logotipo

img_google
Vestida por el mundo
Opiniones sobre aquello que leo, veo o escucho... y un cuento de vez en cuando
Acerca de
VESTIDA POR EL MUNDO ¡Bienvenidos a mi blog personal! Intentaré colgar algo cada día, artículos, comentarios de libros y, de vez en cuando, relatos. Gina Lollobrigida fue “desnuda por el mundo” (o “Desnuda frente al mundo”) en la versión fílmica de la novela de Tom T. Chamales, un libro que ha estado desde tiempos pretéritos en la librería de mis padres y que, a pesar de eso y de mi afición por la lectura, aún tengo pendiente de leer.
Sindicación

Subscribe with Bloglines
 
SOLO UN BESO
De un tiempo a esta parte parece que mi blog se está convirtiendo en un blog de comentarios de cine, porque casi todo lo que escribo son artículos sobre las películas que caen en mis manos. Dada dicha dinámica, hoy no voy a ser menos y me apetece comentar mis impresiones sobre la película que vi ayer por la noche.
La película narra una historia de amor, en este caso entre dos personas de culturas muy distintas, ya que el argumento se basa en el choque que se produce cuando una católica y un musulmán se enamoran. Puede que para ellos eso no sea un obstáculo, porque se quieren, pero sí lo es para la sociedad en la que viven. Y es que aún tenemos mucho que trabajar para que la convivencia entre culturas pueda realizarse sin roces (si es que alguna vez lo conseguimos).
Me atañe de cierta manera porque conozco algunas personas que, aunque no son musulmanas, funcionan de una forma parecida en este sentido. Los matrimonios concertados por los padres son la norma y apartarse de lo que marca la tradición y la religión se convierten en problemas realmente serios. El problema estriba, básicamente, en que los hijos de los inmigrantes se relacionan con personas del país donde viven –e incluso con personas de otras culturas y religiones que conviven en el mismo- y eso, en algunas ocasiones, tiene que dar oportunidad para que los hijos disientan de los padres.
Durante la película intenté ponerme en la piel de todas las partes. Así como comprendí que Casim y Roisin tenían derecho a su amor y a un futuro juntos, también entendí que para lo padres de Casim esa situación fuera insostenible. Porque, si a ti te han educado en un cierto tipo de valores y tus creencias te dictan cómo has de vivir, que todo eso se trastoque resulta muy difícil de comprender y, sobretodo, de asimilar. Los padres de Casim dan por hecho, porque así se ha hecho siempre, que él se casará con la mujer que ellos han escogido y que vivirá de acuerdo a unas normas y costumbres que son las de su familia y de su religión. Dado que en la cultura musulmana (y en la hindú, que es la que mejor conozco) la importancia de la familia y de la comunidad es sagrada, el que tu hijo (aún peor si se trata de una chica) decida saltarse a la torera todas las normas es una deshonra para la familia. Y, por supuesto, no lo pueden permitir. Eso es lo que le pasa a Casim y a su familia, que todos los esquemas quedan trastocados por la intervención de una mujer blanca y católica que se inmiscuye en sus vidas, porque se enamora de Casim. Lo que para una persona occidental es lo más normal del mundo, para los padres de Casim es una hecatombe. Y lo es también para la hija mayor, por ejemplo, cuyo matrimonio peligra si el hermano trae la deshonra a la familia. Ese enamoramiento puede trastocar las vidas de todas las personas que les rodean.
Comprendí perfectamente la postura de Roisin, que siento más cercana a mi, y la lucha de Casim que se ve forzado a escoger entre honrar a su familia y no darles un disgusto descomunal, o dejarse llevar por el amor que siente hacia una mujer ajena a su comunidad y su religión. Pero, casos como estos, se van a dar cada vez más porque cada vez existen más personas de otras culturas y religiones en nuestra sociedad occidental, y es inevitable que, con el tiempo, nos vayamos mezclando unos con otros.
A lo mejor me equivoco, pero quizá, precisamente, esa mezcla puede ser la que termine con ciertas clases de intolerancia. Que, al fin y al cabo, todos somos personas, con nuestro corazoncito, y enamorarse es algo que pocas veces podemos controlar. El corazón no hace distingos entre el color de la piel y la religión, pasa y punto. Claro que luego hay que enfrentarse a los obstáculos y a todas esas cosas que la sociedad no admite, sea una u otra. Y ahí comienzan los problemas.
Pensé que la historia terminaría mal para Casim y Roisin, que todos los obstáculos serían demasiados para poderlos salvar. Ken Loach resolvió que Casim escogiera el amor frente a sus obligaciones familiares, pero probablemente, en muchas ocasiones, no siempre es así. No resulta nunca fácil tener que elegir, cuando la elección supone tanta responsabilidad.

