<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Curso Nuevo, Vida Nueva  =)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[.. y de repente aparece Él]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[POST-CITA Y SUS CONSECUENCIAS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_14.htm]]></link><description><![CDATA[Llegué al piso con una sensación muy extraña que aun hoy me pasa a veces. La sensación de no poder estar completamente feliz. Intentarlo, intentar ser positiva y que siempre haya algo que me lo impida. Mis rayadas mentales la mayoría de las veces. Así que antes de llamar a Laurita y contarle, me di una ducha. Y al salir de la ducha me encontré un mensaje de Lau: “Se ha alargado la cosa y aun estás con él?O es que te ha dejado tan cansada que no tienes fuerzas para llamarme?”. Siempre malpensando. No me apetecía contarle en ese momento nada. Era algo alegre y positivo, pero con esa desgana que me había entrado de repente subiendo las escaleras, no se lo transmitiría así. Y quería que Laura viera que la nueva amistad con Alex me hacía feliz. Cené y me puse a navegar por el maravilloso mundo de Internet. Me abrí una nueva cuenta y agregué a Laura, a mi primo Alberto y a Alex. Y Laura me habló. Y le conté todo. Por messenger no me notaría nada. Y ella también me contó. Me contó que mi ex le había preguntado por mí esa tarde. Que decía estar muy mal y que quería saber de mí. Y le pidió por favor que si se enteraba de cómo contactar conmigo se lo dijera. Laura le mintió, y le pedí que lo siguiera haciendo. No quería hablar con él. Sólo por saber que preguntó a Laura por mí me provocó bajón, si tuviera que hablar con él no lo superaría. Por lo que una tarde perfecta terminó en una noche pésima. <br/><br/>Alex entró al messenger. Me saludó y me dijo que estaba esperando a que lo recogieran para salir. Y que aun estaba a tiempo. Le volví a decir que no. Y él siguió insistiendo. Hasta que le dije: “Tú ya vas bien acompañado”. Me respondió: “Vale, ya no insisto más”. Se despidió, y se fue. Me sentí fatal. Ya lo que me faltaba para rematar la noche. <br/><br/>Domingo aburrido. Limpieza general del piso, y después de comer fui a dar un paseo a Kira por el Paseo Marítimo. Era un día nublado, y esos días me encantan. Seguía pensando en Alex, en lo bien que se había portado conmigo y la bordería que le solté, y si se habría enfadado. No me había dado ningún toque ni enviado ningún mensaje. Y andando absorta en esos pensamientos, me lo encontré. Estaba corriendo por el paseo. Se sentó para recuperar el aliento y así poder hablar. Cogió a Kira, y le hizo unos cuantos mimos y carantoñas. Me preguntó por el nombre y por el tiempo de la perra. Él también tenía una yorkshire, un año mayor que la mía. Le dije que era perro de chica, y él me señaló que era regalo de su novia. Y me callé. Como si su novia fuera tema tabú o algo similar. Después de ese silencio incómodo, le pregunté por la noche anterior. Me contó que se lo pasaron muy bien, que tenía que haber salido. Él me preguntó por cómo estaba de mi catarro. Y me dijo que se iba, que aun se tenía que duchar e irse para Granada. Nos despedimos, dos besos. También me comentó que esa semana me llamaría para hablar. Y le dije que vale. Y se fue. Y sonreí, y hasta llegar a casa fui con la sonrisa tonta plantada de oreja a oreja. <br/><br/>Pero me volví a comer el coco. No sabía qué estaba pasando. Tenía novia. Y tonteaba conmigo. O quizás no tonteaba, sólo quería ser mi amigo y ser amable  por ser nueva en la ciudad y tal. ¿Pero por qué tanta insistencia en verme el sábado entonces? ¿Y lo de guardarme los dos besos? ¿Y lo de recordarme lo de la cena? Yo no le di importancia a la apuesta, fue un juego y nos reímos y punto. Pero él lo seguía recordando. <br/><br/>En fin, muchas preguntas que no dejaban de dar vueltas por mi cabeza. Cómo no tenía suficiente ya, otro comedero de tarro. No tengo remedio.  <br/><br/><br/><br/><br/><br/><i>No tengo excusa, lo sé. Mil disculpas. He desaparecido no sé cuántos meses, sin dar señales de vida. Algo típico en mí, dejar a medias todo lo que empiezo. Pero esta vez va a ser diferente. No me pararé a contar por qué no he posteado estos meses, no quiero aburriros y en su momento lo sabréis. Era sólo que no tenía ganas de recordar, ni fuerzas para escribir todo esto. Pero ya sí. Gracias a los que me pedistéis que no abandonara, gracias por mantenerme en vuestras listas de “los que sigo”. Gracias. Y prometo volver a ser algo más constante.