<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed version="0.3" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns="http://purl.org/atom/ns#"><title><![CDATA[Pedagogía Social]]></title><link rel="" type="" href="" title=""/><link rel="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[ID]]></id><tagline><![CDATA[Reflexiones críticas sobre la Pedagogía Social]]></tagline><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><entry><title><![CDATA[2 recomendaciones fílmicas]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200606]]></issued><modified><![CDATA[200606]]></modified><created><![CDATA[200606]]></created><summary><![CDATA[2 recomendaciones fílmicas]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[2 recomendaciones fílmicas]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_18.htm"><![CDATA[Cuando el viento sopla... "When the wind blows" es el título original de este largometraje de dibujos animados de los '80. Aún recuerdo cuando lo vi hace años, cuando encendí la tele por pura casualidad, me quedé viendo aquello por curiosidad y me dejó atónito. Han pasado años desde los tiempos de la Guerra Fría, pero la historia no deja de impresionarme... No os voy a contar mucho más porque no me gusta desvelar los argumentos de las películas, pero si tenéis ocasión vedla. Es real como la vida misma y, de una manera dura, bastante educativa... Una vez más, gracias a Internet y a google por permitirme encontrar una película sin saber el director, ni el año, ni la productora ni nada de nada. <br/><br/>La isla de las flores. Cortometraje documental sencillo, directo, mordaz, duro. No tiene desperdicio, ni en su ritmo ni en su conclusión. Son 12 minutos de viaje por la realidad. No dejéis de verlo.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Crítica del artículo de J. Carabaña: "A favor del individualismo y contra las ideologías multiculturalistas"]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200606]]></issued><modified><![CDATA[200606]]></modified><created><![CDATA[200606]]></created><summary><![CDATA[Crítica del artículo de J. Carabaña: "A favor del individualismo y contra las ideologías multiculturalistas"]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Crítica del artículo de J. Carabaña: "A favor del individualismo y contra las ideologías multiculturalistas"]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_17.htm"><![CDATA[La verdad es que este artículo, por todas las consideraciones que aborda, se me presenta muy difícil de criticar en profundidad sin echar buena mano del sentido común, del razonamiento filosófico, del conocimiento pedagógico y del estudio de las leyes. Hacer todas estas cosas al mismo tiempo, es una tarea ardua y sobre todo costosa en términos de tiempo. Voy, por tanto, a exponer los puntos que no me han quedado muy claros, aquéllos con los que no estoy de acuerdo y aquéllas ideas que me han surgido a raíz del texto.<br/><br/>No voy a entrar a discutir la supuesta hipocresía que subyace al empleo del término multiculturalidad. Como sucede con el uso de todas las palabras, habrá quien la emplee con esa condición y quien no. <br/><br/>Interesante me parece la sentencia "[...] El individualismo jurídico es una condición de la igualdad ante la Ley [...]". Realmente creo que el texto se podría reducir a esta frase, pues lo contrario llevaría -como dice el autor- a la aparición de privilegios en manos de ciertos colectivos. Ahora bien, ¿podemos entender que la igualdad de oportunidades propia de la solución individualista puede llevarse a cabo desechando la carga cultural que marca dicha igualdad de oportunidades? Dicho de otro modo: ¿podemos hablar de privilegios cuando compensamos positivamente a un grupo cuyas oportunidades están por debajo de las del resto de grupos? Un ejemplo claro lo hemos visto con la inclusión de las mujeres en la política ¿Es esto esencialmente justo o injusto? Probablemente se den ambas situaciones, pero en definitiva, se trata de eliminar una tendencia social o cultural que ha llevado a la injusta inferioridad de oportunidades de un grupo determinado.