Blogs.ya.com Quitar publicidad
Vestida por el mundo
Opiniones sobre aquello que leo, veo o escucho... y un cuento de vez en cuando
Acerca de
VESTIDA POR EL MUNDO ¡Bienvenidos a mi blog personal! Intentaré colgar algo cada día, artículos, comentarios de libros y, de vez en cuando, relatos. Gina Lollobrigida fue “desnuda por el mundo” (o “Desnuda frente al mundo”) en la versión fílmica de la novela de Tom T. Chamales, un libro que ha estado desde tiempos pretéritos en la librería de mis padres y que, a pesar de eso y de mi afición por la lectura, aún tengo pendiente de leer.
Sindicación

Subscribe with Bloglines
 
253 VIDAS A BORDO DEL METRO
Ayer terminé de leerme uno de los libros que me envío una bookcrosser amiga hace algún tiempo. Su nota explicativa, en un principio, me hizo posponer su lectura, ya que me comentaba que “aunque le pareció muy original, leerlo de una tirada podía resultar cansado. De todas formas es ideal para leer en el metro”. Fue eso del “cansa leerlo de una tirada” que me hizo dudar, porque yo acostumbro a leer casi todos los libros que caen en mis manos de una tirada (que no de una sentada, eso sólo con algunos). El caso es que ayer terminé la novela y ahora me arrepiento de haber tenido dudas. Y eso que me costó un poquito leerlo porque, a pesar de leer de forma habitual en inglés, este libro tenía ciertas expresiones con las que no me había tropezado hasta la fecha y algunas palabras no pude encontrarlas en el diccionario con lo que me tuve que contentar con hacer lectura comprensiva (es decir, comprender la parte por el todo).
253” de Geoff Ryman es todo un ejercicio descriptivo en el sentido más amplio. Imaginad que estáis en el metro y que podéis conocer los pensamientos y la información personal de cada uno de vuestros compañeros de viaje. Eso es lo que hace esta novela. Un convoy en el metro de Londres está formado por siete vagones. Si en cada uno de ellos se pueden sentar 36 personas, eso nos da 252 pasajeros, más el conductor que es el 253. Ryman ha dedicado a cada uno de los personajes 253 palabras describiendo su aspecto exterior (descripción física, modo en que va vestido, que lleva con él/ella…), su información personal (profesión, aficiones, estatus social, situación personal, etc) y qué está haciendo o pensando en esos momentos. Entre los pasajeros hay de todo: hombres, mujeres, niños; ejecutivos, propietarios de tiendas, desempleados, amas de casa, discapacitados, inmigrantes... Todos descritos de forma concisa y conformando cada uno de ellos una novela en miniatura. Algunos de ellos están emparentados o ligados por trabajo, y sus historias paralelas van conformando una especie de cuadro de patchwork. Lo que hemos leído de un personaje se aclara y se confirma con lo que leemos del otro. Incluso, entre los personajes, encontramos a “Who?” (Quien), una paloma despistada.
Lo he estado leyendo en el metro y en el autobús, de ida y vuelta al trabajo, además de a ratitos en casa, y la sensación después de cerrarlo es muy agradable, un trabajo original y entretenidísimo, muy bien hilado y que, además, es posible leer en Internet.

Una reseña del libro en el Archivo de Nessus
 
SI NO ME LO COMPRAS, LLORO Y PATALEO
Llegados a estas fechas, ya próximas a la Navidad, lo normal es que nos bombardeen (bueno, especialmente a los más pequeños de la casa) con los anuncios ya tradicionales de juguetes. Me he sentado un ratito frente a la tele, en el horario infantil de mañana y, con bastante poco esfuerzo salvo un boli y papel, he conseguido una lista de 28 juguetes distintos en cosa de media hora, eso sí, haciendo algo de zapping.
La oferta es amplia y repiten muchos de los juguetes tradicionales que todos los años tienen alguna novedad. Hagamos un repaso y preparémonos para fundir la paga entre regalos y juguetes.

