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Pedagogía Social
Reflexiones críticas sobre la Pedagogía Social
Acerca de
"Si encuentras a alguien incapaz de dar una sonrisa, dale la tuya. Nadie necesita tanto tu sonrisa como el que no puede dar la suya a los demás." M. K. Gandhi
Sindicación
 
Un poco de filosofía social - MacIntyre
Voy a analizar algunos puntos, quizá más propios de la filosofía que de la pedagogía, pero que dado que surgieron en la asignatura me parece interesante hablar un poco de ellos... Perdonad si las divagaciones superan vuestra paciencia...

Habla MacIntyre del "logro de llegar a ser un razonador práctico independiente", distinguiendo al hombre de otros animales como los delfines aludiendo, a mi entender, a su conocimiento acerca de la necesidad que tiene de interaccionar con otros seres humanos para desarrollarse racionalmente. Algo así como la necesidad de un punto de vista externo para que nuestras acciones se revistan de una objetividad racional que nos permita doblegar nuestros deseos en el caso de que éstos vayan en contra de nuestro "bien". Desde mi punto de vista, este desarrollo de la razón no se da sólo por interacción con otros seres humanos, sino por interacción con el mundo que le rodea. Cualquier acción que realiza el hombre, así como cualquier otro ser, conlleva una reacción de mayor o menor trascendencia para él y para su entorno físico (más o menos próximo), y ésta puede o no verse reflejada en un cambio de la conducta de aquél, a través de un proceso más o menos complejo de interpretación y procesamiento de estas señales. A este respecto, no voy a entrar a buscar las diferencias específicas a este nivel entre los seres humanos y el resto, pero sí me gustaría aclarar que para mí el concepto de "salto cualitativo" es una arbitrariedad creada por los humanos para facilitarnos la comprensión de un hecho, no una diferencia sustancial en sí misma. En este punto entro en discrepancia con aquellos que consideran al ser humano como trascendente (alguno que conozco sonreirá al leer esto) y al resto de seres como no trascendentes. No creo en los "todo o nada", por tanto no me gustan las expresiones como "razonador práctico independiente" pues me sugieren un estado de plenitud fantasiosa y utópica poco práctica para abordar la realidad cuantitativa en la que yo me muevo. Dejo aquí este tema, hablaré más de ello en otros artículos más filosóficos (si cabe...)

Dice MacIntyre: "[...] para que el niño realmente llegue a ser un razonador práctico independiente, los adultos deben enseñarle que podrá complacerles, no actuando para complacerles, sino actuando para hacer aquello que es mejor y es bueno para él, incluso si no es del agrado de algunos adultos." ¿Es este el verdadero fin de la educación? ¿Qué ocurre si el niño llega a la conclusión de que lo realmente importante es llevar a cabo las acciones que son buenas para él, independientemente de que lo sean para los demás? MacIntyre introduce aquí el concepto de virtud, refifiéndose a roles y funciones en la familia, hogar, escuela, trabajo... ¿No se reduce entonces a una adaptación al entorno social? ¿No es una contradicción con la afirmación inicial? Por lo que he entendido del texto, MacIntyre da a entender que del contacto con los demás, surgirá una visión externa de nuestro comportamiento que nos permitirá acceder a unos juicios de valor correctos, una moral virtuosa que nos permitirá distinguir entre el bien y el mal. De acuerdo, pero entonces ¿a qué responde el siguiente párrafo?: "[...] El hecho de que normalmente se siga dependiendo de los demás en el razonamiento práctico no significa que no se deban defender de vez en cuando conclusiones que están en desacuerdo con los juicios de todos los demás, incluso los de aquellos en quienes más confiamos. La independencia de opinión requiere esto, pero siempre hacen falta razones excepcionalmente buenas para hacerlo." ¿Cuáles son esas razones? ¿Si vamos en contra de la opinión de los demás, incluso de aquellos en quién confiamos, quién establece qué es bueno y qué es malo?. Me parece interesante el concepto de que "El reconocimiento de la dependencia es la clave de la independencia", si bien yo no llegaría tan lejos. Creo que contribuye como tantos otros pensamientos y experiencias a conocernos un poquito más a nosotros mismos, nuestros principios, nuestros sentimientos, nuestra conciencia de bien y mal. ¿Es el fin del ser humano la búsqueda de esa independencia? Quizá en parte sí. Pero desde mi punto de vista determinista preferiría señalar que, de admitir que los seres humanos perseguimos de manera innata y natural la razón y vida independientes, éstas son más bien un medio para conseguir la supervivencia del individuo y/o la mejora de la especie que un fin místico propio de un ente superior. La naturaleza, el azar o el mismo principio antrópico así me lo sugieren. Podríamos pensar: ¡Qué gran casualidad que el Universo sea como es, que en la Tierra se hayan dado estas condiciones, que el ser humano haya llegado a los niveles de pensamiento que ha llegado! Pero hay que darle la vuelta a esta afirmación. En palabras del físico Stephen Hawking en su libro "Breve historia del tiempo", refiriéndose al principio antrópico fuerte:
"[...] De acuerdo con esta nueva teoría, o hay muchos universos diferentes, o muchas regiones diferentes de un único universo, cada uno/a con su propia configuración inicial y, tal vez, con su propio conjunto de leyes de la ciencia. En la mayoría de estos universos, las condiciones no serían apropiadas para el desarrollo de organismos complicados; solamente en los pocos universos que son como el nuestro se desarrollarían seres inteligentes que se harían la siguiente pregunta: ¿por qué es el universo como lo vemos? La respuesta, entonces, es simple: si hubiese sido diferente, ¡nosotros no estaríamos aquí!"
 
