

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Era una noche húmeda y calurosa, como cualquier noche de Julio, el bosque estaba oscuro, los sonidos de los animales adornaban el aire, y traían cierto ambiente tenebroso al paisaje. Todo estaba tranquilo, era un calor agradable, soplaba una brisa suave, pero refrescante. Tan solo quedaban unos minutos para comenzar…
Era una iniciación a la fantasía, Carlos, era el cabecilla de aquel grupo de gente extraordinaria. Se había fijado en Elena hace 8 meses, la conoció en un grupo de amigos, se la habían presentado y a él le llamo la atención su preciosa sonrisa, y su cuerpo lleno de curvas, era preciosa, gordita, pero con un cuerpo muy femenino. Siempre estaba feliz, no importaba la hora ni el lugar en el que estuviese, estaba llena de energía. Un cariño especial surgió entre los dos, se hicieron amigos durante este tiempo y habían hablado de sus mas secretas fantasías, eso es lo que el quería, la deseó durante todo ese tiempo, tuvo paciencia, sabia que ella se tenia que sentir cómoda con el… al fin, se lo había confesado, y esta noche, se haría realidad para ella esa fantasía que tanto había soñado. Lo que ella no sabía es que Carlos seria el cabecilla de su fantasía, habían quedado en que todo seria discreto, el lo planearía todo.
Estaba ya preparado el escenario, todo saldría bien, las piedras de sacrificio estaban limpias y adornadas con pétalos de rosas blancas… y alrededor del recinto ardían las antorchas, encendidas y preparadas para acariciar aquella ceremonia. La piedra de sacrificio estaba situada en el medio de un círculo de árboles gigantescos, era lo suficientemente grande y plana para que tres personas pudieran acomodarse sin problemas. Se habían preparado en tres recipientes de plata, varios tipos de aceites, uno era de vainilla, otro era de almendras, aromas sensuales y relajantes, otro era un lubricante, este no tenia aroma alguno, pero lo necesitarían esa noche… seguro.
Cuatro hombres fornidos, incluyendo a Carlos, vestían túnicas blancas que les cubrían levemente hasta la mitad de sus muslos, el único que no se pondría una mascara seria el, los demás, llevaban mascaras negras cubriendo sus rostros.
Era el momento de comenzar….. La música comenzó a sonar, y Elena sentía su corazón palpitar rápidamente, era ya tarde, ¿Cómo había accedido a tal locura? Le había contado a Carlos su mas intima y deseada fantasía sexual y ahora el la iba a hacer realidad. Cuatro completos extraños, en la mitad de la nada, rodeados por bosques, fuego, aceites, una piedra de sacrificio y placer interminable esta noche… sí, allí estaba, deseándolo, aunque los nervios no la dejaban relajarse. Lorena había entrado para darla ánimos, la dijo que no todas las mujeres pueden hacer realidad su fantasía, y mas una como esa, que era su oportunidad de disfrutar y dejarse llevar, ella había pasado por una iniciación a este mundo del sexo de una manera mas brusca, pero hoy era su día…
Lorena le tapo los ojos con un pañuelo de seda grande, la habían vestido para la ocasión, un traje, tipo romano, echo de seda blanco, apenas le tapaba hasta la mitad de los muslos y no llevaba ropa interior, se había afeitado casi toda para la ocasión, se sentía sexy y juguetona vestida así…
La música sonaba suave, Lorena la cogió de la mano, y la acompaño guiándola hasta la puerta, el aire fresco acaricio su rostro al salir, en el aire se mecía un aroma a las antorchas ardiendo y aceites mezclados, sintió entonces a lo que debían ser dos hombres suave y firmemente agarrándola por los brazos. Era aquella canción, aquella que exaltaba su instinto sexual, se había acordado Carlos, era minucioso, sabia que cada detalle que se le escapaba a ella a el jamás se le escaparía.
Un murmullo de voces se podía escuchar alrededor, todo parecía lejano. Una voz se alzó al viento, era… ¡no podía ser, era Carlos!
- Esta noche, queridos amigos, tenemos un ritual especial.- Todo el mundo quedo en silencio- Elena es un sacrificio inocente, puro, y aunque no virgen físicamente, será todo un “placer” dedicarnos a complacerla esta noche, este ritual, es un sacrificio de sus tabúes, el sacrificio a una fantasía que ya no será mas después de esta noche.
