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En fin... aqui estamos.
Soñando y viviendo una realidad.
Acerca de
Bienvenid@, aqui estoy, desnudandome en cuerpo y alma, entra conocemé, y quizás te contagies de mis sueños....
Sindicación
 
RELATO EROTICO
Muchos de vosotros, vereis una nueva faceta de Susie en este relato, unos se sorprenderan, otros sonreiran, y otros no volveran jamas a mirarme con los mismos ojos ja ja ja ja, disfrutad! !Como lo apostado es deuda, y yo pago mis deudas, aqui está oh querido mio, corazoncito lindo, peluchin, lo pactado



Era una sensación extraña, Belen le había conocido a penas 2 meses atrás, y ya sentía una conexión con el, Carlos así se llamaba, el eterno misterioso Carlos. Su mente la atrapaba de mil maneras, era inteligente, sensible y además guapo…

Su amistad había nacido, por una sonrisa robada en unos mensajes en el foro, y había crecido como la espuma, día a día, y a cada momento que pasaban juntos, Belen sentía su corazón latir un poco mas fuerte, estaban a gusto el uno con el otro, era cautos, ninguno se atrevía a confesar que se gustaban… y eran ya mayores, no unos niños.
Belen había intentado expresar lo que le hacia sentir, pero tenia demasiado miedo, miedo al rechazo, miedo a equivocarse una vez mas, y haber leído entre líneas algo que no había, ni siquiera había conseguido averiguar un par de cosas esenciales sobre su vida. El tenia miedo, era demasiado protector de si mismo, lo que el escondía en su mente y en su vida privada, era todavía un misterio para ella que se abría como una flor ante el.

Habían quedado que el vendría a visitarla a su casa en la playa, es algo que Carlos disfrutaba al máximo, y ella quería verle sonreír, feliz, disfrutando de ese ambiente. Había pasado un par de semanas de agobio. Iba a ser difícil, pensó Belen la primera vez que se veían cara a cara, estaba nerviosa esa tarde, un viernes cualquiera, como tantos otros que tenia libre del trabajo.

- Me pregunto que sentirá el- pensó mientras caminaba hacia la puerta de embarque- no sé si tan siquiera si podré distinguirlo, las personas son diferentes a veces en foto….tranquila, respira, venga esto es un encuentro mas con un amigo, ¡relájate tonta!

Habían pasado ya 25 minutos exactos del aterrizaje del avión en que el viajaba, cuando apareció con cara de despiste entre la gente, buscándola, intentando no pasar desapercibido en el tumulto de abrazos y gritos de los ya encontrados a su paso.
Y de repente la vio, ella corría a su encuentro, era de veras un huracán, venia con una sonrisa enorme y sus brazos abiertos, gritaba Carlos! Carlos por fin! Y le abrazo fuertemente. El la correspondió con una sonrisa, allí los dos abrazados, en medio del pasillo, parecía eterno, fundidos, disfrutando del contacto por fin real de sus cuerpos. Ella abrazada no quería soltarlo, respiraba su aroma, y tocaba con su cara su piel y su pelo, estaba en la gloria. Y él… ahí estaba, en sus brazos, aunque fuese un abrazo amistoso, la sentía tal y como pensaba que seria, llena de energía, un espíritu fuerte y lleno de vida.

- ¿Cómo ha ido el viaje? ¿Tranquilo? Ufff ¡no me lo puedo creer! ¡ya estas aquí, que ilusión por fin verte!, ahhhhhh, ¡que punto!- Le acarició la cara y le miro a los ojos- bueno estarás cansado.

El sabia que estaba nerviosa, la conocía lo bastante para saber que cuando lo estaba no paraba de hablar, sonrió:

- Si estoy algo cansado, pero el viaje estupendo, Guau, no me lo creo tienes razón, aquí estamos, que locura.

-Bueno la playa te espera, ayer cuando fui a pasear por la tarde, creí oír a las olas decir, Carlos… Carlos¿Crees en sirenas?
-No, para nada, contesto el soltando una carcajada.

-Bueno pues ten cuidado aquí las sirenas con su canto pueden hacer enloquecer a un hombre y ahogarlo en el fondo del mar.

Salieron conversando de todo un poco, la caminata hacia el coche fue toda una aventura y charla sobre las sirenas y las misteriosas historias que se contaban en el lugar.
Cuando llegaron a casa, Belen le enseño su habitación, el guardo sus maletas y se dispuso a ducharse.

- Carlos siéntete como en casa, quiero que este fin de semana sea para ti relajante, y no quiero que te cortes ni te sientas un extraño.- dijo ella todavía nerviosa.

-Lo haré gracias, no te preocupes.-la miro mientras se dirigía al baño.

