La educación de adultos
La educación de adultos, si bien puede parecer que debe seguir estrategias diferentes a la educación formal, vemos que en esencia se apoya en los mismos pilares: aprovechar las habilidades y conocimientos previos de los alumnos para desarrollar nuevas capacidades y conceptos.
En el caso de la educación de adultos, este hecho se agudiza al tener éstos unos valores y unas formas de ser y de aprender más asentadas que en otras formas de educación. La clave está en afrontar este bagaje experiencial como una oportunidad, no como una amenaza. Ver esta construcción como una fortaleza, no como una dificultad. Si conseguimos darle la vuelta a la situación y ver nosotros mismos estos puntos de manera positiva, probablemente actuaremos en consecuencia y transmitiremos esa confianza en el reto del aprendizaje a la persona que está aprendiendo, propiciando su motivación hacia el crecimiento y el cambio y consiguiendo unos resultados poco esperables de otra manera. Para poder construir algo, hay que tener claro cuáles son los cimientos de los que partimos y observar cómo poco a poco vamos añadiendo y quitando cosas para llegar a donde queremos. Esta concepción debe tenerla el alumno, y difícilmente podemos ayudarle a adquirirla si nosotros mismos no estamos convencidos de ello.
En el caso de la educación de adultos, este hecho se agudiza al tener éstos unos valores y unas formas de ser y de aprender más asentadas que en otras formas de educación. La clave está en afrontar este bagaje experiencial como una oportunidad, no como una amenaza. Ver esta construcción como una fortaleza, no como una dificultad. Si conseguimos darle la vuelta a la situación y ver nosotros mismos estos puntos de manera positiva, probablemente actuaremos en consecuencia y transmitiremos esa confianza en el reto del aprendizaje a la persona que está aprendiendo, propiciando su motivación hacia el crecimiento y el cambio y consiguiendo unos resultados poco esperables de otra manera. Para poder construir algo, hay que tener claro cuáles son los cimientos de los que partimos y observar cómo poco a poco vamos añadiendo y quitando cosas para llegar a donde queremos. Esta concepción debe tenerla el alumno, y difícilmente podemos ayudarle a adquirirla si nosotros mismos no estamos convencidos de ello.





