PRIMERA CITA
Quedamos a las 6. No quería llegar tarde, pero tampoco pronto. Eran las 17:59 cuando estaba entrando en la plaza y lo vi, allí apoyado en su coche. Con su cazadora gris, su camiseta roja debajo, sus vaqueros caiditos y sus deportivas blancas. Con las piernas cruzadas, una encima de otra. Y su sonrisa al verme llegar. Me miró de arriba abajo, y yo giré la cara. No quería que se diera cuenta de que yo me había percatado de la revisión que me acababa de hacer. Puso la cara para darme dos besos, y cuando estábamos apunto de dárnoslos, apartó la cara y me dijo “no será muy contagioso tu catarro no?”. Me reí, y le dije que se quedaba sin dos besos. Sonrío y fue a dármelos pero yo no me dejé. Y me dijo que se los apuntaba, que el me debía una cena y yo dos besos. Seguía recordando la cena... Me subí en el coche y me preguntó qué me apetecía hacer. Y tuve una extraña sensación. Una sensación que se repetiría muchas veces con Alex. La sensación de que NUNCA antes nadie me había preguntado eso. Bueno, nadie no sé. Supongo que alguna amiga si. Pero mi ex nunca. Le dije que él decidía, que llevaba más años que yo en la ciudad.
Me llevó al café pub que siempre iban por las tardes. Era del hermano mayor del Zipi. Allí nos sentamos en una mesa, y nos atendió el Zipi. Memorable la cara que se le quedó al verme con Alex. A diferencia de las horas pre-cita, durante la cita no estuve nada nerviosa. Estaba muy cómoda hablando con él. En ningún momento nos quedamos sin tema de conversación. En esa ocasión tampoco hablamos del tema amor. Mejor. Me agradaba que no se hubiese interesado por esa cuestión, me daba confianza, y me daba la seguridad de que sólo intentaba ser mi amigo. Lo prefería así. Estuvimos hablando de otras cosas, conociéndonos más. Salió el tema Paola, y ya me preguntó que si yo tenía hermanos. Y también le pregunté yo por su familia. Como ya sospechaba, era una familia adinerada. Pero tenía problemas con el padre. En cambio a su madre la adoraba. Y a sus hermanos los quería con locura. Me pareció muy tierna esa faceta suya. Y así pasaron tres horas. Las 9 y llegó Tamy con su amigo–novio, o “amigovio” como ella lo llamaba. Fuimos a cenar al Telepizza. Y llegó la hora de irse. Ellos a arreglarse para salir y Paula a casita a por el segundo maratón de películas del fin de semana. Alex insistió en llevarme a casa, a pesar de que estaba a diez minutos. Y accedí. Aparcó el coche debajo de mi casa y paró el motor. Y en aquel momento me puse nerviosa. Paró el motor, ¿querría despedirse tranquilamente de mí? No, Paula, tiene novia. Pero es un canalla... Otra de mis discusiones. Pero no, sólo hablamos. Me dijo que se lo había pasado muy bien. Me volvió a decir que saliera esa noche, pero le puse la excusa de que empezaba a encontrarme otra vez algo mal, por la fiebre quizás. Y me dejó ir, pero antes me pidió mi messenger. Y le dije que me lo diera él, que yo lo agregaba. No pensaba abrir mi antigua cuenta de messenger, así que me abriría una cuenta nueva y lo agregaría yo. Nos dimos los dos besos, le dije que lo pasara bien y me bajé del coche. Iba andando de camino a mi casa y aun no había escuchado arrancar el motor. Y me puse nerviosa de nuevo: “Me está mirando”, pensé. Si, me estaba mirando. Y me llamó justo cuando llegaba al portal. Para recordarme que le seguía debiendo dos besos.
