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Cuando el viento sopla... "When the wind blows" es el título original de este largometraje de dibujos animados de los '80. Aún recuerdo cuando lo vi hace años, cuando encendí la tele por pura casualidad, me quedé viendo aquello por curiosidad y me dejó atónito. Han pasado años desde los tiempos de la Guerra Fría, pero la historia no deja de impresionarme... No os voy a contar mucho más porque no me gusta desvelar los argumentos de las películas, pero si tenéis ocasión vedla. Es real como la vida misma y, de una manera dura, bastante educativa... Una vez más, gracias a Internet y a google por permitirme encontrar una película sin saber el director, ni el año, ni la productora ni nada de nada.
La isla de las flores. Cortometraje documental sencillo, directo, mordaz, duro. No tiene desperdicio, ni en su ritmo ni en su conclusión. Son 12 minutos de viaje por la realidad. No dejéis de verlo.
La isla de las flores. Cortometraje documental sencillo, directo, mordaz, duro. No tiene desperdicio, ni en su ritmo ni en su conclusión. Son 12 minutos de viaje por la realidad. No dejéis de verlo.
Crítica del artículo de J. Carabaña: "A favor del individualismo y contra las ideologías multiculturalistas"
La verdad es que este artículo, por todas las consideraciones que aborda, se me presenta muy difícil de criticar en profundidad sin echar buena mano del sentido común, del razonamiento filosófico, del conocimiento pedagógico y del estudio de las leyes. Hacer todas estas cosas al mismo tiempo, es una tarea ardua y sobre todo costosa en términos de tiempo. Voy, por tanto, a exponer los puntos que no me han quedado muy claros, aquéllos con los que no estoy de acuerdo y aquéllas ideas que me han surgido a raíz del texto.
No voy a entrar a discutir la supuesta hipocresía que subyace al empleo del término multiculturalidad. Como sucede con el uso de todas las palabras, habrá quien la emplee con esa condición y quien no.
Interesante me parece la sentencia "[...] El individualismo jurídico es una condición de la igualdad ante la Ley [...]". Realmente creo que el texto se podría reducir a esta frase, pues lo contrario llevaría -como dice el autor- a la aparición de privilegios en manos de ciertos colectivos. Ahora bien, ¿podemos entender que la igualdad de oportunidades propia de la solución individualista puede llevarse a cabo desechando la carga cultural que marca dicha igualdad de oportunidades? Dicho de otro modo: ¿podemos hablar de privilegios cuando compensamos positivamente a un grupo cuyas oportunidades están por debajo de las del resto de grupos? Un ejemplo claro lo hemos visto con la inclusión de las mujeres en la política ¿Es esto esencialmente justo o injusto? Probablemente se den ambas situaciones, pero en definitiva, se trata de eliminar una tendencia social o cultural que ha llevado a la injusta inferioridad de oportunidades de un grupo determinado.
En cuanto a la conclusión a la que llega el autor de que "los conflictos llamados interculturales, los que plantean las minorías, los inmigrantes o la integración en Europa, se diferencian de los conflictos intraculturales porque los primeros son, al mismo tiempo que culturales, también conflictos sociales.", la verdad es que confieso no entender exactamente a qué se refiere. ¿La desigualdad entre sexos de una misma sociedad no es un conflicto social?
Dado mi desconocimiento sobre las definiciones de cultura y sociedad del señor Carabaña y de otros autores reconocidos, me basaré en las definiciones que ofrece la Real Academia de la Lengua.
Según dicho diccionario, se define cultura como "Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.".
El mismo, define sociedad, entre otras, mediante dos acepciones interesantes:
"1- Reunión mayor o menor de personas, familias, pueblos o naciones.
2- Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida."
Si bien la definición de cultura me queda bastante clara, la de sociedad reconozco que no tanto. Especialmente en relación con la idea que yo tengo de Sociedad.
En cualquier caso, con mis escasos conocimientos, no acierto a ver diferencias entre ambos conceptos más allá de la que pueda haber entre un individuo y su forma de ser y comportarse. Entiendo que la cultura y la sociedad forman parte de una pescadilla que se muerde la cola: sociedad es el grupo de personas que comparten algunos objetivos en la vida, y cultura es, de alguna manera, el conjunto de objetivos que comparte un determinado grupo de personas. No quiero darle demasiadas vueltas a estos conceptos, pues entiendo (en contra de lo que opina el señor Carabaña) que empeñarse en diferenciarlos no nos lleva demasiado lejos.
La interpretación que Carabaña hace de la Constitución a partir del artículo 9 de la misma, me parece ciertamente fuera de lugar. Entender que la promoción de la libertad y la igualdad del individuo "y de los grupos en que se integra" no se refiere -en palabras del autor- a todos los grupos sino a "aquéllos en que los individuos aparecen necesaria o especialmente integrados [...] como es la familia" , es una interpretación como mínimo ligera y arriesgada. En primer lugar, me gustaría preguntarle como distinguir la necesaria y especial integración de la innecesaria y no especial. En segundo lugar, considero que argumentar que la Constitución no se refiere a todos los grupos culturales porque no puede incluir "desde la familia a la pandilla de malhechores" es lo mismo que decir que la propia Constitución no deja claros los valores supremos en que se basa (Libertad, igualdad, justicia y pluralismo político) (art. 1.1), que permiten interpretar el resto de sus artículos. Es evidente que no hay que promocionar la libertad de los grupos que invaden la libertad de los demás, pero ello no significa que sólo haya que proteger a las familias.
En resumen, y por no extenderme más, quizá la idea del multiculturalismo no sea la más apropiada en términos ideológicos de búsqueda de la igualdad, pues la misma palabra enfatiza las diferencias entre los grupos de una u otra cultura. Sin embargo, como decía al principio, considero que desde un punto de vista pragmático y situado en la sociedad actual, una sociedad en la que se pueden percibir claramente desigualdades entre grupos y no sólo entre personas, es necesario reducir dichas desigualdades atendiendo a los grupos que las padecen. Creo que para equilibrar las balanzas, hay que poner más peso en el lado bajo, no basta con tratar a todos los individuos exactamente de la misma manera. Cada individuo no existe solo, existe con una entorno sociocultural que le marca y le guía, y si ese entorno está en desigualdad con el resto de la sociedad, difícilmente bastará con facilitar la igualdad a ese individuo, pues no gozará de las mismas posibilidades de aprovecharla que los demás.
No voy a entrar a discutir la supuesta hipocresía que subyace al empleo del término multiculturalidad. Como sucede con el uso de todas las palabras, habrá quien la emplee con esa condición y quien no.
Interesante me parece la sentencia "[...] El individualismo jurídico es una condición de la igualdad ante la Ley [...]". Realmente creo que el texto se podría reducir a esta frase, pues lo contrario llevaría -como dice el autor- a la aparición de privilegios en manos de ciertos colectivos. Ahora bien, ¿podemos entender que la igualdad de oportunidades propia de la solución individualista puede llevarse a cabo desechando la carga cultural que marca dicha igualdad de oportunidades? Dicho de otro modo: ¿podemos hablar de privilegios cuando compensamos positivamente a un grupo cuyas oportunidades están por debajo de las del resto de grupos? Un ejemplo claro lo hemos visto con la inclusión de las mujeres en la política ¿Es esto esencialmente justo o injusto? Probablemente se den ambas situaciones, pero en definitiva, se trata de eliminar una tendencia social o cultural que ha llevado a la injusta inferioridad de oportunidades de un grupo determinado.
En cuanto a la conclusión a la que llega el autor de que "los conflictos llamados interculturales, los que plantean las minorías, los inmigrantes o la integración en Europa, se diferencian de los conflictos intraculturales porque los primeros son, al mismo tiempo que culturales, también conflictos sociales.", la verdad es que confieso no entender exactamente a qué se refiere. ¿La desigualdad entre sexos de una misma sociedad no es un conflicto social?
Dado mi desconocimiento sobre las definiciones de cultura y sociedad del señor Carabaña y de otros autores reconocidos, me basaré en las definiciones que ofrece la Real Academia de la Lengua.
Según dicho diccionario, se define cultura como "Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.".
El mismo, define sociedad, entre otras, mediante dos acepciones interesantes:
"1- Reunión mayor o menor de personas, familias, pueblos o naciones.
2- Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida."
Si bien la definición de cultura me queda bastante clara, la de sociedad reconozco que no tanto. Especialmente en relación con la idea que yo tengo de Sociedad.