El se duchaba en el baño, ella cocinaba algo ligero, Jaime (si hijo) se había ido con su tía ese fin de semana, así es que era una cena para dos. Alquiló una película esa noche y compró suficiente maíz como para hacer un barreño de palomitas, esta noche seria relajante.
Y así fue, cenaron, hablaron del foro, de sus trabajos, hasta bromearon sobre la cantidad de palomitas que se habían preparado. Una noche casi entera hablando, disfrutaron cada momento, ahora podían ver el uno la reacción del otro y compartir muchas cosas que nunca habían compartido, entre ellas mil historias de corazones rotos, y experiencias familiares que nunca olvidarían.

Y se despidieron hasta la mañana siguiente, cada uno a su habitación, muertos de cansancio, mañana a la playa.

A la mañana siguiente ella ya estaba levantada cuando el despertó, la cafetera desprendía un aroma inconfundible e invitaba a entrar en la cocina.

- Buenos días señor dormilón, ¡veo que no has extrañado tu cama para nada!- le sonrió ofreciéndole una taza de café.

-Bueno estaba cansado, y he tenido espacio para estirarme.- Respondió el sabiendo que ella sabría que se refería aquella conversación que tuvieron una vez sobre dormir juntos.

- Ya… si necesitas menos espacio, y menos dormir, no dudes en déjamelo saber- no pudo resistirlo, le gustaba ser siempre la ultima en contestar.

Rieron, se dieron un beso en la mejilla y se dispusieron a preparar las cosas para la playa. Aquello era fascinante, pensó Carlos que de luz y que color más bonito tenía el mar allí.
Era una playa nudista, sin duda, y se extendía durante kilómetros a su vista, seria genial para dar un paseo. Tendieron las toallas, se desnudaron y se tumbaron al sol un rato, la mañana clara y el sol pegaba fuerte.

-¿ te importa darme crema en la espalda?, no llego, gracias eres genial- le dijo mientras el agarraba el bote de crema.

Sentir sus manos en su cuerpo fue más de lo que ella podía aguantar, en ese momento fue consciente de cuanto lo deseaba, y la necesidad de su cuerpo ante aquella caricia que le pareció casi centrifuga.
- Muy bien señorita, ya esta usted bien protegida, ahora devuelva me el favor, si es usted tan amable.

Rezaba para que el no se diese cuenta que las manos le temblaban, por fin, iba a tocar su piel, tan morena. Tumbado ya boca abajo, dio un respingo, y se quejo de la crema estando algo fría, ella se rió, y masajeo su espalda suavemente.

- ¿No me debes un masaje?, pienso cobrármelo este fin de semana, así es que no creas que te vas a escapar- le dijo.

Hablaron los dos tumbados, vaya, parecía que se estaban desquitando de horas y horas de no verse. Sus miradas se cruzaban muy a menudo, las sonrisas y el coqueteo se notaba.
Sus cuerpos se habían rozado un par de veces, mandando un escalofrío a través del cuerpo de Belen ¡Dios mío que tortura, pensó!, como siga así me moriré de un ataque de deseo. Se bañaron, jugaron en el agua a salpicarse, hasta hicieron un concurso de nado. Comieron unos sándwiches. En la siesta se habían acercado el uno al otro en las toallas demasiado, el roce de sus cuerpos hacia la siesta así imposible de acabar. Un paseo, en silencio, cruzaron sus miradas un par de veces, había sido un día increíble, lleno de descubrimientos, fue un paseo relajante, el ruido de las olas les acompaño en su silencio, quizás las sirenas quería decirles algo, no para ahogar sentimientos sino para sacarlos a la superficie.

Se fueron a casa, pero la verdad que fue difícil abandonar la playa, era hora de descansar. Se ducharon los dos.
-Vaya, creo que estar tumbado en el suelo, es mas de lo que mi espalda puede aguantar- se quejo Carlos, doblándose hacia atrás con la mano en la espalda.
- ¿Quieres ese masaje?
- ¿Hablas en serio? ¡Pues claro que quiero ese masaje! Además me lo debes…
- ¡Anda tumbaté en mi cama!, ja! mira por fin te voy a meter en mi cama, pero prometo ser muy buena una vez que estés allí.

El se tumbó desnudo en su cama, se sonrió para si misma, se supone que una mujer nudista no debería de poner atención a un cuerpo desnudo, ¿quien seria el tonto que pensaba así? Allí estaba Carlos, completamente desnudo, en su cama, que ironía aquello, se disponía a darle un masaje que le iba a dejar como nuevo, al menos pasaría entre sus manos de alguna manera, pensó y se sonrió así misma.
-Miedo me das, ¿de que te ríes?- dijo el oyendo una casi imperceptible carcajada de ironía.

