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Vestida por el mundo
Opiniones sobre aquello que leo, veo o escucho... y un cuento de vez en cuando
Acerca de
VESTIDA POR EL MUNDO ¡Bienvenidos a mi blog personal! Intentaré colgar algo cada día, artículos, comentarios de libros y, de vez en cuando, relatos. Gina Lollobrigida fue “desnuda por el mundo” (o “Desnuda frente al mundo”) en la versión fílmica de la novela de Tom T. Chamales, un libro que ha estado desde tiempos pretéritos en la librería de mis padres y que, a pesar de eso y de mi afición por la lectura, aún tengo pendiente de leer.
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LAS HISTORIAS NATURALES
No será ni la primera ni la última vez que recomiendo este libro de Joan Perucho, supongo porque, en su momento, cautivó de tal manera mi atención -por otra parte tan fácil de cautivar con historias de vampiros- que resulta imposible no hacerlo. Siempre acaba saltando de mi subsconsciente.
Mi visita a Pratdip en 1999 fue el detonante para que lo leyera y para que, posteriormente, recreara la historia del vampiro más catalán, Onofre de Dip, en un cuentito de vampiros de esos que tanto me gustan escribir.
Dejo aquí el relato, en formato PDF, para quien lo quiera leer. En el año 2002, con motivo de la HispaCon celebrada en Barcelona, tenía la ilusión de poder conocer a Perucho en persona ya que era uno de los invitados estrella del evento. Pero su mala salud no lo permitió. Joan Perucho falleció en el 2003.
Relato Pratdit en PDF
 
EL HOMBRE TECNOSEXUAL
Si no teníamos bastante con el hombre metrosexual, marcando patrón sexual al uso del siglo XXI, ahora surge una nueva tribu de hombres “sobrada y tecnológicamente preparados” (¿Os acordáis de los famosos JASP?) que no sólo son deportistas, urbanos y metrosexuales, es que encima llevan aparatejos tecnológicos valorados en lo que yo me gasto en comida para la familia en seis meses (puede que me haya pasado, pero… no me extrañaría quedarme corta).
Confiesa uno de ellos en la tele, sin pudor, que lleva encima dos móviles (de ultimísima generación y más allá, seguro), PDA, MP3, un portátil y no sé cuantas cosas más. Todas y cada una de ellas sincronizadas con el resto, y supongo que controladas mediante GPS, con sistema BLUETOOTH, anticaries de serie y vete-tú-a-saber. Me pregunto yo si también el aparato sexual será a pilas, o irá con una batería recargable de 12 v ¿de litio?. ¿Tendrá vibrador, modo masaje y SAI de protección para caídas de potencia? Porque, por supuesto, bajo el caro pantalón de corte perfecto tiene que haber ahí una mina tecnológica. O no, porque tanto aparato y tanta onda rodeando al individuo ¿no habrán terminado por causarle un cortocircuito?
Sinceramente, nunca me pareció que el hombre contra más feo fuera más hermoso ni que oler a ajo y tigre tuviera que ser el súmmum del erotismo. Me gustan aseados, que huelan bien o que huelan neutro, pero ante semejante homo tecnologicus me dan ganas de salir corriendo. Si es que esos, en vez de fumarse un cigarrito después del casquete (dos cosas desactualizadas: decir “casquete” y fumar, que está muy mal visto) seguro que conectan vía satélite para sacar las estadísticas del coito, hacer un seguimiento de los puntos geográficos donde se practica “dogging” en las próximas horas y no tengo ganas de pensar qué más cosas. Era malo que después del polvo, el hombre te diera la espalda y se pusiera a roncar… pero que te dé la espalda y se ponga a chatear en su móvil… Eso si que debe joder, y perdón por el exabrupto.
La mujer desactualizada que hay en mí, y que se siente orgullosa de no depender al 100% de la tecnología (aunque depende, no nos engañemos) y se olvida a veces de cargar el móvil quedando felizmente incomunicada, se muestra muchas veces suspicaz hacia el uso indiscriminado (o hacia el abuso) de la tecnología. Puede salvar muchas vidas por un lado (aplicada a la ciencia, la medicina, etc.) y también facilitarnos el día a día, pero ¿no está convirtiéndonos en un ser dependiente de las máquinas? A ver si va a resultar que eso en lo que muchas veces insiste la ciencia-ficción, de la tiranía de la máquina sobre el hombre, acabará por pasar. Si Capek levantara la cabeza… Se volvía a la tumba… de cabeza.


