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En fin... aqui estamos.
Soñando y viviendo una realidad.
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Bienvenid@, aqui estoy, desnudandome en cuerpo y alma, entra conocemé, y quizás te contagies de mis sueños....
Sindicación
 
Por aprender....



Un post de un amigo en el foro, me ha traído a la cabeza unas líneas, y antes de que se me pase la “inspiración” quiero dejarlo impreso en estas líneas. Te lo dedico a ti Juanes.

Aprendí de pequeña que era la discriminación a una tierna edad, era una niña que no llamaba la atención en especial, y no pertenecía a ningún grupo en la clase del colegio.
Los mas fuertes, alguna vez que otra, me han zarandeado.

Al pasar los años, supongo que como todo el mundo, aprendí de mis experiencias, y como cambiar mi actitud ante las cosas que me dolían o que no podía comprender.

Y esto es lo que aprendí desde mi niñez.

Cuando alguien te rechaza, por el mero hecho de creerse mejor que tu en algún aspecto, deséchalo como amigo, porque nunca aportará nada bueno basándose en el aspecto de tu persona, o quizás en el estatus en el que el piensa que estés.
La gente que te mira por encima del hombro, nunca será feliz con lo que tiene o con su alrededor, porque nadie estará a su altura, y los que el piense que lo estén, nunca le harán feliz, porque ellos buscan lo mismo en otros.

Aprendí a plantarle cara al desafío, a no dejar que te achanten por el mero hecho de creerse mas fuertes, también me di cuenta que puedes luchar por ti mismo, por tus ideas, afrontando el miedo, y que no pasa nada por hacerlo, no pasa nada... sino que te sientes bien dentro, creces, te formas, aunque las cicatrices permanezcan, si el tiempo no las borra, habrás aprendido algo que arrastrarás para recordarte lo que es.


Aprendí a aceptar a los demás, como son, y a quererlos por las cosas buenas que aportan a mi vida, sin juzgarlos. Soy hoy, mas tolerante que ayer, pero seré mas tolerante mañana. Aprendí que todos somos diferentes, pero que podemos estar en desacuerdo y no llegar a odiarnos por un punto de diferencia. También se hoy, que no todos somos iguales, que cada uno toma una decisión que hay que respetar, aunque yo no piense lo mismo, ni lo hiciese.

Aprendí a cuidar mis palabras para no hacerle daño a los demás innecesariamente, porque en mi opinión, es la peor arma, la que causa mas dolor.

Aprendí que el respeto se gana, no se exige, también aprendí a respetar a los que respetan e intentar no perder el respeto al que tan libremente falta a los demás.

Me hice mas protectora de los mas débiles, lo que nunca aprendí es a no meterme en lo que no me llaman, porque al fin y al cabo, es lo que hoy en día se lleva.
Hablando con mi hermana Marta, recordamos viejos tiempos, una vez que paseaba por la calle, y había un viejecito y su esposa con un perrito, y un jovenzuelo con un pastor alemán, el perro grande fue a morder al pequeño, y el viejito le dio una patada, para protegerle. El jovenzuelo se fue a por el, cogiéndolo del cuello, y zarandeándolo, mientras su mujer lloraba y suplicaba que por favor no le hiciese daño. Ni corta ni perezosa me lancé a por el jovenzuelo retirándolo del hombre mayor, y echándole una bronca. Me podía haber ganado dos hostias como camiones, pero no pude resistirlo, me dije, y si fuera mi padre, mi abuelito... y allí que me fui. ¿Debería de haberme metido? No lo sé, pero lo hice y eso me ayudó a sentirme bien, no por ser fuerte o decidida, sino porque a mi juicio era la cosa correcta. A veces mi corazón puede mas que mi mente, o simplemente es el que piensa primero y no le da tiempo a escuchar a nadie mas-

Aprendí a valorar las cosas simples, las que te hacen feliz, cantar en el campo cuando coges flores no te hace una loca. Aprendí el valor del amor y su valentía.

Aprendí que a veces las cosas que parecen las mas insignificantes, forman parte de la base principal para construir una vida plena.