Elena sentía sus piernas temblar, ya no había marcha atrás, ese aroma, esa música, los murmullos la voz de Carlos… la excitaba. La pusieron encima de la piedra, la ataron las manos y después las piernas por los tobillos. Sus sentidos estaban a flor de piel, una mano la toco la cara, la acarició, y sintió un calor entre las piernas que le subía hasta su estomago… Un susurro en el oído:
-Estas preciosa esta noche Elena, como nunca, al fin, vas a ser mía, voy a hacerme tu esclavo esta noche, para saciar todos tus deseos y placer… Nada mas pensar en ti y en las cosas que esta noche te vamos a hacer mi polla se endurece y mis deseos aumentan cada segundo, pero seré paciente, porque te vamos a llevar a la máxima excitación esta noche… - Y con estas palabras, y sin dejarla contestar con un beso lento y pausado, acariciando sus labios suavemente, le quito el pañuelo de los ojos.
Cuando se acostumbró a la luz, lo primero que vió, fue la cara de Carlos, la miraba con deseo, sus ojos brillaban mas oscuros que nunca, y eso le provocó una excitación agradable, la deseaba y aquellos otros ¡tres!, hummm tres,!cuatro hombres para su placer esta noche!, enmascarados, fuertes, misteriosos, ahora es cuando sentía el flujo caliente entre sus piernas. El sexo de Carlos estaba erecto, la anticipación a lo que el también había deseado le traicionaba, sobresaliendo de la toga que llevaba puesta, era fuerte, moreno, de menos estatura que la de Elena, pero era todo hombre, viril, y la excitaba al máximo con sus ojos acariciantes llenos de deseo. Miró su sexo erecto, no era extremadamente grande, pero prometía ser juguetón, se sonrió para si misma y fue entonces cuando de dio cuenta que había al menos 50 personas alrededor del claro junto a los árboles, todos vestidos con togas, murmurando, observando. Carlos empuño el cuchillo de nácar blanco, y rasgó las vestiduras finas de Elena, que estaba ya tan excitada que el mero movimiento de su ropa la hacia estremecerse…eso y la mezcla del aire fresco y el calor de las antorchas, su vestidura quedo inerte en la roca, y entonces fue cuando el aceite se escurrió en su piel, ocho manos, masajeando su piel, mezcladas en las caricias con aceite de almendras y vainilla.. Se estremeció, no podía moverse, estaba atada y entonces maldijo mil veces esta situación, el placer se extendía por cada recoveco de su cuerpo, el calor y la excitación la inundaban, uno a uno fueron acercándose a su boca, bebiendo el néctar de su deseo en la misma fuente de sus labios, la besaban y la acariciaban al mismo tiempo y ella se retorcía de placer, su sexo mojado y ardiendo. Los cuatro estaban ya como piedras, uno de ellos, moreno, debía ser latino, tenia un sexo enorme, le llamo la atención, el la vio mirándole, y empezó a tocarse masturbándose para ella, la volvía loca verle allí, disfrutando, solo para ella, se relamió, acercándose a ella, se la ofreció como un regalo a su ansia de contacto, le dijo ven acércate y comenzó a chupársela suavemente, el se estremeció, lo que la llevo mas a la locura y se la chupaba mas fuerte y rápido al ver su reacción, Carlos se dio cuenta de esto, y viéndola chuparsela a Jose, le metió un dedo en su coño, acariciándola despacio, el aceite se estaba secando, dejando su piel suave y tersa, se subió encima de ella a la altura de su cintura, mirando hacia delante y mientras la acariciaba, le acerco su sexo también para ser obsequiado con una buena mamada. Ella chupaba las duras y sabrosas pollas que se la ofrecían, turnándose, y desesperada por no poder usar sus manos, un tercero le entreabrió las piernas y la propinaba con unos deliciosos lenguetazos, mientas que Carlos seguía con sus dedos haciéndola gemir. El cuarto estaba allí, mirándolos, masturbándose. Elena enloquecía al sentir esa lengua y dedos en su coño, y chupaba con más ansia lo que se le ofrecía, luchaba contra las ataduras que se le habían impuesto pero no había manera de liberarse, gemía y se retorcía de placer, miro a Carlos y le dijo, -
- Quítame las ataduras.- El sonrió y soltó una carcajada, -De eso nada cariño, no hasta que ruegues,