- Nada, que cuando termine contigo, vas a suplicar que me vaya a casa contigo para darte un masaje todas las noches…-
- Ja, ja, ja no lo dudo, de veras.

Comenzó a darle la crema suavemente, no sin antes calentarla en sus manos, no quería que el perdiese el relax en ningún momento.
- Estás tenso ¿no te has relajado en la playa?

-¿Humm?, caray Belen, tienes unas manos increíbles, si si, lo que pasa que estar ahí tumbado todo el día no es bueno para mi espalda.
Sus músculos estaban tensos, pero no por mucho tiempo, con sus manos consiguió que se relajase, acariciaba su espalda de arriba abajo, llegando hasta sus glúteos, “tu relájate se decía así misma, que yo voy a acabar cardiaca joer” Le tenia entres sus manos, y disfrutaba cada restregón, cada caricia de su piel, llegaba a sus hombros, su cuello, y volvía a bajar hasta sus glúteos. El soltaba algún que otro gruñido de placer, pero apenas se movía, estaba disfrutando cada minuto, jamás le habían dado un masaje así, exceptuando el terapista, pero el era un profesional.

_ ¿Qué tal te sientes?, preguntó, al ver que no se movía apenas.

- Estoy en la gloria, me he muerto, y un ángel me esta tocando con sus manos divinas-

Susi estaba sentada encima de sus nalgas, y el se dio la vuelta despacio, ella se fue a retirar, pero el, suavemente la agarró de las muñecas.

- No te vayas Belen….- la dijo mirándola a los ojos.
-Pe, pe... pe… pero-
-El la atrajo hacia si mismo, mirando a sus ojos, la tuvo lo que se hizo un milenio cerca de su cara, fue entonces cuando ella noto su erección, pero eso era normal, al relajarse pensó, inocente.
Y allí estaba, con el hombre que deseaba, frente a frente apenas 5 cm. de su cara mirando a sus ojos y sintiendo su erección en el vientre, su pecho, varonil, respirando cada vez mas deprisa. Carlos apoyo su frente en los labios de Belen, soltó su muñecas y la deslizo sus manos calientes por sus piernas hasta la cintura, mientras ella puso las manos en su cabeza enredando su pelo entre los dedos, levanto su cara, y muy despacio le dio un beso en los labios, lento, húmedo, suave…. Los dos temblaron al unísono, y el deseo se apodero de ambos en menos de unos segundos. El entreabrió sus labios para recibir el dulce néctar de sus besos, y ella le correspondió acariciándolos con la punta de su lengua al mismo tiempo que soltaba un gruñido de placer.

Estaba completamente tumbado, y ella sentada encima, pegada a su cuerpo, se besaban con pasión, con ternura y con un deseo desenfrenado. El acariciaba la espalda de Belen, y llegaba hasta sus nalgas, que agarraba con fuerza atrayéndola hacia si. Ella apenas podía moverse, sus dedos seguían enterrados en su precioso pelo, el aroma de su cuerpo la volvía loca, la hacia perder los sentidos, junto al sabor de sus labios.

La empujo delicadamente para tumbarla bajo su cuerpo, ella estaba allí, no queriendo despegar sus labios de su boca, como si al hacerlo se fuese a romper la magia del deseo.
El la miro fijamente, mientras separaba sus piernas con las suyas, y la veía suspirar, le encantaba tenerla así, tensa, no sabiendo que esperar al próximo momento. Su sexo palpitaba, deseoso de penetrarla, pero no iba a hacerlo, aunque sabía que los dos lo deseaban más que nada, la tensión del día, los roces los juegos, habían preparado sus cuerpos, para encenderse con el más mínimo roce. Acerco su cara al cuello y aspiró su aroma femenino, comenzó a comerse su cuello a besos, su lengua recorría de arriba abajo, y ella se estremecía, provocándolo con su pelvis a que la penetrase, pero no, no lo haría, iba a disfrutar de cada cm. de su cuerpo, por mucho que ella rogase. Bajó a sus pechos, aquellos preciosos pechos que había admirado todo el día, sabían a gloria, jugó con los pezones, los acariciaba, erectos, ente el, y ella se estremecía y suspiraba cada vez mas fuerte. Acaricio cada centímetro de su cuerpo, sus pechos, su ombligo, hasta llegar a su sexo, comenzó a tocarla casi rozándola, y ella se abrió como una flor, para recibir sus caricias mas intimas, la besó y apoyó su cuerpo contra ella, mientras sus dedos la acariciaban circularmente el sexo, ella se movía cada vez mas intensamente, ya jadeando de placer, comiéndose sus labios, y tocando la mano de él que la estaba llevando casi al éxtasis, introdujo sus dedos en su humedad, sus labios vaginales hinchados, y ella soltó un gemido a su vez. Empezó a trabajar sus dedos acariciando su clítoris, penetrando con ellos su sexo ansioso de romper en el orgasmo, cada vez con más fuerza, al mismo ritmo, ella entres sollozos de placer gritó su nombre.
-Carlos, Carlos ahhhh. Una y otra vez, la olas de placer inundaban su mente, y él al oírla pronunciar su nombre entre gemidos, enloquecía.