<br/></i>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[PRIMERA CITA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[Quedamos a las 6. No quería llegar tarde, pero tampoco pronto. Eran las 17:59 cuando estaba entrando en la plaza y lo vi, allí apoyado en su coche. Con su cazadora gris, su camiseta roja debajo, sus vaqueros caiditos y sus deportivas blancas. Con las piernas cruzadas, una encima de otra. Y su sonrisa al verme llegar. Me miró de arriba abajo, y yo giré la cara. No quería que se diera cuenta de que yo me había percatado de la revisión que me acababa de hacer. Puso la cara para darme dos besos, y cuando estábamos apunto de dárnoslos, apartó la cara y me dijo “no será muy contagioso tu catarro no?”. Me reí, y le dije que se quedaba sin dos besos. Sonrío y fue a dármelos pero yo no me dejé. Y me dijo que se los apuntaba, que el me debía una cena y yo dos besos. Seguía recordando la cena... Me subí en el coche y me preguntó qué me apetecía hacer. Y tuve una extraña sensación. Una sensación que se repetiría muchas veces con Alex. La sensación de que NUNCA antes nadie me había preguntado eso. Bueno, nadie no sé. Supongo que alguna amiga si. Pero mi ex nunca. Le dije que él decidía, que llevaba más años que yo en la ciudad.<br/><br/>Me llevó al café pub que siempre iban por las tardes. Era del hermano mayor del Zipi. Allí nos sentamos en una mesa, y nos atendió el Zipi. Memorable la cara que se le quedó al verme con Alex. A diferencia de las horas pre-cita, durante la cita no estuve nada nerviosa. Estaba muy cómoda hablando con él. En ningún momento nos quedamos sin tema de conversación. En esa ocasión tampoco hablamos del tema amor. Mejor. Me agradaba que no se hubiese interesado por esa cuestión, me daba confianza, y me daba la seguridad de que sólo intentaba ser mi amigo. Lo prefería así. Estuvimos hablando de otras cosas, conociéndonos más. Salió el tema Paola, y ya me preguntó que si yo tenía hermanos. Y también le pregunté yo por su familia. Como ya sospechaba, era una familia adinerada. Pero tenía problemas con el padre. En cambio a su madre la adoraba. Y a sus hermanos los quería con locura. Me pareció muy tierna esa faceta suya. Y así pasaron tres horas. Las 9 y llegó Tamy con su amigo–novio, o “amigovio” como ella lo llamaba. Fuimos a cenar al Telepizza. Y llegó la hora de irse. Ellos a arreglarse para salir y Paula a casita a por el segundo maratón de películas del fin de semana. Alex insistió en llevarme a casa, a pesar de que estaba a diez minutos. Y accedí. Aparcó el coche debajo de mi casa y paró el motor. Y en aquel momento me puse nerviosa. Paró el motor, ¿querría despedirse tranquilamente de mí? No, Paula, tiene novia. Pero es un canalla... Otra de mis discusiones. Pero no, sólo hablamos. Me dijo que se lo había pasado muy bien. Me volvió a decir que saliera esa noche, pero le puse la excusa de que empezaba a encontrarme otra vez algo mal, por la fiebre quizás. Y me dejó ir, pero antes me pidió mi messenger. Y le dije que me lo diera él, que yo lo agregaba. No pensaba abrir mi antigua cuenta de messenger, así que me abriría una cuenta nueva y lo agregaría yo. Nos dimos los dos besos, le dije que lo pasara bien y me bajé del coche. Iba andando de camino a mi casa y aun no había escuchado arrancar el motor. Y me puse nerviosa de nuevo: “Me está mirando”, pensé. Si, me estaba mirando. Y me llamó justo cuando llegaba al portal. Para recordarme que le seguía debiendo dos besos. <br/>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[TIERRA LLAMANDO A PAULA...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_12.htm]]></link><description><![CDATA[Antes de nada, disculparme por este tiempo de ausencia. Mi ordenador entró en coma profundo y tampoco he tenido mucho tiempo para llevarlo a arreglar y estar pendiente de ir a recogerlo. Asi que hoy os escribiré un post largo, de recompensa. O de castigo... Bueno, ¡avisados estais!<br/><br/><br/><br/>Hice sufrir un poquito a Alex, y le envié el mensaje el lunes. Le dije que se lo apuntara y que esperaba que la vuelta a clase fuera bien. Y me respondió al momento: “Pensaba que no te habías acordado! Me lo apunto ;) La vuelta a clase por ahora bien, en la cama, empiezo mañana =P nos vemos el finde, para seguir con la tradición de la oca. Cuídate, un beso guapa!” <br/><br/>Una sonrisa apareció al leer el mensaje. Nos veíamos el finde... Esa semana por lo demás fue tranquila. Por no decir aburrida. Empezaba a ser rutinario, y eso que acababa de empezar. Tenía que buscar algún hobbie...<br/><br/>Raquel me preguntó por mi ex, que si sabía algo de él, que cómo habíamos quedado, que qué nos pasaba para dejarlo después de tanto tiempo... Y yo sólo respondía con evasivas: “pues no, nada”,”bien”,”nada, rutina”. No quería contárselo aún. Me parecía tan patético... No quería dar pena. Raquel pilló la indirecta y no me volvió a preguntar más.