Aprendí que mi familia es una de las cosas mas importantes que hay en la vida, aprendí de ellos que todos podemos amarnos y herirnos sin querer, que unas palabras pueden arrancar lágrimas como puños, pero un abrazo puede secarlas. Que no importa lo que pase, siempre estarás rodeada de la gente que te quiere y te apoya de verdad. La misma mano que firme te corrige, mañana te da el cariño y la caricia que necesitas.

He intentado durante mi vida aprender de mi alrededor, las cosas, que han contribuido a hacerme la mujer que soy hoy. Las buenas palabras, respetuosas y con cariño, que se hacen para guiar a una persona, enseñarla son mejor escuchadas que las críticas y las recriminaciones.

Aprendí que cada día se puede adquirir nueva información, que de un día para otro un pensamiento puede cambiar. Aprendí a ver el interior, y no fijarme en el exterior, supe que el cuerpo era una maleta cargada de alma y mente, una, que un día dejaremos atrás y no servirá para nada. Aprendí que no soy perfecta, que cometo errores y estoy equivocada en algunas cosas. Aprendí a callar cuando no tenia nada bueno que decir, y a hablar cuando mis palabras tienen sentido. Aprendí a escuchar sin dar consejos innecesarios, ya que a veces, el silencio es el mejor de los apoyos.

Indagué y encontré respuestas que jamás había imaginado a mis preguntas. Aprendí que se puede preguntar cualquier duda, sin ofender, aprendí a ser natural con mis pensamientos, a decir lo que pienso sin tapujos. Aprendí a interesarme por las personas, por sus pensamientos, sus sentimientos y sus vivencias.

Aprendí que un “te quiero” se puede decir con una sonrisa y una mirada. Que a veces podemos herir a una persona que estimamos o queremos sin querer. Aprendí a decir lo que siento, cuando de verdad lo siento...

Aprendí que una sonrisa falsa es una hipocresía, no solo hacia los demás, sino a ti mismo, que roba de tu alma un trocito de integridad.

Aprendí a aceptar a los demás y aprendí a que algunos me aceptarían y otros no.

Aprendí a escribir unas palabras, que todo el mundo ve, sin importarme lo mas mínimo mostrar mi debilidad, a no sentirme vulnerable a las opiniones negativas de los demás. Aprendí que en algunos casos, si nos importan las palabras, aunque no reconozcamos que lo hagan.

Aprendí que el mas débil se puede convertir en el mas fuerte en un segundo, que cada persona, puede convertirse en el león mas fiero defendiendo lo suyo.

Aprendí que llorar no es de cobardes, y que las lágrimas limpian por dentro lo que no puedes sacar a fuera. Aprendí que siempre puede ser peor.

Aprendí que la experiencia cuenta, se puede aprender de las vivencias de los demás, escuchar a tus mayores, aprender de sus palabras. Aprendí que el pasado, puede explicar el presente.

Y no se si aprendí bien o aprendí mal. Supongo que cada día se puede mejorar lo aprendido, espero poder mejorarme, para poder ser feliz, y ser mejor persona. Hay otras muchas cosas que he aprendido, otras que no aprendí, otras que jamás aprenderé. Lo mas importante es que aprendí a estar abierta a educarme y que dejar que los demás me eduquen de una forma constructiva es una de las mejores cosas en la vida.

Aprendo y aprendo cada nuevo día, quiero aprender, lo deseo, quiero también compartir lo adquirido, para que otros, puedan disfrutarlo, vivirlo, aceptarlo, negarlo, discutirlo... y así, seguir aprendiendo...

La vida es una escuela, llena de enseñanza... Susie
 
Comentario:
A ver si esta vez puedo contestarte Top sin perder el texto.. Decía que me encantan los comentarios como el tuyo, pues me alegra que alguien vea un espejo en algo que escribo, me da una sensación increible, claro que puedes copiarlo en tu blog, será un honor para mi.. muchas gracias!!
 
Comentario:
Es uno de los Post con los que mas me identifico de todos los que he leido, me siento alma gemela en cada uno de los puntos de este catálogo de aprendizajes que nos dejas, pienso guardarlo en mis favoritos y seguro que algún dia te lo copiaré en mi blog, con tu permiso.
Si eres capaz de escribir lo que he leido, estoy seguro que eres una gran, gran persona.
Saludos.
 
Comentario:
Puede ser que rechacemos más de lo que nos rechazan. Hay que bajar del pedestal.

Besos desde Medellín, medallo que te ametrallo.
No