Comentario:
Esto se pone interesante… He de decir, que me alegro de que “andéis por acá”, creo que tengo como una gran necesidad el seguir abordando estos temas, aunque lo hiciese el curso pasado, pero bien es sabido que nunca está de más. Creo también que la cuestión no está ni en dejarse llevar por los sentimientos, ni en intentar razonarlo todo, sino que depende del contexto en el que dicha situación se de, de la persona, de las circunstancias en las que se encuentre dicha persona en ese momento determinado… Se trataría por tanto, de intentar llegar a un término medio, a un equilibrio, si mal no recuerdo creo que a esto aludía Aristóteles (para que vea David que me acuerdo de Antropología, jejejej)

En cuanto a lo del “instinto maternal”, he de decir que me rechina, pero cierto, es un tema escabroso, y preferiría hablarlo con unas cañitas. Sólo preguntarte si con ello estás afirmando la maternidad como una esencia de la mujer. Yo opino que ese “instinto maternal” al que tú aludes, no es que se vea apoyado o agravado por la existencia de un entorno social, sino que se ve construido por una cultura determinada. Creo sinceramente que el hecho de que sea la hembra la que posea la capacidad de amamantar a sus crías no responde a esa cuestión del instinto maternal, pero lo dicho; ya hablaremos, pues estos temas me interesan bastante, ahora estoy en un curso de la UCM abordando a grandes autoras feministas que me están abriendo todo un mundo de posibilidades desde la antropología de género.

Y por último, me preguntas sobre situaciones límite como los fundamentalismos, nacionalismos, bullyng, etc. cuando buscamos y elegimos nuestro bien y éste de una manera se ve retroalimentado, pues bien, decir que este tipo de bienes responden a situaciones en las que han primado los sentimientos por encima de la razón (situaciones muy “humanas”, lo reconozco), pero entonces, ¿no es necesario llegar a ese equilibrio del que te hablaba antes?, y sería aquí donde entraría la concepción de razonador práctico independiente, esa que tanto rechazas por parecer lejana e irreal, digámoslo así; utópica. Pero no sé que tiene esta frase que nunca me canso de repetirla:

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

Eduardo Galeano

P.D: Unas cervecillas, aunque ya sabes que últimamente ando un tanto liada… ¿Tú qué tal? Un pajarito me dijo que te encontrabas de viaje a Cádiz.
 
Comentario:
Weno weno… Me has metido caña, ¿eh?. Me encanta tenerte por aquí, Elia...
A ver por donde empiezo… Yo confío en la utilidad de interactuar con el mundo que nos rodea para forjarnos a nosotros mismos, tan sólo discrepo en que se reduzca al mero contacto humano (y no se tengan en cuenta otras interacciones no humanas), y con la expresión “razonador práctico independiente” la cual me parece carente de cierto grado de humildad y realismo que yo, particularmente, necesito para progresar.

El caso que expones de la mujer que no puede ser madre, si he entendido bien, parece ser un ejemplo de cómo la razón debe dirigir nuestros deseos cuando estos vayan en contra de nuestro bien. Estoy de acuerdo contigo. Parece claro que en el caso de esta mujer, seguir basando sus deseos en tener hijos cuando no puede tan solo la llevará a la frustración y la infelicidad. ¿Pero podemos estar seguros de ello? Ha habido en la Historia muchos casos de personas que han desechado la certeza absoluta que existía a su alrededor acerca de la imposibilidad de conseguir su deseo y han luchado contra la razón, y han ganado haciendo posible lo imposible. ¿No te dirían esas personas que confíes más en tus sentimientos que en tu razón?

Por otra parte, cuando hablas de la aparición de deseos por el dominio de un género y la sumisión de otro (uff, entramos en temas delicados), ¿quieres decir que el deseo de ser madre por encima de todo es fruto de ese contraste sexista? Si es así, no estoy de acuerdo contigo. Creo que como animales estamos “programados” para sobrevivir y reproducirnos, y el instinto maternal es, por tanto, propio de la mujer como lo es de las otras hembras animales. Ese instinto (lo siento David, pero prefiero llamarle así) se ve apoyado o agravado por la existencia de un entorno social, que identifica a uno de sus miembros como diferente al no cumplir una de las funciones para las que está destinado. Pero esto es válido tanto para las mujeres como para los hombres, no creo que sea una consecuencia del machismo.