- Sabes que no rogaré nunca… Se bajó de un salto de encima de su cuerpo, se acerco a Jaime que se la estaba comiendo con delicadeza, le dijo a Jose que apartase esa polla enorme de su boca, la abrió las piernas y comenzó a comérsela salvajemente, con la lengua la penetraba una y otra vez, se acompañaba de sus dedos, que rozaban el clítoris una y otra vez, y entonces metió el dedo en el lubricante y empezó a trabajar ese culito que le volvía loco, a ella también… Elena soltó un grito tremendo de placer, sintió como el trabajaba su dedo hasta que entro suavemente en su culo. Un placer inmenso recorrió su cuerpo, solo podía gemir, jadear y disfrutar, Carlos paró, y llamo a Jose y su gran polla dura, y le dijo a Elena…
-Mira… ¿la quieres? -.Jose estaba allí con eso entre las manos mirándola lleno de deseo y ella grito
-¡desátame de una puta vez!, a lo que el contesto -¡no!, -¡Carlos...! El se colocó entre las piernas de Elena, y de un solo empujón le metió su polla hasta adentro, ella se quedo sin respiración al sentirle dentro, froto con su ingle restregándose contra su clítoris, ella gritaba de placer, y el comenzó a sacarla y meterla rápido, embistiéndola fuertemente, estaba disfrutando viéndola allí, dejándose llevar, su coño estaba ardiendo, y contraía sus músculos volviéndolo ciego de placer, tendría que sacarla porque no aguantaría mucho tiempo a este ritmo…, mientras empujaba miro a Jose, que comprendió al instante lo que Carlos pedía con la mirada, le desato las piernas dejándolas libres, a lo que ella reacciono atándolas a la cintura de Carlos, empujándole con ellas mas adentro de su cuerpo. Pero el no aguantaría mucho así es que salio de ella y dejo que Jose tomara su lugar, Las piernas de Elena temblaban como hojas en un árbol mecido por el viento, tenia un ardor continuo en el clítoris y estaba deseando correrse, pero no la dejaban, continuamente paraban y ella enloquecía, no podía mas… Jose fue más delicado, al fin y al cabo aquellos 20 cm. y esa anchura seria más difícil de aguantar. Y despacio acariciando su clítoris, y moviendo sus caderas en círculos fue metiéndosela como un verdadero experto, suave pero constante, hasta que toda ella estaba enterrada en ese coño palpitante, le hacia sudar, aquello era el coño mas caliente que jamás el había tenido en sus carnes. Moviéndose poco a poco no tardo en coger ritmo y Elena se retorcía y gritaba cada vez mas, agarrada a sus propias ataduras, haciendo fuerza, y ardiendo de placer, Carlos mando a Jaime a desatarla y el cuarto que hasta entonces se había mantenido al margen se acerco a la piedra. En cuanto se vio libre de sus ataduras, Elena tomo la polla de este que se había acercado y la agarro con las manos metiendosela en la boca, lamiendo y chupandola, Pedro, estremeciéndose se la empujó dentro de la boca, y Jaime cogió la otra mano y se la puso en la polla, Carlos los miraba, las manos las tenia llenas, el coño ocupado, solo le quedaba un hueco… Jose se tumbó debajo de Elena que gustosa le montaría hasta correrse, lo estaba deseando, en una mano tenia a Pedro y en la otra a Jaime pero Carlos no se hizo de esperar, la agarro del culo firmemente y la untó de lubricante, metiéndola un dedo primero, y luego dos, ella montaba a Jose con rapidez y se restregaba contra los dedos de Carlos. Al borde de la piedra seria fácil conseguir su fin, se acerco lentamente y entonces metió su polla en el culo de esta, que le recibió con una suave embestida, el cuerpo de ella estaba tenso de placer, nunca había estado tan excitada, ni había disfrutado tanto del sexo como en esos momentos, y Carlos empezó a moverse dentro de su culo, el roce de las dos pollas dentro de ella le hizo perder el control, y embestía contra los dos cuerpos buscando su propio orgasmo, Jaime empezó a estremecerse, y a gemir, su orgasmo estaba en camino, al ver aquella mujer, en ese estado de excitación y la manera que ella le estaba masturbando, cerro los ojos y se dejo invadir por sus propios latigazos de placer, Pedro no tardo en correrse tampoco, y Elena disfruto de cada momento, viéndolos explotar y todo ese semen que brotaba solo para ella, fruto de sus caricias… Jose sudaba, aquella hembra montándole, el calor de su coño, y el roce de la polla de Carlos era demasiado, así es que con fuerza empezó a empujarla contra su pelvis, Carlos la penetro entonces mas fuertemente y ella se estremecía, Elena explotó, en un orgasmo colosal, su cuerpo se tenso y enrojeció, el placer subió desde su ano y su coño hasta sus mismas entrañas y no ceso de gemir hasta que Jose también tubo su orgasmo , fuertemente agarrado a su precioso culo, acabo en convulsiones y jadeos, pero Carlos no lo hizo.