Ficha de la película:
Título:Sólo un beso” (Ae fond kiss)
Director: Ken Loach
Año 2004, 108 minutos
Interpretes principales: Atta Yakub (Casim), Eva Birthistle (Roisin), Ahmed Riaz (Tariq, el padre de Casim), Shamshad Akhata (Sadia, la madre de Casim), Shabana Baskhsh (Tahara, la hermana pequeña), Ghizara Avan (Rukhsana, la hermana mayor).
Guión: Paul Laverty
Estreno en España: Enero de 2005
 
EL REINO DE LOS CIELOS
Si no recuerdo mal esta película no fue muy bien tratada por la crítica en el momento de su estreno. El que yo no fuera a verla al cine, por supuesto, no tiene nada que ver con ello. Lo he confesado muchas veces: voy al cine muy poco y casi todas las pelis que veo son en DVD, en la tele de casa.
Ayer decidí darle mi voto de confianza a “El reino de los cielos”, protagonizada por Orlando Bloom, Jeremy Irons y Liam Neeson, entre otros, y me gustó bastante. Por otra parte, el año pasado mi compañero se compró un libro sobre el tema (“Las cruzadas” de Zoé Oldenbourg), así que terminé leyendo algunos pasajes después de ver la peli y descubriendo, para mi sorpresa, que aunque parece que la película se toma sus licencias, sí está basada en hechos históricos. Balián de Ibelín existió, como existió el rey leproso Balduino IV, Reinaldo de Châtillon o la reina Sibila, hermana de Balduino. Me sorprendió, ya lo digo, porque aunque esperaba que algunos personajes fueran históricos (como Balduino IV) no me esperaba encontrar reseñado a Balián en el libro. Pensé que era un personaje inventado y resultó que no.
Claro que, como he dicho, la película se toma sus licencias, y no son pocas. Por ejemplo, a la muerte del rey leproso, Guido de Lusiñán no es coronado casi de forma inmediata por Sibila. En el libro se explica que, tras Balduino, reinó su sobrino, Balduino V, que, como era un niño, tuvo por regente a Raimundo III quien gobernó porque así había sido la voluntad expresa del difunto rey. Pero el niño murió tras un año de reinado y se volvió a plantear la sucesión al trono. Como por derecho dinástico, la heredera era Sibila, esta fue coronada y ella coronó a su marido, lo cual consternó a los barones de Jerusalén que se preparaban para proclamar rey al conde de Trípoli, Raimundo III.
De Balian de Ibelín se dice que estaba casado con María Comneno, reina usufructuaria y viuda de Amalarico I. Sibila, hermana de Balduino IV, era viuda y tenía un hijo de su anterior marido antes de que se casara con Guido de Lusiñán. Que tuviera, o no, un “affair” con Balián ya no se puede saber, pero lo que sí es cierto es que Balián de Ibelín no era un herrero ni un hijo bastardo de Godofredo de Ibelín, sino uno de los jefes de la nobleza local.
La sensación, una vez compruebo estos datos y me maravillo de los detalles que la película ha tenido a bien cuidar, es de cierta decepción, porque si por un lado la ambientación parece rigurosa por la otra la pifian con cosas inventadas que se podrían haber ahorrado de informarse mejor. Hubiera añadido verosimilitud a toda la película, aunque, a lo mejor, no hubiera sido un papel tan lucido para Bloom (o sí).
Hay una anécdota que se reseña en la película y que he encontrado explicada en el libro. Saladino entrega al rey (Guido) una copa de agua helada y este la tiende a Reinaldo que la vacía y sella su muerte de esa forma. Según Ibn al-Athir en “Dos jardines”, después de que los lugartenientes de Saladino dieran muerte a Reinaldo, Saladino dijo esa frase que se repite en la película: “Un rey no mata a otro rey”, juzgando que el rey cristiano ya estaba bastante castigado por el miedo.
Un detalle a tener en cuenta: No he sido capaz de encontrar en todo el libro ninguna mención a Tiberias, personaje al que da vida Jeremy Irons, pero según he leído en esta página, sería en realidad Raimundo III, el conde de Trípoli, designado regente durante el reinado del sucesor de Balduino IV. ¿Por qué le cambiaron el nombre? ¿Quizá porque su esposa era princesa de Tiberíades de Galilea?
De todas formas, si no me hubiera dado por buscar información en el libro de Oldenbourg para profundizar aún más en el tema, nunca hubiera sabido todo esto. Y, bueno, si la película en sí misma me gustó, el que me haya servido para ampliar un poco más mis conocimientos históricos le da un cierto valor añadido.
 
BIOGRAFÍA DE FICCIÓN
Esta tarde daban en la tele “Una mente maravillosa”, protagonizada por Russell Crowe y Jennifer Connelly, que se llevó una estatuilla en los Oscar a “Mejor película”. Recuerdo que, cuando la estrenaron, un amigo nuestro fue a verla y nos contó que le había gustado mucho. No sé porqué no la habíamos visto antes, ni siquiera en DVD, pero por un motivo o por otro no fue así. Tarde o temprano, las películas acaban “estrenándose” en la tele y, si una no tiene nada más que hacer, se sienta a verlas y, a veces, vale la pena y otras no. Realmente la película me ha gustado, creo que Crowe hace un papel convincente como John Nash y no me ha resultado, en momento alguno, aburrida.