Por último, dices que para ti el fin de la educación es aprender a tomar decisiones que hagan bien a uno mismo, decisiones que se irán ajustando al bien de los demás a medida que nos relacionemos con ellos y suframos las consecuencias de nuestros actos. Pero esta concepción de aprendizaje instrumental tiene un problema: ¿Qué ocurre si buscamos nuestro bien, casualmente contrario al de los demás (o a algunos de ellos) pero obtenemos un feedback positivo? Llevando estas situaciones al límite, pueden aparecer los fundamentalismos, terrorismos nacionalistas, bullying…

Un besote y a ver cuando hablamos de estas cosas con una cervecilla...
 
Comentario:
Muy interesante y necesito un poco de tiempo para hacerte algunas preguntas "antideterministas"
 
Comentario:
Hola Sergio! En cuanto a lo de razonador práctico independiente, que no sé si te entendí bien, diré que la idea que encierra ese concepto, es la de aprender a hablar por un@ mism@ con todas las consecuencias que esto conlleva, lo que a su vez supone la posesión de una serie de virtudes y salvar distintos inconvenientes. Este “hablar por un@ mism@” requiere un conocimiento, no pleno de ese propio sujeto, pero sí una aproximación constante hacia esta plenitud (Nunca vamos a poder conocernos plenamente, eso está claro, pues nos vamos destruyendo y recomponiendo a cada instante). Y para conocerse a un@ mism@, es necesaria la visión que l@s demás nos proporcionan de nuestra manera de ser y de actuar, a parte de aquella que construyamos individualmente al interaccionar con el entorno. Esta visión externa tiene que poseer a su vez una serie de cualidades, entre las que podríamos destacar la de la veracidad; requisito imprescindible para darnos a conocer “tal como somos” y para que nos sea devuelta de la misma manera dicha “imagen”. Y todo este autoconocimiento un tanto “objetivo” no tendría como finalidad doblegar nuestros deseos en base a la razón, sino situarlos o guiarlos, para a su vez ubicarnos nosotr@s mism@s de una manera más “significativa” en el sistema cultural en el que nos encontramos, pues los deseos pueden estar cargados de connotaciones negativas construidas culturalmente en base a unos esteriotipos.

No sé si me he metido en un mogollón en el cual no me aclaro ni yo, pero aunque últimamente siempre recurra a la misma temática voy a intentar poneros un ejemplo: nos encontramos ante una mujer, una mujer que ha ido construyéndose como tal durante toda su vida en un entorno donde lo femenino y lo masculino estaban muy marcados y donde el dominio de un género y la sumisión del otro han producido “deseos” en un ser humano construido totalmente por lo que a su alrededor manó. Su gran deseo es ser Madre, dicho deseo es tan grande, que sería capaz de hacer cualquier cosa por llevarlo a cabo, pero da la casualidad de que la naturaleza no ha querido dotar a ese cuerpo de la capacidad de reproducción. El deseo, lleva a esa mujer a “doblegar” su razón y abandonar otras formas de autoafirmación por considerar que si no es capaz de traer un hijo al mundo, ¿dónde quedaría su condición de mujer?, esa condición que se le exige y se exige en su entorno más cercano. Entonces, es cuando entran en juego todas esas “tecnologías” de poder, que permiten a los individuos llevar a cabo sus más “íntimos” deseos, en vez de pararse un poco y tratar de guiarlos y focalizarlos. En este y en otros muchos casos, la razón juega un lugar imprescindible, pero no para intentar razonarlo todo, sino para guiar nuestros sentimientos hacia un punto más consciente respecto al mundo que nos rodea.

Para la segunda cuestión que planteas (espero no extenderme tanto como en la primera) diré que el hecho de que ese individuo (niño) elija por sí mismo lo que cree más conveniente para sí mismo, ya es un gran logro educativo, pues eso quiere decir que ha sido capaz de elegir un bien por sí sólo para su beneficio, aunque dicho bien no incluya a los demás. Puede que esa lección la aprenda en periodos posteriores, pero ya estarás dando a ese niño la capacidad de elegir en base al bien y esto es sinónimo de autonomía y ¿cuál es el fin de la educación? ¿Podríamos decir que los egoístas no son personas “educadas” por no elegir sus bienes en relación con l@s demás? Eso sí, ese niño aprenderá también que al no elegir su bien en base a l@s demás, puede que también l@s demás le excluyan de sus elecciones. Es decir, aprenderá que un acto o decisión siempre tiene unas consecuencias ¡vaya una lección! ¡10 puntos colega pedagog@! Así, entre un@s y otr@s, entre unas elecciones y otras, se irá consensuando lo que es considerado como bueno, o como malo, aunque dicha concepción esté sujeta a intereses (comunes o individuales). Y por último, (y diréis ¡menos mal…!- eso l@s que hayáis llegado hasta aquí-) decir que para mí, mi fin sí es llegar a esa independencia, lo cual me permitirá conocerme más y mejor, pero cómo no, reconociendo a su vez la dependencia que la sustenta y permite.

Bueno majete, espero que en ocasiones posteriores no plantees temas en los que me vea tan involucrada, porque sino mira la parafernalia que suelto. Un besete.
No