Nieve

el viejo vagabundo
que latente
mecía el nuevo amanecer
que dormía entre sus brazos
Y se hizo
palpitante a su paso
anunciando
la caída del sol
en su regazo.
ME ENCONTRARAS

ME ENCONTRARAS
Me encontrarás.
Aunque apenas me busques, me encontrarás,
aunque nunca me llames, me encontrarás.
Comiendo una manzana
o atándome un zapato
para seguir andando,
me encontrarás,
me encontrarás andando.
Mezclado con la gente
respirando
su mismo aire, su mismo
corazón de plástico.
O quizás esté solo a punto de asaetar
mi sombra como un pájaro.
Pero me encontrarás,
Me encontrarás andando.
Me encontrarás.
Aunque apenas me busques, me encontrarás,
aunque nunca me llames, me encontrarás.
Tu conoces mis pasos,
mi forma de reír,
mis libros y el relincho
de mi caballo.
Me encontraras por eso
el día que las manos
seguras que buscabas
te hagan daño.
Aunque apenas me busques,
aunque nunca me llames
me encontrarás andando.
Andando, andando,
luces desnudas como la verdad buscando.
Andando, andando,
luces desnudas como la verdad buscando.
Cantante: Pablo Guerrero
Me encontrarás andando en el camino, un día cualquiera con la sonrisa llena de amistad, con las manos quizás vacías por tu ausencia pero siempre mi alma llena con la tuya en libertad.
Princesa por un día.

Tras unas altas montañas se encontraba el país de los sueños
donde se hallaba un lugar llamado deseo.
El bosque y sus secretos como un cofre cerrado, invitaban a los más pequeños de los insectos a soñar, en ese mundo donde todo es posible.
Podían ser soñando, ( pues libre son los pensamientos).
Una canción, unas gotas de rocío en la
mañana, un leve murmullo entre las rocas.
Libertad para desear.
Una ilusión para soñar.
Eso hizo Helena hija de Zeus y de Leda. “Soñar”
Escondida bajo la maleza, se ocultaba la delicada doncella, que vagaba entre la mélica, canción del agua del río y la entonación deleitable del arrullo de las aves.
Esperaba oculta la llegada del unicornio, con el que siempre paseaba.. En las noches tibias de verano.
El dulce deseo de sentir entre sus dedos el aterciopelado blanco candor de su lomo, la estremecía de forma condesciende.
Susurrantes las aves, prendían sobre ella el perfume de pequeños pétalos que en su pico llevaban.
Despojaban del jardín de la inopia, la impregnada inocencia de los alelíes.
Deslizando el aroma, por sus dorados cabellos la encendían con pasión de un rojo carmesí..
A lo lejos...
Con su crin al viento y su altiva hermosura llegaba él...
¡!Su unicornio ¡¡
Balanceando las hojas de los árboles que parecían reverenciarse con una ondulación a su paso.
Helena ataviada con velos, e iluminada su esfera de pequeñas luciérnagas bailando entre sí.
Espero sigilosa a que el viento trajera el blanco destello que desprendía su pelo y la luna envidiara la luz que emanaba su cola y su crin.
Al ver lo altanero que hacía su entrada, salió de su escondite para unirse a él.
Pero el sabio unicornio, miró a sus grandes ojos, estiro su cuello y se volvió hacía donde la calandria entonaba una dulce canción. Le dijo sin pronunciar palabra, solo con el lenguaje magico de la telepatía:
**“Cuando os alejéis de vuestro amigo, no sintáis dolor.” "Porque lo que amáis en él quizá esté más claro en su ausencia, igual que la montaña es más clara desde el llano
para el que quiere subirla”.
Y en ese mismo instante...
El viento solazó su mente perdida, y flagelo fuerte un aire con suave armonía.
Despertó de aquel sueño, con la risa perdida.
El unicornio escapaba, se olvido de seguirla.
Su vida, su ilusión, su sueño, sus quimeras de día.
Se fueron tras el galope que la luna escondía.
Caminó suspendida en el aire, con las alas de la fantasía, las que hacían que su cuerpo se balanceara en la brisa.
No fue más que un sueño.
Ser princesa por ....un día.



Ayer llegó a mis manos un bonito regalo. Un libro "La princesa
que creía en los cuentos de hadas".
Después de hojearlo, y con el estado de ánimo que estos días me invade este pequeño cuento escribí.
Espero que os guste.
Gracias por hacerme llegar este bonito regalo. No digo tu nombre
por que se que tú así lo deseas.
Pd: Donde pongo +++ es para diferenciar que esas palabras no son mías. Son de Gibrán Jalil.
Lienzo de cristal.