En cualquier caso, con mis escasos conocimientos, no acierto a ver diferencias entre ambos conceptos más allá de la que pueda haber entre un individuo y su forma de ser y comportarse. Entiendo que la cultura y la sociedad forman parte de una pescadilla que se muerde la cola: sociedad es el grupo de personas que comparten algunos objetivos en la vida, y cultura es, de alguna manera, el conjunto de objetivos que comparte un determinado grupo de personas. No quiero darle demasiadas vueltas a estos conceptos, pues entiendo (en contra de lo que opina el señor Carabaña) que empeñarse en diferenciarlos no nos lleva demasiado lejos.
La interpretación que Carabaña hace de la Constitución a partir del artículo 9 de la misma, me parece ciertamente fuera de lugar. Entender que la promoción de la libertad y la igualdad del individuo "y de los grupos en que se integra" no se refiere -en palabras del autor- a todos los grupos sino a "aquéllos en que los individuos aparecen necesaria o especialmente integrados [...] como es la familia" , es una interpretación como mínimo ligera y arriesgada. En primer lugar, me gustaría preguntarle como distinguir la necesaria y especial integración de la innecesaria y no especial. En segundo lugar, considero que argumentar que la Constitución no se refiere a todos los grupos culturales porque no puede incluir "desde la familia a la pandilla de malhechores" es lo mismo que decir que la propia Constitución no deja claros los valores supremos en que se basa (Libertad, igualdad, justicia y pluralismo político) (art. 1.1), que permiten interpretar el resto de sus artículos. Es evidente que no hay que promocionar la libertad de los grupos que invaden la libertad de los demás, pero ello no significa que sólo haya que proteger a las familias.
En resumen, y por no extenderme más, quizá la idea del multiculturalismo no sea la más apropiada en términos ideológicos de búsqueda de la igualdad, pues la misma palabra enfatiza las diferencias entre los grupos de una u otra cultura. Sin embargo, como decía al principio, considero que desde un punto de vista pragmático y situado en la sociedad actual, una sociedad en la que se pueden percibir claramente desigualdades entre grupos y no sólo entre personas, es necesario reducir dichas desigualdades atendiendo a los grupos que las padecen. Creo que para equilibrar las balanzas, hay que poner más peso en el lado bajo, no basta con tratar a todos los individuos exactamente de la misma manera. Cada individuo no existe solo, existe con una entorno sociocultural que le marca y le guía, y si ese entorno está en desigualdad con el resto de la sociedad, difícilmente bastará con facilitar la igualdad a ese individuo, pues no gozará de las mismas posibilidades de aprovecharla que los demás.
¡A por los zoos!
Bueno, voy a meterme esta vez con los zoológicos. Después de haber hecho de "abogado del diablo" de los toros hace unos cuantos artículos, voy a centrarme ahora en la tortura animal socialmente más aceptada que se lleva a cabo en la actualidad: sacar a un animal de su entorno natural y meterlo en una jaula o un recinto enano para que nosotros, los humanos, podamos verlos en vivo y en directo, sin riesgo ni esfuerzo, ni tampoco encanto ni dignidad. Escondido tras una cortina pretendidamente educativa, se encuentra un espectáculo triste que nos recuerda lo cerca que estamos de la crueldad y el egoísmo de los cazadores de King Kong. ¿Ni siquiera nos sirve verter unas lagrimillas viendo a la fabulosa bestia encerrada y condenada a morir entre un montón de asfalto, para plantearnos por qué hacemos nosotros lo mismo? Bueno, dejando de lado las películas, no sólo condenamos a los animales a una vida esclava y antinatural sino que nos condenamos a nosotros mismos a la pérdida de la emoción, del encanto, de la magia de viajar a su entorno y poder verlos allí, en su medio de vida, desarrollando su vida habitual... Por supuesto para ello hay que asumir unos costes, unos riesgos, unas dificultades.., pero éstos son necesarios para disfrutar en todo su esplendor de las bondades que pueden reportarnos. Y si no estamos dispuestos, pues los vemos por la tele, que hay magníficos documentales sobre animales salvajes en su entorno natural hechos con respeto a sus costumbres y sin molestarles. ¿Qué clase de mensaje estamos transmitiendo al llevar a los niños al zoo? Educativo, desde luego, no me parece. Salvo que sea para explicarles lo que significan los zoos y lo que sufren aquellos animales encerrados en aquellas jaulas. Hablaba un día con un amigo que trabaja de profesor en un colegio de primaria, y que se negaba a llevar a los niños al zoo. Él lo hacía por las mismas razones que yo, sin embargo creo que cometía un error. Si no les lleva él, lo hará otra persona, y él perderá la oportunidad de hacer mirar a los niños a aquellos animales con otros ojos, como seres semejantes, capturados, privados de su libertad y no como caprichos puestos allí para entretenernos.
Telebebé (Felicidades, David)
Hola a todos, el otro día estuve escuchando una noticia sobre un nuevo canal vía satélite que se ha estrenado recientemente, y cuya programación está totalmente dedicada a los bebés. "Parece que ya no se salvan ni los recién nacidos" es lo primero que decían algunos padres cuando se les consultaba al respecto. "Estoy absolutamente en contra y es espeluznante que ya desde tan pequeñitos se les acostumbre a ver la tele", decían algunos psicólogos, pedagogos, etc. Los creadores del canal se defendían, simplemente, aludiendo a la opción de la libertad de elección de los padres, pues nadie les obliga a sentar a sus bebés ante la tele. Igualmente, argumentaban que ellos no creen que sea bueno poner al niño sistemáticamente delante de la tele, pero que actualmente la realidad es que muchos padres mientras cocinan, planchan, o hacen lo que tengan que hacer, dejan al niño delante de la tele. Desde este punto de vista, alegan, siempre será mejor que al encender la tele puedan disponer de un canal apropiado para ellos en lugar de tener que ver otros contenidos más agresivos, violentos, inadecuados... Desde luego, a mí me parece una buena argumentación desde la empresa que dirige el canal, pues se basa en la libertad de elección de los padres y justifica su necesidad de existir, basándose en los hábitos ya establecidos de los padres. Yo opino que la tarea de los psicólogos, pedagogos, etc., no es ir en contra de este canal, sino seguir proponiendo iniciativas educativas que muestren a los padres lo que es beneficioso para sus hijos y lo que no lo es (dicho sea de paso, no estaría nada mal un canal o un programa dedicado exclusivamente a esto...) La postura contraria, la de ir contra el canal, a mi juicio sería la derivada de pensar que los padres no están preparados para elegir y que, por tanto, alguien debe hacerlo por ellos. No sé si habría que meter en la cárcel a los padres que dejen a sus bebés todo el día ante el televisor, pero si pueden elegir hacerlo, mejor darles una opción de elegir algo que no sea tan nocivo. Esa es mi opinión.
La educación de adultos
La educación de adultos, si bien puede parecer que debe seguir estrategias diferentes a la educación formal, vemos que en esencia se apoya en los mismos pilares: aprovechar las habilidades y conocimientos previos de los alumnos para desarrollar nuevas capacidades y conceptos.
En el caso de la educación de adultos, este hecho se agudiza al tener éstos unos valores y unas formas de ser y de aprender más asentadas que en otras formas de educación. La clave está en afrontar este bagaje experiencial como una oportunidad, no como una amenaza. Ver esta construcción como una fortaleza, no como una dificultad. Si conseguimos darle la vuelta a la situación y ver nosotros mismos estos puntos de manera positiva, probablemente actuaremos en consecuencia y transmitiremos esa confianza en el reto del aprendizaje a la persona que está aprendiendo, propiciando su motivación hacia el crecimiento y el cambio y consiguiendo unos resultados poco esperables de otra manera. Para poder construir algo, hay que tener claro cuáles son los cimientos de los que partimos y observar cómo poco a poco vamos añadiendo y quitando cosas para llegar a donde queremos. Esta concepción debe tenerla el alumno, y difícilmente podemos ayudarle a adquirirla si nosotros mismos no estamos convencidos de ello.