Durante diez días he practicado la vagancia más absoluta en lo que se refiere a escribir. Supongo que ese largo fin de semana de tres días (que casi fueron cuatro) me envolvió en un estado holgazán en grado sumo y relajó mi poco severa voluntad. Además, no he tenido mucha suerte con las últimas lecturas. Espero volver a retomar mi habitual frecuencia en escribir y publicar aquí.
Por cierto, la ilustración es de Garson, que tuvo a bien traspasar al papel mi idea. El dibujo que yo hice fue directamente a la papelera hecho confeti. Y es que una no nació para ser artista.
 
DE HOMBRES Y ROBOTS
Karel Capek, autor del que estos días estoy leyendo un libro de relatos titulado “De un bolsillo y del otro”, fue el autor que inventó la palabra “Robot”, palabra que hace su aparición en la obra de teatro “R.U.R.”(*) (1920) y que tengo pendiente de leer. Este autor sentia preocupación de que el hombre idolatrase de forma excesiva a las máquinas y que la tecnología terminase siendo un peligro para la humanidad. Espero que nunca tengamos que darle la razón, aunque, algunas veces, una se pregunta si no dependemos tanto de la tecnología que, si esta fallara, terminaríamos todos otra vez pintando cuadros rupestres en las cavernas. Me pido pintar al carboncillo.
Pero, además de esto, Capek fue un defensor del individuo, de las personas comunes, y muchas de sus obras –de hecho gran parte de su producción posterior a la Primera Guerra Mundial- esta dedicada al hombre corriente, a historias grises, cotidianas. Aunque no pudo alistarse al ejercito durante la guerra, dada su mala salud, si que siguió las noticias que llegaban al frente y fue así como tomo conciencia de la importancia de cada destino individual.
La colección de relatos que estoy leyendo estos días habla de personas normales y corrientes, aunque en el fondo hay algo de extraordinario en sus historias. Como la del hombre que buscaba los crisantemos azules y los halla en el lugar que a nadie se le ha ocurrido mirar. O el policía que quiere saber porqué ha sido capaz de detener a un ladrón y que no puede creer que haya algo de sobrenatural en sus actos. Vidas grises con chispitas de colores.
La obra más conocida de Capek es “La guerra de las salamandras”, una novela antiutópica en la que expresa sus temores ante el avance del nazismo en Europa. Esta novela, que examina el comportamiento humano y la incapacidad de la humanidad para reaccionar a tiempo, es una novela atemporal que sigue siendo actual hoy en día.
Sin duda, leer no sólo nos ofrece la oportunidad del entretenimiento, también es una fuente inagotable de descubrimiento.


(*) Rossum’s Universal Robots. Es decir Robots Universales Rossum.
 
SOLIDARIDAD
Solidaridad: f. Circunstancia de ser solidario de un compromiso. Adhesión circunstancial a la causa o empresa de otros. Responsabilidad mutua.


Hoy es el día de la solidaridad en los blogs, convocado por Blogmaratón, así que me propongo hablaros de algo que tiene relación con la solidaridad. A veces, hay que ser solidario con personas cercanas, y este es el caso. Aunque, a veces, ser solidario es mucho más complicado de lo que parece, porque por mucho que te devanes los sesos buscando fórmulas para ayudar, la situación es tremendamente compleja.
Imaginad que tenéis 19 años y que no habéis ido nunca a la playa, ni de excursión, ni de marcha con los amigos… que ni siquiera podéis salir a la calle a dar una vuelta, por el mero hecho de hacerlo, sin que os acompañe un familiar. Que no podéis ir al cine con una amiga. Imaginad que todas las cosas que una chica o chico de esa edad puede hacer os estuvieran vetadas. Pues yo conozco una persona en esas circunstancias y me duele en el alma.
Por cuestiones culturales o tradicionales, muchas personas que viven cerca nuestro, o en nuestra ciudad, carecen de las libertades más sencillas, esas que nosotros damos por sentado. Muchas de esas personas, quizá, no pueden desearlas porque las desconocen. Pero imaginad que sí, que saben que esas cosas existen, que otras personas las hacen sin ningún problema y, en cambio, para ellas están vetadas. Que desde la forma en que visten hasta como hablan son censuradas. Que no pueden buscar un trabajo porque no es correcto. Y que su futuro, su entero destino, está en manos de otras personas, que decidirán que es lo mejor para ellas.
Pues todo eso pasa diariamente muy cerca. Probablemente, esta situación, comparada con el hambre del mundo, es nimia. Pero se trata sin duda de una forma de represión de la libertad, del derecho a decidir el futuro, de tomar las propias decisiones. Y no es justo.
 