<br/><br/>En cuanto a la conclusión a la que llega el autor de que "los conflictos llamados interculturales, los que plantean las minorías, los inmigrantes o la integración en Europa, se diferencian de los conflictos intraculturales porque los primeros son, al mismo tiempo que culturales, también conflictos sociales.", la verdad es que confieso no entender exactamente a qué se refiere. ¿La desigualdad entre sexos de una misma sociedad no es un conflicto social?<br/>Dado mi desconocimiento sobre las definiciones de cultura y sociedad del señor Carabaña y de otros autores reconocidos, me basaré en las definiciones que ofrece la Real Academia de la Lengua.<br/>Según dicho diccionario, se define cultura como "Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.". <br/>El mismo, define sociedad, entre otras, mediante dos acepciones interesantes: <br/>"1- Reunión mayor o menor de personas, familias, pueblos o naciones.<br/>2- Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida."<br/>Si bien la definición de cultura me queda bastante clara, la de sociedad reconozco que no tanto. Especialmente en relación con la idea que yo tengo de Sociedad.<br/>En cualquier caso, con mis escasos conocimientos, no acierto a ver diferencias entre ambos conceptos más allá de la que pueda haber entre un individuo y su forma de ser y comportarse. Entiendo que la cultura y la sociedad forman parte de una pescadilla que se muerde la cola: sociedad es el grupo de personas que comparten algunos objetivos en la vida, y cultura es, de alguna manera, el conjunto de objetivos que comparte un determinado grupo de personas. No quiero darle demasiadas vueltas a estos conceptos, pues entiendo (en contra de lo que opina el señor Carabaña) que empeñarse en diferenciarlos no nos lleva demasiado lejos.<br/><br/>La interpretación que Carabaña hace de la Constitución a partir del artículo 9 de la misma, me parece ciertamente fuera de lugar. Entender que la promoción de la libertad y la igualdad del individuo "y de los grupos en que se integra" no se refiere -en palabras del autor- a todos los grupos sino a "aquéllos en que los individuos aparecen necesaria o especialmente integrados [...] como es la familia" , es una interpretación como mínimo ligera y arriesgada. En primer lugar, me gustaría preguntarle como distinguir la necesaria y especial integración de la innecesaria y no especial. En segundo lugar, considero que argumentar que la Constitución no se refiere a todos los grupos culturales porque no puede incluir "desde la familia a la pandilla de malhechores" es lo mismo que decir que la propia Constitución no deja claros los valores supremos en que se basa (Libertad, igualdad, justicia y pluralismo político) (art. 1.1), que permiten interpretar el resto de sus artículos. Es evidente que no hay que promocionar la libertad de los grupos que invaden la libertad de los demás, pero ello no significa que sólo haya que proteger a las familias.<br/><br/>En resumen, y por no extenderme más, quizá la idea del multiculturalismo no sea la más apropiada en términos ideológicos de búsqueda de la igualdad, pues la misma palabra enfatiza las diferencias entre los grupos de una u otra cultura. Sin embargo, como decía al principio, considero que desde un punto de vista pragmático y situado en la sociedad actual, una sociedad en la que se pueden percibir claramente desigualdades entre grupos y no sólo entre personas, es necesario reducir dichas desigualdades atendiendo a los grupos que las padecen. Creo que para equilibrar las balanzas, hay que poner más peso en el lado bajo, no basta con tratar a todos los individuos exactamente de la misma manera. Cada individuo no existe solo, existe con una entorno sociocultural que le marca y le guía, y si ese entorno está en desigualdad con el resto de la sociedad, difícilmente bastará con facilitar la igualdad a ese individuo, pues no gozará de las mismas posibilidades de aprovecharla que los demás.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[¡A por los zoos!]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200605]]></issued><modified><![CDATA[200605]]></modified><created><![CDATA[200605]]></created><summary><![CDATA[¡A por los zoos!]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[¡A por los zoos!]