Exhausta y cansada, cesó de moverse, Carlos salió de ella muy lentamente y la miró, despidió a los otros con una mirada, y miro a Elena a los ojos, y le dijo, - ahora seguiremos los dos, quiero correrme a solas contigo… Dicho esto, la dejo descansar, boca abajo, mientras el colocado encima de ella, le metía su polla en el coño, muy lentamente. Ella estaba aun receptiva pues movía su cintura, dando un movimiento circular a sus caderas. Y allí estaban, encima de la piedra de sacrificio, los dos, ella desnuda, el aun con la toga puesta, ella tumbada el encima, mientras la penetraba la besaba el cuello y acariciaba su cuerpo desnudo, se movía dentro de su cuerpo, Elena podría sentir su sexo entrar y salir, su orgasmo había sido tan intenso que su coño estaba mas sensible de lo normal, y el placer no tardo en elevarse conforme el aumentaba la fuerza y velocidad. En un momento ya estaba gimiendo de nuevo, agarrando con sus manos las nalgas de el y moviéndose al compás de sus embestidas, sintió de nuevo el placer acumularse en su clítoris que el estaba estimulando con sus dedos al mismo tiempo que la penetraba, gemían los dos, al unísono, jadeaban y se estremecían, sus cuerpos tensos, ella empujaba cada vez mas su culo contra el y el cada vez mas deprisa la penetraba, la propinó un par de cachetadas en las nalgas, y ella se estremecía jadeando y gimiendo cada vez mas empujando fuertemente contra su polla a cada cachetada y cuando notó los espasmos vaginales de ella y oyó sus gemidos de placer al alcanzar de nuevo el orgasmo, entonces también explotó el, todos sus músculos se tensaron al máximo y sintió el placer romper en su cuerpo, y allí los dos en un acompasado gemido llegaron a un orgasmo al unísono. Elena calló derrumbada entre los pétalos de rosa, el se tumbó encima de ella, los dos, casi sin respiración, abrazados… se miraron a la cara por un momento, esbozando una sonrisa, pero sin atreverse a mediar palabra. Esta mujer tiene una imaginación exquisita, sus fantasías… sueños….

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Era una noche húmeda y calurosa, como cualquier noche de Julio, el bosque estaba oscuro, los sonidos de los animales adornaban el aire, y traían cierto ambiente tenebroso al paisaje. Todo estaba tranquilo, era un calor agradable, soplaba una brisa suave, pero refrescante. Tan solo quedaban unos minutos para comenzar…
Era una iniciación a la fantasía, Carlos, era el cabecilla de aquel grupo de gente extraordinaria. Se había fijado en Elena hace 8 meses, la conoció en un grupo de amigos, se la habían presentado y a él le llamo la atención su preciosa sonrisa, y su cuerpo lleno de curvas, era preciosa, gordita, pero con un cuerpo muy femenino. Siempre estaba feliz, no importaba la hora ni el lugar en el que estuviese, estaba llena de energía. Un cariño especial surgió entre los dos, se hicieron amigos durante este tiempo y habían hablado de sus mas secretas fantasías, eso es lo que el quería, la deseó durante todo ese tiempo, tuvo paciencia, sabia que ella se tenia que sentir cómoda con el… al fin, se lo había confesado, y esta noche, se haría realidad para ella esa fantasía que tanto había soñado. Lo que ella no sabía es que Carlos seria el cabecilla de su fantasía, habían quedado en que todo seria discreto, el lo planearía todo.