<br/><br/>Lo más interesante (imaginaos el resto de la semana) es que Alex me dio un toque. Le contesté, pero nada más. No más toques ni ningún mensaje. Pensaba en él sin querer. Un día en clase vi una foto suya en la carpeta de Paola, y comencé a pensar aun más en él. Estaba muy confundida. Y me dio bajón por todo. Me sentía muy sola, a pesar de que el cambio me había ido bien y estaba conociendo gente. Pero aun no tenía superado lo de Raúl, y eso me complicaba más las cosas. <br/><br/>Además ese fin de semana estaría sola. Echaba de menos a mis padres y a mi hermano, pero aun no estaba preparada para volver a Sevilla. Y ellos tampoco podían venir. No, por el momento. Mi madre siempre tenía algún turno en el hospital en fin de semana y mi padre igual. Y mi hermano estaba liado ya con las clases. Irse de casa es siempre difícil, pero así mucho más.<br/><br/>Y, para terminar de empeorarlo todo, estaba con catarro. Justo para el fin de semana. Perfecto.<br/><br/>Y así llegó el viernes, y Paula en casa. Con tres películas recién alquiladas y con cientos de palomitas saltando en el microondas. Y sus nuevos inseparables amigos Fiebre, Tos y Dolor de Garganta. Muy majos todos ellos.<br/><br/>Parecía ser una noche algo triste y aburrida, en el sofá con Kira y mi manta. Pero sonó mi móvil a las 2 de la mañana. Llamada perdida de Alex. Se la contesto. Vuelve a sonar. Mensaje: “Qué raro, viernes y no te veo por aquí! Tienes fiebre?O te han secuestrado?? =P” Me hizo sonreír, y me alegró la noche. Le contesté: “Pues justo, si. Acatarrada jeje y además este finde no tengo compañía. Pásalo bien,da recuerdos. UnKissApo!”. Seguí viendo la peli, sin esperar respuesta.  Pero mi móvil no tardó ni diez minutos en sonar. Otro mensaje suyo: “Cómo que no tienes compañía? Gracias por la parte que me toca. Mañana iremos a ~~~~~, si te apetece venir dime algo ok? Mejórate, nasnxes wapa!”. Y pensé “nas nxes, qué tierno”, mientras una sonrisa de esas tontas que no puedes borrar ni queriendo se dibujaba en mi cara de oreja a oreja. Releí el mensaje una y otra vez. Y me fui a dormir y seguía leyendo el mensaje. Me sentía estúpida, pero para alguien que se preocupada y se acordaba de mí... Esa noche me permití pensar en él sin ninguna discusión en mi cabeza del tipo “deja de pensar en él, es un crío y un canalla, y tiene novia”. Esa noche dejé todo eso de lado, y me dormí con la sonrisa imborrable ya mencionada. Me lo merecía.<br/><br/>Al día siguiente me levanté de muy buen humor, aunque algo peor del catarro. Pero odio los médicos (pido disculpas si alguien se ofende por esto, pero es que tener padre y madre médicos y hermano proyecto de... ¡No es fácil!). Así que me quedé en casa tomándome las pastillas y demás que mi madre me había aconsejado por teléfono. Después de comer, viendo las películas tan interesantes de sobremesa de ciertas televisiones públicas, me acordé de la invitación de Alex para esa noche. Pero me parecía un poco de desesperada quedar con él la primera vez que me lo decía. Bueno, con ellos. Pero me lo había dicho él. Y que me sentiría así como acoplada... Que no, y encima enferma. No, ni loca. Así que después de un rato de peleas y discusiones conmigo misma, le contesté: “Ey! Qué tal anoche? Sigo estando algo acatarrada, creo que esta noche no saldré. Gracias por invitarme igualmente. Pásalo bien. UnKiss!”. Alex responde al instante: “Ni café? Café, té, tila, manzanilla, valeriana, batido, zumo, coca-cola, nestea, cacique - naranja... No soy delicado. Contesta. PD: Dime que si”. <br/><br/>Bien. Los cinco minutos posteriores a ese mensaje no los recuerdo. Creo que de lo que llegué a flipar me fui a un universo paralelo. Cuando volví y reaccioné, llamé a Laura. Conversación histérica. Ya sabéis: “Tía tía tíaaaa! Que mira lo que me ha dicho... No sé qué hacer. Qué fuerte nena. No me lo estoy creyendo”. Y frases de ese estilo que toda chica soltera suelta en una situación parecida. Laura me convenció, y la conversación histérica dio paso al pánico pre-cita. Algo así: “Y QUÉ ME PONGOOO LAUUUU!?!?!?”. Lo normal, ¿no? =)<br/>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[DE SÁBADO EN SÁBADO Y TIRO PORQUE ME TOCA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[Al día siguiente me levanté con resaca. Y sólo me tomé dos copas la noche de antes. ¿Cómo era posible? Tal vez porque mi cuerpo ya estaba tan acostumbrado que ya el solito ejercía el mecanismo de resaca cada sábado y domingo. Así que estuve durmiendo hasta las 14:00. Estuvimos, mejor dicho. La llevé después de comer al centro. A tomar café y a hacer unas compras. Le enseñé el resto de la ciudad. La playa, el puerto, monumentos y demás. Más o menos como a mi primo. Y fuimos a cenar al restaurante donde fui con mis compis. Después directas a casa a arreglarnos a la velocidad de la luz. Recibí un mensaje de Tamy: “Contamos con vosotras, no?”