¿VELAN POR NUESTRA SEGURIDAD? ¿O QUÉ?
Muchas veces, al entrar o salir de una estación del metro, me acompaña la vocecita megafónica que dice eso de “esta estación está equipada con equipos de video vigilancia para velar por su seguridad” o algo parecido. Espero que sirvan para eso, aunque sea, porque no sé si están para velar por la seguridad de los ciudadanos que pagamos la tarjeta religiosamente o para vigilar a los saltimbanquis del simpa. En todo caso, no sé si son muy efectivas dichas cámaras porque se cuela todo quisqui viviente, bien saltando con un airoso volatín por encima del tornillo de entrada de la canceladora de viajes, bien entrando por donde se sale (aunque en algunas estaciones parece que lo han puesto realmente difícil). Es que he visto gente colándose con enormes maletas.
También está todo plagado de carteles que indican que si viajas sin billete te meten una multa tal que se te pasan las ganas de coger el metro durante toda la semana, pero estoy convencida que si algún día, por el motivo X que sea, viajo sin billete me pillarán a mi, por la cara de culpable que tendré. Como lo sé, no me arriesgo ni por esas. Es algo así como la ley de Murphy del metro. “Si viajas sin billete por primera vez en varios años, te pillará el “pica””. También he visto tipos colándose con perros, no precisamente lazarillos, que han viajado tan ricamente (puede que incluso sin billete, ni él ni el perro) sin que nadie les dijese lo más mínimo. Yo no digo que los perros no estén bien educados ni nada, pero creo que está expresamente prohibido viajar con perros –salvo en casos excepcionales- en el metro o bus. También está prohibido fumar en todo el recinto del metro y la gente te lanza alegremente el humo en el mismo andén o mientras subes las escaleras mecánicas. Y mira que soy fumadora, pero me molesta.
En fin, que mucha cámara pero poca chicha. Eso sí, las taquillas, las más de las veces, están cerradas y toca pagar en la máquina tragaperras para comprar el billete o la tarjeta multiviajes. Y si está estropeada y no acepta billetes -y tú no llevas suelto- pues apañatelas, pero que no te pille el revisor que la hemos fastidiado.
Bueno, hay días que hay que quejarse de algo. Hoy tocaba.
 