Para las niñas:
El juguete rey por antonomasia de la niña, sin duda, es la muñeca. Y de esas parece que hay una buena gama. Por supuesto, no contentos con vestir a la muñeca, la cosa va más allá, con todo tipo de accesorios para la niña y su muñeca.
  1. Barbie, my scene, mil estilos. Una muñeca con tres modelitos distintos para que tu hija te vuelva tarumba cada vez que le tengas que ir a comprar ropa nueva.
  2. Baby Lucía. Un bebé tradicional, con todos sus complementos.
  3. Decora tu pelo. Aquí no hay muñeca, pero las niñas se pondrán la melena de moda decorándola con bolitas y abalorios de colores. Claro que la madre, al final, será la que lo haga (lo de peinarlas y decorarles el pelo).
  4. Baby Annabel, otra muñeca bebé con complementos.
  5. My Scene, peina y maquilla. Esta vez es un busto de muñeca para aprender los secretos de la belleza.
  6. Autobús discoteca de Polly Pocket. Para que las niñas comiencen a acostumbrarse a eso de ir a la disco.
  7. Princesa Cenicienta vestido luminoso. Una especie de Barbie (¿Una Nancy?) vestida en plan princesa y sus complementos.
  8. Nenuco y su scooty. El ya veterano Nenuco sigue dando guerra después de varias generaciones. ¿Quién no tuvo un Nenuco en su infancia? Bueno, yo.
  9. My Scene, estrellas de Hollywood. No contenta con tener “mil estilos” y enseñarte el arte de la belleza, Barbie y sus amigas contraatacan con sus modelitos fashion para ser estrellas de la gran pantalla.

Para los niños:
Los superhéroes siguen siendo las estrellas de la gama de juguetes para niños, este año con los 4 Fantásticos y el siempre socorrido Spiderman. Y tampoco faltan los coches, de carreras, y el incombustible Action Man.
  1. Spiderman Megablaster. Para seguir jugando a las aventuras del hombre araña convirtiéndose en él con los accesorios necesarios.
  2. Spiderman Autokit. Que al superhéroe no le falte medio de locomoción.
  3. Power Rangers, Dinothunder. Los héroes en pijamas de colores ahora montan sobre una especie de ¿veciloraptor?
  4. Disney heroes, muñecos con barco y montones de piezas para encontrar debajo del sofá.
  5. Renault Pit Stop (creo que se escribe así). Para que, si el niño no puede ser Fernando Alonso el día de mañana, le pueda arreglar el coche a los campeones del futuro.
  6. Sable y máscara de Star Wars. No podía faltar… y esta vez hasta se pueden convertir en Dark Vader, con un aparatejo para hacer la voz del siniestro personaje. Disfraces para jugar.
  7. B-Daman. No he entendido muy bien que hay que hacer con este juego, pero parece que se trata de una lucha con ¿canicas?
  8. LazerTag, un juego de esos de lucha simulada, de gotcha o como se llame. Para que los niños se entrenen para combatir.
  9. Action Man Orca Sea Jet. El Action Man de siempre con sus complementos para seguir dando guerra al desdichado Doctor X.
  10. Nitroracer. Coches de carreras en un circuito circular y con control remoto. Para ver quien gana, hay que sacar a los demás fuera del circuito. ¿Será bueno para que los niños sean los hombres competitivos del mañana?

Juegos mixtos:
  1. Imperio Cobra y La ruta del tesoro, dos juegos de mesa con muchas piececitas. Para ampliar la pila de juegos encima del armario.
  2. Karaoke Canta tú 3+2. Para formar a los triunfitos del futuro.
  3. Animales y granja de Lego. Para montar y jugar. Por lo menos parece bastante educativo y muy entretenido.
  4. Epi Marchoso. El Epi de siempre ahora baila y canta, y los niños con él. Estas cosas, cuanto más jóvenes empiecen, mejor.
  5. Doble heladera, para crear suculentos helados… seguro que no salen tan chulos como los de la tele.
  6. Chuches monstruosas del Prof. Horribilus. No contentos con dejar el comedor perdido haciendo helados, ahora prepararan chuches con formas bastante asquerosas (gusanos y arañas, entre otros… lo mejor el cerebro burbujeante) y luego… luego viene cuando hay que digerir el atracón hasta que se termine la materia prima del juego.
  7. La tortuga juguetona. Un juego de adivinar colores que me ha llamado la atención porque ¿no parece un juego de trileros?

Por supuesto, no podía faltar la nueva entrega de Pokemon, que después de Rojo Fuego, el Verde Hoja, etc. etc. sigue la lista con el “Pokemon Esmeralda”. A mi ya me lo han pedido.
Y, por supuesto, todo esto se resume en una frase final: “+30 de Euros”.
Catálogos de juguetes (para ir preparando el presupuesto y haciéndose a la idea):
- Juguetes el Osito: no os perdáis la colección de Barbies
- Todo Juguetes
- Eurekakids
- Ludomecum: Aquí lo puedes mirar por edades.
 