Ella arqueó su cuerpo, sabía que su orgasmo estaba próximo, y quería disfrutarlo mirándole a la cara, le miro a los ojos, con una mano en la suya, que acariciaba su sexo ahora más intensamente y la otra en su pelo, empezó a sentir convulsiones de placer, que subían de su sexo a cada músculo de su cuerpo, su cuerpo se movía al compás de su placer, cerro los ojos y gritó, gritó estremecedoramente ante aquel orgasmo tan intenso. Y pronunció de nuevo su nombre, volviendo a mirar sus ojos, Carlos, cariño, OH Carlos. Con su cuerpo ya relajado, satisfecha ,no quiso parar de amarle, besándose, acariciándose, seguían el juego que habían comenzado, pero esta vez, quiso ser ella quien le proporcionase ese placer… quería hacerle estallar, ver las estrellas…No titubeó ni un momento, y bajo directa a su sexo, estaba allí duro como una piedra, el de rodillas, ella tumbada frente a el boca abajo, estaba excitadísimo, y su pene estaba humedo y brillante, con una mano acariciando sus testículos y la otra agarro firmemente su pene, justo donde empezaba el glande y lo masajeo de arriba abajo, como un preludio de lo que iba a propinarle en unos momentos, con la punta de su lengua, le acaricio el glande, el sintió un placer increíble y puso sus manos en su pelo, sus caderas no podían mas que empujar su sexo contra ella., pero no alcanzaba a lo que realmente quería, meter el sexo en su boca, ella lo retenía, y jugaba con su glande,traviesa, primero con su lengua, de mil maneras, hasta llegar a la parte posterior del glande donde se entretuvo un rato mas de lo normal en volverle loco, y lo metió en su boca, primero despacio, y luego le permitió empujar todo su sexo dentro, el gruñía de placer, su cuerpo tenso, sudaba, no creía poder resistir el calor de su boca, estaba a punto de estallar, y ella, lo sabia. Estaba inerte sujetándolo para no moverse, y después de unos segundos comenzó a acariciarlo con su boca entera, succionando y masajeándolo con su mano a la vez, entraba y salía de su boca, y no aguanto mas, con un gruñido, tenso su cuerpo, ella le beso y siguió acariciándolo pegando su cuerpo a el, para sentir el calor de su semen en su obligo. La abrazó, entre convulsiones, su orgasmo, le hizo estremecer hasta el último momento, y cayeron flácidos sus cuerpos en la cama. Ella no quiso moverse de su lado, no quería correr al baño a lavarse, y estropear el encanto de lo que habían compartido, se quedaron unos minutos mas, tendidos abrazados el uno al otro, entre tiernas caricias y miradas cómplices, llenas de sonrisas.
Belen rompió el silencio, le dijo, “ha sido maravilloso”, y el sonrió, y le contesto… “será maravilloso …” Ella puso la cabeza sobre su pecho, y suspiro, “Nos duchamos” y asintieron los dos con un breve venga. El agarro su mano, y la dirigió hasta la ducha, encendió el grifo y se metieron los dos juntos. Carlos la miró, luego miro al manillar de la ducha, bajó su mirada a su pene de nuevo desafiante, la volvió a mirar y se sonrió, Belen se reía ya a carcajadas, OH, no eso si que no!... Pero eso…. Es otra historia….

PD: Dedicado a Txabi con todo mi cariño, amor y respeto
 
Comentario:
that was v.good
 
 
Comentario:
Me ha gustado mucho el relato, has expresado muy bien el sentimiento y la atracción de dos personas ke se conocen por un medio poco convencional y ke cada vez usamos mas.
Pero lo ke mas me atrae, es la idea de ke esta pueda ser una historia ke ya ha ocurrido y ke la cuentas como si tu fueras la protagonista de la forma en ke lo has contado.
 
Comentario:
Un dia de sueños y de esperanzas, de felicidad y amor se puede resumir en una historia como la tuya.

Un beso susi.

Nik
 
Comentario:
Ejem... esto... bueno..., nada nada... jijiji

;-)
 
Comentario:
¡Vaya!. Lo tuyo es velocidad e imainación desbordante... Lo voy a releer con más atención, que creo tengo que hacerte algunas preguntillas...

Un beso
No