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_16.htm"><![CDATA[Bueno, voy a meterme esta vez con los zoológicos. Después de haber hecho de "abogado del diablo" de los toros hace unos cuantos artículos, voy a centrarme ahora en la tortura animal socialmente más aceptada que se lleva a cabo en la actualidad: sacar a un animal de su entorno natural y meterlo en una jaula o un recinto enano para que nosotros, los humanos, podamos verlos en vivo y en directo, sin riesgo ni esfuerzo, ni tampoco encanto ni dignidad. Escondido tras una cortina pretendidamente educativa, se encuentra un espectáculo triste que nos recuerda lo cerca que estamos de la crueldad y el egoísmo de los cazadores de King Kong. ¿Ni siquiera nos sirve verter unas lagrimillas viendo a la fabulosa bestia encerrada y condenada a morir entre un montón de asfalto, para plantearnos por qué hacemos nosotros lo mismo? Bueno, dejando de lado las películas, no sólo condenamos a los animales a una vida esclava y antinatural sino que nos condenamos a nosotros mismos a la pérdida de la emoción, del encanto, de la magia de viajar a su entorno y poder verlos allí, en su medio de vida, desarrollando su vida habitual... Por supuesto para ello hay que asumir unos costes, unos riesgos, unas dificultades.., pero éstos son necesarios para disfrutar en todo su esplendor de las bondades que pueden reportarnos. Y si no estamos dispuestos, pues los vemos por la tele, que hay magníficos documentales sobre animales salvajes en su entorno natural hechos con respeto a sus costumbres y sin molestarles. ¿Qué clase de mensaje estamos transmitiendo al llevar a los niños al zoo? Educativo, desde luego, no me parece. Salvo que sea para explicarles lo que significan los zoos y lo que sufren aquellos animales encerrados en aquellas jaulas. Hablaba un día con un amigo que trabaja de profesor en un colegio de primaria, y que se negaba a llevar a los niños al zoo. Él lo hacía por las mismas razones que yo, sin embargo creo que cometía un error. Si no les lleva él, lo hará otra persona, y él perderá la oportunidad de hacer mirar a los niños a aquellos animales con otros ojos, como seres semejantes, capturados, privados de su libertad y no como caprichos puestos allí para entretenernos.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Telebebé (Felicidades, David)]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200605]]></issued><modified><![CDATA[200605]]></modified><created><![CDATA[200605]]></created><summary><![CDATA[Telebebé (Felicidades, David)]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Telebebé (Felicidades, David)]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_15.htm"><![CDATA[Hola a todos, el otro día estuve escuchando una noticia sobre un nuevo canal vía satélite que se ha estrenado recientemente, y cuya programación está totalmente dedicada a los bebés. "Parece que ya no se salvan ni los recién nacidos" es lo primero que decían algunos padres cuando se les consultaba al respecto. "Estoy absolutamente en contra y es espeluznante que ya desde tan pequeñitos se les acostumbre a ver la tele", decían algunos psicólogos, pedagogos, etc. Los creadores del canal se defendían, simplemente, aludiendo a la opción de la libertad de elección de los padres, pues nadie les obliga a sentar a sus bebés ante la tele. Igualmente, argumentaban que ellos no creen que sea bueno poner al niño sistemáticamente delante de la tele, pero que actualmente la realidad es que muchos padres mientras cocinan, planchan, o hacen lo que tengan que hacer, dejan al niño delante de la tele. Desde este punto de vista, alegan, siempre será mejor que al encender la tele puedan disponer de un canal apropiado para ellos en lugar de tener que ver otros contenidos más agresivos, violentos, inadecuados... Desde luego, a mí me parece una buena argumentación desde la empresa que dirige el canal, pues se basa en la libertad de elección de los padres y justifica su necesidad de existir, basándose en los hábitos ya establecidos de los padres. Yo opino que la tarea de los psicólogos, pedagogos, etc., no es ir en contra de este canal, sino seguir proponiendo iniciativas educativas que muestren a los padres lo que es beneficioso para sus hijos y lo que no lo es (dicho sea de paso, no estaría nada mal un canal o un programa dedicado exclusivamente a esto...) La postura contraria, la de ir contra el canal, a mi juicio sería la derivada de pensar que los padres no están preparados para elegir y que, por tanto, alguien debe hacerlo por ellos. No sé si habría que meter en la cárcel a los padres que dejen a sus bebés todo el día ante el televisor, pero si pueden elegir hacerlo, mejor darles una opción de elegir algo que no sea tan nocivo. Esa es mi opinión.