En el caso de la educación de adultos, este hecho se agudiza al tener éstos unos valores y unas formas de ser y de aprender más asentadas que en otras formas de educación. La clave está en afrontar este bagaje experiencial como una oportunidad, no como una amenaza. Ver esta construcción como una fortaleza, no como una dificultad. Si conseguimos darle la vuelta a la situación y ver nosotros mismos estos puntos de manera positiva, probablemente actuaremos en consecuencia y transmitiremos esa confianza en el reto del aprendizaje a la persona que está aprendiendo, propiciando su motivación hacia el crecimiento y el cambio y consiguiendo unos resultados poco esperables de otra manera. Para poder construir algo, hay que tener claro cuáles son los cimientos de los que partimos y observar cómo poco a poco vamos añadiendo y quitando cosas para llegar a donde queremos. Esta concepción debe tenerla el alumno, y difícilmente podemos ayudarle a adquirirla si nosotros mismos no estamos convencidos de ello.
Los Toros: ¿debate de pedagogía social?
Escribo este tema a raíz de unas conversaciones que tuve el otro día con una amiga de clase a la que respeto mucho y que me aportó su punto de vista al respecto. Mi opinión es, por supuesto, muy discutible y posiblemente polémica. ¿Son las corridas de toros un espectáculo de tortura indigno? ¿Suponen un contenido educativo pernicioso que la pedagogía social debe luchar por eliminar?
El acto del toreo en sí, a mí no me parece un espectáculo indigno, me resulta incluso bonito, quitando las escenas en las que se daña al animal mediante las banderillas los puyazos y la muerte. En cuanto a dichas torturas, voy a distinguir entre las que se realizan durante el toreo y la acción de matar al toro. ¿Por qué esta distinción? Porque siempre que éste se utilice para comer, me resisto a ver su muerte como un acto horrible mientras me voy al restaurante tan feliz a comerme un filete de ternera o lechal (que encima son jóvenes). Si es tan malo matar a los toros, entonces también lo es hacerlo con los otros animales. Diferente es el caso de las personas que piensen así y sean vegetarianas, ellas tienen todo mi respeto y toda mi admiración.
Dejando claro que estoy en contra de cualquier tortura ilegal a la que se pueda someter a los toros antes de salir al ruedo y también contra los banderillazos y los puyazos, mi pregunta es: ¿no sería mejor eliminar estas fases del toreo que eliminar totalmente las corridas de toros? Habría una tercera opción, que sería eliminar también la muerte del toro en el ruedo para matarlo después en el matadero. Quizá ésta sería la opción mejor para el toro, pero yo voy a hacer de abogado del diablo y voy a defender la muerte del toro en la plaza (que no las banderillas ni los puyazos) frente a la desaparición de las corridas de toros.
Los animales que nos comemos cada día: cerdos, vacas, pollos... viven bastante bastante peor que los toros de lidia y no mueren mucho mejor. Intentando ponerme en la piel del animal, que es lo más justo que acierto a hacer, si yo tuviera que elegir entre ser un pollo que está metido toda su vida en una jaula y cuya vida es en sí una tortura para acabar degollado o ser un toro que vive toda la vida en el campo y que acaba muriendo con dolor mientras le clavan una espada, me lo pensaría... Entonces, esto se convierte en un problema ético no basado ya en si se mata o no a los toros, sino en si es digno que el hecho de matarlos mueva dinero y la gente disfrute con ello, ¿verdad? Si yo fuera toro y me quitaran las banderillas y los puyazos, preferiría una vida en el campo y una muerte en la plaza que una vida en la cuadra y una muerte en el matadero. Por tanto yo no abogaría por quitar los toros, sino por quitar las torturas que preceden a la muerte del toro. En cuanto a la educación para la dignidad o para la defensa de los animales, yo invitaría a la gente que come carne a ver cómo se matan los cerdos y cualquier otro animal que se coman. Creo que todos los que carnívoros debemos saber por lo que pasa el animal antes de llegar al plato. Y si seguimos comiendo carne, ser conscientes de eso en lugar de mirar para otro lado... Por otro lado, creo que existen otras formas de tortura animal más aceptadas socialmente pero que encierran una tristeza excepcional. De ellas creo que hablaré en el próximo artículo.
El acto del toreo en sí, a mí no me parece un espectáculo indigno, me resulta incluso bonito, quitando las escenas en las que se daña al animal mediante las banderillas los puyazos y la muerte. En cuanto a dichas torturas, voy a distinguir entre las que se realizan durante el toreo y la acción de matar al toro. ¿Por qué esta distinción? Porque siempre que éste se utilice para comer, me resisto a ver su muerte como un acto horrible mientras me voy al restaurante tan feliz a comerme un filete de ternera o lechal (que encima son jóvenes). Si es tan malo matar a los toros, entonces también lo es hacerlo con los otros animales. Diferente es el caso de las personas que piensen así y sean vegetarianas, ellas tienen todo mi respeto y toda mi admiración.
Dejando claro que estoy en contra de cualquier tortura ilegal a la que se pueda someter a los toros antes de salir al ruedo y también contra los banderillazos y los puyazos, mi pregunta es: ¿no sería mejor eliminar estas fases del toreo que eliminar totalmente las corridas de toros? Habría una tercera opción, que sería eliminar también la muerte del toro en el ruedo para matarlo después en el matadero. Quizá ésta sería la opción mejor para el toro, pero yo voy a hacer de abogado del diablo y voy a defender la muerte del toro en la plaza (que no las banderillas ni los puyazos) frente a la desaparición de las corridas de toros.
Los animales que nos comemos cada día: cerdos, vacas, pollos... viven bastante bastante peor que los toros de lidia y no mueren mucho mejor. Intentando ponerme en la piel del animal, que es lo más justo que acierto a hacer, si yo tuviera que elegir entre ser un pollo que está metido toda su vida en una jaula y cuya vida es en sí una tortura para acabar degollado o ser un toro que vive toda la vida en el campo y que acaba muriendo con dolor mientras le clavan una espada, me lo pensaría... Entonces, esto se convierte en un problema ético no basado ya en si se mata o no a los toros, sino en si es digno que el hecho de matarlos mueva dinero y la gente disfrute con ello, ¿verdad? Si yo fuera toro y me quitaran las banderillas y los puyazos, preferiría una vida en el campo y una muerte en la plaza que una vida en la cuadra y una muerte en el matadero. Por tanto yo no abogaría por quitar los toros, sino por quitar las torturas que preceden a la muerte del toro. En cuanto a la educación para la dignidad o para la defensa de los animales, yo invitaría a la gente que come carne a ver cómo se matan los cerdos y cualquier otro animal que se coman. Creo que todos los que carnívoros debemos saber por lo que pasa el animal antes de llegar al plato. Y si seguimos comiendo carne, ser conscientes de eso en lugar de mirar para otro lado... Por otro lado, creo que existen otras formas de tortura animal más aceptadas socialmente pero que encierran una tristeza excepcional. De ellas creo que hablaré en el próximo artículo.
Pedagogía social y el aburrimiento (y no me refiero al tiempo de clase)
Yo definiría el aburrimiento como el estado en el que estamos cuando no sabemos qué hacer con nuestro cerebro. Creo que la base de estar aburrido es no tener ninguna inquietud mental cuando queremos o necesitamos tenerla, bien por estar realizando una actividad que no requiera pensar, bien por no estar realizando ninguna actividad en absoluto. No estoy totalmente de acuerdo en que el aburrimiento sea la falta de novedad. Yo puedo intentar relajarme, dejar la mente en blanco, simplemente reposar y no pensar en nada y no estar aburrido. El aburrimiento es en sí un pensamiento, una sensación que nos aborda cuando queremos tener alguna actividad que no tenemos, es un anhelo, un deseo de cambio. Por eso muchas veces se reduce únicamente realizando cualquier actividad física, por insignificante que sea, pero que nos ayuda a quitar ese pensamiento de la cabeza, aunque sólo estemos "matando el tiempo" y la actividad en sí no sea nuestro máximo objetivo en la vida. Creo que debe existir esa sensación de disconformidad para poder estar aburrido (al menos según el significado que esta palabra tiene para mí). Si yo estoy sin hacer nada, pero es el estado en el que quiero estar, ya no es un estado de aburrimiento, es un estado de pausa, de descanso. Dicho esto, quería hacer referencia a la gran cantidad de gente a punto de jubilarse que tiene terror al fin del trabajo. ¿Qué van a hacer ahora con su tiempo? Si no lo saben rellenar adecuadamente, puede llevar a una merma de sus condiciones mentales y/o físicas. ¿Cuántas cosas hay por hacer, por conocer en la vida? No creo que exista nadie que no pueda llegar a sentir interés por más cosas de las que sea capaz de abarcar. Tan sólo debe averiguar cuáles son esas cosas, encontrarlas, construirlas... Aquí es donde la pedagogía social tiene algo que decir, ayudando a las personas a buscar esas actividades que les llenen física y mentalmente, cuando ellas solas no sean capaces de hacerlo.
