LA TENTACIÓN SE VISTE DE NEGRO

Hace semanas decidí que no iba a gozar más de ti y lo que me
cuesta cumplir con esa decisión. Todas las mañanas te veo. Todas
y cada una de las mañanas de mi vida me miras, me seduces, me
retas y he de ignorarte para no caer en la tentación de devorarte.
Hoy no he podido resistirme más a tu juego. Estás ahí: inmóvil,
tan dulce, tan rica, tan seductora, tan accesible, estás ahí como
esperándome. Hoy no he podido resistirme más y te he abrazado,
te he desnudado y he recorrido tu diminuto cuerpo con mis dedos,
chupándolos después de cada caricia. He puesto mis labios en tu
cuerpo y he mordido hasta que te has derretido en mi boca.
Esto lo escribí hace tiempo y se lo dejé un día como comentario a
Paula en su blog, en un post que hablaba sobre la tarta de chocolate.
Ella que es un encanto lo anadió al post que ella había escrito. Ahí
comenzó a rularme la idea de abrir un blog. Gracias Pauli.
LOCURA

Tus pies son el comienzo de un largo viaje hacia tu boca.
Lamo tus dedos, acaricio tus piernas.
Mi cuerpo se desliza por tu cuerpo, con la misma facilidad con la que
mis lágrimas, se deslizan por mi mejilla. Mi lengua, tatúa de saliba tu
piel y sin darme apenas cuenta llego a tu cintura. Me incorporo, clavo
mi mirada en la tuya, me gusta lo que veo en tus ojos, cuando abrazo
tus caderas con mis piernas y empujo mi sexo contra el tuyo.
¡Te provoco siempre, me provocas tanto!
Mi cuerpo baila al son de tus gemidos, cada vez más intensos. Cierro
los ojos, en un intento de detener el tiempo, acariciando con la lengua
la comisura de mis labios, mientras tus ojos se clavan en mis
pechos. Tu sexo caliente, el mío húmedo.
Nuestros labios se funden; nuestras bocas se abren; nuestras
lenguas se acarician, se atrapan, se gustan. Acaricio mi sexo con el
tuyo. Mi piel arde; tu piel se quema.
Mi ombligo se dirige hacia ti. Tus manos se pierden entre mis piernas
para acabar atrapando mi culo y empujarlo hacia tu boca que reclama
la presencia de mi coño: deseoso de ser protagonista de tus
caricias. Me siento encima de tu boca. Tu lengua se pierde entre
los pliegues húmedos de mi coño, recorriéndolo todo de un lado a
otro. Introduces un dedo en mi vagina mientras tus labios atrapan mi
clítoris y tu lengua lo estimula con golpes intermitentes. Me follas con
tus dedos ansiosos de llegar cada vez más adentro. Mi cuerpo se va
estremeciendo, mi cuello se retrae, mis pezones enloquecen. Aparto
mi coño de tu boca, para que tu mirada se clave en él: me gusta que
lo observes, que te detengas a mirarlo, que lo desees. Tus dedos
recorren la distancia que hay de mi coño al culo para dibujar círculos y
acabar deslizándose lentamente en él. Mi coño se rinde y cae preso
en tu boca que se abre para chuparlo, acariciarlo, volverlo loco.
Mis caderas se aceleran, pierden el control. Tu boca succiona mi
clítoris mientras la lengua lo acaricia, los labios lo atrapan y lo frotan
una y otra vez, cada vez con más fuerza.
Mis caderas enloquecen.
Mis piernas se tensan.
Mi cuerpo se contrae.
Mi cuello se retrae.
Mi corazón late.
Mis ojos se cierran.
Mi boca se abre.
Mi garganta se ahoga.
Mi respiración se acelera.
Tu boca se empapa de mi y desvanezco en tu cama.
PELIGRO

Hoy vamos a jugar a los significados.
¿Qué quiere decir la frase “tienes mucho peligro”?
¿COMPLICADAS? ANDA YA
Las mujeres somos unas artistas en esto de complicarnos la vida.
Está claro que los hombres y las mujeres estamos en niveles
distintos, en rutinas distantes, en parámetros diferentes, y tenemos
conceptos distintos. No tenemos las mismas necesidades, no
buscamos lo mismo, no entendemos las cosas de la misma
manera: ellos se quedan en lo que es: es; y nosotras vamos más
allá, muchísimo más allá, tan allá que ellos se pierden, los
perdemos, o nos perdemos nosotras simplemente.