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[La educación de adultos]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200605]]></issued><modified><![CDATA[200605]]></modified><created><![CDATA[200605]]></created><summary><![CDATA[La educación de adultos]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[La educación de adultos]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_14.htm"><![CDATA[La educación de adultos, si bien puede parecer que debe seguir estrategias diferentes a la educación formal, vemos que en esencia se apoya en los mismos pilares: aprovechar las habilidades y conocimientos previos de los alumnos para desarrollar nuevas capacidades y conceptos.<br/>En el caso de la educación de adultos, este hecho se agudiza al tener éstos unos valores y unas formas de ser y de aprender más asentadas que en otras formas de educación. La clave está en afrontar este bagaje experiencial como una oportunidad, no como una amenaza. Ver esta construcción como una fortaleza, no como una dificultad. Si conseguimos darle la vuelta a la situación y ver nosotros mismos estos puntos de manera positiva, probablemente actuaremos en consecuencia y transmitiremos esa confianza en el reto del aprendizaje a la persona que está aprendiendo, propiciando su motivación hacia el crecimiento y el cambio y consiguiendo unos resultados poco esperables de otra manera. Para poder construir algo, hay que tener claro cuáles son los cimientos de los que partimos y observar cómo poco a poco vamos añadiendo y quitando cosas para llegar a donde queremos. Esta concepción debe tenerla el alumno, y difícilmente podemos ayudarle a adquirirla si nosotros mismos no estamos convencidos de ello.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Los Toros: ¿debate de pedagogía social?]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200605]]></issued><modified><![CDATA[200605]]></modified><created><![CDATA[200605]]></created><summary><![CDATA[Los Toros: ¿debate de pedagogía social?]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Los Toros: ¿debate de pedagogía social?]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_13.htm"><![CDATA[Escribo este tema a raíz de unas conversaciones que tuve el otro día con una amiga de clase a la que respeto mucho y que me aportó su punto de vista al respecto. Mi opinión es, por supuesto, muy discutible y posiblemente polémica. ¿Son las corridas de toros un espectáculo de tortura indigno? ¿Suponen un contenido educativo pernicioso que la pedagogía social debe luchar por eliminar?<br/><br/>El acto del toreo en sí, a mí no me parece un espectáculo indigno, me resulta incluso bonito, quitando las escenas en las que se daña al animal mediante las banderillas los puyazos y la muerte. En cuanto a dichas torturas, voy a distinguir entre las que se realizan durante el toreo y la acción de matar al toro. ¿Por qué esta distinción? Porque siempre que éste se utilice para comer, me resisto a ver su muerte como un acto horrible mientras me voy al restaurante tan feliz a comerme un filete de ternera o lechal (que encima son jóvenes). Si es tan malo matar a los toros, entonces también lo es hacerlo con los otros animales. Diferente es el caso de las personas que piensen así y sean vegetarianas, ellas tienen todo mi respeto y toda mi admiración. <br/><br/>Dejando claro que estoy en contra de cualquier tortura ilegal a la que se pueda someter a los toros antes de salir al ruedo y también contra los banderillazos y los puyazos, mi pregunta es: ¿no sería mejor eliminar estas fases del toreo que eliminar totalmente las corridas de toros? Habría una tercera opción, que sería eliminar también la muerte del toro en el ruedo para matarlo después en el matadero. Quizá ésta sería la opción mejor para el toro, pero yo voy a hacer de abogado del diablo y voy a defender la muerte del toro en la plaza (que no las banderillas ni los puyazos) frente a la desaparición de las corridas de toros.