Paradigma tecnológico
¡Ay el paradigma tecnológico! Quizá me sienta tan cercano a este paradigma por lo vagas que son las cosas que decimos y hacemos habitualmente. Concretamente en esta carrera, Pedagogía, por la experiencia que tengo… Cuánta palabra, cuánto regocijo en la diversidad de conceptos muchas veces irracionales o ambiguos, cuánto tiempo perdido en el camino… Creo que este paradigma, al menos hoy día, es el que más falta nos hace. Creo que tendríamos que acercarnos un poco más al mundo de las ciencias, al lenguaje claro, simple y universal de las matemáticas, al razonamiento puro y duro de la lógica y del sentido común. No hablo de abandonar los otros paradigmas, pero creo que éste se merece un empujoncito. Creo que la tecnología es una pieza clave para resolver problemas, para tener los pies en el suelo, para no escondernos detrás de principios o conceptos muy bonitos pero muchas veces vacíos de contenido. De nuevo parece claro que la interdisciplinariedad es necesaria, al menos, para compartir las diferentes formas de pensar y analizar que se derivan de los diferentes paradigmas.
Democracia cultural
Hace unos días, en Semana Santa, estuve de vacaciones en un pueblecito de Cantabria. Este pueblo, hace unas fiestas una vez al año, en agosto. Hace unos años, las fiestas apenas eran conocidas, pero un año empezó a hacerse cargo un maestro de la localidad y las fiestas empezaron a ganar más y más prestigio. Llegaron a tener vuelta ciclista, torneo profesional de bolos, buenas orquestas… Sin embargo hace 3 años, un grupo de personas criticaron al maestro diciendo que se quedaba con dinero, éste abandonó el proyecto y se ocuparon otros, que a su vez hicieron lo que quisieron. A éstos sucedieron otros que siguieron en la misma dinámica y hoy día las fiestas (así como cualquier actividad del pueblo) corren serio peligro de desaparecer.
Hace unos días estaba pensando en qué se podría hacer para que las fiestas vuelvan a ser lo que eran, y me di cuenta de que por muy buenas que fueran las intenciones de los organizadores, volverían a surgir los mismos problemas: críticas, falta de transparencia, abandono… Lo único que se me ocurrió que podría funcionar es hacer democracia cultural, lograr que el pueblo se involucre, que exista una participación democrática en las propuestas y decisiones. Sin darme cuenta, había caído en una de las funciones de la Pedagogía Social: la animación sociocultural. Me resultaba muy familiar la explicación de cultura popular que se daba el otro día en clase: el valor de las relaciones cara a cara. La gente del pueblo tiene muchas cosas buenas, pero hay tanta falta de comunicación… El deporte nacional es callar las cosas a la cara y decirlas por detrás, buscar problemas en lugar de soluciones, destruir con críticas en lugar de construir con aportaciones… El hecho de ver que existe un área de la Pedagogía Social dedicada a esto me dio esperanza de que se pueda llegar a conseguir y ánimo para intentarlo. Y al pensar en ello, creí ver algo más: que este tejido social va a generar una mejor convivencia, una mejor calidad de vida y que la implicación ciudadana no es sólo causa de la participación en las decisiones, sino consecuencia de ella. Es decir, que la propia cultura participativa, a medida que se va integrando paulatinamente, va a generar un ambiente y una motivación para implicarse incluso por parte de aquellas personas que nunca se lo hubieran planteado. Y aún hay una cosa más que me impulsa a intentar este proyecto: probar que, al menos en un ámbitos reducido, las personas somos capaces de implicarnos y vivir mejor en un sistema en el que tomamos parte de las decisiones que nos afectan (democracia ideal) que en otro sistema en el que elegimos a una o varias personas para que tomen las decisiones que ellos consideren oportunas (democracia actual).
Hace unos días estaba pensando en qué se podría hacer para que las fiestas vuelvan a ser lo que eran, y me di cuenta de que por muy buenas que fueran las intenciones de los organizadores, volverían a surgir los mismos problemas: críticas, falta de transparencia, abandono… Lo único que se me ocurrió que podría funcionar es hacer democracia cultural, lograr que el pueblo se involucre, que exista una participación democrática en las propuestas y decisiones. Sin darme cuenta, había caído en una de las funciones de la Pedagogía Social: la animación sociocultural. Me resultaba muy familiar la explicación de cultura popular que se daba el otro día en clase: el valor de las relaciones cara a cara. La gente del pueblo tiene muchas cosas buenas, pero hay tanta falta de comunicación… El deporte nacional es callar las cosas a la cara y decirlas por detrás, buscar problemas en lugar de soluciones, destruir con críticas en lugar de construir con aportaciones… El hecho de ver que existe un área de la Pedagogía Social dedicada a esto me dio esperanza de que se pueda llegar a conseguir y ánimo para intentarlo. Y al pensar en ello, creí ver algo más: que este tejido social va a generar una mejor convivencia, una mejor calidad de vida y que la implicación ciudadana no es sólo causa de la participación en las decisiones, sino consecuencia de ella. Es decir, que la propia cultura participativa, a medida que se va integrando paulatinamente, va a generar un ambiente y una motivación para implicarse incluso por parte de aquellas personas que nunca se lo hubieran planteado. Y aún hay una cosa más que me impulsa a intentar este proyecto: probar que, al menos en un ámbitos reducido, las personas somos capaces de implicarnos y vivir mejor en un sistema en el que tomamos parte de las decisiones que nos afectan (democracia ideal) que en otro sistema en el que elegimos a una o varias personas para que tomen las decisiones que ellos consideren oportunas (democracia actual).
La enseñanza BÁSICA obligatoria y la enseñanza BÁSICA pública
PUNTO 1
¿La enseñanza BÁSICA debe ser obligatoria? Podéis no estar de acuerdo en alguna de las premisas, para mí están claras...
Para llegar a ser "libres" los individuos debemos tener acceso (entre otras muchas cosas) a una enseñanza básica (vg: aprendizaje de la lectoescritura) que nos permita (entre otros) el desarrollo de nuestra capacidad de pensar, comunicarnos, relacionarnos y elegir correctamente qué es y qué no es lo mejor para nosotros.
Por tanto
La privación de dicha enseñanza básica, del individuo incapaz aún de elegir por sí mismo, sería un atentado contra su libertad por parte de sus padres o tutores.
Si
El Estado debe garantizar la libertad de todos los individuos hasta donde empieza la libertad de los demás,
Entonces
El Estado debe impedir dicha privación.
Por tanto
Los padres o tutores deben estar obligados a ofrecer dicha enseñanza a los individuos que dependen de ellos y que aún no pueden elegir por sí mismos.
Es decir,
Al menos, la enseñanza considerada BÁSICA, debe ser obligatoria.
PUNTO 2
¿Qué entendemos por intervención subsidiaria puntual? ¿Quién fija los límites que establecen quién ha sido expulsado del mercado y por tanto debe ser ayudado, y hasta qué punto debe ser ayudado? ¿Qué ocurriría con las personas que no quisieran entrar o volver al mercado? ¿Sus hijos no tendrían educación? ¿Les meteríamos en la cárcel? ¿O el subsidio puntual dejaría de ser puntual? ¿No derivaría finalmente el inicio de la intervención subsidiaria, en una situación no tan distante de la que tenemos actualmente?
En cualquier caso, y dando por supuesta la necesidad de intervención estatal en casos subsidiarios: ¿Debe existir la enseñanza BÁSICA intervenida por el Estado en casos no subsidiarios?
Antes habría que responder a la siguiente cuestión, en base al punto 1: ¿Se puede exigir a los padres o tutores que ofrezcan una enseñanza BÁSICA a sus hijos / personas a su cargo, sin ofrecerles un sistema de enseñanza gratuito?
Aun en el caso de que la respuesta fuera positiva, habría que poner en duda otro hecho (ya surgido en clase):
Por las mismas razones que el mercado y la libre competencia supuestamente harían mejorar los productos frente al inmovilismo del Estado: ¿La existencia de una escuela pública (o financiada con fondos públicos) meramente subsidiaria, no daría lugar a una escuela pública pobre, de segunda, con peores instalaciones y profesores frente a una escuela privada de élite? Parece que así sería, salvo que tuviera al menos tantos recursos como ésta (caso actual), y en tal caso difícilmente podría considerarse subsidiaria… Ignorando este hecho ¿Esta diferenciación no daría lugar a una estratificación social mayor aún entre las clases más y menos pudientes que iría en contra de la igualdad de oportunidades? No olvidemos que estamos hablando de educandos incapaces de elegir por sí mismos y carentes de recursos para invertir ¿No iría esta manifiesta desigualdad de oportunidades en contra de la libertad que debe garantizar el Estado?