UN VIAJE POR CATALUNYA
El día de Sant Jordi, durante nuestra visita al CAT-Guinardó, cogí un par de libros de la paradita de BookCrossing. Como siempre tengo muchas cosas pendientes de leer, trato de no apuntarme a más anillos de lectura ni cojo libros de los puntos oficiales BookCrossing por aquello de no saturarme. Pero siendo como era el Día del Libro, parecía casi una obligación tener un nuevo libro –que no libro nuevo- en las manos. Y así fue como, por fin, tuve un libro de Matthew Tree en las manos.
Este autor lo “conocí” hace quizá diez o doce años (¿o fue hace más tiempo?). En realidad nunca le vi en persona pero era amigo de un chico inglés que estuvo una temporada saliendo con una amiga mía. Nunca coincidimos en ningún sitio. Vamos, ni siquiera llegué a conocer al novio de mi amiga. Es decir que ese “conocí” era de oídas.
No sé porqué os cuento todo esto, que no interesa a nadie. El caso es que diez o doce años después de oírlo mentar a mi amiga, tengo un libro suyo en mis manos y, la verdad, a pesar de que nos deja (a los catalanes) un poco a caer del burro, me estoy divirtiendo con su viaje a “ninguna parte”. Un viaje a través de pueblos y ciudades catalanas en busca de Catalunya. Desde L’Hospitalet del Llobregat a l’Osona, pasando por El Vendrell o Vielha. Más que un libro de viajes es un libro de anécdotas y de recuerdos, de reflexión y de crítica (a veces, buena, muchas veces, no tanto) hacía los lugares y las personas. Una búsqueda, no sé si infructuosa porque no he terminado el libro, de la Catalunya, del concepto. ¿Existe Catalunya? Se pregunta un escritor inglés afincado aquí desde hace muchos años. Si me lo preguntara no sabría responderle, porque yo tampoco lo sé. Soy catalana de segunda generación y nunca me lo he planteado. En todo caso, Catalunya es donde vivo, donde tengo a mi familia, a mis amigos (que también tengo fuera de ella), donde trabajo, donde he estudiado, donde nací y me crié. Y por todo eso, quiero a mi tierra. Pero supongo que sería lo mismo si hubiera nacido, vivido y soñado en Valladolid o en Tokio (o no, porque como no me ha pasado no puedo asegurarlo).
En todo caso, ese viaje a través de la lectura está resultando muy ameno, divertido a veces, un poco triste otras (la historia de el Subi o la de Xavi dejan una melancólica huella en algunos capítulos).
De lo que llevo leído hasta ahora, hay un trocito que me ha hecho cierta gracia y que os dejo aquí (traducido al castellano, que el libro está en catalán):

“Al día siguiente, fui directamente hacia la estación de autobuses de Tortosa: desde la calle, ya veo los techos curvados y de color gris claro de los andenes, y adosados a ellos, un edificio moderno de un estilo parecido, donde entro en seguida; dentro, hay un mostrador con un cartel que dice INFORMACIÓN, con mucha gente haciendo cola; no quiero esperar, de forma que camino, el torso encorvado como el de un gorila envejecido bajo el peso de la mochila, hacia un plafón informativo que hay cerca y busco los horarios de los autobuses, pero no veo ninguno porque dice cosas como “Primera planta: traumatología y oftalmología” y en el mismo momento que me doy cuenta que he entrado en el hospital general de Tortosa noto que media docena de personas se me están riendo al mismo tiempo que indican con signos que la estación de autobuses está al otro lado, y también rio y digo:
- No debo ser el primero que se equivoca ¿verdad?"
 
VERDE QUE TE QUIERO VERDE
En mi barrio hacía ya semanas que habían pintado las líneas de la mal llamada Zona Verde y nos habían comunicado por correo que, en breve, llegarían las identificaciones. Por una parte, me pareció un buen sistema, porque muchos ciudadanos van con coche hasta a comprar el pan, y en el barrio donde vivo el aparcamiento es un dolor de muelas. Muchas personas no tienen más remedio que pagar una plaza de garaje a fin de ahorrarse las horas de vueltas y vueltas para acabar aparcando en el quinto pinto comenzando por la derecha.
Los fines de semana, la gente baja –en coche- al centro y la situación aún es peor. Si aparcas ya no te atreves a coger el coche en todo el fin de semana por miedo a no saber dónde aparcarlo. Este problema no es sólo aquí, sino en muchos otros barrios. Cuando vamos a comer a casa de la familia, bien la mía o la de mi pareja, cogemos el metro o el autobús. Nos sale más a cuenta que tener que pagar un parking para comer juntos. ¡Lo cara que sale la sobremesa!. Y tardamos incluso menos en ir y volver.
Yo no tengo coche, de hecho no he tenido nunca coche propio, este siempre ha sido de mi pareja. Tengo bici, tuve moto y utilizo habitualmente los transportes públicos. Me he quejado infinidad de veces de lo pésimo que es, a veces, el servicio de los mismos. Autobuses que deberían pasar cada 6-10 minutos y pasan cada 20 minutos (o vienen dos a la vez, uno detrás del otro). Autobuses y metros, en hora punta, que parecen más un camión borreguero que el “transporte metropolitano”. Cuando no toca huelga y entonces, como siempre, los únicos que realmente pagamos el pato somos los usuarios, que nos quedamos sin servicio.
Pero, en fin, todo tiene sus ventajas y desventajas. El coche es caro, para muchas personas mantener un coche es un lujo. La gasolina, el seguro, las reparaciones o revisiones periódicas y el aparcamiento son gastos que nos podemos ahorrar si verdaderamente no necesitamos un coche. ¿Para qué quiero yo uno? Vivo en el centro, trabajo en una zona donde encontrar aparcamiento es tan dificil como encontrar un billete en el suelo (o casi), llevo a mi hijo a un colegio cercano, compro en el barrio... No me hace puñetera falta y me las apaño sin él.
Desde luego, después de tener más información sobre la Zona Verde, me parece que esta medida es una aberración. No terminará con el problema de aparcamiento, supone un impuesto extra para los residentes que necesitan usar este “servicio” y resulta más caro –por lo que he leído- que dejar el coche en el parking subterráneo para los no-residentes. Aunque hay cosas peores, porque según donde vivas, declaraban tu calle “zona comercial” y convierten la acera de delante de tu casa en Zona Azul, con lo cual terminas aparcando donde buenamente puedes, si tienes suerte de que no se te adelante el vecino. Eso o dar más vueltas que un tiovivo hasta las ocho de la tarde y rezar que encontremos un hueco. Al día siguiente, a madrugar antes de que haga la ronda el Señor de las Multas.
 