- Manolo, ¿Por qué nunca me dices que me quieres?
- Porque es evidente que te quiero cielo.
- ¿Por qué es evidente?
- Porque sino no estaría contigo.
- Ya Manolo, o sea que al final nunca voy a escuchar un "te quiero". Si no me quieres no me lo dirás, porque no quieres mentirme; y si me quieres, no me lo dirás porque es evidente. Y yo necesito escucharlo de vez en cuando, Manolo.
- Ya María, y yo no necesito decirlo.
- Ya, claro, pero yo sí escucharlo.
- Ya María, pero yo no.
- Manolo, ¿Me quieres?
- Claro cielo.
- ¿Cuánto?
- Mucho.
- ¿Cuánto es mucho?
- María, mucho es mucho.
- Pero, ¿cuánto?
- María, yo que sé, mucho.
- ¿No sabes cuánto me quieres, Manolo?
- Sí, María, sí lo sé.
- Has dicho que no lo sabes.
- María, ¿Me quieres volver loco? ¡Ya te he dicho hace media hora que mucho¡
- Ya, Manolo, pero luego has dicho que no sabías cuánto.
- No, María, he dicho que no sé definir cuánto es mucho.
- Pués si no lo sabes, Manolo, no vamos bien eh, no vamos bien.
- María, mucho, es mucho de toa la puta vida.
- Ya Manolo, pero yo quiero saber si tu mucho es igual, menos, o más que mi mucho.
- Ya María, o sea que lo que quieres saber no es cuánto te quiero, sino si te quiero más que tú a mí.
- No, yo ya sé que yo te quiero más que tú a mí.
- ¿A sí? y ¿por qué?
- Porque yo te lo digo.
- Mal vamos María si para que sepas que te quiero tengo que estar todo el día diciéndotelo. Yo te lo demuestro de otras maneras.
- ¿De qué maneras?
- No sé, María, de otras formas.
- ¿Cómo?
- ¿No te lo demuestro cielo?
- Nunca me lo dices.
- Joder, me estás tocando los cojones María. Demostrar es hacer ver sin decir. ¿Yo no te lo hago ver, sin decírtelo, que te quiero?
- Sí Manolo, pero yo aparte de que me lo demuestres necesito que me lo digas.
- Yo, no necesito que me lo digas, María, para saber que si estás conmigo es porque me quieres.
-¿Por qué no lo necesitas?
- Porque te conozco Maria, porque te conozco y sé que siendo como eres no estarías conmigo si no me amaras. Porque te siento cerca, María. Porque te preocupas por mí, por mi gente, por cómo estoy. Porque me escuchas María. Porque me arropas, me cuidas, me llamas cuando estoy lejos. Porque me miras distinto. Porque cuando nos desnudamos, me haces el amor con caricias que hablan por si solas, porque tus besos están llenos de sentimientos, de ternura. Porque la pasión que desprende tu cuerpo lo huelo a distancia, María. Porque siento que eres mi amiga, mi amante, mi cómplice, mi compañera, mi vida. Porque siempre estás ahí, siempre me tienes presente. Porque siempre cuentas conmigo. Porque caminamos por el mismo camino hacía un futuro incierto pero tengo la certeza, la única certeza, de que quieres recorrerlo conmigo.
¿Yo no actúo contigo del mismo modo, María?
- Sí, cielo.
- ¿Entonces, María?
- Simplemente necesito escucharlo, Manolo. Sí yo sé que me adoras, sé que me quieres y que sin mí te costaría mucho seguir adelante, pero, Manolo, ¿Qué le voy a hacer si necesito escucharlo?
- Preguntármelo María, pedírmelo María, sin imponerme tus necesidades y sin echarme en cara que no te lo diga tanto como tú quisieras.
- Ya te lo he preguntado, Manolo.
- Ya cielo y yo te he contestado que mucho. Pero no te sirve. Tú no quieres escuchar cuánto te quiero María, tú quieres escuchar lo que te gustaría a ti que te dijeran, y no te dicen como tú quisieras que lo hicieran.
- Manolo, ¿Me dices que me quieres?
- Anda ven aquí boba, ven que te coma esa boquita que me vuelve loco. Ponte encima que te voy a demostrar lo que te quiero cielo. Voy ha hacerte el amor hasta que nos sorprenda el día.
- !!!! Manooooollllllllllllllloooooo ¡¡¡¡¡¡
- Te quiero muuuuucho, María, te quiero muuuuuucho.
- Yo también, Manolo, yo también.
LÁGRIMAS AL VIENTO

Mil sueños se han roto, mil vidas al sol,
hoy sufro tu llanto, te doy mi canción.
No me caben penas para tanto horror,
es tanta la rabia, es tanto el dolor.
Lágrimas al viento sobre Madrid,
hoy me duele el alma, hoy lloro por ti.
Se ha cubierto el cielo con un manto gris,
el dolor me invade qué ha sido de mí.
Me queda el recuerdo, me queda el sentir,
triste es la canción, triste es el vivir.
Lágrimas al viento sobre Madrid,
hoy me duele el alma, hoy lloro por ti.
Grito y llanto en la ciudad,
se ha adueñado la maldad.
Grito vida y grito paz,
Grito y llanto, grito al viento,
Grito ya no puedo más.
Te has ido tan lejos, muy lejos de mí,
y sin ti no puedo, no puedo vivir.
El silencio es cruel nada soy sin ti,
mi vida se ha roto, no puedo seguir.
Lágrimas al viento por tu partir,
hoy te vas de mí, no puedo sin ti.
Grito y llanto en la ciudad,
se ha adueñado la maldad.
Grito vida y grito paz,
Grito y llanto, grito al viento,
Grito ya no puedo más.
Lágrimas al viento sobre Madrid,
hoy me duele el alma, hoy lloro por ti.
Lágrimas al viento por tu partir,
hoy te vas de mí, no puedo sin ti.
Y en mi corazón siento tu mirar,
y en mi corazón llevo tu dolor,
y en mi corazón te recordaré ,
y en mi corazón guardo tu ilusión.
Hoy no denuncio, no acuso con el dedo, no exijo responsabilidades.
Hoy no expongo mis ideas, ni mis razones, ni mi indignación.
Hoy no argumento, no crítico la gestión política, ni me posiciono.
Hoy no quiero debatir, no dibujo colores, ni banderas, ni ideologías.
Hoy no diré que el PP fue quien hizo estallar las bombas en aquellos
trenes. Hoy no lo diré, ni lo dije ayer, ni lo diré jamás. Pero, ¿Quién
puso al grupo islamista Al-Qaeda en aquellos bagones?
Hoy simplemente es el día de aquellos que iban en aquel tren y de
aquellos que no ibamos, pero podíamos haber ido.
Hoy nos faltan las palabras, aunque nos sobren los motivos.