. Mi respuesta fue clara y concisa: “Por supuesto. Comprad Cacique para dos más =P”. Todos bebíamos Cacique, perfecto. <br/><br/>Llegamos al paseo, donde se hacía botellón. Había menos gente que cuando fue mi primo. Pero estaba lleno igualmente. Laura estaba fascinada. No estamos acostumbradas a hacer botellón al lado de la playita. Allí estaba él, hablando con Noe. Nos presentaron. Muy maja también. No hablé mucho con ella esa noche. Ni con ella ni con él. Estaban ocupados el uno con el otro. Se les veía bien. Bien no, muy bien. No sabía ni por qué me fijaba. Me lo estaba pasando estupendamente. Riendo mucho con el resto de los chicos y con Tamy. <br/><br/>Nos fuimos a la discoteca. Era la inauguración y estaba a rebosar de gente. Genial, eso era lo que necesitábamos para completar el fin de semana Laurita y yo. Una buena fiesta, y con buena compañía. Laura también se lo estaba pasando bien con ellos. Con ellos, y con Tamy, que la incluyo en “ellos”. Alex y Noe seguían acaramelados, así que no hable casi nada con él. Sin querer los miraba. Y Laura me lo dijo al ir al baño:<br/><br/>-&#9;Muy majos tus amigos<br/>-&#9;Si, ¿verdad? ¿Te caen bien?<br/>-&#9;Si, mucho. Me lo estoy pasando genial. Me caen muy bien todos. Y son muy guapos, ¿eh? ¿De dónde los has sacado?<br/>-&#9;Jajaja los compré en eBay. Amigos guapos a domicilio. <br/>-&#9;Necesito informarme... Guapos, simpáticos, inteligentes... ¿Gays?<br/>-&#9;Que yo sepa ninguno.<br/>-&#9;Pues con novia, seguro.<br/>-&#9;Bueno, de novia sólo se Alex.<br/>-&#9;Si si, ya veo que sabes. No le quitas ojo.<br/>-&#9;¿Que qué? =O No flipes. No estoy yo para líos. <br/><br/>Me puso cara de “no hay quien se lo crea”. Qué bien me conoce esta chiquilla...<br/><br/>Cuando salimos del baño Noe y Tamy se habían ido. Pregunté que por qué siempre se iban tan pronto. Alex me contestó. Me habló por primera vez en toda la noche, aparte del “hola” de llegada. Los domingos trabajaban voluntarias en el hospital, con niños. De animadoras de niños hospitalizados. Algo que siempre he admirado. <br/><br/>Seguimos bailando, y hablando y riendo. Alex me vio sin copa y me preguntó que si quería una. Le dije que sí, pero pensaba que me lo dijo para que fuera a la barra con él y comprarnos cada uno la nuestra. Pero no. Se empeñó en invitarme, me dijo que ya le rechacé una el primer día, que rechazarle dos era muy feo ya... Habladurías suyas. Acepté. Y cuando volvimos, Laura estaba enganchada a Iván. Enganchada de la boca. O de la lengua a la campanilla. No me lo esperaba. Me asusté, pero después me dio por reír.  Nando y el Zipi se fueron a buscar chicas, así que nos quedamos toda la noche solos. Mejor dicho, “solos”. Bailando. Qué bien bailaba. Estaba en una nube. Y también hablamos mucho. Los zapatos me hacían daño y fuimos a sentarnos en la barra. Seguimos hablando. Al día siguiente se iba a Granada, ya empezaba el curso. Conversamos sobre muchas cosas. Pero nada serio ni personal. Me gustaba el ir cogiendo confianza poco a poco. Muchos ya hubieran soltado lo de “¿y tu novio?” o “tu novio debe de estar loco, dejar que una chica tan guapa salga sola”. Típicas que muchos me habían soltado. Recuerdo que me dijo que yo era como la oca, que me veía de sábado en sábado. Con el alcohol me hizo mucha gracia. Y también me reprochó el haberle dado antes mi número a Tamy que a él. Y sonreí, y se lo di. Pero se había dejado el móvil en casa, así que pidió un bolígrafo a la camarera y se lo apunto en la palma de la mano. <br/><br/>Como Iván y Laura seguían a lo suyo, fuimos a jugar una partida de dardos. Me lo propuso él, y le advertí que era bastante buena. Él se rió, e intentó buscarme las cosquillas. Que si las mujeres la puntería y la conducción... Y me piqué. Y dije la palabra “apuesta” y él automáticamente respondió con “cena”. Acepté. Y gané una cena. Quien avisa no es traidor. Laura e Iván vinieron, y ya nos fuimos. A por una napolitana de jamón york y queso. Laurita no se podía ir sin probarla. Ya después casi no hablé con él. Fue hablando con Laura y yo con Iván. A Laura le encantó la napolitana, cosa que ya sabía. Nos despedimos. Dos besos, dos besos. Cuando ya nos íbamos, Alex me llamó. Se le había borrado mi número de la mano. Me apunté yo su número, y me dijo tres veces “envíame ahora un mensaje para tener yo también el tuyo”. Ese interés a Laura le sirvió para chincharme de vuelta a casa. <br/><br/>Laura se fue a la mañana siguiente. Se lo pasó muy bien. Prometió volver pronto. Volvíamos a estar como antes. Y yo era un poquito más feliz. Laura siempre había sido una imprescindible en mi vida. Y lo sigue siendo.