<br/><br/>Los animales que nos comemos cada día: cerdos, vacas, pollos... viven bastante bastante peor que los toros de lidia y no mueren mucho mejor. Intentando ponerme en la piel del animal, que es lo más justo que acierto a hacer, si yo tuviera que elegir entre ser un pollo que está metido toda su vida en una jaula y cuya vida es en sí una tortura para acabar degollado o ser un toro que vive toda la vida en el campo y que acaba muriendo con dolor mientras le clavan una espada, me lo pensaría... Entonces, esto se convierte en un problema ético no basado ya en si se mata o no a los toros, sino en si es digno que el hecho de matarlos mueva dinero y la gente disfrute con ello, ¿verdad? Si yo fuera toro y me quitaran las banderillas y los puyazos, preferiría una vida en el campo y una muerte en la plaza que una vida en la cuadra y una muerte en el matadero. Por tanto yo no abogaría por quitar los toros, sino por quitar las torturas que preceden a la muerte del toro. En cuanto a la educación para la dignidad o para la defensa de los animales, yo invitaría a la gente que come carne a ver cómo se matan los cerdos y cualquier otro animal que se coman. Creo que todos los que carnívoros debemos saber por lo que pasa el animal antes de llegar al plato. Y si seguimos comiendo carne, ser conscientes de eso en lugar de mirar para otro lado... Por otro lado, creo que existen otras formas de tortura animal más aceptadas socialmente pero que encierran una tristeza excepcional. De ellas creo que hablaré en el próximo artículo.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Pedagogía social y el aburrimiento (y no me refiero al tiempo de clase)]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200605]]></issued><modified><![CDATA[200605]]></modified><created><![CDATA[200605]]></created><summary><![CDATA[Pedagogía social y el aburrimiento (y no me refiero al tiempo de clase)]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Pedagogía social y el aburrimiento (y no me refiero al tiempo de clase)]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_12.htm"><![CDATA[Yo definiría el aburrimiento como el estado en el que estamos cuando no sabemos qué hacer con nuestro cerebro. Creo que la base de estar aburrido es no tener ninguna inquietud mental cuando queremos o necesitamos tenerla, bien por estar realizando una actividad que no requiera pensar, bien por no estar realizando ninguna actividad en absoluto. No estoy totalmente de acuerdo en que el aburrimiento sea la falta de novedad. Yo puedo intentar relajarme, dejar la mente en blanco, simplemente reposar y no pensar en nada y no estar aburrido. El aburrimiento es en sí un pensamiento, una sensación que nos aborda cuando queremos tener alguna actividad que no tenemos, es un anhelo, un deseo de cambio. Por eso muchas veces se reduce únicamente realizando cualquier actividad física, por insignificante que sea, pero que nos ayuda a quitar ese pensamiento de la cabeza, aunque sólo estemos "matando el tiempo" y la actividad en sí no sea nuestro máximo objetivo en la vida. Creo que debe existir esa sensación de disconformidad para poder estar aburrido (al menos según el significado que esta palabra tiene para mí). Si yo estoy sin hacer nada, pero es el estado en el que quiero estar, ya no es un estado de aburrimiento, es un estado de pausa, de descanso. Dicho esto, quería hacer referencia a la gran cantidad de gente a punto de jubilarse que tiene terror al fin del trabajo. ¿Qué van a hacer ahora con su tiempo? Si no lo saben rellenar adecuadamente, puede llevar a una merma de sus condiciones mentales y/o físicas. ¿Cuántas cosas hay por hacer, por conocer en la vida? No creo que exista nadie que no pueda llegar a sentir interés por más cosas de las que sea capaz de abarcar. Tan sólo debe averiguar cuáles son esas cosas, encontrarlas, construirlas... Aquí es donde la pedagogía social tiene algo que decir, ayudando a las personas a buscar esas actividades que les llenen física y mentalmente, cuando ellas solas no sean capaces de hacerlo.