Me llevó al café pub que siempre iban por las tardes. Era del hermano mayor del Zipi. Allí nos sentamos en una mesa, y nos atendió el Zipi. Memorable la cara que se le quedó al verme con Alex. A diferencia de las horas pre-cita, durante la cita no estuve nada nerviosa. Estaba muy cómoda hablando con él. En ningún momento nos quedamos sin tema de conversación. En esa ocasión tampoco hablamos del tema amor. Mejor. Me agradaba que no se hubiese interesado por esa cuestión, me daba confianza, y me daba la seguridad de que sólo intentaba ser mi amigo. Lo prefería así. Estuvimos hablando de otras cosas, conociéndonos más. Salió el tema Paola, y ya me preguntó que si yo tenía hermanos. Y también le pregunté yo por su familia. Como ya sospechaba, era una familia adinerada. Pero tenía problemas con el padre. En cambio a su madre la adoraba. Y a sus hermanos los quería con locura. Me pareció muy tierna esa faceta suya. Y así pasaron tres horas. Las 9 y llegó Tamy con su amigo–novio, o “amigovio” como ella lo llamaba. Fuimos a cenar al Telepizza. Y llegó la hora de irse. Ellos a arreglarse para salir y Paula a casita a por el segundo maratón de películas del fin de semana. Alex insistió en llevarme a casa, a pesar de que estaba a diez minutos. Y accedí. Aparcó el coche debajo de mi casa y paró el motor. Y en aquel momento me puse nerviosa. Paró el motor, ¿querría despedirse tranquilamente de mí? No, Paula, tiene novia. Pero es un canalla... Otra de mis discusiones. Pero no, sólo hablamos. Me dijo que se lo había pasado muy bien. Me volvió a decir que saliera esa noche, pero le puse la excusa de que empezaba a encontrarme otra vez algo mal, por la fiebre quizás. Y me dejó ir, pero antes me pidió mi messenger. Y le dije que me lo diera él, que yo lo agregaba. No pensaba abrir mi antigua cuenta de messenger, así que me abriría una cuenta nueva y lo agregaría yo. Nos dimos los dos besos, le dije que lo pasara bien y me bajé del coche. Iba andando de camino a mi casa y aun no había escuchado arrancar el motor. Y me puse nerviosa de nuevo: “Me está mirando”, pensé. Si, me estaba mirando. Y me llamó justo cuando llegaba al portal. Para recordarme que le seguía debiendo dos besos.
TIERRA LLAMANDO A PAULA...
Antes de nada, disculparme por este tiempo de ausencia. Mi ordenador entró en coma profundo y tampoco he tenido mucho tiempo para llevarlo a arreglar y estar pendiente de ir a recogerlo. Asi que hoy os escribiré un post largo, de recompensa. O de castigo... Bueno, ¡avisados estais!
Hice sufrir un poquito a Alex, y le envié el mensaje el lunes. Le dije que se lo apuntara y que esperaba que la vuelta a clase fuera bien. Y me respondió al momento: “Pensaba que no te habías acordado! Me lo apunto ;) La vuelta a clase por ahora bien, en la cama, empiezo mañana =P nos vemos el finde, para seguir con la tradición de la oca. Cuídate, un beso guapa!”
Una sonrisa apareció al leer el mensaje. Nos veíamos el finde... Esa semana por lo demás fue tranquila. Por no decir aburrida. Empezaba a ser rutinario, y eso que acababa de empezar. Tenía que buscar algún hobbie...
Raquel me preguntó por mi ex, que si sabía algo de él, que cómo habíamos quedado, que qué nos pasaba para dejarlo después de tanto tiempo... Y yo sólo respondía con evasivas: “pues no, nada”,”bien”,”nada, rutina”. No quería contárselo aún. Me parecía tan patético... No quería dar pena. Raquel pilló la indirecta y no me volvió a preguntar más.
Lo más interesante (imaginaos el resto de la semana) es que Alex me dio un toque. Le contesté, pero nada más. No más toques ni ningún mensaje. Pensaba en él sin querer. Un día en clase vi una foto suya en la carpeta de Paola, y comencé a pensar aun más en él. Estaba muy confundida. Y me dio bajón por todo. Me sentía muy sola, a pesar de que el cambio me había ido bien y estaba conociendo gente. Pero aun no tenía superado lo de Raúl, y eso me complicaba más las cosas.
Además ese fin de semana estaría sola. Echaba de menos a mis padres y a mi hermano, pero aun no estaba preparada para volver a Sevilla. Y ellos tampoco podían venir. No, por el momento. Mi madre siempre tenía algún turno en el hospital en fin de semana y mi padre igual. Y mi hermano estaba liado ya con las clases. Irse de casa es siempre difícil, pero así mucho más.
Y, para terminar de empeorarlo todo, estaba con catarro. Justo para el fin de semana. Perfecto.
Y así llegó el viernes, y Paula en casa. Con tres películas recién alquiladas y con cientos de palomitas saltando en el microondas. Y sus nuevos inseparables amigos Fiebre, Tos y Dolor de Garganta. Muy majos todos ellos.