LIBERTAD, LIBERTAD, SIN IRA, LIBERTAD
Eso es lo que decía el estribillo de aquella canción de los setenta, cuando la democracia regresaba a España después de un largo periplo en el exilio. Si no recuerdo mal, la cantaba un grupo que se llamaba Jarcha.
De la libertad se han dicho muchas cosas. Mucha gente ha querido definirla, acotarla, delimitarla, reprimirla. Porque la libertad es un bien extraño, aunque sea un derecho. Porque la libertad de unos es la esclavitud de otros. Y porque la libertad está tan mal repartida, que unos la disfrutan a capazos y otros sufren su falta, muchas veces en silencio.
George Orwell, el escritor que teorizó con la libertad –o la falta de ella- en “1984”, dijo que “si la libertad significa algo, será sobre todo el derecho a decirle a la gente aquello que no quieren oír”. Sin duda, la libertad de expresión no siempre dice lo que apetece oír y hay a quien no le gusta que le digan cuatro cosas. Aunque, también existe la sutileza y lo que se viene a llamar “mano izquierda”. Que no hay que confundir la libertad de expresión con decir las cosas a la brava. Digo yo.
Lacordaire intentó una definición algo generalista pero que, si se aplicara correctamente, podría ser bastante útil: “La libertad es el derecho a hacer lo que no perjudique a los demás”. Nuestra libertad termina donde comienza la del vecino, algo así, más o menos.
Shaw ve la libertad como algo que más que un derecho es un temor, por la responsabilidad que conlleva: “la libertad supone responsabilidad, por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto”.
Jose Luis Perales le puso a su barco, de nombre, libertad. Nino Bravo hizo de “Libre” un himno a la misma. Aute también le cantó a la libertad.
A veces me pregunto si la libertad no consistirá en que nos dejen vivir en paz nuestras vidas.

Libre, como el sol cuando amanece,
Yo soy libre, como el mar
Libre, como el ave que escapó de su prisión
Y puede al fin volar.

