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un extintor bajo el agua
Me aburre tanto mi vida que estoy por vivir la tuya.
Acerca de
Si alguna vez decides crecer, no me dejes solo en el columpio
Sindicación
 
Fátima Frost


Desde hace unos meses se me aparece en el congelador un ente raro con una curiosa semejanza con la virgen de Fátima. Siempre toma forma entre las croquetas y la tarrina de chocolate de Carte D´or que me sobró del verano pasado. Es así como un supositorio alargado vestido con la equipación del Hércules de Alicante. Tiene forma de mujer, pero me habla con la voz de mi profesor de física del colegio del Opus Dei: un transexual reprimido y con bigote que nos hablaba de las excelencias del franquismo y de que el hecho de que los camareros de los bares ya no te recordaban la abstinencia los viernes de cuaresma, era un síntoma de que el Apocalipsis estaba cerca. Todo se presenta atractivamente lisérgico, pero ya estoy un poco mayor para las drogas alucinógenas y creo que voy a tener que descongelar. Una pena que el arte sacro acabe en agua de borrajas.
 
Los almendros del Edén
J:- ¿Nacho, está María por ahí?

N: Que va, todavía no ha llegado, tenía un reportaje

J: Bueno, dile que la he llamado. Por cierto ¿cómo va el videoclub?

N: Aquí estoy dándole el último toque. Abro el día 17 ¿vendrás? Va a pinchar el Reyes en la inauguración.


J: No sé, es que voy a Sevilla esta semana y no puedo ir todos los fines de semana que hay que ahorrar.

N: Joder, pues este fin de semana nosotros nos vamos al salón del cómic a Granada.

J: Pues ahora que lo dices, me apetece mogollón ir a Granada y nunca he estado en ninguna de esas concentraciones.

Dicho y hecho. Hacía más de tres años que la ciudad del Darro no me hacía cosquillitas en los pies. Lo de la pasta que me gasté en novelas gráficas y la peste que echan los otakus cuando se concentran fue secundario. Desde que mi madre me llevó a Granada cuando tenía 10 años supe que hay una puerta dimensional entre la realidad y el mundo de Jesús de la Rosa



Sé de un lugar
donde brotan las flores para tí,
donde el río y el monte se aman,
donde el niño que nace es feliz.

Sé de un lugar
para tí
 
Las correcciones políticas


Lo que parecía que iba a ser un fabuloso reportaje sobre género en la comarca rural del Guadalhorce se está convirtiendo en una pesadilla. Las clientes son dos tipas que han abrazado las políticas de igualdad como Cat Stevens abrazó el Islam o George Harrison a los Hare Krisna. Me encuentro con el reducionismo marxista-feminista-integrista a cada paso, por lo que al final me está saliendo un pestiño de pieza lleno de consignas maniqueas que parecen dictadas por la vicepresidenta del Gobierno. No quiero parecer un reaccionario, pero me están despertando tanta animadversión estas dos tipejas, que me están empezando a parecer divertidos los chistes machistas. Bueno, mejor me lo tomo con calma, porque como nos han dado el premio 28-F por un reportaje que hicimos sobre violencia de género, como diría super Nieves Varón, me veo más encasillado que Michael Landon.