Soledad. Sol... Edad... Refugio nuclear habitado por el Robin Hood de las ideas. Un haz de luz en el invierno siberiano. Tres tristes tigres, cada uno por su lado. Me gusta encerrarme en el cuarto de baño, aunque no haya nadie en casa; sentarme vestida en la taza del wáter y leer en distintos idiomas los componentes de los jabones. ...Pelliculaire, forfora; ...caspa, al fin y al cabo. En mi pueblo todo el mundo tiene miedo, por eso se casan con el abandono y lo sacan los domingos de paseo. Yo no tengo miedo, simplemente pavor; no me apetece correr, si no voy a ninguna parte, prefiero estar sentada a pasear la soledad. Soledad. Sol... Edad... Pisar tierra después de un vuelo transoceánico. Motas de polvo cósmico que colisionan. Dos tristes tigres deciden encontrarse. A veces, salgo de casa y voy a la estación, subo a los andenes y me pongo a esperar, pero ningún tren me seduce y los dejo pasar envueltos en megafonía. Cuando mis novios duermen me dedico a observar los fetiches de mi cuarto, reordeno mentalmente los pobladores de la estancia y en la lista de reciclables ellos siempre están allí; porque prefiero vivir a solas que vivir la soledad.