Estaba ya preparado el escenario, todo saldría bien, las piedras de sacrificio estaban limpias y adornadas con pétalos de rosas blancas… y alrededor del recinto ardían las antorchas, encendidas y preparadas para acariciar aquella ceremonia. La piedra de sacrificio estaba situada en el medio de un círculo de árboles gigantescos, era lo suficientemente grande y plana para que tres personas pudieran acomodarse sin problemas. Se habían preparado en tres recipientes de plata, varios tipos de aceites, uno era de vainilla, otro era de almendras, aromas sensuales y relajantes, otro era un lubricante, este no tenia aroma alguno, pero lo necesitarían esa noche… seguro.
Cuatro hombres fornidos, incluyendo a Carlos, vestían túnicas blancas que les cubrían levemente hasta la mitad de sus muslos, el único que no se pondría una mascara seria el, los demás, llevaban mascaras negras cubriendo sus rostros.
Era el momento de comenzar….. La música comenzó a sonar, y Elena sentía su corazón palpitar rápidamente, era ya tarde, ¿Cómo había accedido a tal locura? Le había contado a Carlos su mas intima y deseada fantasía sexual y ahora el la iba a hacer realidad. Cuatro completos extraños, en la mitad de la nada, rodeados por bosques, fuego, aceites, una piedra de sacrificio y placer interminable esta noche… sí, allí estaba, deseándolo, aunque los nervios no la dejaban relajarse. Lorena había entrado para darla ánimos, la dijo que no todas las mujeres pueden hacer realidad su fantasía, y mas una como esa, que era su oportunidad de disfrutar y dejarse llevar, ella había pasado por una iniciación a este mundo del sexo de una manera mas brusca, pero hoy era su día…
Lorena le tapo los ojos con un pañuelo de seda grande, la habían vestido para la ocasión, un traje, tipo romano, echo de seda blanco, apenas le tapaba hasta la mitad de los muslos y no llevaba ropa interior, se había afeitado casi toda para la ocasión, se sentía sexy y juguetona vestida así…
La música sonaba suave, Lorena la cogió de la mano, y la acompaño guiándola hasta la puerta, el aire fresco acaricio su rostro al salir, en el aire se mecía un aroma a las antorchas ardiendo y aceites mezclados, sintió entonces a lo que debían ser dos hombres suave y firmemente agarrándola por los brazos. Era aquella canción, aquella que exaltaba su instinto sexual, se había acordado Carlos, era minucioso, sabia que cada detalle que se le escapaba a ella a el jamás se le escaparía.
Un murmullo de voces se podía escuchar alrededor, todo parecía lejano. Una voz se alzó al viento, era… ¡no podía ser, era Carlos!
- Esta noche, queridos amigos, tenemos un ritual especial.- Todo el mundo quedo en silencio- Elena es un sacrificio inocente, puro, y aunque no virgen físicamente, será todo un “placer” dedicarnos a complacerla esta noche, este ritual, es un sacrificio de sus tabúes, el sacrificio a una fantasía que ya no será mas después de esta noche.
Elena sentía sus piernas temblar, ya no había marcha atrás, ese aroma, esa música, los murmullos la voz de Carlos… la excitaba. La pusieron encima de la piedra, la ataron las manos y después las piernas por los tobillos. Sus sentidos estaban a flor de piel, una mano la toco la cara, la acarició, y sintió un calor entre las piernas que le subía hasta su estomago… Un susurro en el oído:
-Estas preciosa esta noche Elena, como nunca, al fin, vas a ser mía, voy a hacerme tu esclavo esta noche, para saciar todos tus deseos y placer… Nada mas pensar en ti y en las cosas que esta noche te vamos a hacer mi polla se endurece y mis deseos aumentan cada segundo, pero seré paciente, porque te vamos a llevar a la máxima excitación esta noche… - Y con estas palabras, y sin dejarla contestar con un beso lento y pausado, acariciando sus labios suavemente, le quito el pañuelo de los ojos.