Parecía ser una noche algo triste y aburrida, en el sofá con Kira y mi manta. Pero sonó mi móvil a las 2 de la mañana. Llamada perdida de Alex. Se la contesto. Vuelve a sonar. Mensaje: “Qué raro, viernes y no te veo por aquí! Tienes fiebre?O te han secuestrado?? =P” Me hizo sonreír, y me alegró la noche. Le contesté: “Pues justo, si. Acatarrada jeje y además este finde no tengo compañía. Pásalo bien,da recuerdos. UnKissApo!”. Seguí viendo la peli, sin esperar respuesta. Pero mi móvil no tardó ni diez minutos en sonar. Otro mensaje suyo: “Cómo que no tienes compañía? Gracias por la parte que me toca. Mañana iremos a ~~~~~, si te apetece venir dime algo ok? Mejórate, nasnxes wapa!”. Y pensé “nas nxes, qué tierno”, mientras una sonrisa de esas tontas que no puedes borrar ni queriendo se dibujaba en mi cara de oreja a oreja. Releí el mensaje una y otra vez. Y me fui a dormir y seguía leyendo el mensaje. Me sentía estúpida, pero para alguien que se preocupada y se acordaba de mí... Esa noche me permití pensar en él sin ninguna discusión en mi cabeza del tipo “deja de pensar en él, es un crío y un canalla, y tiene novia”. Esa noche dejé todo eso de lado, y me dormí con la sonrisa imborrable ya mencionada. Me lo merecía.
Al día siguiente me levanté de muy buen humor, aunque algo peor del catarro. Pero odio los médicos (pido disculpas si alguien se ofende por esto, pero es que tener padre y madre médicos y hermano proyecto de... ¡No es fácil!). Así que me quedé en casa tomándome las pastillas y demás que mi madre me había aconsejado por teléfono. Después de comer, viendo las películas tan interesantes de sobremesa de ciertas televisiones públicas, me acordé de la invitación de Alex para esa noche. Pero me parecía un poco de desesperada quedar con él la primera vez que me lo decía. Bueno, con ellos. Pero me lo había dicho él. Y que me sentiría así como acoplada... Que no, y encima enferma. No, ni loca. Así que después de un rato de peleas y discusiones conmigo misma, le contesté: “Ey! Qué tal anoche? Sigo estando algo acatarrada, creo que esta noche no saldré. Gracias por invitarme igualmente. Pásalo bien. UnKiss!”. Alex responde al instante: “Ni café? Café, té, tila, manzanilla, valeriana, batido, zumo, coca-cola, nestea, cacique - naranja... No soy delicado. Contesta. PD: Dime que si”.
Bien. Los cinco minutos posteriores a ese mensaje no los recuerdo. Creo que de lo que llegué a flipar me fui a un universo paralelo. Cuando volví y reaccioné, llamé a Laura. Conversación histérica. Ya sabéis: “Tía tía tíaaaa! Que mira lo que me ha dicho... No sé qué hacer. Qué fuerte nena. No me lo estoy creyendo”. Y frases de ese estilo que toda chica soltera suelta en una situación parecida. Laura me convenció, y la conversación histérica dio paso al pánico pre-cita. Algo así: “Y QUÉ ME PONGOOO LAUUUU!?!?!?”. Lo normal, ¿no? =)
Hice sufrir un poquito a Alex, y le envié el mensaje el lunes. Le dije que se lo apuntara y que esperaba que la vuelta a clase fuera bien. Y me respondió al momento: “Pensaba que no te habías acordado! Me lo apunto ;) La vuelta a clase por ahora bien, en la cama, empiezo mañana =P nos vemos el finde, para seguir con la tradición de la oca. Cuídate, un beso guapa!”
Una sonrisa apareció al leer el mensaje. Nos veíamos el finde... Esa semana por lo demás fue tranquila. Por no decir aburrida. Empezaba a ser rutinario, y eso que acababa de empezar. Tenía que buscar algún hobbie...
Raquel me preguntó por mi ex, que si sabía algo de él, que cómo habíamos quedado, que qué nos pasaba para dejarlo después de tanto tiempo... Y yo sólo respondía con evasivas: “pues no, nada”,”bien”,”nada, rutina”. No quería contárselo aún. Me parecía tan patético... No quería dar pena. Raquel pilló la indirecta y no me volvió a preguntar más.