 
EL MARAVILLOSO MUNDO DE JULES VERNE
La cita del domingo por la mañana, en un pueblo de la zona del Maresme, era con Jules Verne, el autor de “La vuelta al mundo en 80 días” y muchas otras novelas de aventuras y fantasía científica. Verne se anticipó a su tiempo, gracias a una imaginación prodigiosa y a su conocimiento de la tecnología de su época. Que imaginase un desierto donde están las junglas del Congo o que enviase al hombre a bordo de una bala son sólo pequeños detalles que no le restan mérito. Dicen que es el padre de la ciencia-ficción y yo, ni voy a asegurarlo ni a desmentirlo. Lo que sí es cierto, es que su literatura contribuyó a que muchas cabezas y cabecitas viajaran a través del mundo embarcados en aventuras asombrosas. El Nautilus con Nemo al timón, Phileas Fogg (que no Willie Fogg) viajando a través del mundo en tiempo record o el profesor Arne Saknussem encontrando la entrada al centro de la Tierra son ya pilares de la literatura de ficción.
Cual no sería nuestra sorpresa al comprobar que el número de visitantes de la exposición dedicada a Jules Verne era de cuatro. O sea, nosotros cuatro. Todo el espacio para nosotros solos y la persona encargada de la exposición encantada de poder ponerle los DVD a aquellos cuatro pirados que habían ido hasta allí de excursión un domingo por la mañana, en pleno día del Trabajador.
La exposición constaba de varias partes:
La parte A tenía demasiada letra y, a pesar de nuestra buena fe, decidimos que con leer cuatro renglones de cada uno de los enormes pósters ya íbamos apañados. Total, luego nos pondrían los DVD documentales.
Aprovechando que estábamos allí, no dejamos pasar la oportunidad de visitar una exposición sobre el Quijote hecha por estudiantes. El Quijote construído con papel de embalaje arrugado parecía de lejos el esqueleto de un dinosaurio (pequeño) pero tenía su gracia una vez que te aproximabas. Había trabajos muy currados.
La parte B constaba de una serie de vitrinas con material relacionado con el autor: su tintero, su pluma, su catalejo, su bastón, su maletín de viaje, su bufanda, su brújula… en fin, cosas suyas. Y no, no estaba su dentadura postiza si acaso os lo estabais preguntando. La verdad es que los objetos eran bien bonitos, pero dado que no teníamos pilas en la cámara, no nos ha sido posible plasmarlos en imagen. Finalmente, el recorrido terminaba en la biblioteca, donde nos esperaba el pase de el/los documental/es sobre este insigne autor. Lástima que un problema técnico de origen desconocido no permitiera que funcionara el sonido. Después de estar los cinco (nosotros cuatro y el encargado de la exposición) dándole a todos los botones pertinentes sin resultados, decidimos que el vermut ya no podía esperar más. Claro que, no fuimos lo suficientemente rápidos en recorrer los trescientos metros que nos separaban del edificio. El sonido de un silbato hizo que nos volviéramos para mirar hacia atrás. El pobre hombre, supongo que ilusionado aún por nuestra visita e interés, había solucionado el tema del sonido y nos hacía señas para que regresáramos. No podíamos hacerle un feo, así que desandamos el camino y regresamos a la biblioteca. El problema simplemente estribaba en apretar un botoncito del cañón del proyector pero, desgraciadamente, el hombre no supo recordar cual había apretado. Por fortuna, el problema no volvió a surgir.
Claro, que comenzaron otros. ¿Qué le pasaba al aparato? Sencillo, si no aprietas el “play” no funciona y no se vale apretar otras teclas. Después de algún tira y afloja con el mando a distancia (al que estaban a punto de agotársele las pilas o quizá la paciencia), disfrutamos del primer documental. Quince minutos muy bien aprovechados para darnos una idea de la vida y obra del autor, sin desperdiciar ni un segundo pero sin olvidar nada relevante. Claro que este DVD estaba pensado para estudiantes de primaria y el encargado propuso ver el otro vídeo, algo más largo, que prometía profundizar más en el tema. Ya que estábamos allí, que menos que ver el segundo reportaje.
Veinticinco largos minutos viendo imágenes de África desde un globo nos han ahorrado, si queremos, tener que leer “Cinco semanas en globo”. ¡Que el final no se cuenta! Parece ser que unos intrépidos aventureros, ya en pleno siglo XX, trataron de emular a los tres pasajeros del Victoria y cruzar África de este a oeste con el globo "Tramuntana". Pero la ficción no siempre se puede llevar a cabo. No he encontrado gran cosa al respecto en Google, así que estoy tratando de rescatar algunos recuerdos del documental.
Si algo me ha hecho esta visita, ha sido despertarme el deseo de volver a leer a Verne, a quien no he “revisitado” desde mi tierna adolescencia.
La exposición estará próximamente en Mataró.