¿La enseñanza BÁSICA debe ser obligatoria? Podéis no estar de acuerdo en alguna de las premisas, para mí están claras...
Para llegar a ser "libres" los individuos debemos tener acceso (entre otras muchas cosas) a una enseñanza básica (vg: aprendizaje de la lectoescritura) que nos permita (entre otros) el desarrollo de nuestra capacidad de pensar, comunicarnos, relacionarnos y elegir correctamente qué es y qué no es lo mejor para nosotros.
Por tanto
La privación de dicha enseñanza básica, del individuo incapaz aún de elegir por sí mismo, sería un atentado contra su libertad por parte de sus padres o tutores.
Si
El Estado debe garantizar la libertad de todos los individuos hasta donde empieza la libertad de los demás,
Entonces
El Estado debe impedir dicha privación.
Por tanto
Los padres o tutores deben estar obligados a ofrecer dicha enseñanza a los individuos que dependen de ellos y que aún no pueden elegir por sí mismos.
Es decir,
Al menos, la enseñanza considerada BÁSICA, debe ser obligatoria.
PUNTO 2
¿Qué entendemos por intervención subsidiaria puntual? ¿Quién fija los límites que establecen quién ha sido expulsado del mercado y por tanto debe ser ayudado, y hasta qué punto debe ser ayudado? ¿Qué ocurriría con las personas que no quisieran entrar o volver al mercado? ¿Sus hijos no tendrían educación? ¿Les meteríamos en la cárcel? ¿O el subsidio puntual dejaría de ser puntual? ¿No derivaría finalmente el inicio de la intervención subsidiaria, en una situación no tan distante de la que tenemos actualmente?
En cualquier caso, y dando por supuesta la necesidad de intervención estatal en casos subsidiarios: ¿Debe existir la enseñanza BÁSICA intervenida por el Estado en casos no subsidiarios?
Antes habría que responder a la siguiente cuestión, en base al punto 1: ¿Se puede exigir a los padres o tutores que ofrezcan una enseñanza BÁSICA a sus hijos / personas a su cargo, sin ofrecerles un sistema de enseñanza gratuito?
Aun en el caso de que la respuesta fuera positiva, habría que poner en duda otro hecho (ya surgido en clase):
Por las mismas razones que el mercado y la libre competencia supuestamente harían mejorar los productos frente al inmovilismo del Estado: ¿La existencia de una escuela pública (o financiada con fondos públicos) meramente subsidiaria, no daría lugar a una escuela pública pobre, de segunda, con peores instalaciones y profesores frente a una escuela privada de élite? Parece que así sería, salvo que tuviera al menos tantos recursos como ésta (caso actual), y en tal caso difícilmente podría considerarse subsidiaria… Ignorando este hecho ¿Esta diferenciación no daría lugar a una estratificación social mayor aún entre las clases más y menos pudientes que iría en contra de la igualdad de oportunidades? No olvidemos que estamos hablando de educandos incapaces de elegir por sí mismos y carentes de recursos para invertir ¿No iría esta manifiesta desigualdad de oportunidades en contra de la libertad que debe garantizar el Estado?
Hikikomori: Bajo fracaso escolar pero…
En Japón 1 millón de adolescentes (1 de cada 10) vive encerrado en su casa. Este fenómeno se ha llamado hikikomori (en japonés "apartados de la sociedad"). Muchos de ellos asisten a clases intensivas, están continuamente haciendo deberes, tienen una gran presión por parte de los padres…
Existen campamentos de refuerzo de 3 días para niños de 12 años en los que a las 22h, después de 13 horas de estudio, hacen un examen. Los que suspenden siguen estudiando y repitiendo el examen hasta que aprueban, a veces hasta más de la 1 de la madrugada. A las 6’30 se levantan otra vez y así…
Esto unido a la falta de ayuda psicológica / pedagógica en las escuelas les lleva a un estado de ruptura con la sociedad, encerrándose en su habitación y no saliendo de ella durante una media de ¡4 años! Las familias ocultan el problema avergonzadas, no quieren que los vecinos se enteren...
El video es verdaderamente impresionante, si lo necesitáis lo podéis encontrar fácilmente a través del emule o me lo podéis pedir a mí. Si a David le parece buena idea quizá podríamos verlo en clase, dura unos 40 minutos y creo que sería interesante comentarlo…
Existen campamentos de refuerzo de 3 días para niños de 12 años en los que a las 22h, después de 13 horas de estudio, hacen un examen. Los que suspenden siguen estudiando y repitiendo el examen hasta que aprueban, a veces hasta más de la 1 de la madrugada. A las 6’30 se levantan otra vez y así…
Esto unido a la falta de ayuda psicológica / pedagógica en las escuelas les lleva a un estado de ruptura con la sociedad, encerrándose en su habitación y no saliendo de ella durante una media de ¡4 años! Las familias ocultan el problema avergonzadas, no quieren que los vecinos se enteren...
El video es verdaderamente impresionante, si lo necesitáis lo podéis encontrar fácilmente a través del emule o me lo podéis pedir a mí. Si a David le parece buena idea quizá podríamos verlo en clase, dura unos 40 minutos y creo que sería interesante comentarlo…
La piedra y la vida
David me preguntó el otro día si no había una diferencia de todo y nada entre una piedra y una persona, después de que yo renegara de las diferencias cualitativas extremas. Lo estuve pensando y me vinieron algunas preguntas a la cabeza:
¿Existe tanta diferencia entre la materia viva y la inerte? ¿Incluso entre la materia viva y la inorgánica? ¿Acaso no están tan íntimamente relacionados que una sin la otra no pueden existir? ¿Conocéis alguna forma de vida que no necesite del agua? ¿No somos en el fondo conjuntos de átomos y energía? ¿Por qué nos parece tan trascendental el paso de un estado a otro? ¿No estamos todos destinados a pasar ese proceso? ¿No serán el egocentrismo o el miedo los que nos hacen establecer esa barrera entre la vida y la no vida, al ver esa diferencia desde nuestra única perspectiva? ¿Por qué esa diferencia merece una categorización cualitativa que no atribuimos a la diferencia entre otros conjuntos de átomos y moléculas cualesquiera que acaso tengan mayores diferencias estructurales o de composición entre sí? ¿Seguiríais pensando lo mismo si algún día los científicos lograran crear vida en laboratorio?
http://83.175.206.50/2004-09-22/vivir/vivir0.htm
Un abrazo a todos y perdonad la filosofada. Creo que la filosofía no es la finalidad del pensamiento humano, pero sí una herramienta muy buena para tenerlo en forma, siempre que no se abuse… Algo así como el gimnasio de la mente. En fin, a ver si me dais algunas respuestas…
¿Existe tanta diferencia entre la materia viva y la inerte? ¿Incluso entre la materia viva y la inorgánica? ¿Acaso no están tan íntimamente relacionados que una sin la otra no pueden existir? ¿Conocéis alguna forma de vida que no necesite del agua? ¿No somos en el fondo conjuntos de átomos y energía? ¿Por qué nos parece tan trascendental el paso de un estado a otro? ¿No estamos todos destinados a pasar ese proceso? ¿No serán el egocentrismo o el miedo los que nos hacen establecer esa barrera entre la vida y la no vida, al ver esa diferencia desde nuestra única perspectiva? ¿Por qué esa diferencia merece una categorización cualitativa que no atribuimos a la diferencia entre otros conjuntos de átomos y moléculas cualesquiera que acaso tengan mayores diferencias estructurales o de composición entre sí? ¿Seguiríais pensando lo mismo si algún día los científicos lograran crear vida en laboratorio?
http://83.175.206.50/2004-09-22/vivir/vivir0.htm
Un abrazo a todos y perdonad la filosofada. Creo que la filosofía no es la finalidad del pensamiento humano, pero sí una herramienta muy buena para tenerlo en forma, siempre que no se abuse… Algo así como el gimnasio de la mente. En fin, a ver si me dais algunas respuestas…
Pasaje educativo de Buddha a sus Kalamas
Yo no pertenezco a ninguna religión, pero en relación con el anterior artículo, me gustaría mostraros un pasaje educativo de Buddha a sus Kalamas que leí en una ocasión. Me resulta bastante interesante, especialmente viniendo de un líder religioso, pues estimula el pensamiento y la conciencia, y se pone explícitamente en contra de la fe ciega.
