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Curso Nuevo, Vida Nueva =)
.. y de repente aparece Él
Acerca de
Mi nombre es Paula, tengo 26 años recién cumpliditos y soy profesora de Lengua y Literatura desde hace un año. Si. Un año. Justo y exacto. Un año hace desde ese día que, entonces no lo sabía, pero cambiaría mi vida. Y no el trabajo, ni el Señor Director, ni el Centro, ni los alumnos... No. Cambió por Él. Alejandro. “Álex” para los amigos, “Jandro” para las amigas...
Sindicación
 
POST-CITA Y SUS CONSECUENCIAS
Llegué al piso con una sensación muy extraña que aun hoy me pasa a veces. La sensación de no poder estar completamente feliz. Intentarlo, intentar ser positiva y que siempre haya algo que me lo impida. Mis rayadas mentales la mayoría de las veces. Así que antes de llamar a Laurita y contarle, me di una ducha. Y al salir de la ducha me encontré un mensaje de Lau: “Se ha alargado la cosa y aun estás con él?O es que te ha dejado tan cansada que no tienes fuerzas para llamarme?”. Siempre malpensando. No me apetecía contarle en ese momento nada. Era algo alegre y positivo, pero con esa desgana que me había entrado de repente subiendo las escaleras, no se lo transmitiría así. Y quería que Laura viera que la nueva amistad con Alex me hacía feliz. Cené y me puse a navegar por el maravilloso mundo de Internet. Me abrí una nueva cuenta y agregué a Laura, a mi primo Alberto y a Alex. Y Laura me habló. Y le conté todo. Por messenger no me notaría nada. Y ella también me contó. Me contó que mi ex le había preguntado por mí esa tarde. Que decía estar muy mal y que quería saber de mí. Y le pidió por favor que si se enteraba de cómo contactar conmigo se lo dijera. Laura le mintió, y le pedí que lo siguiera haciendo. No quería hablar con él. Sólo por saber que preguntó a Laura por mí me provocó bajón, si tuviera que hablar con él no lo superaría. Por lo que una tarde perfecta terminó en una noche pésima.

Alex entró al messenger. Me saludó y me dijo que estaba esperando a que lo recogieran para salir. Y que aun estaba a tiempo. Le volví a decir que no. Y él siguió insistiendo. Hasta que le dije: “Tú ya vas bien acompañado”. Me respondió: “Vale, ya no insisto más”. Se despidió, y se fue. Me sentí fatal. Ya lo que me faltaba para rematar la noche.

Domingo aburrido. Limpieza general del piso, y después de comer fui a dar un paseo a Kira por el Paseo Marítimo. Era un día nublado, y esos días me encantan. Seguía pensando en Alex, en lo bien que se había portado conmigo y la bordería que le solté, y si se habría enfadado. No me había dado ningún toque ni enviado ningún mensaje. Y andando absorta en esos pensamientos, me lo encontré. Estaba corriendo por el paseo. Se sentó para recuperar el aliento y así poder hablar. Cogió a Kira, y le hizo unos cuantos mimos y carantoñas. Me preguntó por el nombre y por el tiempo de la perra. Él también tenía una yorkshire, un año mayor que la mía. Le dije que era perro de chica, y él me señaló que era regalo de su novia. Y me callé. Como si su novia fuera tema tabú o algo similar. Después de ese silencio incómodo, le pregunté por la noche anterior. Me contó que se lo pasaron muy bien, que tenía que haber salido. Él me preguntó por cómo estaba de mi catarro. Y me dijo que se iba, que aun se tenía que duchar e irse para Granada. Nos despedimos, dos besos. También me comentó que esa semana me llamaría para hablar. Y le dije que vale. Y se fue. Y sonreí, y hasta llegar a casa fui con la sonrisa tonta plantada de oreja a oreja.

Pero me volví a comer el coco. No sabía qué estaba pasando. Tenía novia. Y tonteaba conmigo. O quizás no tonteaba, sólo quería ser mi amigo y ser amable por ser nueva en la ciudad y tal. ¿Pero por qué tanta insistencia en verme el sábado entonces? ¿Y lo de guardarme los dos besos? ¿Y lo de recordarme lo de la cena? Yo no le di importancia a la apuesta, fue un juego y nos reímos y punto. Pero él lo seguía recordando.

En fin, muchas preguntas que no dejaban de dar vueltas por mi cabeza. Cómo no tenía suficiente ya, otro comedero de tarro. No tengo remedio.





No tengo excusa, lo sé. Mil disculpas. He desaparecido no sé cuántos meses, sin dar señales de vida. Algo típico en mí, dejar a medias todo lo que empiezo. Pero esta vez va a ser diferente. No me pararé a contar por qué no he posteado estos meses, no quiero aburriros y en su momento lo sabréis. Era sólo que no tenía ganas de recordar, ni fuerzas para escribir todo esto. Pero ya sí. Gracias a los que me pedistéis que no abandonara, gracias por mantenerme en vuestras listas de “los que sigo”. Gracias. Y prometo volver a ser algo más constante.