De todas formas, como sabía que estaba basada en la vida real de John Forbes Nash, Premio Nobel en el 1994, he intentado averiguar más cosas sobre este personaje. La película está basada en la novela homónima de Sylvia Nasar y, por lo que he leído, “no pretende ser una biografía y pocos son los hechos o situaciones de la vida real de Nash que son contados”.
Es decir, que por lo visto, la película es simplemente una versión algo edulcorada de la vida de Nash, donde se obvian muchas cosas que ocurrieron en realidad, centrándose sólo en algunos pasajes concretos de su vida. A pesar de sus 134 minutos, una película no puede contarlo todo sobre cuatro décadas de la vida de una persona, pero puede hacerlo con cierto rigor.
John Forbes Nash Jr. (su padre se llamaba como él) nació en 1928 y fue un niño solitario e introvertido a pesar de que tener un buen ambiente familiar. Le gustaban los libros pero no destacó en el colegio (parece que todo lo contrario), y a los 12 años dedicaba mucho tiempo a sus experimentos científicos. Es decir, era un niño que comenzaba a mostrar signos de su genialidad. A partir de los 14, se despertó su interés por las matemáticas, a raíz de leer un libro, “Men of Mathematics” de Temple Bell.
La película comienza más allá, cuando Nash trabaja en Princeton, y ya ha escrito la tesis que le haría famoso. Y, supuestamente, trabaja para una organización gubernamental secreta para la que decodifica mensajes. También es cuando conoce a la futura Sra. Nash, Alicia Larde, con quien se casa unos años después (comenzaron a salir en 1955 y se casaron en 1957). Más o menos coincidiendo con el embarazo de su esposa, Nash comienza a manifestar la grave enfermedad que es la base principal de la película.
Todo ese período, que abarca tres décadas y en los que ocurrieron muchas cosas, es el que la película se dedica a resumir bastante. Alicia Nash, su esposa, se divorció de él en 1962, aunque sí es cierto que le ayudó mucho pero, de todas formas, no creo que la de ellos fuera una “hermosa historia de amor” como parecen pintarla en la película. Nash, por otra parte, creyendo que era perseguido por comunistas y, en su paranoia, viajó a diversos países intentando conseguir el estatus de refugiado político.
En la actualidad, John Forbes Nash trabaja en el departamento de matemáticas de Princeton y es posible visitar su página web.
Un artículo sobre la vida de Nash.
 
FESTIVAL DE CINE DE SITGES

A pesar de que era fácil adivinar que la película que yo había escogido para ver en el Festival, “The piano tuner of the earthquakes” no se llevaría el premio a la mejor película, no se ha ido de vacío, llevándose el premio a los mejores efectos especiales (para Thomas Mulack). Y, sin duda, es merecido.
Lástima que el lunes no podía dejarme caer por Sitges, porque me hubiera gustado ver a Viggo Mortensen, pero no se puede tener todo. Eso sí, durante mi visita casi tropecé con el crítico de cine Jaume Figueres, pero pongamos no es exactamente lo mismo. Aunque me hizo cierta ilusión. Y es que mi compañero todas las semanas se encuentra con alguien famoso por la calle y yo, debe ser porque siempre estoy en Babia, nunca veo a ninguno. Reconozco que si él no me lo dice, ni me entero.
El premio a la mejor película se lo ha llevado “Hard Candy” de David Slade (EEUU), que también ha conseguido el premio al mejor guión (Brian Nelson) y el Gran Premio del público a la mejor película. Las otras películas más galardonadas han sido “Mirrormask” (que se lleva el premio a Mejores efectos de maquillaje y Mejor dirección artística) y “El sabor de la sandía” (Lee Kang-sheng se lleva el de mejor actor, la película el premio especial del jurado por “su atrevido discurso estético y moral en contra de la alineación sexual” y el Premio de la Crítica José Luís Guarner).
"Election", del director Johnnie To, se lleva el premio oficial a Mejor director y, además, a la película se le concede el premio Fantàstic del Jurado Carnet Jove.
El premio Méliès d’Argent es, a la Mejor película europea, para “Trouble” de Harry Cleven (Francia-Bélgica).
Las dos películas españolas, “La monja” y “Oculto”, que se presentaban al Oficial Fantàstic se fueron de vacío. Mención especial, eso sí, a “Zulo” de Carlos Martín Ferrera, por “su atrevido tratamiento de un tema candente que puede suceder a cualquier ciudadano”.
Podéis consultar la lista completa de premios en la página oficial del Festival.
Sinceramente, me lo pasé bien, me gustó el ambiente que se respiraba y espero repetir el año que viene.
 