Cuando se acostumbró a la luz, lo primero que vió, fue la cara de Carlos, la miraba con deseo, sus ojos brillaban mas oscuros que nunca, y eso le provocó una excitación agradable, la deseaba y aquellos otros ¡tres!, hummm tres,!cuatro hombres para su placer esta noche!, enmascarados, fuertes, misteriosos, ahora es cuando sentía el flujo caliente entre sus piernas. El sexo de Carlos estaba erecto, la anticipación a lo que el también había deseado le traicionaba, sobresaliendo de la toga que llevaba puesta, era fuerte, moreno, de menos estatura que la de Elena, pero era todo hombre, viril, y la excitaba al máximo con sus ojos acariciantes llenos de deseo. Miró su sexo erecto, no era extremadamente grande, pero prometía ser juguetón, se sonrió para si misma y fue entonces cuando de dio cuenta que había al menos 50 personas alrededor del claro junto a los árboles, todos vestidos con togas, murmurando, observando. Carlos empuño el cuchillo de nácar blanco, y rasgó las vestiduras finas de Elena, que estaba ya tan excitada que el mero movimiento de su ropa la hacia estremecerse…eso y la mezcla del aire fresco y el calor de las antorchas, su vestidura quedo inerte en la roca, y entonces fue cuando el aceite se escurrió en su piel, ocho manos, masajeando su piel, mezcladas en las caricias con aceite de almendras y vainilla.. Se estremeció, no podía moverse, estaba atada y entonces maldijo mil veces esta situación, el placer se extendía por cada recoveco de su cuerpo, el calor y la excitación la inundaban, uno a uno fueron acercándose a su boca, bebiendo el néctar de su deseo en la misma fuente de sus labios, la besaban y la acariciaban al mismo tiempo y ella se retorcía de placer, su sexo mojado y ardiendo. Los cuatro estaban ya como piedras, uno de ellos, moreno, debía ser latino, tenia un sexo enorme, le llamo la atención, el la vio mirándole, y empezó a tocarse masturbándose para ella, la volvía loca verle allí, disfrutando, solo para ella, se relamió, acercándose a ella, se la ofreció como un regalo a su ansia de contacto, le dijo ven acércate y comenzó a chupársela suavemente, el se estremeció, lo que la llevo mas a la locura y se la chupaba mas fuerte y rápido al ver su reacción, Carlos se dio cuenta de esto, y viéndola chuparsela a Jose, le metió un dedo en su coño, acariciándola despacio, el aceite se estaba secando, dejando su piel suave y tersa, se subió encima de ella a la altura de su cintura, mirando hacia delante y mientras la acariciaba, le acerco su sexo también para ser obsequiado con una buena mamada. Ella chupaba las duras y sabrosas pollas que se la ofrecían, turnándose, y desesperada por no poder usar sus manos, un tercero le entreabrió las piernas y la propinaba con unos deliciosos lenguetazos, mientas que Carlos seguía con sus dedos haciéndola gemir. El cuarto estaba allí, mirándolos, masturbándose. Elena enloquecía al sentir esa lengua y dedos en su coño, y chupaba con más ansia lo que se le ofrecía, luchaba contra las ataduras que se le habían impuesto pero no había manera de liberarse, gemía y se retorcía de placer, miro a Carlos y le dijo, -
- Quítame las ataduras.- El sonrió y soltó una carcajada, -De eso nada cariño, no hasta que ruegues,
- Sabes que no rogaré nunca… Se bajó de un salto de encima de su cuerpo, se acerco a Jaime que se la estaba comiendo con delicadeza, le dijo a Jose que apartase esa polla enorme de su boca, la abrió las piernas y comenzó a comérsela salvajemente, con la lengua la penetraba una y otra vez, se acompañaba de sus dedos, que rozaban el clítoris una y otra vez, y entonces metió el dedo en el lubricante y empezó a trabajar ese culito que le volvía loco, a ella también… Elena soltó un grito tremendo de placer, sintió como el trabajaba su dedo hasta que entro suavemente en su culo. Un placer inmenso recorrió su cuerpo, solo podía gemir, jadear y disfrutar, Carlos paró, y llamo a Jose y su gran polla dura, y le dijo a Elena…