No aceptéis lo que ha sido adquirido por escucharlo repetidamente
Ni por lo que dice la tradición,
ni por los rumores,
ni por lo que está escrito,
ni por las conjeturas,
ni por los axiomas,
ni por los razonamientos engañosos,
ni por los prejuicios contra una idea que ha sido meditada,
ni por la habilidad de aparentar de los demás,
ni porque consideréis sabios a vuestros maestros.
Cuando vosotros sepáis dentro de vosotros,
“Estas cosas son buenas,
estas cosas no conducen a ningún mal
estas cosas son elogiadas por los sabios
una vez analizadas y llevadas a cabo
estas cosas conducen al provecho y la felicidad,"
aceptadlas y vivid de acuerdo con ellas.
Siddhartha Buddha (Anguttara Nikaya Vol. 1, 188-193 P.T.S. Ed.)
No aceptéis lo que ha sido adquirido por escucharlo repetidamente
Ni por lo que dice la tradición,
ni por los rumores,
ni por lo que está escrito,
ni por las conjeturas,
ni por los axiomas,
ni por los razonamientos engañosos,
ni por los prejuicios contra una idea que ha sido meditada,
ni por la habilidad de aparentar de los demás,
ni porque consideréis sabios a vuestros maestros.
Cuando vosotros sepáis dentro de vosotros,
“Estas cosas son buenas,
estas cosas no conducen a ningún mal
estas cosas son elogiadas por los sabios
una vez analizadas y llevadas a cabo
estas cosas conducen al provecho y la felicidad,"
aceptadlas y vivid de acuerdo con ellas.
Siddhartha Buddha (Anguttara Nikaya Vol. 1, 188-193 P.T.S. Ed.)
Mis fines de la educación
Probablemente el fin de la educación sea algo demasiado personal para que todos nos pongamos de acuerdo. Unos pensarán en la autonomía de pensamiento, otros en la adecuación a la sociedad, otros en la madurez moral… Así que yo os digo cuáles son mis fines para la educación, que coinciden con mis fines para mi vida. Algunas veces me pregunto como me sentiría si estuviera en el último día de mi vida, lo supiera y echara un vistazo atrás. Dado que yo sólo creo en esta vida, lo que no hubiera hecho en ese momento no tendría ya posibilidad de hacerlo. ¿Qué cosas son las que me hubiera gustado hacer con mi vida, o qué persona me hubiera gustado ser? Pienso que me habría gustado aprovechar cada instante, haber absorbido todo lo bueno a mi alrededor, haber dejado personas atrás que se alegraran de haberme conocido… Resumiéndolo a dos grandes conceptos: ser y haber sido feliz, y haber contribuido a hacer felices a los demás. ¿Cómo conseguir esto? Amor, amistad, evolución personal… Creo que, esencialmente, mi instinto de supervivencia me hace egoísta para preocuparme por mí mismo y me dota de cierto grado de conciencia para preocuparme del resto. Intento conseguir que ambos aspectos se hagan complementarios, indivisibles, inseparables. Realmente admiro a la gente que es feliz dándolo todo por los demás, creo que ellos han conseguido lo que yo busco. Me gustaría fomentar la autonomía de pensamiento y de sentimiento. Me gustaría ayudar a reflexionar profundamente sobre nosotros mismos y sobre los demás. Me gustaría que el último día de nuestras vidas, todos nos sintiéramos orgullosos de lo que hicimos con nuestro tiempo.
Un poco de filosofía social - MacIntyre
Voy a analizar algunos puntos, quizá más propios de la filosofía que de la pedagogía, pero que dado que surgieron en la asignatura me parece interesante hablar un poco de ellos... Perdonad si las divagaciones superan vuestra paciencia...
Habla MacIntyre del "logro de llegar a ser un razonador práctico independiente", distinguiendo al hombre de otros animales como los delfines aludiendo, a mi entender, a su conocimiento acerca de la necesidad que tiene de interaccionar con otros seres humanos para desarrollarse racionalmente. Algo así como la necesidad de un punto de vista externo para que nuestras acciones se revistan de una objetividad racional que nos permita doblegar nuestros deseos en el caso de que éstos vayan en contra de nuestro "bien". Desde mi punto de vista, este desarrollo de la razón no se da sólo por interacción con otros seres humanos, sino por interacción con el mundo que le rodea. Cualquier acción que realiza el hombre, así como cualquier otro ser, conlleva una reacción de mayor o menor trascendencia para él y para su entorno físico (más o menos próximo), y ésta puede o no verse reflejada en un cambio de la conducta de aquél, a través de un proceso más o menos complejo de interpretación y procesamiento de estas señales. A este respecto, no voy a entrar a buscar las diferencias específicas a este nivel entre los seres humanos y el resto, pero sí me gustaría aclarar que para mí el concepto de "salto cualitativo" es una arbitrariedad creada por los humanos para facilitarnos la comprensión de un hecho, no una diferencia sustancial en sí misma. En este punto entro en discrepancia con aquellos que consideran al ser humano como trascendente (alguno que conozco sonreirá al leer esto) y al resto de seres como no trascendentes. No creo en los "todo o nada", por tanto no me gustan las expresiones como "razonador práctico independiente" pues me sugieren un estado de plenitud fantasiosa y utópica poco práctica para abordar la realidad cuantitativa en la que yo me muevo. Dejo aquí este tema, hablaré más de ello en otros artículos más filosóficos (si cabe...)
Dice MacIntyre: "[...] para que el niño realmente llegue a ser un razonador práctico independiente, los adultos deben enseñarle que podrá complacerles, no actuando para complacerles, sino actuando para hacer aquello que es mejor y es bueno para él, incluso si no es del agrado de algunos adultos." ¿Es este el verdadero fin de la educación? ¿Qué ocurre si el niño llega a la conclusión de que lo realmente importante es llevar a cabo las acciones que son buenas para él, independientemente de que lo sean para los demás? MacIntyre introduce aquí el concepto de virtud, refifiéndose a roles y funciones en la familia, hogar, escuela, trabajo... ¿No se reduce entonces a una adaptación al entorno social? ¿No es una contradicción con la afirmación inicial? Por lo que he entendido del texto, MacIntyre da a entender que del contacto con los demás, surgirá una visión externa de nuestro comportamiento que nos permitirá acceder a unos juicios de valor correctos, una moral virtuosa que nos permitirá distinguir entre el bien y el mal. De acuerdo, pero entonces ¿a qué responde el siguiente párrafo?: "[...] El hecho de que normalmente se siga dependiendo de los demás en el razonamiento práctico no significa que no se deban defender de vez en cuando conclusiones que están en desacuerdo con los juicios de todos los demás, incluso los de aquellos en quienes más confiamos. La independencia de opinión requiere esto, pero siempre hacen falta razones excepcionalmente buenas para hacerlo." ¿Cuáles son esas razones? ¿Si vamos en contra de la opinión de los demás, incluso de aquellos en quién confiamos, quién establece qué es bueno y qué es malo?. Me parece interesante el concepto de que "El reconocimiento de la dependencia es la clave de la independencia", si bien yo no llegaría tan lejos. Creo que contribuye como tantos otros pensamientos y experiencias a conocernos un poquito más a nosotros mismos, nuestros principios, nuestros sentimientos, nuestra conciencia de bien y mal. ¿Es el fin del ser humano la búsqueda de esa independencia? Quizá en parte sí. Pero desde mi punto de vista determinista preferiría señalar que, de admitir que los seres humanos perseguimos de manera innata y natural la razón y vida independientes, éstas son más bien un medio para conseguir la supervivencia del individuo y/o la mejora de la especie que un fin místico propio de un ente superior. La naturaleza, el azar o el mismo principio antrópico así me lo sugieren. Podríamos pensar: ¡Qué gran casualidad que el Universo sea como es, que en la Tierra se hayan dado estas condiciones, que el ser humano haya llegado a los niveles de pensamiento que ha llegado! Pero hay que darle la vuelta a esta afirmación. En palabras del físico Stephen Hawking en su libro "Breve historia del tiempo", refiriéndose al principio antrópico fuerte:
"[...] De acuerdo con esta nueva teoría, o hay muchos universos diferentes, o muchas regiones diferentes de un único universo, cada uno/a con su propia configuración inicial y, tal vez, con su propio conjunto de leyes de la ciencia. En la mayoría de estos universos, las condiciones no serían apropiadas para el desarrollo de organismos complicados; solamente en los pocos universos que son como el nuestro se desarrollarían seres inteligentes que se harían la siguiente pregunta: ¿por qué es el universo como lo vemos? La respuesta, entonces, es simple: si hubiese sido diferente, ¡nosotros no estaríamos aquí!"