Lo más interesante (imaginaos el resto de la semana) es que Alex me dio un toque. Le contesté, pero nada más. No más toques ni ningún mensaje. Pensaba en él sin querer. Un día en clase vi una foto suya en la carpeta de Paola, y comencé a pensar aun más en él. Estaba muy confundida. Y me dio bajón por todo. Me sentía muy sola, a pesar de que el cambio me había ido bien y estaba conociendo gente. Pero aun no tenía superado lo de Raúl, y eso me complicaba más las cosas.
Además ese fin de semana estaría sola. Echaba de menos a mis padres y a mi hermano, pero aun no estaba preparada para volver a Sevilla. Y ellos tampoco podían venir. No, por el momento. Mi madre siempre tenía algún turno en el hospital en fin de semana y mi padre igual. Y mi hermano estaba liado ya con las clases. Irse de casa es siempre difícil, pero así mucho más.
Y, para terminar de empeorarlo todo, estaba con catarro. Justo para el fin de semana. Perfecto.
Y así llegó el viernes, y Paula en casa. Con tres películas recién alquiladas y con cientos de palomitas saltando en el microondas. Y sus nuevos inseparables amigos Fiebre, Tos y Dolor de Garganta. Muy majos todos ellos.
Parecía ser una noche algo triste y aburrida, en el sofá con Kira y mi manta. Pero sonó mi móvil a las 2 de la mañana. Llamada perdida de Alex. Se la contesto. Vuelve a sonar. Mensaje: “Qué raro, viernes y no te veo por aquí! Tienes fiebre?O te han secuestrado?? =P” Me hizo sonreír, y me alegró la noche. Le contesté: “Pues justo, si. Acatarrada jeje y además este finde no tengo compañía. Pásalo bien,da recuerdos. UnKissApo!”. Seguí viendo la peli, sin esperar respuesta. Pero mi móvil no tardó ni diez minutos en sonar. Otro mensaje suyo: “Cómo que no tienes compañía? Gracias por la parte que me toca. Mañana iremos a ~~~~~, si te apetece venir dime algo ok? Mejórate, nasnxes wapa!”. Y pensé “nas nxes, qué tierno”, mientras una sonrisa de esas tontas que no puedes borrar ni queriendo se dibujaba en mi cara de oreja a oreja. Releí el mensaje una y otra vez. Y me fui a dormir y seguía leyendo el mensaje. Me sentía estúpida, pero para alguien que se preocupada y se acordaba de mí... Esa noche me permití pensar en él sin ninguna discusión en mi cabeza del tipo “deja de pensar en él, es un crío y un canalla, y tiene novia”. Esa noche dejé todo eso de lado, y me dormí con la sonrisa imborrable ya mencionada. Me lo merecía.
Al día siguiente me levanté de muy buen humor, aunque algo peor del catarro. Pero odio los médicos (pido disculpas si alguien se ofende por esto, pero es que tener padre y madre médicos y hermano proyecto de... ¡No es fácil!). Así que me quedé en casa tomándome las pastillas y demás que mi madre me había aconsejado por teléfono. Después de comer, viendo las películas tan interesantes de sobremesa de ciertas televisiones públicas, me acordé de la invitación de Alex para esa noche. Pero me parecía un poco de desesperada quedar con él la primera vez que me lo decía. Bueno, con ellos. Pero me lo había dicho él. Y que me sentiría así como acoplada... Que no, y encima enferma. No, ni loca. Así que después de un rato de peleas y discusiones conmigo misma, le contesté: “Ey! Qué tal anoche? Sigo estando algo acatarrada, creo que esta noche no saldré. Gracias por invitarme igualmente. Pásalo bien. UnKiss!”. Alex responde al instante: “Ni café? Café, té, tila, manzanilla, valeriana, batido, zumo, coca-cola, nestea, cacique - naranja... No soy delicado. Contesta. PD: Dime que si”.
Bien. Los cinco minutos posteriores a ese mensaje no los recuerdo. Creo que de lo que llegué a flipar me fui a un universo paralelo. Cuando volví y reaccioné, llamé a Laura. Conversación histérica. Ya sabéis: “Tía tía tíaaaa! Que mira lo que me ha dicho... No sé qué hacer. Qué fuerte nena. No me lo estoy creyendo”. Y frases de ese estilo que toda chica soltera suelta en una situación parecida. Laura me convenció, y la conversación histérica dio paso al pánico pre-cita. Algo así: “Y QUÉ ME PONGOOO LAUUUU!?!?!?”. Lo normal, ¿no? =)