EN UN LUGAR SOBRE EL ARCO IRIS (SOMEWHERE OVER THE RAINBOW)
Supongo que muchos conocemos la historia, especialmente porque fue llevaba al cine con mucho éxito en 1939, protagonizada por Judy Garland en el papel de la pequeña Dorothy. No creo que haya mucha gente que no haya oído hablar del Espantapájaros sin cerebro, del Leñador de Hojalata sin corazón o del León Cobarde, o del camino de baldosas amarillas que lleva hasta los muros de la Ciudad Esmeralda, donde vive el Terrible Gran Mago de Oz.
Hace menos de una semana encontré este libro en la estantería de un amigo, en inglés, y lo cogí prestado. Y creo que fue una buena elección, porque este cuento de hadas moderno, escrito por el escritor americano Lyman Frank Baum (1856-1919), es una delicia. Incluso después de más de cien años (la obra data de 1900) aún conserva toda la frescura de una historia repleta de ternura, aventuras y reflexiones sobre el amor, la libertad, la amistad, el valor, la inteligencia, etc.
La historia narra las aventuras de una niña, Dorothy, que junto a su perro Toto, es llevada por un ciclón a la tierra de Oz. Después de destruir a una de las dos brujas malvadas, la del Oeste, por casualidad, se dirige a la ciudad donde vive el Terrible Mago de Oz para pedirle que le devuelva a su casa. Dorothy está en un mundo mágico, lleno de colores, pero echa de menos su hogar y a su familia, en la gris y polvorienta Kansas, a pesar de todo. En el camino se encuentra con un Espantapájaros al que descuelga de su poste y que se convierte en su primer compañero de andanzas. El Espantapájaros se considera un tonto a sí mismo, y anhela tener un cerebro con el que poder pensar, sin darse cuenta de cómo, con la experiencia, va ganando conocimiento y es capaz de tomar la iniciativa en diversas ocasiones (aunque también se caiga en todos los agujeros del camino). Ambos se encuentran con el Leñador de Hojalata cerca de una cabaña donde pasan la noche. El Leñador les cuenta su triste historia, de cómo perdió, trozo a trozo, su cuerpo de carne para convertirse en un hombre de hojalata por el amor de una mujer. Y cómo, de esta forma bastante sangrienta, perdió su corazón, que es lo que decide pedir a Oz. Tampoco es consciente de que tiene un gran corazón, que incluso el pisar un bicho sin darse cuenta desencadena el llanto que le oxida las mandíbulas. Y el tercer personaje con el que se encuentran es el León Cobarde, cuyo rugido hace poner en fuga a hombres y animales aunque reconoce que él es el más asustado de todos. Pero, en este caso, su cobardía no es tal y, como le dice Oz, es capaz de hacer frente al peligro cuando este aparece. Toto no pide nada y, en un mundo donde espantapájaros, monos, ratones, y demás personajes pueden hablar, él es una rareza. Pero le basta con estar con su pequeña ama, esté ésta donde esté.
Caminar a través de los prados moteados de flores, de bosques frondosos o sobre esas baldosas amarillas que llevan a una ciudad verde donde nada es lo que parece, es una aventura para el lector.
Lyman Frank Baum, dado el éxito que esta novela tuvo, aún escribiría otros libros sobre la mítica tierra de Oz, entre ellos “Ozma de Oz” (Ozma of Oz, 1907), “La carretera de Oz” (The road of Oz, 1909), “La princesa perdida de Oz” (The Lost Princess of Oz”, 1917), “Glinda de Oz” (Glinda of Oz, 1920).
Es curioso como, algunas veces, los nombres que se convierten en míticos, como el nombre de esta tierra de maravillas, tienen su origen en cosas tan prosaicas como el sistema de ordenación alfabética. Porque OZ simplemente era el cartelito del tercer cajón de su archivo, siendo el primero A-G, el segundo H-N y, ese tercero, O-Z. Ingenioso cuanto menos ¿no?

The Wonderful Wizard of Oz, Penguin Popular Classics (en ingles)
El Mago de Oz, Editorial Maeva (en castellano)
El Maravilloso Mago de Oz, Editorial Juventud.
El Mago de Oz, Editorial Alianza
Una interesante página en inglés.
Otra página en castellano.
 
FELISBERTO, EL AFINADOR
Hay películas que están concebidas para ser contempladas pero no especialmente para ser comprendidas, y quizás esta sea una de las características de esta película de los hermanos Quay, a los que he tenido la ocasión de ver de bastante cerca durante la proyección, en el Festival de Cine de Sitges.
Me hacía mucha ilusión ir al Festival, llevo años diciendo que quiero ir pero luego, por h o por b, se me va el santo al cielo y me quedo sin ir, pero este año, nada más me enteré que ya estaba el programa en Internet, me fui a echarle un vistazo y escogí una película que tanto por interés como por horarios nos iba bien ir a ver. Y la escogida fue “The piano tuner of the earthquake”, una coproducción entre Reino Unido, Alemania y Francia, dirigida por los hermanos Quay, que además de ser cineastas son gemelos.
La presentación ha estado a cargo de Fina Brunet y , en ella, uno de los hermanos ha estado hablando del trabajo (el otro sólo ha dicho una frase con respecto al papel de Assumpta Serna), así como la misma Assumpta Serna nos ha hablado de la pasión con la que la película ha sido creada. En fin, los comentarios animaban pero... tampoco iban a decir algo negativo de la película.
La película se deja ver porque la fotografía es buena, muy buena, y toda tiene un halo de cuento de hadas, entre la realidad y el sueño. Mi compañero ha comentado que su impresión era como si hubiera visto una fábula sobre el mito de Frankenstein. Y yo añadiría que algo tiene de “La isla del doctor Moreau”. Aún no he terminado de digerirla y quería buscar más información sobre ella en la red, pero lo poco que he encontrado era en inglés. Un comentario en el IMDB afirma que la película es aburrida (a pesar de la magnífica fotografía) y que, aunque estos hermanos tienen un gran talento para llevar las imágenes que han concebido a la pantalla, no les iría mal tener en su nómina a un buen(os) guionista(s).
La película narra la historia de una diva del canto, Malvina, por cuya voz está obsesionado el diabólico Profesor Droz. No he pillado muy bien cómo consigue matar -o hacer ver que mata- Droz a Malvina, pero el caso es que lo consigue y se la lleva con él a un extraño lugar, Villa Azucena. Felisberto Fernández, un afinador de pianos un tanto peculiar (y de una delgadez remarcable… y no sé dónde he visto esa cara antes) llega al lugar pero pronto descubre que en la casa no hay pianos que afinar… sino varios autómatas extraños, juguetes del siniestro doctor, que parecen las fantasías de un extraño sueño. Y también conoce a Malvina, a la que el profesor parece querer convertir en un ruiseñor autómata para su propio placer. Assumpta Serna es el ama de llaves del profesor, aunque no se limita sólo a eso, y quizá su papel es el que dota de realidad a la película.
No me he sentido decepcionada al salir. Sabía que podía ocurrir cualquier cosa y había ido preparada para lo mejor y lo peor. La sensación, una vez ha terminado la película, ha sido algo descorazonadora. Por un lado porque no estaba segura de haber entendido la fábula y, por otro, porque los aplausos finales han sido muy pobres, y eso que los iniciales prometían, y la gente ha salido casi de estampida del auditorio, con los papelitos de votación en la mano.
Los dos directores y su actriz estrella, Assumpta Serna, estaba sentados tres filas delante nuestro e, imagino, que el poco entusiasmo que yo he detectado no les habrá dejado un dulce sabor en los labios.
De todas formas, sería interesante seguir de cerca a estos dos hermanos. Puede que no hayan acertado de pleno con esta película, para la que parece ser que contaron con poco presupuesto y que era su primer largometraje, pero es muy posible que nos sorprendan en el futuro. Tiempo al tiempo.