<br/>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[DÍA 'R']]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[Y llegó el viernes. El tan esperado día. El día R, como después lo bautizaría Laura. “R” de Reencuentro. Tenía ganas de verla. La echaba mucho de menos. Nos vendría muy bien pasar unos días juntas. Ese salía de trabajar a las dos y media, y tenía un mensaje suyo: “Ya estoy aquí. Qué ciudad más fea. Me he perdido tres veces, y eso que no andaba buscando nada xD llámame cuando salgas. Tq”. La llamé y quedamos en un sitio que no tenía pérdida. Y allí estaba ella. Con su pelo recogido y grandes gafas, apoyada en su New Beetle amarillo–pollo que cegaba a cualquiera. Una sonrisa grandísima me salió de repente. Y a ella otra al verme llegar con el coche. No nos dijimos nada. Me abrazó y empecé a llorar. Y Laura es de llanto contagioso. Sea una persona cercana o conocida, o alguien de la calle. Recuerdo una vez que estábamos en un parque, y en el banco de enfrente una chica estaba dejando a un chico. Y el chico lloraba mucho, y le pedía que no se fuera. Y la chica también lloraba pero sin mirarlo. Y escuché un “pobrecito” con voz temblorosa. Si, era Laura. Me la llevé, antes de que empezara a llorar a moco tendido delante de ellos. <br/><br/>Subimos las cosas a mi casa. Le encantó. Me trajo un montaje con fotos de las dos, enmarcado. Para decorar el piso. Me hizo mucha ilusión. Esa tarde estuvimos hablando, poniéndonos al día. Hacía mucho que no conversábamos. Lloramos mucho, pero reímos aun más. La echaba de menos. Estábamos cansadas las dos, así que esa noche la fiesta quedaba descartada. Una vuelta por la ciudad si. Y una copa, antes de dormir. Al estilo del Cola-Cao que me daba mi madre de pequeña.<br/><br/>Después del paseo, fuimos al pub de siempre. Le gustó mucho. Sabía que le gustaría. Eran las 2 ya, quizás podría ver a Alex, aunque fuera de pasada. Pero llegaron todos y él no estaba. Ni él ni Noe, su novia. El Zipi me reconoció, y se acercó a saludarme. Le presenté a Laura. Y ya saludé a los demás. Presentaciones varias. Se quedaron donde nosotras. Conocí a la otra chica que siempre va con ellos, Tamy. La mejor amiga por excelencia de Alex. Me dijo que me había visto varias veces aunque nunca hubiésemos hablado. Que me conocía de vista. Mientras Iván intentaba ligar con Laura, estuve hablando con ella. Me preguntó por mí. Le dije que trabajaba de profesora. También le daba clase a su hermano, otro Alejandro, amigo de Paola. El lunes me fijaría. Me cayó muy bien, hablamos bastante. <br/><br/>Se hizo tarde y ya nos íbamos para casa. Cuando salíamos Tamy salió detrás de nosotras, y me preguntó que qué haríamos la noche siguiente. Abrían una nueva discoteca, todo el mundo iba a ir. Intentó explicarme cómo llegar, pero no conocía del todo la ciudad. Quedamos antes, para hacer botellón con ellos, y después ir juntos a la discoteca. Me dio su número, por si había cambios de planes. Perfecto. Me alegré mucho. Sabía que no significaba nada, pero bueno. Quizás algún día llegaríamos a ser buenas amigas...<br/>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[VOLVIENDO A SONREIR]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[A parte de lo de Laura, esa semana fue normalita. Tuve una pequeña conversación con Paola y sus amigas. Eran muy majas. Me dijeron que a todos los chicos del instituto yo les parecía guapa. Y que uno de la clase había soñado conmigo. Me dio por reír. Les dije que mejor no me explicaran el sueño. Con lo salidos que van a esa edad... Bueno, a esa edad y siempre. Esa semana estuve algo liada preparando el programa de 4º de ESO. No tuve casi tiempo ni de aburrirme. El jueves por la noche fui a cenar con mis compañeras. Y compañero. Me lo pasé muy bien. Hablamos de todo. Cada uno me fue contando más o menos su vida. <br/><br/>Raquel, 31 años, con novio desde hacía diez y conviviendo por tercer año ya. Alérgica al matrimonio, y su madre no lo llevaba bien. Así que lo de tener hijos mejor ni se lo planteaban. María, 29 años. Con novio desde los catorce años. Una pena, la verdad. Me asombré muchísimo. Y su novio en Jaén, trabajando también de profesor. Esperando a poder coincidir más o menos cerca para vivir juntos. Cris, 28 años, soltera, y entera. Dejó a su novio dos años antes. No estaba preparada para el compromiso. Y Nacho, 29 años, soltero y buscando novia. Tuvo novia hasta los 24, y después nada importante. Muy majo el chico. Pero la mejor, la estrella de la noche. Paula, 25 años, soltera. Dejó a su novio un mes antes porque lo pilló en la cama con su amiga. Llevaban cinco años y en dos semanas se iban a ir a vivir juntos... No, no lo conté. Pero hubiese sido gracioso ver sus caras, ¿verdad? No quería dar pena. Además de que los acababa de conocer. Resumí. Tenía novio pero lo deje el mes pasado antes de venirme porque la cosa estaba muy mal. Punto. A coro: “Ay pobre”. Si supieran... <br/><br/>Después de eso a un karaoke. ¿Por qué no? Nada mejor que hacer el ridículo públicamente para perder la vergüenza y coger confianza con tus recién estrenados compañeros de trabajo. Dentro de lo que cabe, fui la que mejor cantó. Estuvo muy bien la noche. La repetiríamos. Intercambiamos números de teléfono. Y Nacho me envió un mensaje al llegar a casa: “Lo he pasado genial esta noche. Gracias. Nos vemos mañana”. Pensé que nos lo había enviado a todas, pero al día siguiente comprobé que no. Y las demás empezaron con las bromitas típicas. Pero no. Y menos del trabajo. No podía ser. <br/><br/><br/><br/><br/>PD: A petición de Chiripitiflautica, haré un avance de capítulos. Aunque en realidad no sé a qué se refiere con avance... Si a un "en el próximo capítulo" o a un resumen del sigiente mes... <br/>Creo que aún faltan un par de post para que vuelva a aparecer Alex, no teníamos mucha relación en ese momento. Pero pronto cambia la cosa  =)<br/>Bueno, os dejo con un pequeño resumen-adelanto del próximo encuentro:<br/>Alex - Paula - Solos - Discoteca - Intercambio de números - Cena pendiente<br/>Ya puse esto en un comentario ayer, pero aquí lo leereis mejor.