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un extintor bajo el agua
Me aburre tanto mi vida que estoy por vivir la tuya.
Acerca de
Si alguna vez decides crecer, no me dejes solo en el columpio
Sindicación
 
Crónicas de Sociedad


Animosa tarde de sábado en las estancias del Palacio de Santa Marina. Todo estaba listo a la hora indicada y los invitados fueron llegando de manera escalonada. Hubo algunas ausencias que se disculparon por no poder asistir a tan grandioso evento, muchos de los cuales dijeron encontrarse de viaje en ciudades tan dispares como El Cairo. Aunque, según los viperinos oficiales, la mayoría de los ausentes habían sido vistos la noche anterior en algunos de los cabarets más frecuentados de la ciudad y estaban a esas horas luchando contra la jaqueca o contra la mala conciencia que ataca por las mañanas al copulador vespertino.
Sí acudió, como no, una amplia representación del mundo de la cultura, que dio muestras del buen nivel de retratistas cortesanos, que nos están aportando fama internacional. El mundo de la zarzuela también estuvo presente, pero estuvo comedido, si bien dio una lección ejemplar de la correcta etiqueta a otros concurrentes de apellidos muy compuestos.

En esta ocasión, el embajador de Moldavia fue comedido y no se dedicó a perseguir por entre los visillos a las hijas de los empresarios cantoneses. Todos comieron en armonía viandas de ultramar y bailaron a los postres. Tras el café, la jefa de protocolo preparó varios juegos que dieron buena muestra del gran acopio de intelecto que han hecho todos ellos durante sus infancias recientes y aún vigentes. Poco a poco el río siguió su curso y los salones quedaron vacíos para que lo recogiera el servicio. Algunos volvieron a los cabarets y otros recogieron sus cansados cuerpos en sus moradas.

Gracias a todos por regalarnos un día de vuestras vidas.


 
Lo prometido es deuda



El diseño es de Elena, Sergio también se pone de largo y aporta la casa y el piano, conste.

 
Por una infancia en 3D


El otro día en Cádiz, esperando a mi hermano en la plaza de San Francisco, había dos niños a los que les habían comprado unas trompetas de plástico para irles formando el espíritu cofrade a la vez que conseguían molestar profundamente a los inocentes transeúntes en un radio de 300 metros. Una de las madres seguía con su charla tranquilamente con su amiga, mientras el resto de la población iba perdiendo paulatinamente la cordura. Comprendo que es una exageración, pero yo a esas madres las inhabilitaba como tales y les quitaba la custodia por el bien de la conciudadanía; y a los fabricantes de esas trompetas les montaba una comisión de derechos humanos por romper los tratados de la paz gaditana. Tal vez nos quedemos sin futuros Miles Davis o Chet Baker, pero… ¡Viva la Playstation y larga muerte a los juguetes convencionales!
 
La raíz cuadrada de uno mismo


Los sueños más comunes y anodinos son aquellos de vivir en el trópico, en una isla con cocoteros, playas y chicas indígenas en top less que te ofrecen frutos exóticos para degustar como si fueran cajeras de supermercado de barra americana.

En vez de mudarme al trópico, yo me he venido a vivir al tópico: Triana. Junto al río hace una humedad que te cala en los huesos y no te suelta ni con cuarenta braseros bajo la mesa camilla y los bares están llenos de miembros de comandos de sevillanos integristas. Pero cuando bajo por las noches y veo el puente iluminado, me digo a mí mismo: Javi, eres adicto a esta postal de cuplé.

Soy feliz, aunque suene tan idiota como esa palabra. Por las mañana me dedico a pasear, hacer las compras por el barrio y cocinar para Elena y para mí. Por las tardes trabajo un poco o me dedico a terminar la cantidad ingente de comics que me compré hace unos meses y que hasta ahora no he tenido tiempo ni para abrirlos. Mi obsesión con los TBOs y el andar por Triana como pez en el agua me hace pensar que en otra vida debí ser japonés, espero no haber heredado también las tendencias suicidas de mi anterior vida. De momento, os aseguro que no tengo ni putas ganas de morirme.


Triana, Triana…
¡Qué bonita está Triana,
cuando le ponen al puente
banderas republicanas!

Banderas republicanas (Tangos de la Niña de los Peines)
 
Pobre Muchacha


Pobre muchacha hermosa apresurada
que deprisa vienes hacia mí al
cruzar la calle
y te pasas por mi lado sin saber que yo
que yo soy la razón de tu existencia

Tú ni siquiera me ves, yo te sonrío
y admiro tus cabellos
y tus piernas
y tu culo

Tu estás tan buena,
yo te haría tan dichosa
Pero tú ...
tú te lo pierdes con tu prisa

Tú estas tan buena,
yo te haría tan dichosa
Pero tú ...
tú te lo pierdes con tu prisa

Pobre muchacha hermosa apresurada
Pobre muchacha hermosa apresurada


Adaptación de Albert Pla del poema Times Square III, de Jose María Fonollosa (Ciudad del Hombre, New York)



La foto es mía. No es NY sino Tallinn (Estonia)



 
Viaje a la Zona 34


Reflexiones:
1. En todo el mundo cada vez proliferan más los McDonald´s para gente inconformista y/o contestataria -Estuve en los famosos cines de MK2 en el canal del Orco, uno de los sitios más IN de París y definitivamente el postureo y la tontería también se apuntan al carro de la mundialización.

2. Los franceses no es que sean más soberbios con lo del idioma, es que son tremendamente brutos. Yo no soy ningùn hacha hablando inglés, pero es que estos no hablan un carajo, y mira que me he encontrado a gente que se esforzaba, de veras.

3. No podría vivir en el campo a no ser que tenga ADSL y una estación de tren de alta velocidad a menos de 10 minutos de la casa. Lo del campo está muy bien mientras te quedan tortilla y filetes empanados en el Tupperware, pero luego me entra una alergia al verde que se hace insoportable. No sé cuántos libros me he leído este fin de semana, al menos eso he ganado.

4. La FNAC de París es lo más cerca que he estado del cielo. Soy capaz de aprender francés sólo para poder entender lo que dicen esos letreros de oferta.


5. Ya entiendo por qué a los presos les mandaban como mayor castigo a las celdas de incomunicación. Tengo unas ganas de poder ponerme pedante en castellano… y en dialecto sureño, ya ni digamos.


6. Antes de volver a viajar a otro país que no sea Portugal o Italia, tengo que sacarme novia. Me lo estoy pasando muy bien, pero con las dificultades del idioma no ligo ni a la de tres. Volvemos a lo de la incomunicación lo cuál se hace más complicado si se le unen las ganas de f….r, además el reggeatón no se estila por estos lares.


7. Me he quedado con ganas de seguir celebrando mi cumple, mi ego anda un poco torcido y necesito mayor protagonismo. Más que una fiesta de disfraces me apetece una puesta de largo ¿hace?