Para saber más (en inglés)
Mis fotos en Flickr de la visita al Festival
 
RENOVARSE DE VEZ EN CUANDO
Y eso es lo que he hecho hoy, renovar un poco el diseño del blog, cambiando la plantilla y la foto, que aunque me gustaba mucho el diseño anterior, ya lo tenía muy visto y he decidido, además, vestirme de otoño.
 
LECTURAS QUE CONVENCEN Y OTRAS QUE MEJOR OLVIDARLAS
L'ULL DEL DIABLE
Albert Salvadó
Editorial Planeta, Ramon Llull sèrie negra
ISBN 84-08-03734-X


De vez en cuando, compras saldos y descubres pequeñas joyas, quizá no literarias, pero si lo suficientemente valiosas como para que, una vez leídas, te dejen un buen sabor de lectura. También es cierto que muchos lo son porque de otra forma jamás se hubieran vendido (o no se han vendido). Claro que hay libros que no bajan de los 20 euros y que se merecerían estar en la sección de saldos, cubiertos de polvo.
En esta ocasión, mi saldo no fue ni un pequeño descubrimiento ni tampoco lo suficientemente malo como para dejarlo a medias. Pocas veces dejo un libro a medias y, cuando lo dejo, es porque aquello no tiene arreglo, porque lo que estoy leyendo es malo con ganas.
De todas formas, si esta novela es la segunda aventura del detective andorrano Àlex Samsó, no me siento tentada a buscar la primera –de la que se habla profusamente en esta segunda, pero sin entrar en detalles-, ni a seguir el rastro de una posible tercera entrega. Si no fuera porque el tema de fondo es jugoso por sí mismo, el argumento no encontraría puntal ni en el protagonista, ni en los secundarios. Àlex Samsó es un personaje tan prototípico que resulta antipático, aparte de que sus supuestas virtudes no tienen muchos avales, nos tenemos que creer lo que él dice pero no nos lo demuestra. El Marsellés quizás es el personaje con más idiosincrasia de la novela, el que tiene más “chicha” pero, aún así, no pasa de ser un secundario aventajado y poco más. A la novela le falta condimento, el personaje que nos tiene que mantener en vilo es soso y poco interesante… y si no fuera porque hay un misterioso caso relacionado con sectas y profecías satánicas, apaga y vámonos.
Probablemente no recordaré esta novela dentro de una semana, tan poco ha calado en mí, pero este par de días que la he estado leyendo, a pesar de sus muchos defectos, han resultado medianamente entretenidos. No es para tirar cohetes –ni un triste petardo- pero por lo menos no me he sentido tentada a dejarlo en el segundo capítulo. Se deja leer y eso es mucho.
Dice Carboanion que ella nunca deja un libro sin terminar. Y me parece bien lo que argumenta, es coherente, y casi estoy de acuerdo con ella. Digo casi, porque aunque me he leído libros bastante infumables y los he terminado, tengo que puntualizar que leer no es un trabajo al que yo me dedique, no me gano la vida leyendo (entonces, sería otro cantar) y, a partir de esa premisa, como leer es una afición que practico por placer, si un libro no me causa ningún tipo de placer ni despierta en mi ningún interés, por pequeño que sea, y ni siquiera me ayuda a dormir en una noche de insomnio, no tiene ninguna utilidad para mi.
No me considero una lectora especialmente exigente. Me gusta la ciencia-ficción, como mucha gente sabe, y me he aficionado a la fantasía, pero no le hago ascos a una buena novela, del género que sea, y tampoco me limito a leer a los autores que conozco, sin aventurarme más allá. Incluso, algunas veces, hago caso de una recomendación y acierto. Pero, no tengo intención de esclavizar mi tiempo por algo que no tiene el menor valor para mí (no hablo por boca de nadie más).
Los libros que he dejado sin terminar hasta la fecha se pueden contar con los dedos de las manos. Ya lo decía yo antes, no soy una lectora exigente y en algo se tiene que notar.
Si a alguien le interesa cotillear los libros he leído a lo largo del año, pinchad aquí.
Por cierto, este libro será liberado el próximo domingo 16 de octubre en Sitges, durante nuestra visita a la población con motivo del Festival de Cine. ¡Espero que alguien lo cace y luego nos cuente su opinión!

Y ya que estamos ¿Qué libro estáis leyendo ahora mismo?
 