<br/>Advierto: nada es lo que parece! ;)]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[WELCOME BACK TO MY LIFE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_8.htm]]></link><description><![CDATA[El domingo por la mañana se fue mi primo. De nuevo estaba sola en casa. Me sirvió de mucho el haber pasado unos días con él. Desconecté completamente. No me acordé de nada lo relacionado con el trabajo, ni de nada relacionado con Sevilla. Sólo cuando hablamos del tema. Lloramos, reímos, hablamos, jugamos, bebimos, bailamos, discutimos (como siempre, es como mi hermano y como buenos hermanos siempre discutimos) comimos, hablamos y lloramos. De todo. Fue un fin de semana terapéutico. Lo que necesitaba para empezar la semana con buen pie. <br/><br/>Y el lunes por la mañana fue bien. Empecé a congeniar con más compañeros. Para ser más exactos, con dos compañeras, aparte de Raquel, que fue la que me metió en el grupo. Ellas eran María y Cris, y con un compañero, Nacho. Quedamos para ir a cenar ese jueves a un restaurante al parecer muy conocido que me querían enseñar. Todo iba bien. Hasta que salí de una clase. Tenía el móvil en silencio en el bolso, y al llegar a la sala de profesores y mirarlo, tenía tres llamadas perdidas. Y era un número desconocido. Desconocido pero me sonaba demasiado. Creía saber de quien era, pero quería asegurarme. Envié un mensaje a mi primo, para que comprobara si tenía ese número. Al cambiar de móvil perdí toda la agenda. Podría haberla conservado, pero tampoco tenía interés. Quería empezar de cero. Como mi primo y yo teníamos el mismo grupo de amigos, le consulté. Mi primo me contestó a los diez minutos. Si, creía bien. Era de Laura. Mi mejor amiga. Bueno, la que había sido durante tantos años mi mejor amiga. Llamé a mi madre, y le pregunté. Efectivamente, Laura llamó a mi casa para preguntar por mí y estuvo hablando con mi madre. Contándole la situación. Al parecer Laura se enteró una semana antes que yo. Y estaba pensando en cómo solucionarlo justo cuando yo me enteré. Qué casualidad. Y mi madre diciéndome que no dejé explicarse a la pobre, y que parecía preocupada y le dio mi número.<br/><br/>Me pasé la mañana dándole vueltas. No iba a llamarla. Si de verdad le interesaba lo volvería a intentar. Y así fue. A la hora de comer, hora que todo el mundo está localizable. Chica lista. El corazón me latía deprisa, y el pulso me temblaba. Agarré el móvil con intención de cogerlo pero justo colgó. Solté el móvil, y aun no me había dado tiempo a pensar si era lo mejor hablar con ella o no, cuando volvía a llamarme. Se lo cogí.<br/><br/>Fue una conversación un tanto extraña. Me explicó todo. Se enteró cinco días antes que yo. Y que estaba mediando las cosas con Ana y Raúl para que dejaran lo que tenían y Raúl me lo explicara, o me lo diría ella. Pero los pillé. Y no hablé con ella. Hablé con todas a la vez y les dije de todo lo malo que está escrito y aun por escribir. Y desaparecí. <br/><br/>Que no sabía cómo contactar conmigo. Que me echaba de menos. Estaba muy preocupada por mí. Quería ayudarme. Lo sentía mucho. Lloró, y lloré. Me derrumbé por completo. Y la perdoné. Después de eso me preguntó por cómo me iba aquí, y me dijo que si podía venir a verme, que necesitaba verme. Y así le enseñaba la ciudad y el piso. Acepté. Me vendría bien. Pasar un fin de semana con ella y solucionarlo todo. Necesitaba una amiga, y ella nunca me había fallado. Excepto esta vez. Y, aclaradas las cosas, no se portó tan mal. <br/>Quedamos en que ese viernes vendría. Que no diría nada a nadie. Ni que tenía mi número, ni que habíamos hablado, ni que vendría a visitarme. Nos despedimos, como siempre. “- Te quiero golfa” “- Yo también”.<br/>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[LUNES...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[Hoy no ha sido un buen día, y no me apetece seguir recordando y escribiendo, creo que me afectaría demasiado. Por eso aprovecho para hacer una cosa que llevo días pensando hacer. Necesito aclarar algo.