<br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Paradigma tecnológico]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200604]]></issued><modified><![CDATA[200604]]></modified><created><![CDATA[200604]]></created><summary><![CDATA[Paradigma tecnológico]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Paradigma tecnológico]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_11.htm"><![CDATA[¡Ay el paradigma tecnológico! Quizá me sienta tan cercano a este paradigma por lo vagas que son las cosas que decimos y hacemos habitualmente. Concretamente en esta carrera, Pedagogía, por la experiencia que tengo… Cuánta palabra, cuánto regocijo en la diversidad de conceptos muchas veces irracionales o ambiguos, cuánto tiempo perdido en el camino… Creo que este paradigma, al menos hoy día, es el que más falta nos hace. Creo que tendríamos que acercarnos un poco más al mundo de las ciencias, al lenguaje claro, simple y universal de las matemáticas, al razonamiento puro y duro de la lógica y del sentido común. No hablo de abandonar los otros paradigmas, pero creo que éste se merece un empujoncito. Creo que la tecnología es una pieza clave para resolver problemas, para tener los pies en el suelo, para no escondernos detrás de principios o conceptos muy bonitos pero muchas veces vacíos de contenido. De nuevo parece claro que la interdisciplinariedad es necesaria, al menos, para compartir las diferentes formas de pensar y analizar que se derivan de los diferentes paradigmas.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Democracia cultural]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200604]]></issued><modified><![CDATA[200604]]></modified><created><![CDATA[200604]]></created><summary><![CDATA[Democracia cultural]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Democracia cultural]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_10.htm"><![CDATA[Hace unos días, en Semana Santa, estuve de vacaciones en un pueblecito de Cantabria. Este pueblo, hace unas fiestas una vez al año, en agosto. Hace unos años, las fiestas apenas eran conocidas, pero un año empezó a hacerse cargo un maestro de la localidad y las fiestas empezaron a ganar más y más prestigio. Llegaron a tener vuelta ciclista, torneo profesional de bolos, buenas orquestas… Sin embargo hace 3 años, un grupo de personas criticaron al maestro diciendo que se quedaba con dinero, éste abandonó el proyecto y se ocuparon otros, que a su vez hicieron lo que quisieron. A éstos sucedieron otros que siguieron en la misma dinámica y hoy día las fiestas (así como cualquier actividad del pueblo) corren serio peligro de desaparecer.<br/>Hace unos días estaba pensando en qué se podría hacer para que las fiestas vuelvan a ser lo que eran, y me di cuenta de que por muy buenas que fueran las intenciones de los organizadores, volverían a surgir los mismos problemas: críticas, falta de transparencia, abandono… Lo único que se me ocurrió que podría funcionar es hacer democracia cultural, lograr que el pueblo se involucre, que exista una participación democrática en las propuestas y decisiones. Sin darme cuenta, había caído en una de las funciones de la Pedagogía Social: la animación sociocultural. Me resultaba muy familiar la explicación de cultura popular que se daba el otro día en clase: el valor de las relaciones cara a cara. La gente del pueblo tiene muchas cosas buenas, pero hay tanta falta de comunicación… El deporte nacional es callar las cosas a la cara y decirlas por detrás, buscar problemas en lugar de soluciones, destruir con críticas en lugar de construir con aportaciones… El hecho de ver que existe un área de la Pedagogía Social dedicada a esto me dio esperanza de que se pueda llegar a conseguir y ánimo para intentarlo. Y al pensar en ello, creí ver algo más: que este tejido social va a generar una mejor convivencia, una mejor calidad de vida y que la implicación ciudadana no es sólo causa de la participación en las decisiones, sino consecuencia de ella. Es decir, que la propia cultura participativa, a medida que se va integrando paulatinamente, va a generar un ambiente y una motivación para implicarse incluso por parte de aquellas personas que nunca se lo hubieran planteado. Y aún hay una cosa más que me impulsa a intentar este proyecto: probar que, al menos en un ámbitos reducido, las personas somos capaces de implicarnos y vivir mejor en un sistema en el que tomamos parte de las decisiones que nos afectan (democracia ideal) que en otro sistema en el que elegimos a una o varias personas para que tomen las decisiones que ellos consideren oportunas (democracia actual).