HIERRO 3
El miércoles tenía sabor a domingo y, aunque por un lado me rompió un poco el ritmo de trabajo, por otro me sentó bien disfrutar de un día libre para pasar con mi hijo que, todo sea dicho, en cuanto puede me secuestra para jugar al Príncipe de Persia, por ejemplo. La lluvia nos mantuvo en casa la mayor parte del día, así que unas partidas con la Play tampoco eran una mala idea, mientras oías caer el agua al otro lado de los cristales.
Martes y jueves, las clases de yoga que van estupendamente. Aunque estos dos últimos días ha incrementado la "caña" y, en consecuencia, han aparecido las agujetas (nada grave). Claro que yo, el martes, ya las llevaba puestas de casa, después de mi increíble partido de tenis del domingo (bueno, increíble por la cantidad de pelotas que colé en las pistas vecinas). Pero, espero que me perdonen tanta torpeza porque era mi primera vez. Eso sí, pienso repetir. Repetir lo de jugar, no lo de colar el máximo de pelotas posibles.
Y ayer, decidí hacerle caso a Blogdecine (interesante blog sobre cine, que me sirve como guía últimamente), y alquilé “Hierro 3”, una película coreana del cineasta Kim Ki-duk. Me gustó. Es una película con muy pocos diálogos, de hecho, durante un largo rato, estos son inexistentes entre la pareja protagonista pero no por ello se echan de menos. Porque no hacen falta. Quizá choca que ambos no abran la boca para defenderse, que se encierren en su mutismo, que no den una explicación de sus actos a quienes pretenden sacársela aunque sea a golpes. Sin duda es una película atípica pero no por ello menos interesante. Os cuento un poco de qué va el argumento:
“Taek-su es un joven que se dedica a vivir en casas ajenas, cuando sus propietarios están fuera. Vive fugazmente en las casas que localiza mediante un simple pero efectivo sistema. Después de localizar la casa sin ocupantes, entra, se ducha, se viste con sus ropas, se fotografía con los objetos personales de los ocupantes, se hace la comida, duerme en su cama… no roba nada, hace la colada, arregla lo que encuentra roto y desaparece como lo haría un fantasma, casi sin dejar huella (alguna vez, su huella queda pero sólo nosotros lo sabemos). Todo con la mayor naturalidad. La casualidad –o el destino- le lleva a una casa donde vive un matrimonio. La esposa, una modelo ¿retirada?, vive recluida en la casa, maltratada por un marido celoso y violento. Taek-su no es consciente de la presencia de ella en un primer momento pero…”

En todo caso, la película narra una extraña historia de amor, con un final realmente curioso y original, entre dos personas que son almas gemelas, unidas por vínculos invisibles que ni siquiera el marido, con la mala baba que tiene, va a poder romper. Sinceramente la recomiendo. Creo que, cuanto menos, es una película hermosa.
Ya es viernes y el fin de semana se presenta interesante, ya que (otra primera vez) me voy al Festival de Cine de Sitges. ¿Nuestra elección? “The piano turner of Earthquakes”. Me apetecía ver “The corpse bride” pero, dado que no nos iban bien los horarios a los que la pasan, me incliné por la siguiente opción. Ya os contaré que tal.
 
MARCO DIDIO FALCO
Marco Didio Falco es el personaje principal de las novelas de Lindsey Davis (salvo de su libro "La carrera del honor") cuyas andanzas comienzan en "La plata de Britania" y, hasta la fecha, terminan en "See Delphi and die" que, según sé, aún no ha salido traducido al castellano.
Hace cosa de año y medio, ni la autora ni el personaje me eran conocidos. Hasta que una persona me habló de su afición por los libros de Lindsey Davis y despertó en mi la curiosidad. Dio la casualidad que, en una de mis peregrinaciones al Mercat de Sant Antoni, había comprado el primer libro de la saga y este rondaba por las estanterías de casa. Fue leerlo y querer leer el siguiente.
Durante una temporada me di el gran atracón y me leí cuatro novelas de esta saga seguidas. Luego, decidí recomendárselos a mi madre, que es una lectora mucho más impenitente que yo, y también se enganchó. Hasta el punto que, este verano, mientras yo andaba de vacaciones, le dejé el que yo estaba leyendo, haciendo un pequeño paréntesis, para leer otras cosas.
Volver a coger el hilo de ese libro que dejé a medias antes de las vacaciones resultó un poco azaroso, aunque recordaba bien todo lo que había pasado hasta ese punto. Pero no tardé en volver a sumergirme en la historia.
Lo que tienen esos libros para cautivarte, además de que creo que el rigor histórico es bastante alto, es la mezcla de aventura, novela policíaca y humor que cada libro encierra. Seguir las andanzas del informante -y detective privado- Marco Didio Falco a través del Imperio Romano es un ejercicio refrescante y siempre entretenidísimo.
De todas formas, y aunque he disfrutado hasta el momento con esta saga, lo que sí he observado es que "La Plata de Britania" levantó un listón muy alto, que algunas de las novelas posteriores no han sido capaces de igualar. "Último acto en Palmira", por ejemplo, fue uno de los que me costó más terminar. Me pareció algo aburrido aunque no lo suficiente para desanimarme a seguir leyendo títulos posteriores.
Tengo otros libros pendientes de leer, así que, durante una temporada, me daré un respiro. En nada termino el libro que me envió Carboanion, "Nublares", del que ya os comentaré mis impresiones.
 