El món de Jules Verne – Exposición itinerante por el Maresme.
Del 10 al 30 de mayo en Mataró (Biblioteca Caixa Laietana, c. d'En Pujol, 19-25).
Del 3 al 24 de octubre en Premià de Dalt (Biblioteca Jaume Perich, Riera de St. Pere, 88).
Del 1 al 30 de junio en Premià de Mar (Can Manent, Camí Ral, 54).
Del 25 de agosto al 30 de septiembre (Museu Municipal, c. Marquès de Barberà, 9).
Del 15 de noviembre a l'11 de diciembre en Vilassar de Mar (Museu Monjo, Camí Ral, 30).


Este blog participa en los premios 20 Minutos en diversas categorías: Mejor blog, mejor blog de actualidad y mejor blog sobre cultura y tendencias. Os animo a votarlo, cosa que se podrá hacer tan pronto como termine el plazo de inscripción (no pone a partir de cuando es). También os animo a inscribiros.
 
A TODO TRAPO
Hay que tenerlos muy bien puestos para salir a un escenario y graznar (y encima en playback descarado) según que cosas. Yo me estoy preguntando a qué creativo le encargaron escribir la letra –y especialmente el estribillo- y si lo hizo después de una noche de juerga para pergeñar este bonito pareado:

“A toda mecha, a toda mecha
No te hagas la estrecha”

Voy a saltarme cualquier análisis profundo, porque no me merece el esfuerzo, pero superficialmente me choca que se use la frase “a toda mecha” que yo creía que pertenecía al vocabulario del hombre desactualizado (pues va a ser que no). Y también cómo el responsable de semejante desatino no ha sido capaz de encontrar una palabra que rime con “mecha” mejor que la presente. Propongo varias fórmulas:

“A toda mecha, a toda mecha
Así me he hecho esta brecha”

“A toda mecha, a toda mecha
Y yo sigo la flecha”

“A toda mecha, a toda mecha
No puedo girar a la derecha
(porque sigue la flecha, claro)”

Me voy a tener que reconocer mujer desactualizada porque no sólo desconocía la existencia de los SJK (los que se desgañitan con esta canción) sino que aún no sé tararear lo de “antes muerta que sencilla”… y, para colmo de males, el viernes fue mi primera vez escuchando a las “Supremas de Móstoles”. Con lo tranquila que yo vivía hasta la fecha… ¿volverá a ser otra vez todo como antes?
Los payasos de micolor –antes de pasar por la lavadora- probablemente tendrían más gracia para seguir la coreografía. Si es que, con esas pintas, a mi no me extraña nada que él se haya hecho adicto al cibersexo. Lo que me extraña es que no se hubiera enganchado antes.
¿Qué será lo próximo? ¡Georgie Dann vuelve!


Primera posdata del día: El sábado tuvimos el honor de conseguir el “Monja Jamón -2” de manos de sus perpetradores. La revista gamberra y divertida por antonomasia que tienes que leer si…
- … quieres conocer los secretos de la Leti (Sabater)
- … eres fan incondicional (o no) de “Loca academia de policía”
- … alguna vez te regalaron un “giochi preziosi” y lo superaste (o no)
- … compras en el súper de tu barrio y quieres saber más.
- … buscas a Frankie Banderas y no quieres preguntárselo a Lobatón
- … fuiste o eres miembro del Club Megatrix (si no, también)
- … defiendes a Michael Moore (o no)
- … Luís Cobos te pone de los nervios (normal).
- … escuchabas a Puturrú de fuá.
- … eres fasciculomaníaco y quieres dejarlo (o no)
Desde aquí, con todo mi cariño, una colleja a Monja y otra a Jamón por no incluirme en la página de agradecimientos (tenéis delito). Que si Esco os escribió fue porque yo os recomendé en MI blog. Sus voy a destornillar las bisagras de las puertas :-)


Postdata segunda y final: No os perdáis mañana el post, que promete ser jugoso. “El maravilloso mundo de Jules Verne y porqué un DVD no funciona si no le das al play”.