De palabrería
Véndeme cosechas
De lagrimas caídas
Que rueden por el mar
O en una poesía
O en un cuadro enmarcado
Tú sonrisa y la mía.
He vestido..

de matices de ocre vestí mi esencia
de colores sin vida mi corazón.
Del dolor de tu ausencia
visto el regazo
que me ayuda al
destierro de tu prisión.
Ronroneando

maullando bajo la tez
refulgente de la luna
y ronroneando sobre
tejados de seda
conquistaremos el silencio
de la noche.
A destiempo...

en el cielo estrellado
luz llena de suspiros
de mar caramelizado.
Desafiante brillo en las noches
sin velo.
Luna...
pilar de secretos
navega en el pensamiento
y cubre de
espacios etéreo
el principio del tiempo.
Sublimes quimeras
que bañan el aposento
de un sueño.
Bajo hechizo
De un amor a destiempo.

Lo dijo ...Gibrán Jalil

Una vez dijo un poeta: "cuando mueras sabremos lo que vales".
y él me contestó:" Si, la muerte es la gran descubridora. Si cuando
yo muera sabes lo que valgo en verdad, será porque habré tenido
en mi corazón más poesía que en mi lengua, y en mi deseo más
que alcance de mi mano"-
Arena y Espuma.
Y digo yo...
Si llego hacer morada alguna vez en tu alma
y acariciar a tu persona con palabras
recuérdame como si fuese una caricia
en la mañana.
Recuérdame como el canto de los pájaros
como si fuese una ola brava
recuerda que mi corazón
se fue contigo
recuerda que mi vida
esta sajada
que una parte vive y crece día a día
y la otra parte vive solo de ti enamorada.
No sé si saldrá el post, hay problemas con ya.com
sigo posteando en blogía. Encontraras la dirección en los enlaces.

Regreso por Navidad.

En la habitación corría un leve estremecimiento bordeaba las esquinas, mientras el susurrante viento jadeaba a lo lejos.
El silencio merodeaba por los recovecos del cuarto minúsculo
y la chispeante llama de la vela, jugueteaba a contraluz con el visillo blanquecino.
Como Penélope deshacía los pensamientos que tejió en otros tiempos,.
Quimeras que hilvanaba con ruinosas hebras de ilusiones.
Quiso resarcir su morada con suspiros y besos robados al recuerdo, divagaba con las horas del reloj.
Entre la seda fría de las sabanas, su cuerpo se estremecía en aquel espacio abierto, sin caricias que lamieran sus apesadumbrados movimientos.
Se escuchaban unas risas chillonas que venían de la calle, mezclándose con el sabor agridulce de la soledad y el silencio de la noche.
Una noche que hubo de ser feliz y llena de ternura, la arrastraba aún sentimiento de nostalgia en la cual sentía hundir a grandes calzadas su alma.
Deseó aunque supo de lo imposible de sus pensamientos compartir la Navidad con la persona que hacía latir su corazón.
Había derramado tantas lágrimas en aquella despedida, como olas rompían junto a la costa.
Extraviada entre la inopia y los pasadizos de su memoria, el tintineo de una campanillas la abstrajeron de los remos de Morfeo.
Agudizó los cinco sentidos.
Aquellas campanillas, repicaban sin cesar y parecían provenir del descansillo del portal.
!No podía ser¡
Era el deseo mezclado con el sopor, que le rendían una trampa.
Se deslizo de entre las sabanas, hacía aquel sonido familiar.
A cada paso la asonancia, avanzaba más pertinaz, más cercana.
Abrió la puerta que separaba su intimidad del rellano de la escalera.
Lo presentía.
Abrió.
Y... allí estaba.
La sonrisa más hermosa, los ojos más luminosos.
Y de su hombro pendía la mochila, con las campanillas que ella misma colocó, como llavero en la cremallera.
Se besaron.
¿Para que las palabras?
La Navidad tiene magia, y ella quiso que cuando a muchos kilómetros de allí él se disponía a embarcar de nuevo.
Las campanillas se deslizaran de la cremallera donde pendían. Para recordarle que esas fechas se han de compartir con quien se ama.
Y eso hizo.
!Compartir¡.
Y dejar que el barco zarpara sin él.






Sobre un charco de luz
pescando sueños,
moribunda yacía
la voz de los secretos.
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