-Mira… ¿la quieres? -.Jose estaba allí con eso entre las manos mirándola lleno de deseo y ella grito
-¡desátame de una puta vez!, a lo que el contesto -¡no!, -¡Carlos...! El se colocó entre las piernas de Elena, y de un solo empujón le metió su polla hasta adentro, ella se quedo sin respiración al sentirle dentro, froto con su ingle restregándose contra su clítoris, ella gritaba de placer, y el comenzó a sacarla y meterla rápido, embistiéndola fuertemente, estaba disfrutando viéndola allí, dejándose llevar, su coño estaba ardiendo, y contraía sus músculos volviéndolo ciego de placer, tendría que sacarla porque no aguantaría mucho tiempo a este ritmo…, mientras empujaba miro a Jose, que comprendió al instante lo que Carlos pedía con la mirada, le desato las piernas dejándolas libres, a lo que ella reacciono atándolas a la cintura de Carlos, empujándole con ellas mas adentro de su cuerpo. Pero el no aguantaría mucho así es que salio de ella y dejo que Jose tomara su lugar, Las piernas de Elena temblaban como hojas en un árbol mecido por el viento, tenia un ardor continuo en el clítoris y estaba deseando correrse, pero no la dejaban, continuamente paraban y ella enloquecía, no podía mas… Jose fue más delicado, al fin y al cabo aquellos 20 cm. y esa anchura seria más difícil de aguantar. Y despacio acariciando su clítoris, y moviendo sus caderas en círculos fue metiéndosela como un verdadero experto, suave pero constante, hasta que toda ella estaba enterrada en ese coño palpitante, le hacia sudar, aquello era el coño mas caliente que jamás el había tenido en sus carnes. Moviéndose poco a poco no tardo en coger ritmo y Elena se retorcía y gritaba cada vez mas, agarrada a sus propias ataduras, haciendo fuerza, y ardiendo de placer, Carlos mando a Jaime a desatarla y el cuarto que hasta entonces se había mantenido al margen se acerco a la piedra. En cuanto se vio libre de sus ataduras, Elena tomo la polla de este que se había acercado y la agarro con las manos metiendosela en la boca, lamiendo y chupandola, Pedro, estremeciéndose se la empujó dentro de la boca, y Jaime cogió la otra mano y se la puso en la polla, Carlos los miraba, las manos las tenia llenas, el coño ocupado, solo le quedaba un hueco… Jose se tumbó debajo de Elena que gustosa le montaría hasta correrse, lo estaba deseando, en una mano tenia a Pedro y en la otra a Jaime pero Carlos no se hizo de esperar, la agarro del culo firmemente y la untó de lubricante, metiéndola un dedo primero, y luego dos, ella montaba a Jose con rapidez y se restregaba contra los dedos de Carlos. Al borde de la piedra seria fácil conseguir su fin, se acerco lentamente y entonces metió su polla en el culo de esta, que le recibió con una suave embestida, el cuerpo de ella estaba tenso de placer, nunca había estado tan excitada, ni había disfrutado tanto del sexo como en esos momentos, y Carlos empezó a moverse dentro de su culo, el roce de las dos pollas dentro de ella le hizo perder el control, y embestía contra los dos cuerpos buscando su propio orgasmo, Jaime empezó a estremecerse, y a gemir, su orgasmo estaba en camino, al ver aquella mujer, en ese estado de excitación y la manera que ella le estaba masturbando, cerro los ojos y se dejo invadir por sus propios latigazos de placer, Pedro no tardo en correrse tampoco, y Elena disfruto de cada momento, viéndolos explotar y todo ese semen que brotaba solo para ella, fruto de sus caricias… Jose sudaba, aquella hembra montándole, el calor de su coño, y el roce de la polla de Carlos era demasiado, así es que con fuerza empezó a empujarla contra su pelvis, Carlos la penetro entonces mas fuertemente y ella se estremecía, Elena explotó, en un orgasmo colosal, su cuerpo se tenso y enrojeció, el placer subió desde su ano y su coño hasta sus mismas entrañas y no ceso de gemir hasta que Jose también tubo su orgasmo , fuertemente agarrado a su precioso culo, acabo en convulsiones y jadeos, pero Carlos no lo hizo.