THINKING IN THE RAIN
Hace unos años escribí un relato en el cual dos personas acababan convirtiéndose en amantes ocasionales después de compartir el escueto refugio de un paraguas. El relato pretendía ser de corte erótico implícito, donde todo era sugerido, muy al contrario de otro que escribí más recientemente en el que nada se dejaba a la imaginación del lector. Hace mucho que no escribo relatos y menos eróticos, supongo que, como muchas otras cosas, es algo que va a rachas. Incluso la temática.
Ayer esperaba que cambiara el semáforo en el mismo lugar que mi personaje acogía bajo el ala de su paraguas a la que se convertiría en su amante de una tarde, y caían los chuzos de punta. Llovía tanto que el ruedo de la falda aún tardó en secarse un buen rato llegada a mi destino.
Decía que estaba esperando ahí. Delante de mí había un chico joven que se estaba poniendo como una sopa. Le hubiera ofrecido compartir brevemente un cacho de mi paraguas mientras esperábamos para cruzar, pero no es tan sencillo. Un acto de ese tipo no es habitual en la sociedad de hoy en día. Como probablemente el chico tendría unos 10 años menos que yo, imaginé las miradas suspicaces de quienes nos rodeaban en el caso de que yo lo hubiera propuesto y él hubiera aceptado mi proposición. El mensaje implícito en esas miradas podría ser: “Mírala ella como aprovecha la arrimarse al jovencito”. O cualquier otro desatino por el estilo. Y ¿cómo explico yo que…?
a) Mi ofrecimiento hubiera sido pura cortesía
b) Bajo un paraguas plegable resulta difícil no rozarse
c) No me gustan los hombres más jóvenes que yo.
Todo lo cual se resume en que, o le dejas que se moje y evitas el comadreo o le tapas sin más y sientes como las miradas malicioso-festivas te resbalan cual gotas de lluvia.
¿Qué hice yo? En realidad, mientras pensaba en todo esto el semáforo cambió a verde y el chico salió disparado hacia la acera contraria pero, de haber tenido tiempo para pensarlo y actuar, creo que le hubiera dejado que continuara mojándose. Está mal, lo sé, pero, mal que me pese, me cuesta mucho ponerme el gorro por montera y obviar la opinión de los demás.
 
MERCHANDISING MUY PARTICULAR
Cual no sería mi sorpresa cuando, leyendo Blogdecine, me entero que un actor, que yo considero de tercera regional, tiene la brillante idea de vender su semen, que seguro que desperdicia cada dos por tres, a precio de oro y, encima, como si a alguien de veras le pueda interesar. Porque lo de Vincent Gallo es para mear y no echar gota. Para comprobar la magnitud de semejante desatino he visitado la página de merchandising de dicho actor y, pinchando en “miscellaneous” he podido comprobar que, no sólo era cierto, sino que iba en serio. A no ser que Vincent Gallo, a quien no tengo el placer de conocer ni ganas, sea un gran bromista. Estoy por enviarle una foto trucada y solicitar un botecito con su esperma, lo que pasa es que me falta el millón de dólares… No soy judía, no soy rubia natural y no tengo un millón de dólares. Lástima (léase con ironía).
El texto vende de manera increíble a Mr. Gallo, asegurando, entre otras cosas, que tiene múltiples talentos, entre ellos como atleta, como ganador de varios premios en juegos de baseball, fútbol y jockey. Dice que no se conocen deformidades en sus ancestros y tampoco enfermedades congénitas en su historial. No contento con todo esto, asegura que si ves una peli suya titulada “The brown bunny” (el conejito marrón) podrás comprobar el tamaño de sus genitales, lo cual te dará una idea de lo que a tu hijo le puede crecer entre las piernas si te dejas inseminar por el amigo Gallo.
No sé si reír o llorar, pero dice que, aunque es seguidor de Lenny Kravitz o Lena Horne, entre otros, no quiere ser parte de ese tipo de integración, y ya avisa, de antemano, que no le interesa vender su esperma a mujeres de “complexión extremadamente oscura”, aunque igual haría descuento a las postulantes rubias naturales, de ojos azules, o a una futura madre judía.
Eso sí, asegura que la venta de su esperma (con toda una retahíla de condiciones y gastos extra) para nada incluye el derecho a usar el nombre de Gallo, que la “compradora” tendrá que encontrar otro nombre para el niño. Vamos, no es necesario que lo diga dos veces. No le voy a comprar ni un espermatozoide, aunque esté de oferta, y mucho menos iba yo a ponerle al pobre crío “Gallo” de apellido.
Cada loco con su tema, como se suele decir, pero estas cosas a mi me dan un mal rollo tremendo, tanta prepotencia no puede ser cierta. Y encima, a este actor, sólo recuerdo haberlo visto en “Naugrafos (Stranded)” que me pareció una castaña.