Una historia sin final...
Salió de la casa de madera con un zumo fresco en la mañana, la bruma había abandonado el paisaje, y brillaba un sol tenue y cálido.
Le vio allí, mirando al lago, era tan atractivo... su piel morena destacaba con el azul intenso del agua, los verdes prados se extendían por kilómetros y tocaban el agua adornándola con el contraste de sus colores mas intensos. Disfrutó de verlo allí, tranquilo, meditando sobre todo lo que había sucedido entre los dos esos días. Se acercó despacio para no interrumpir la belleza de la escena, pero el se dio la vuelta esbozando una enorme sonrisa:
-Buenos días, princesa.
-Buenos días rey.
Se fundieron en un tierno abrazo, y se regalaron un beso dulce y suave. Allí estaban los dos, perdidos en medio de la nada, rodeados de belleza sin igual, se miraban, el brillo de sus ojos delataba sus sentimientos, algo que había nacido, tan despacio, hoy parecía un mundo lleno de sueño... de fuerza, como un roble centenario en un bosque soleado.
Se habían estado evitando tanto tiempo... los dos posponían el momento de quedarse a solas, de verse por primera vez cara a cara. Quizás en el fondo de sus corazones, donde la realidad se posaba como una losa pesada, sabían que estaban hechos el uno para el otro, pero aquello no era suficiente, cada uno tenia su vida, y planes para el futuro.
Se sentaron en la hierba fresca, al lado del agua. El tomó su vaso de zumo, la miró fijamente y la dijo:
-¿Y ahora que? ¿Qué pasará ahora con esto?
-No lo se... – dijo ella cabizbaja. El brillo de sus ojos no era el mismo en ese momento, porque la tristeza inundaba su alma.
-No llores princesa... no llores... venga vamos...- La beso, con todo el cariño del mundo.
Se habían enamorado, una de esas historias románticas e increíbles que solo se ven en las películas, había sucedido, no pudieron ir contra el destino, que les tenia preparados un mundo de sorpresas insospechadas.
-No quiero volver sin ti a mi vida rutinaria...- dijo ella.
-No voy a poder, ni por un momento dejar de pensar en ti... , estoy asustado Paula...
-Yo también Iván, yo también...
Ninguno de los dos quería decir adiós, pero tampoco dejar atrás aquello por lo que tanto habían luchado en la vida... era un sueño que se había convertido en un pesadilla. Los dos, continuaron mirando al agua, allí abrazados, en la hierba fresca y húmeda de la mañana.
Iván se levantó despacio, la tendió la mano para levantarla, se miraron y cogidos de la mano se dirigieron a la casa, aquella que había arropado tantas experiencias hermosas para los dos. Besos llenos de ternura, caricias llenas de sentimientos y deseo... Era tan difícil dejarlo todo atrás... ¡maldita distancia!
Al llegar allí, un desayuno de frutas frescas les esperaba, ella lo había preparado todo para la vuelta de su momentos juntos en la mañana... el café desprendía un aroma fuerte, y unas tostadas estaban apiñadas en una fuente de cristal. Por un momento decidieron sin hablarlo, olvidarse de el que será... y disfrutaron juntos de aquel manjar.
Después de todo, era pronto para decidir que harían con sus sentimientos encontrados esos días, todavía no sabían que sería inaguantable echarse en falta.
-Vamos a bañarnos...
-Hummm... nah...
-Siiiii, ¡venga vamos! ¡Vamos!- Paula insistió.
Para cuando el quiso responder, ella ya estaba a medio camino del agua, corría quitándose la ropa, hasta que se quedó completamente desnuda. Iván sonrió... y perezoso se acercó hasta la orilla, aun vestido.
-Ven rey... ven conmigo al agua, esta buenísima..
-No te creo...
-Venga, ven a bañarte conmigo, estamos solos, no hay nadie... – dijo con voz apagada casi en susurros mientras levantaba la ceja.
-Siempre me convences....- sonrió el picaresco.
Se quitó la ropa despacio, casi sin ganas, ella admiraba su cuerpo moreno, fuerte ante sus ojos.... y las cosquillas recorrían su cuerpo de deseo...
Se metió al agua despacio, quería contemplarla, allí estaba, desnuda, el agua acariciando su piel, suave.... Miró sus pechos, sonrió, no podía dejar de mirarlos, eran tersos, sus pezones redondos, oscuros, tan sexies .. No tardó en llegar a su lado, abrazándola, la miró fijamente y no pudo resistir besarla. Un beso lleno de deseo, lento, profundo...
Paula le rodeó con las piernas, quería tenerlo lo mas cerca posible de su cuerpo, fundiéndose en un mismo ser. Sintió su miembro duro... comiéndose a besos, entre caricias, perdieron el control de sus cuerpos y de sus mentes. El besaba sus pechos redondos, Paula con una mano en su cuello y otra en su pelo, solo podía dejarse llevar... Iván fue directo al grano, comenzó a acariciar su sexo... mientras casi a bocados le comía la boca a besos... ella se estremecía y apretaba cada vez con mas ansia su cuerpo contra el... era el momento... el apretó muy despacio su sexo contra el de ella, mientras usaba sus manos para acariciarla, despacio, muy despacio, fue penetrándola hasta que estaban completamente fundidos, no se movía, solo la miraba, sentía las palpitaciones de ella contra su dureza...
-Te deseo, Paula, me has vuelto loco y me niego a perderte...
Ella le puso un dedo en los labios para callarlo, y comenzó a besarlo, a mover sus caderas muy despacio, el se estremecía de placer, gemía y apretaba las caderas de ellas contra las suyas, sujetándola firmemente de su redondito trasero. Les sobraba todo lo demás, gimiendo, jadeando ya casi sin aliento, rompieron en el orgasmo. Sus cuerpos se estremecían, tensos, perdidos en el placer.
Se besaron, mirándose a los ojos, cogidos de la mano salieron del agua, tumbados en el césped, abrazados se quedaron dormidos... el resto de la historia... es todavía un misterio... El amor es bonito, pero a veces no es nada fácil rendirse ante el...