<br/><br/>Los que estéis leyendo esto (de paso os lo agradezco: ¡GRACIAS!) quizás pensaréis que cómo una chica que había descubierto un mes antes que su novio la había estado engañando, podía estar ilusionándose por un niño de veinte años guaperas con novia que casi no conocía. No es así. Releyendo mi blog he pensado que quizás diera esa impresión. Pero no. De esto ha pasado un año, y ya tengo superado lo de Raúl. Probablemente si el blog lo hubiera escrito el año pasado, la mayor parte del contenido hubiese sido: “¿Pero por qué? Si estábamos bien. Nos queríamos. Íbamos a vivir juntos. Estaba ilusionado. No me merezco esto”. Y os contaría que me pasé un mes a base de pastillas para el dolor de cabeza y la fiebre de tanto llorar. Añadiendo los tranquilizantes e infusiones para dormir. Pero lo omito, porque visto ahora me parece absurdo. O que ya teníamos nombres para nuestros hijos. Sería un blog patético.  <br/><br/>También en este año han pasado incontables cosas con Alex. Cosas que hacen que ahora, al recordar mi historia, lo ponga de chico perfecto de primeras. O que parezca que desde el principio yo sabía que pasaría algo con él. Para nada. Estaba muy confusa. Pensaba en él sin querer, y me agobiaba, y me asustaba. ¿Por qué pensaba en un desconocido después de lo que me había pasado? No podría volver a confiar. Y menos de un canalla como Alex. Pero no sabía que hacía pensando en eso. ¿Yo con Alex? Baja de las nubes Paula, tiene novia. Y es un crío...<br/><br/>Y así me pasaba las horas. Hablando con mí misma y peleándome con mi niña interior. Sí, queda demostrado que esas conversaciones te dejan aun peor. Alex me parecía atractivo, y guapo. Y que estaba bueno. Pero nada más. Me gustaba verlo. Pero sólo eso. Quería quitarle importancia.<br/><br/>Bien, dicho esto, creo que puedo seguir con mi historia tranquilamente =)<br/>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[CONOCIÉNDONOS UN POCO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[Pusieron house y mi primo ya se animó a bailar. Antes fue al baño, y yo a la barra a pedir. Cuando, de repente, veo a Alex a mi derecha, apoyado en la barra sonriendo. Mirándome hasta que lo miré. Y me saludó sin mirarme. Le devolví el saludo, sin mirarlo, está claro. Y estuvimos hablando. Que desde cuándo llevaba ahí, que no me había visto. Le expliqué que es que había estado sentada en una mesa. Y justo llegó mi primo, y dijo “¿Algún problema?” y Alex se quedo algo parado. Se lo vi en la cara. Y los presenté. Cuando dije ‘primo’ le cambió de nuevo la expresión. Se le notó, y tiempo después me lo reconoció. Él nos presentó a sus amigos. Y nos pusimos a bailar cerca de donde estaban ellos. No quería creérmelo, pero me miraba. Disimuladamente. Pero lo hacía. Hasta mi primo se dio cuenta. Pedimos una ronda de chupitos y, al brindar, Alex dijo “por la nueva profe de mi hermana y su primo”. Y por eso brindamos. Por mí y por mi primo. Me lo estaba pasando genial. Aunque casi sin hablar con él. <br/><br/>Mi primo y yo fuimos a sentarnos en una mesa, y dos de sus amigos vinieron con nosotros. Nando y Alex, alias ‘El Zipi’ (Jandro es el Zape, al parecer le pusieron el mote de pequeños por buenos). El Zipi quería sacarse las oposiciones de Guardia Civil o Bombero, por lo que estuvo un buen rato hablando con mi primo, que ya ejercía. Nando estaba demasiado bebido, casi no sostenía la cabeza firme. Yo seguía la conversación de mi primo y el Zipi cuando llegaron Alex y su otro amigo, Iván. Iván se quedó al lado de Nando intentando mantenerlo despierto. Y Alex se sentó a mi lado. Y, curiosamente, me puse nerviosa. Empezamos a hablar. Y mientras hablamos yo sólo pensaba “¿Por qué te pones nerviosa? Cálmate, cálmate”. No quería que me lo notara. Me sentía muy cómoda charlando con él, por lo que se me pasó. <br/><br/>Hablamos de todo. Hora y media hablando sin parar. Iván se llevó a Nando a casa. Y mi primo y el Zipi seguían hablando de lo suyo. Hablamos de mí, de dónde era, dónde vivía ahora, cómo me había ido la primera semana de clase... Hablamos de él, lo que estudiaba, cómo le iba (cosa que ya sabía). Después hablamos de hobbies y demás. Deportes, música, cine, lectura, Internet. Lo típico. Coincidíamos más o menos en gustos musicales. A raíz de eso salió lo del surf, y de la vez aquella que nos vimos. Me reprochó que no lo saludara. Lo normal. Pero había buen rollo. Eran las 6 y nos echaban del local. Se me pasó la noche volando.<br/><br/>Salimos juntos del pub, y ya nos despedíamos cuando nos dijeron que era tradición desayunar. Yo me quedé un poco loca, a las 6 de la mañana no había nada abierto. Pero nos llevaron a una panadería con la que tenían bastante confianza, que no estaba abierta, pero tocaban por la puerta de atrás y nos atendían. Me aconsejó la napolitana de jamón york y queso. Buenísima. Después de eso me sentía más integrada en la ciudad. Volvimos al aparcamiento y mi primo le pidió que le enseñara el coche por dentro. Estaba dudando comprarse el A3 y el Golf GTI. Pero le convenció, y se decantó por el A3.