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
Un enlace me llevó hasta este test que te descubre quien serías si fueras un personaje de "El Señor de los Anillos". Y supongo que porque no tengo barba y mi arma favorita no es la espada (además de que si encontrara el anillo único no sé que haría con él, pero prefiero que no me tienten), me ha tocado Celeborn. Un personaje al que, pobre, apenas le dejan decir nada en la peli -toda la cámara se la queda su mujer-. ¿Quién serías vosotros?
Celeborn

Celeborn

If I were a character in The Lord of the Rings, I would be Celeborn, Elf, King of Lothlorien, husband of Galadriel and grandfather of Arwen.

In the movie, I am played by Marton Csokas.

Who would you be?
Zovakware Lord of the Rings Test with Perseus Web Survey Software




El pasado día 4 cumplí un añito escribiendo este blog. Había pensado montar alguna fiesta y tal pero... ¡simplemente se me olvidó!
 
ESTRENÁNDOME EN YOGA
Una vez terminadas las vacaciones de verano, tenía la sensación de que debía hacer algo físico para desoxidarme un poco, ya que mi vida, en gran medida, es sedentaria y mi trabajo también. Pero no fue hasta que terminó la operación “Vuelta al cole” de mi hijo que empecé a plantearme hacer algún cursillo o taller que involucrara algo de ejercicio corporal.
Mi primera opción era la danza oriental. No sólo animada por Nia, que tiene un magnífico blog al respecto, sino porque siempre me había atraído la idea y porque el baile, en general, siempre me ha gustado. Hace ya bastantes años estuve yendo a un gimnasio para aprender danza moderna (lo llamaban jazz) y, además de divertido, resultaba estimulante. No sólo se trataba de bailar, la parte más divertida, sino de realizar estiramientos, abdominales, ejercicios con las piernas, los pies, etc.
Hoy he ido a mi primera clase de yoga (era mi segunda opción, la tercera era tai-chi, y tuve suerte de encontrar plaza). La experiencia ha sido interesante y agradable. Luz muy tenue, en penumbras, música de fondo que parecía marcar el ritmo de la respiración, y la voz del profesor instruyéndonos mientras realizábamos los ejercicios, todas con los ojos cerrados dirigidos hacia el entrecejo. La primera clase ha constado de una serie de ejercicios de respiración: respirar con la barriga, controlando el ascenso y descenso del ombligo; respirar con las costillas, sintiendo con las manos como estas se hinchaban y acompañándolas; respirar con las clavículas, utilizando la parte torácica superior (aunque el profe ha dicho que lo haríamos más breve ya que este tipo de respiración causa ansiedad o algo así). Hemos cantado nuestro primer mantra (bueno, es un decir, porque aún no me he aprendido las palabras pero me prepararé para la próxima clase) de inicio y el “Sat Nam” de despedida.
La sensación, una vez que he salido de clase, era agradable. No me dolía nada (aunque ninguno de los ejercicios pretendía que te cogieran agujeras ni dolores musculares), me sentía relajada y he regresado caminando tranquilamente a casa.
Tengo por delante dos meses de clases, dos días a la semana, una hora cada día. Mi idea, en principio, era hacer este taller de yoga y luego apuntarme, para después de fiestas de Navidad, a un taller de danza oriental. Pero, como le pille el gusto a esto del yoga -y soy muy capaz- tampoco estaría mal combinar ambas cosas. De todas formas, el tiempo y la disponibilidad horaria lo dirán.
 
NO SÓLO DE TOLKIEN VIVEN LA MUJER (Y EL HOMBRE)
A pesar de mi afición por la literatura fantástica (aunque me decanto más por la ciencia-ficción y menos por la fantasía), de que haya leído tres veces El Señor de los Anillos, una El Silmarilion y dos El Hobbit, a pesar de que sea una incondicional de los libros de Terramar de Ursula K. Le Guin (de esta mujer me leo todo lo que encuentro, porque es una de mis autoras favoritas), no me había adentrado mucho más en este género. Quizá porque me asustaban las franquicias y las tetra(penta)(hepta)-logías de historias que nunca terminan. Pero he caído de cuatro patas al comprar, como quien no quiere la cosa y porque sólo eran 2,95 euros, el primer volumen de la trilogía de las “Crónicas de la Dragonlance”. Debería haberlo visto venir.
La primera vez que leí El Señor de los Anillos fue por casualidad. Me acababan de captar los del Círculo con una oferta jugosa: tres libros por 500 pesetas (los euros aún no existían). Escogí “El Señor de los Anillos” y otro libro que no puedo recordar, más el tercero (regalo sorpresa) que resultó ser “El tercer hombre”. Y no sólo me leí yo ESDLA, sino que terminó en manos de toda la familia. Luego vino “El Hobbit” y, para que la cosa no quedara coja, “El Silmarilion”. Y el Bestiario de Tolkien, y los Cuentos Inconclusos… en fin. Años más tarde, volví a leerme ESDLA, y por tercera vez después de ver las tres entregas en el cine (otros años más tarde).
Pero, aparte de esto, salvo los libros de Terramar que mencionaba antes, no he buscado libros para apaciguar mi sed de fantasía hasta hoy. No hasta hoy.
El retorno de los dragones”, la primera entrega de las “Crónicas de la Dragonlance”, de Margaret Weis y Tracy Hickman, carece del estilo narrativo de ESDLA –y probablemente adolece de muchas cosas más-, pero es tremendamente entretenida, incluso diría que puede llegar a ser adictiva. Y familiar. Porque, a cada paso, estás recordando a la Comunidad del Anillo (pero con chicas). Aquí también hay un enano, un elfo (un semi-elfo), un hombre (u hombres), un mago e incluso un portador (portadora en este caso). Hay una misión, un propósito en la lucha contra el mal y, por supuesto, un señor (o Señor) oscuro y sus malignas huestes. En fin, que contado así, parece que sea simplemente ESDLA con ciertos matices. Y es probable que lo sea, pero me lo he pasado estupendamente leyéndolo. Tanto que estoy deseando echarle la zarpa a la segunda entrega “La tumba de Huma”.
Para destriparos un poco la historia (y quien sabe si picaros la curiosidad) os contaré de qué va la trama argumental:
Un grupo de amigos vuelven a encontrarse, después de cinco años, en la posada del pueblo del que partieron. En el grupo se encuentran un semi-elfo, un enano, un kender, dos hermanos gemelos (uno guerrero y el otro mago) y un caballero de brillante armadura. Su encuentro con una pareja que proviene de las llanuras les lleva a mil y una aventuras, portando con ellos un misterioso bastón que tiene el poder de la curación. Lucharán contra extraños seres, los draconianos (algo muy parecido a los Orcos o los Uruk-Hai), contra dragones y contra el poder maléfico de un Señor Oscuro al mando de estas huestes malignas”.