Exhausta y cansada, cesó de moverse, Carlos salió de ella muy lentamente y la miró, despidió a los otros con una mirada, y miro a Elena a los ojos, y le dijo, - ahora seguiremos los dos, quiero correrme a solas contigo… Dicho esto, la dejo descansar, boca abajo, mientras el colocado encima de ella, le metía su polla en el coño, muy lentamente. Ella estaba aun receptiva pues movía su cintura, dando un movimiento circular a sus caderas. Y allí estaban, encima de la piedra de sacrificio, los dos, ella desnuda, el aun con la toga puesta, ella tumbada el encima, mientras la penetraba la besaba el cuello y acariciaba su cuerpo desnudo, se movía dentro de su cuerpo, Elena podría sentir su sexo entrar y salir, su orgasmo había sido tan intenso que su coño estaba mas sensible de lo normal, y el placer no tardo en elevarse conforme el aumentaba la fuerza y velocidad. En un momento ya estaba gimiendo de nuevo, agarrando con sus manos las nalgas de el y moviéndose al compás de sus embestidas, sintió de nuevo el placer acumularse en su clítoris que el estaba estimulando con sus dedos al mismo tiempo que la penetraba, gemían los dos, al unísono, jadeaban y se estremecían, sus cuerpos tensos, ella empujaba cada vez mas su culo contra el y el cada vez mas deprisa la penetraba, la propinó un par de cachetadas en las nalgas, y ella se estremecía jadeando y gimiendo cada vez mas empujando fuertemente contra su polla a cada cachetada y cuando notó los espasmos vaginales de ella y oyó sus gemidos de placer al alcanzar de nuevo el orgasmo, entonces también explotó el, todos sus músculos se tensaron al máximo y sintió el placer romper en su cuerpo, y allí los dos en un acompasado gemido llegaron a un orgasmo al unísono. Elena calló derrumbada entre los pétalos de rosa, el se tumbó encima de ella, los dos, casi sin respiración, abrazados… se miraron a la cara por un momento, esbozando una sonrisa, pero sin atreverse a mediar palabra. Esta mujer tiene una imaginación exquisita, sus fantasías… sueños….
Comentario:
Preciosa imaginación, mezclas lo sensual con lo morboso, lo exitante y lo pornográfico d euna manera natural, aunque olvidamos a veces que el sexo debe ser seguro. Lo bonito es que es una fantasia, ¿cumplida? ummmm, no lo se, pero me encanta que dejes esa puerta abierta.
Yo en mis momentos libres escribo, pero de experiencias reales ¿deseas compartirlo conmigo?. Gracias.
Puedes agregarme si lo deseas. sea lo que sea un beso guapa, espero seguir leyendote.
zoexxl[a]hotmail.com
Yo en mis momentos libres escribo, pero de experiencias reales ¿deseas compartirlo conmigo?. Gracias.
Puedes agregarme si lo deseas. sea lo que sea un beso guapa, espero seguir leyendote.
zoexxl[a]hotmail.com
Comentario:
Me anoto en esa ...jajajajajaja,besitos Susi
Comentario:
Epo... jijiji, lo organizas???
Anawin, pa ti la primera :P
Txabi no te apuntas???
Juany lo genial de las fantasias es que puedes realizarlas o no...
Jose. tu crees' tendré que comprobarlo jijiji.
Arti, que te parecieron las otras dos?
Memnoch. Fuego y pasión, pero cuando hay amor.. tambien locura y entrega... es mas divertido...
Anawin, pa ti la primera :P
Txabi no te apuntas???
Juany lo genial de las fantasias es que puedes realizarlas o no...
Jose. tu crees' tendré que comprobarlo jijiji.
Arti, que te parecieron las otras dos?
Memnoch. Fuego y pasión, pero cuando hay amor.. tambien locura y entrega... es mas divertido...
Comentario:
Niña... eres puro fuego. Es imposible que nadie se quede impasible ante tal demostración.
Un besazo enorme preciosa, y espero que todas tus fantasias se hagan realidad.
Un besazo enorme preciosa, y espero que todas tus fantasias se hagan realidad.
Comentario:
Ruliña....me has dejado muda, los ojos como platos, y a puntito de caramelo...uffff
Pero cuatro son muchos, quizá dos....
Biquiños
Pero cuatro son muchos, quizá dos....
Biquiños
Comentario:
ufff Susi!
todo eso es imaginación, ficción?
sabes que muhas veces la realidad supera la ficción?
Un beso!
todo eso es imaginación, ficción?
sabes que muhas veces la realidad supera la ficción?
Un beso!
Comentario:
fantasias , uf buenas fantasias mejor solo eso.
besotes
besotes
Comentario:
Bueno, pues esta vez sí que nos has preparado un plato al horno de alta temperatura y contendio no apto para corazones sensibles...
Parece que ya tienes candidatos... ahora sólo falta dar el salto que no solemos atrevernos a dar...
Un beso
Parece que ya tienes candidatos... ahora sólo falta dar el salto que no solemos atrevernos a dar...
Un beso
Comentario:
¿Sobra alguna túnica?. Buen relato. Me encanta. Besos.
Comentario:
ainsss (suspiro)
me apunto!
me apunto!