<br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[La enseñanza BÁSICA obligatoria y la enseñanza BÁSICA pública]]></title><link rel="Pedagogía Social" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/svazquez/atom.xml" title="Pedagogía Social"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200603]]></issued><modified><![CDATA[200603]]></modified><created><![CDATA[200603]]></created><summary><![CDATA[La enseñanza BÁSICA obligatoria y la enseñanza BÁSICA pública]]></summary><author><name><![CDATA[Sergio Vázquez]]></name></author><dc:subject><![CDATA[La enseñanza BÁSICA obligatoria y la enseñanza BÁSICA pública]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/svazquez/c_9.htm"><![CDATA[PUNTO 1 <br/><br/>¿La enseñanza BÁSICA debe ser obligatoria? Podéis no estar de acuerdo en alguna de las premisas, para mí están claras...<br/><br/>Para llegar a ser "libres" los individuos debemos tener acceso (entre otras muchas cosas) a una enseñanza básica (vg: aprendizaje de la lectoescritura) que nos permita (entre otros) el desarrollo de nuestra capacidad de pensar, comunicarnos, relacionarnos y elegir correctamente qué es y qué no es lo mejor para nosotros.<br/><br/>Por tanto<br/><br/>La privación de dicha enseñanza básica, del individuo incapaz aún de elegir por sí mismo, sería un atentado contra su libertad por parte de sus padres o tutores.<br/><br/>Si <br/><br/>El Estado debe garantizar la libertad de todos los individuos hasta donde empieza la libertad de los demás,<br/><br/>Entonces<br/><br/>El Estado debe impedir dicha privación.<br/><br/>Por tanto<br/><br/>Los padres o tutores deben estar obligados a ofrecer dicha enseñanza a los individuos que dependen de ellos y que aún no pueden elegir por sí mismos.<br/><br/>Es decir,<br/><br/>Al menos, la enseñanza considerada BÁSICA, debe ser obligatoria.<br/><br/>PUNTO 2<br/><br/>¿Qué entendemos por intervención subsidiaria puntual? ¿Quién fija los límites que establecen quién ha sido expulsado del mercado y por tanto debe ser ayudado, y hasta qué punto debe ser ayudado? ¿Qué ocurriría con las personas que no quisieran entrar o  volver al mercado? ¿Sus hijos no tendrían educación? ¿Les meteríamos en la cárcel? ¿O el subsidio puntual dejaría de ser puntual? ¿No derivaría finalmente el inicio de la intervención subsidiaria, en una situación no tan distante de la que tenemos actualmente? <br/><br/>En cualquier caso, y dando por supuesta la necesidad de intervención estatal en casos subsidiarios: ¿Debe existir la enseñanza BÁSICA intervenida por el Estado en casos no subsidiarios?<br/><br/>Antes habría que responder a la siguiente cuestión, en base al punto 1: ¿Se puede exigir a los padres o tutores que ofrezcan una enseñanza BÁSICA a sus hijos / personas a su cargo, sin ofrecerles un sistema de enseñanza gratuito?<br/><br/>Aun en el caso de que la respuesta fuera positiva, habría que poner en duda otro hecho (ya surgido en clase):<br/><br/>Por las mismas razones que el mercado y la libre competencia supuestamente harían mejorar los productos frente al inmovilismo del Estado: ¿La existencia de una escuela pública (o financiada con fondos públicos) meramente subsidiaria, no daría lugar a una escuela pública pobre, de segunda, con peores instalaciones y profesores frente a una escuela privada de élite? Parece que así sería, salvo que tuviera al menos tantos recursos como ésta (caso actual), y en tal caso difícilmente podría considerarse subsidiaria… Ignorando este hecho ¿Esta diferenciación no daría lugar a una estratificación social mayor aún entre las clases más y menos pudientes que iría en contra de la igualdad de oportunidades? No olvidemos que estamos hablando de educandos incapaces de elegir por sí mismos y carentes de recursos para invertir ¿No iría esta manifiesta desigualdad de oportunidades en contra de la libertad que debe garantizar el Estado?<br/><br/>]]></content></entry></feed>