En fin, es una historia que, puesto así, parece algo ya manido, repetitivo. Pero la gracia, supongo, está en que la trama es entretenida, en que hay acción a cada paso, en los trazos con los que se van dibujando los caracteres de los personajes, y supongo que también en cierta predisposición del lector.
En fin, que me apetece adentrarme en este nuevo universo, quizá no tan épico ni tan perfecto como la Tierra Media, pero que me promete aventuras y entretenimiento.
Lo cual no quiere decir que, dentro de unos añitos, me dé otra vez por leer a Tolkien. Después de unos años, siempre me vuelve a sorprender la historia.
 
ELECCIONES
Recuerdo que, cuando vi “Una proposición indecente”, película en la que Robert Redford ofrecía un millón de dólares a una pareja (Woody Harrelson y Demi Moore) por pasar una noche con ella, hubo una conversación entre las amigas que estábamos reunidas aquella noche. Todas, sin excepción, nos pusimos de acuerdo en que nos hubiéramos marchado con el amigo Redford sin pensárnoslo dos veces. Claro que, elegir entre el maduro, rico y atractivo Robert Redford y el marido no se hacía nada difícil. O, por lo menos, eso parecía desde fuera.
Ayer por la noche, daban otra película de esas en las que hay una elección. Quedarte con el marido ludópata, algo zafio, aunque cariñoso, y al que ves de tarde en tarde dado su trabajo. O escoger al hermano, guapo, sexy, inteligente y con la cartera llena (José Coronado).
En “La vida mancha”, al personaje de Juana (Zay Nuba), la esposa de un camionero con problemas con el juego, se le presenta la difícil situación de tomar una decisión al respecto entre dos hombres muy distintos entre sí. Queda claro que la situación era, cuanto menos, compleja. Porque ella, a pesar de las continuas ausencias de un marido que viaja constantemente, a pesar de las mentiras de este (que no queda claro que las conozca) y de la difícil situación económica en la que se encuentra el matrimonio debido a la afición desmedida de Fito (Juan Sanz) por el juego, quiere a su marido. Tienen un hijo, Jon (Sandro Polo) y una vida en común, además de las deudas y los problemas conyugales normales en cualquier pareja. Entonces ¿cómo puedes marcharte con el hermano de tu marido, al que apenas conoces, aunque este te prometa la felicidad? He aquí el quid de la cuestión: no puedes.
Supongo que, entre otras cosas, es con eso con lo que juega el director (Enrique Urbizu) de esta película. Con las elecciones que hacemos con la cabeza y las que nos dicta el corazón. Quizás es mucho más sensato –pensando fríamente- escoger una vida cómoda, sin problemas económicos, y con una promesa de felicidad y de seguridad. Pero el corazón siempre traiciona a la fría lógica de la mente. Porque no podemos abandonar lo que amamos, por mucho que nos haga sufrir.
Me gustó la película, a pesar de su lentitud. Y, pensándolo bien, a mi se me hubiera hecho increíblemente difícil dejar escapar a semejante espécimen de hombre (que no sólo es atractivo, rico y elegante, sino que, además pone lavadoras y plancha) estando en la piel de Juana. Esa es otra cosa que me gusta de esta película: que llegues a plantearte el estar en la piel de uno de los protagonistas.
Lo malo de la peli: Que no nos muestren más claramente en que anda metido el hermano (José Coronado) y que su pasado quede tan misteriosamente en sombras. Una, que es cotilla. Y también que la actriz que da vida a Juana sea bastante sosita, lo que me da la sensación de que el papel, en algún momento de la peli, le quedaba un poco grande.
Para leer más:
- La butaca, revista de cine.


Nos vamos al Festival de Sitges. Lástima que no pueda ir el día 17 de Octubre, porque estará por allí Viggo Mortenssen. Ya os contaré que tal nuestra elección.
Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, este blog parece una sección de cine pero... no puedo remediarlo.