Habla MacIntyre del "logro de llegar a ser un razonador práctico independiente", distinguiendo al hombre de otros animales como los delfines aludiendo, a mi entender, a su conocimiento acerca de la necesidad que tiene de interaccionar con otros seres humanos para desarrollarse racionalmente. Algo así como la necesidad de un punto de vista externo para que nuestras acciones se revistan de una objetividad racional que nos permita doblegar nuestros deseos en el caso de que éstos vayan en contra de nuestro "bien". Desde mi punto de vista, este desarrollo de la razón no se da sólo por interacción con otros seres humanos, sino por interacción con el mundo que le rodea. Cualquier acción que realiza el hombre, así como cualquier otro ser, conlleva una reacción de mayor o menor trascendencia para él y para su entorno físico (más o menos próximo), y ésta puede o no verse reflejada en un cambio de la conducta de aquél, a través de un proceso más o menos complejo de interpretación y procesamiento de estas señales. A este respecto, no voy a entrar a buscar las diferencias específicas a este nivel entre los seres humanos y el resto, pero sí me gustaría aclarar que para mí el concepto de "salto cualitativo" es una arbitrariedad creada por los humanos para facilitarnos la comprensión de un hecho, no una diferencia sustancial en sí misma. En este punto entro en discrepancia con aquellos que consideran al ser humano como trascendente (alguno que conozco sonreirá al leer esto) y al resto de seres como no trascendentes. No creo en los "todo o nada", por tanto no me gustan las expresiones como "razonador práctico independiente" pues me sugieren un estado de plenitud fantasiosa y utópica poco práctica para abordar la realidad cuantitativa en la que yo me muevo. Dejo aquí este tema, hablaré más de ello en otros artículos más filosóficos (si cabe...)
Dice MacIntyre: "[...] para que el niño realmente llegue a ser un razonador práctico independiente, los adultos deben enseñarle que podrá complacerles, no actuando para complacerles, sino actuando para hacer aquello que es mejor y es bueno para él, incluso si no es del agrado de algunos adultos." ¿Es este el verdadero fin de la educación? ¿Qué ocurre si el niño llega a la conclusión de que lo realmente importante es llevar a cabo las acciones que son buenas para él, independientemente de que lo sean para los demás? MacIntyre introduce aquí el concepto de virtud, refifiéndose a roles y funciones en la familia, hogar, escuela, trabajo... ¿No se reduce entonces a una adaptación al entorno social? ¿No es una contradicción con la afirmación inicial? Por lo que he entendido del texto, MacIntyre da a entender que del contacto con los demás, surgirá una visión externa de nuestro comportamiento que nos permitirá acceder a unos juicios de valor correctos, una moral virtuosa que nos permitirá distinguir entre el bien y el mal. De acuerdo, pero entonces ¿a qué responde el siguiente párrafo?: "[...] El hecho de que normalmente se siga dependiendo de los demás en el razonamiento práctico no significa que no se deban defender de vez en cuando conclusiones que están en desacuerdo con los juicios de todos los demás, incluso los de aquellos en quienes más confiamos. La independencia de opinión requiere esto, pero siempre hacen falta razones excepcionalmente buenas para hacerlo." ¿Cuáles son esas razones? ¿Si vamos en contra de la opinión de los demás, incluso de aquellos en quién confiamos, quién establece qué es bueno y qué es malo?. Me parece interesante el concepto de que "El reconocimiento de la dependencia es la clave de la independencia", si bien yo no llegaría tan lejos. Creo que contribuye como tantos otros pensamientos y experiencias a conocernos un poquito más a nosotros mismos, nuestros principios, nuestros sentimientos, nuestra conciencia de bien y mal. ¿Es el fin del ser humano la búsqueda de esa independencia? Quizá en parte sí. Pero desde mi punto de vista determinista preferiría señalar que, de admitir que los seres humanos perseguimos de manera innata y natural la razón y vida independientes, éstas son más bien un medio para conseguir la supervivencia del individuo y/o la mejora de la especie que un fin místico propio de un ente superior. La naturaleza, el azar o el mismo principio antrópico así me lo sugieren. Podríamos pensar: ¡Qué gran casualidad que el Universo sea como es, que en la Tierra se hayan dado estas condiciones, que el ser humano haya llegado a los niveles de pensamiento que ha llegado! Pero hay que darle la vuelta a esta afirmación. En palabras del físico Stephen Hawking en su libro "Breve historia del tiempo", refiriéndose al principio antrópico fuerte:
"[...] De acuerdo con esta nueva teoría, o hay muchos universos diferentes, o muchas regiones diferentes de un único universo, cada uno/a con su propia configuración inicial y, tal vez, con su propio conjunto de leyes de la ciencia. En la mayoría de estos universos, las condiciones no serían apropiadas para el desarrollo de organismos complicados; solamente en los pocos universos que son como el nuestro se desarrollarían seres inteligentes que se harían la siguiente pregunta: ¿por qué es el universo como lo vemos? La respuesta, entonces, es simple: si hubiese sido diferente, ¡nosotros no estaríamos aquí!"
Conciliación de la vida escolar y laboral
La conciliación de la vida escolar y laboral es el esfuerzo encaminado a que los padres y madres de los alumnos puedan compaginar su trabajo con el horario de sus hijos/as. ¿Cuál es el objetivo de esta conciliación? Aquí es donde, a mi juicio, empieza la parte interesante. Podemos considerar dos hipotéticos objetivos bastante diferentes.
1. Que los padres puedan pasar más tiempo con los hijos
2. Que los padres tengan dónde dejar a sus hijos mientras trabajan
¿Cuál de las dos os parece más importante? Parece que las dos lo son, sin embargo la primera perspectiva nos lleva en una dirección muy diferente a la de la segunda. ¿Cuáles son las consecuencias de enfocar la conciliación de una u otra manera?
Si entendemos que los padres deben pasar mayor tiempo con sus hijos, parece que la solución pasa por reducir ambos horarios (el de trabajo y el escolar) y hacerlos coincidir, para que las familias puedan pasar juntas el resto del día.
¿Y si decidimos que lo importante es que los padres puedan dejar a sus hijos “a buen recaudo” hasta que vuelven del trabajo? Entonces la cosa cambia, el horario escolar tiende a ampliarse para hacerlo coincidir al máximo con el horario laboral.
¿Cuál de las dos posturas se enfrenta actualmente?
Os paso un resumen de un escrito enviado por la CEAPA al MEC, proponiendo siete medidas concretas para conciliar la vida laboral, familiar y escolar, extraído de la siguiente página Web: http://www.ceapa.es/textos/notasprensa/notas_117.htm
1. Paralizar la expansión de la jornada escolar continua (sólo de mañana) que se está produciendo en muchas Comunidades Autónomas.
2. Prolongar el calendario escolar, de manera que el curso escolar comience en la primera semana de septiembre y finalice la última semana de junio.
3. Que los centros educativos públicos permanezcan abiertos 12 horas al día, siete días de la semana y once meses al año.
4. Establecer permisos laborales para que padres y madres puedan asistir, durante un número limitado de días al año, a reuniones de tutoría, consejos escolares y otras actividades educativas.
5. Crear más plazas públicas de Educación Infantil.
6. Establecer programas de formación para padres y madres en temas como participación, educación sexual, violencia de género, drogas, resolución de conflictos, etc., para que puedan ejercer mejor su tarea educativa y hacer más sencilla esa conciliación de la vida laboral y escolar.
7. Control sobre la programación que emiten las cadenas de televisión para que, en horarios de protección del menor, éstas cumplan los compromisos que firmaron el pasado 9 de diciembre con el Gobierno, impulsando el Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia. Una programación que no transmita contravalores facilita esa conciliación.
¿Cuál de las dos líneas citadas anteriormente os parece que prevalece en estas siete consideraciones?
1. Que los padres puedan pasar más tiempo con los hijos
2. Que los padres tengan dónde dejar a sus hijos mientras trabajan
¿Cuál de las dos os parece más importante? Parece que las dos lo son, sin embargo la primera perspectiva nos lleva en una dirección muy diferente a la de la segunda. ¿Cuáles son las consecuencias de enfocar la conciliación de una u otra manera?
