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Pedagogía Social
Reflexiones críticas sobre la Pedagogía Social
Acerca de
"Si encuentras a alguien incapaz de dar una sonrisa, dale la tuya. Nadie necesita tanto tu sonrisa como el que no puede dar la suya a los demás." M. K. Gandhi
Sindicación
 
Democracia cultural
Hace unos días, en Semana Santa, estuve de vacaciones en un pueblecito de Cantabria. Este pueblo, hace unas fiestas una vez al año, en agosto. Hace unos años, las fiestas apenas eran conocidas, pero un año empezó a hacerse cargo un maestro de la localidad y las fiestas empezaron a ganar más y más prestigio. Llegaron a tener vuelta ciclista, torneo profesional de bolos, buenas orquestas… Sin embargo hace 3 años, un grupo de personas criticaron al maestro diciendo que se quedaba con dinero, éste abandonó el proyecto y se ocuparon otros, que a su vez hicieron lo que quisieron. A éstos sucedieron otros que siguieron en la misma dinámica y hoy día las fiestas (así como cualquier actividad del pueblo) corren serio peligro de desaparecer.
Hace unos días estaba pensando en qué se podría hacer para que las fiestas vuelvan a ser lo que eran, y me di cuenta de que por muy buenas que fueran las intenciones de los organizadores, volverían a surgir los mismos problemas: críticas, falta de transparencia, abandono… Lo único que se me ocurrió que podría funcionar es hacer democracia cultural, lograr que el pueblo se involucre, que exista una participación democrática en las propuestas y decisiones. Sin darme cuenta, había caído en una de las funciones de la Pedagogía Social: la animación sociocultural. Me resultaba muy familiar la explicación de cultura popular que se daba el otro día en clase: el valor de las relaciones cara a cara. La gente del pueblo tiene muchas cosas buenas, pero hay tanta falta de comunicación… El deporte nacional es callar las cosas a la cara y decirlas por detrás, buscar problemas en lugar de soluciones, destruir con críticas en lugar de construir con aportaciones… El hecho de ver que existe un área de la Pedagogía Social dedicada a esto me dio esperanza de que se pueda llegar a conseguir y ánimo para intentarlo. Y al pensar en ello, creí ver algo más: que este tejido social va a generar una mejor convivencia, una mejor calidad de vida y que la implicación ciudadana no es sólo causa de la participación en las decisiones, sino consecuencia de ella. Es decir, que la propia cultura participativa, a medida que se va integrando paulatinamente, va a generar un ambiente y una motivación para implicarse incluso por parte de aquellas personas que nunca se lo hubieran planteado. Y aún hay una cosa más que me impulsa a intentar este proyecto: probar que, al menos en un ámbitos reducido, las personas somos capaces de implicarnos y vivir mejor en un sistema en el que tomamos parte de las decisiones que nos afectan (democracia ideal) que en otro sistema en el que elegimos a una o varias personas para que tomen las decisiones que ellos consideren oportunas (democracia actual).
No