<br/><br/>Nos despedimos, dos besos a cada uno. Buenas noches, nos vemos. Adiós. <br/><br/>Me lo pasé en grande esa noche, y hablé mucho con él. Era muy inteligente y divertido. Hablador también, y bromista. A primera vista aparentaba otra cosa. Después de hablar con él me parecía más guapo aún. Seguía pensando que era un canalla. Tenía toda la pinta. Pero no era nada creído. Si muy simpático, y algo payasete. Me sentía algo rara por la sensación de no saber si volvería a verlo, ni cuándo. <br/>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item><item><title><![CDATA[CONVERSANDO CON MI NIÑA INTERIOR]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/sweetpaulita/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[Empezaba a ilusionarme. No me lo acababa de creer. Pensaría que después de lo de Raúl y Ana me hundiría. Y casi. Pero no. Me iba todo tan bien en mi nueva vida que casi ni pensaba en ellos. Sólo quería olvidar. Olvidar no, es muy difícil. Quería recordar sin que me doliera.<br/><br/>Y llegó el fin de semana. Tenía ganas de ver a mi primo. Y de pasar tiempo con alguien de confianza. Sé que se me pasaría rapidísimo. Pero menos era nada. El viernes por la noche llegó algo cansado, por lo que estuvimos hablando y viendo la tele y nos fuimos a dormir. El sábado por la mañana lo llevé a desayunar a una cafetería que hacen unos churros que quitan el sentido. Le estuve enseñando la ciudad, monumentos, sitios de interés, y después dimos una vuelta por el centro e hicimos unas compras. Fuimos a almorzar al puerto, y acto seguido a la playita. Hacía mal tiempo. Bastante viento y muchas olas. Había gente haciendo surf, y a mí que me encanta ese deporte (aunque no lo practico, por miedo) estuve entretenida. La playa es preciosa, y fuimos a dar un paseo por la orilla. Sorpresa la mía cuando nos cruzamos con uno de los surfistas. De lejos me pareció muy atractivo, por el pelo, el cuerpo y la forma de andar. Adivináis quien era, ¿verdad? Si, el mismo. Alex. Me miró, le miré. Miró a mi primo, agachó la mirada y pasó de largo. Y me sentí mal. ¿Por qué? Pues no sé. Porque soy tonta. Tuve una conversación interior conmigo misma que aun recuerdo:<br/><br/>       -&#9;“Seguro que se habrá pensado que mi primo es mi novio”<br/>       -&#9;“¿Y? Él también tiene novia. Ni se acordará de ti.”<br/>       -&#9;“Me ha mirado. Quizás si hubiese ido sola me hubiera saludado”<br/>       -&#9;“No flipes”<br/>       -&#9;“Si, es verdad. Parece que tengo 16 años. Soy tonta”<br/><br/>La conclusión era la misma: soy tonta. Y un año después aun no ha cambiado. Estuve dándole vueltas a lo mismo toda la tarde. Inconscientemente pensaba en él. Iba recopilando los datos que tenía sobre él. Y, en ese momento no quería aceptarlo, pero pensaba en ir al mismo pub del sábado anterior por si me encontraba con él.<br/><br/>Por fin sábado noche. La semana de antes la camarera me informó dónde se hacía el botellón y los locales que después se llenaban más. Así que llevé a mi primo de botellón. Había muchísima gente. Con los coches con diferentes músicas. Mi primo estaba encantado. Encima justo al lado de la playa. Estaba genial. <br/><br/>Nos dieron publicidad de varios locales, pero yo ya sabía a cual iríamos. Tenía ganas de encontrármelo. Sabía que no hablaríamos, pero aunque fuera verlo e intercambiar alguna mirada. No sabía por qué, me sentía tonta. Tenía novia. Y se les veía bien. O por lo menos hacían buena pareja. Pero yo seguía pensando y pensando... No sabía qué me pasaba, e intentaba quitarle importancia. Así me pasaba gran parte del tiempo. Y entonces pasó el. En un Audi A3. Él no me vio. Iba con la novia al lado y amigos detrás. Y su otra amiga lo seguía en un Mini, con más gente. Definitivamente, eran gente bien.<br/><br/>Nos fuimos al pub y al irnos los vi que seguían allí bebiendo. Pero no tardaron mucho en llegar. Iba guapísimo. Aun me acuerdo de la ropa que llevaba: tejanos denim caiditos, camisa blanca con listas naranjas de manga larga, remangada y por fuera. Y un calzado mezcla entre zapatos y zapatillas marrones. No me gustan los pijos. Los pijos "señoritos andaluces" como se les conoce por aquí. Pero él no era el típico pijo - señorito. Vestía bien. Tenía el pelito largo pero no el flequillazo que suelen llevar. Lo llevaba así hacia delante y un poquito hacia al lado. Un look surfero - pijo. Me encantaba. Y cuanto más bebía, más me gustaba. <br/><br/>El pub estaba abarrotado, y yo estaba sentada en una mesa y ellos bailando, así que no me vio. Encima bailaba de miedo. Ya lo que faltaba. Estaba hablando con mi primo y sin querer (evitarlo) mirándolo. A las 4 salieron él, su novia y la otra chica que iba siempre con ellos. Pensaba que se iría. Sus amigos si se quedaron. <br/>]]></description><author><![CDATA[sweetPaulita]]></author></item></channel></rss>