Si entendemos que los padres deben pasar mayor tiempo con sus hijos, parece que la solución pasa por reducir ambos horarios (el de trabajo y el escolar) y hacerlos coincidir, para que las familias puedan pasar juntas el resto del día.
¿Y si decidimos que lo importante es que los padres puedan dejar a sus hijos “a buen recaudo” hasta que vuelven del trabajo? Entonces la cosa cambia, el horario escolar tiende a ampliarse para hacerlo coincidir al máximo con el horario laboral.
¿Cuál de las dos posturas se enfrenta actualmente?
Os paso un resumen de un escrito enviado por la CEAPA al MEC, proponiendo siete medidas concretas para conciliar la vida laboral, familiar y escolar, extraído de la siguiente página Web: http://www.ceapa.es/textos/notasprensa/notas_117.htm
1. Paralizar la expansión de la jornada escolar continua (sólo de mañana) que se está produciendo en muchas Comunidades Autónomas.
2. Prolongar el calendario escolar, de manera que el curso escolar comience en la primera semana de septiembre y finalice la última semana de junio.
3. Que los centros educativos públicos permanezcan abiertos 12 horas al día, siete días de la semana y once meses al año.
4. Establecer permisos laborales para que padres y madres puedan asistir, durante un número limitado de días al año, a reuniones de tutoría, consejos escolares y otras actividades educativas.
5. Crear más plazas públicas de Educación Infantil.
6. Establecer programas de formación para padres y madres en temas como participación, educación sexual, violencia de género, drogas, resolución de conflictos, etc., para que puedan ejercer mejor su tarea educativa y hacer más sencilla esa conciliación de la vida laboral y escolar.
7. Control sobre la programación que emiten las cadenas de televisión para que, en horarios de protección del menor, éstas cumplan los compromisos que firmaron el pasado 9 de diciembre con el Gobierno, impulsando el Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia. Una programación que no transmita contravalores facilita esa conciliación.
¿Cuál de las dos líneas citadas anteriormente os parece que prevalece en estas siete consideraciones?
"Abrir las cárceles"
Hola amigos, voy a hablar de un artículo que leí el otro día en El País y que creo que es interesante para esta asignatura y para nosotros: “Abrir las cárceles”. Aunque el artículo no habla directamente de educación, parece claro que la educación es una de las claves para tratar este tema.
El artículo se enmarca en el período de redacción del informe que inspirará el anteproyecto de la nueva ley orgánica que deberá sustituir a la Ley Orgánica General Penitenciaria (LO 1/1979) vigente actualmente.
“Los fracasos nos machacan”, dice Matías Muñoz, director del Centro Penitenciario Madrid VI. Muñoz hace referencia a la repercusión social que tienen las reincidencias en delitos por parte de los presos de permiso o en libertad condicional. Según El País: “pocos españoles conocen, sin embargo, que el mismo día que un penado de permiso reincide, más de dos mil regresan al presidio sin haberlo hecho” Estos comentarios parecen indicar la existencia de un cierto pesimismo transmitido por los medios de comunicación, o quizá un sensacionalismo teñido de cierta manipulación que hace resaltar los puntos negativos por su mayor poder de impacto social.
Según El País, la nueva ley irá en la línea de “menos rejas, más régimen abierto y más terapia […] España es el segundo país de la Unión Europea con más presos por habitante: 140 por cada 100.000 habitantes, detrás del Reino Unido”.
Juan Carlos Ríos, profesor de Derecho Penal de la Universidad Pontificia de Comillas señala: “Llevo 17 años viviendo en casa con gente que sale de la cárcel. No se puede decir nunca que alguien es irrecuperable” ¿Qué opináis de esta reflexión? ¿Creéis que hay gente que, por sus características personales, no puede reinsertarse en la sociedad? ¿No se habla muchas veces de la cárcel como elemento educador en lugar de castigador, olvidando los medios necesarios para que ese trabajo tenga éxito: erradicación de pobreza, paro, marginalidad, etc.? Parece que como en otros tantos ámbitos se nos llena la boca de grandes palabras, sin que a menudo pongamos los medios reales para que las soluciones se lleven a cabo. ¿Qué podemos hacer los pedagogos para reforzar esa vuelta a la sociedad? ¿Qué proyectos educativos debemos realizar y a quién deben ir dirigidos? ¿A los presos? ¿A los expresidiarios? ¿A las empresas? ¿A los medios de comunicación? ¿A la Sociedad? Desde mi punto de vista, ocurre como en todos los ámbitos educativos. Si no se trabaja en equipo (en su sentido más amplio), si sólo funcionan algunos eslabones de la cadena, si no se superan las incongruencias entre la labor de unos y de otros, se malogra la mayoría de los esfuerzos, aparece el pesimismo y los problemas se tornan irresolubles. Así pues, parece que es labor de todos y desde un frente global y conjunto, llevar a cabo las iniciativas que permitan que las ideas que nos mueven sean serias y consistentes, y estén rellenas de una buena dosis de realidad. Quizá desde este punto de vista, nuestra labor sea la de propiciar esa colaboración, devolver la responsabilidad que nadie más que cada persona puede ejercer, y además hacerla atractiva, apetitosa, necesaria. Siendo ambiciosos, poner nuestro pequeño granito de arena en una dirección que consideremos correcta y productiva.
Artículo publicado en El País el 13/02/2006
El artículo se enmarca en el período de redacción del informe que inspirará el anteproyecto de la nueva ley orgánica que deberá sustituir a la Ley Orgánica General Penitenciaria (LO 1/1979) vigente actualmente.
“Los fracasos nos machacan”, dice Matías Muñoz, director del Centro Penitenciario Madrid VI. Muñoz hace referencia a la repercusión social que tienen las reincidencias en delitos por parte de los presos de permiso o en libertad condicional. Según El País: “pocos españoles conocen, sin embargo, que el mismo día que un penado de permiso reincide, más de dos mil regresan al presidio sin haberlo hecho” Estos comentarios parecen indicar la existencia de un cierto pesimismo transmitido por los medios de comunicación, o quizá un sensacionalismo teñido de cierta manipulación que hace resaltar los puntos negativos por su mayor poder de impacto social.
Según El País, la nueva ley irá en la línea de “menos rejas, más régimen abierto y más terapia […] España es el segundo país de la Unión Europea con más presos por habitante: 140 por cada 100.000 habitantes, detrás del Reino Unido”.
Juan Carlos Ríos, profesor de Derecho Penal de la Universidad Pontificia de Comillas señala: “Llevo 17 años viviendo en casa con gente que sale de la cárcel. No se puede decir nunca que alguien es irrecuperable” ¿Qué opináis de esta reflexión? ¿Creéis que hay gente que, por sus características personales, no puede reinsertarse en la sociedad? ¿No se habla muchas veces de la cárcel como elemento educador en lugar de castigador, olvidando los medios necesarios para que ese trabajo tenga éxito: erradicación de pobreza, paro, marginalidad, etc.? Parece que como en otros tantos ámbitos se nos llena la boca de grandes palabras, sin que a menudo pongamos los medios reales para que las soluciones se lleven a cabo. ¿Qué podemos hacer los pedagogos para reforzar esa vuelta a la sociedad? ¿Qué proyectos educativos debemos realizar y a quién deben ir dirigidos? ¿A los presos? ¿A los expresidiarios? ¿A las empresas? ¿A los medios de comunicación? ¿A la Sociedad? Desde mi punto de vista, ocurre como en todos los ámbitos educativos. Si no se trabaja en equipo (en su sentido más amplio), si sólo funcionan algunos eslabones de la cadena, si no se superan las incongruencias entre la labor de unos y de otros, se malogra la mayoría de los esfuerzos, aparece el pesimismo y los problemas se tornan irresolubles. Así pues, parece que es labor de todos y desde un frente global y conjunto, llevar a cabo las iniciativas que permitan que las ideas que nos mueven sean serias y consistentes, y estén rellenas de una buena dosis de realidad. Quizá desde este punto de vista, nuestra labor sea la de propiciar esa colaboración, devolver la responsabilidad que nadie más que cada persona puede ejercer, y además hacerla atractiva, apetitosa, necesaria. Siendo ambiciosos, poner nuestro pequeño granito de arena en una dirección que consideremos correcta y productiva.
Artículo publicado en El País el 13/02/2006
prueba
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