El contrato es el contrato

Si llueve, llueve para abajo (no va a llover para arriba). Si el agua se calienta mucho hierve (no va a enfriarse, laputamadre). Entonces, si pago un servicio completo con una puta, ésta tiene que entregarme el culo para que se lo deje como una flor (con mi súper-miembro siempre duro como una piedra… hasta en los bautismos). Y no, la puta no quería cederme el culo por más que en el menú de agujeros que incluía el servicio completo figurase el culo. Y yo quería el culo, no había otra opción… el culo me pertenecía por… no me acuerdo cuánto tiempo (y tampoco puedo asegurar si había puesto o no shampoo en el vodka… eso me pasa por no poner las botellas en su lugar). Pero, aún así, la palabra completo me la acuerdo, por ende el culo era mío y era mía también la decisión de meter en él lo que me placiera (la palabra existe, la busqué en Google, y si lo dice Google no vamos a andar discutiéndolo, mierda). Y yo quería ese culo! Por contrato (abalado por la vieja mugrienta que atiende en recinto de putas) ese culo pertenecía a las disposiciones de mi miembro (en ese entonces erecto y con pelusa… porque tenía puesto un pantalón de gimnasia sin calzoncillos). Y la respuesta a mi exigencia fue un rotundo NO... en realidad me lo negó con palabras similares a pelotudo, hijodeunagranputa, explotador de mierda, entre otros sinónimos… pero el NO estuvo y eso me cabreó, hasta tal punto que comencé a romperle todo a esa puta de mierda (menos el culo que me fue negado, incumpliendo el contrato escrito a puño y letra por la vieja mugrienta que atiende el recinto). Puta sin código, puta sin honor… puta con mal gusto (por negarse a ser penetrada por alguien tan sexy y simpático como yo). PUTA DE MIERDAAAAAA! Y lo peor de todo es que la historia no tuvo un final feliz… claro, lo justo hubiese sido que, luego de romperle todo a esa puta (por mi insatisfacción al no haber recibido el culo), la vieja me pidiera disculpas de rodillas por mi reacción de enojo (ya que un cliente insatisfecho es malo para el negocio… de putas). PERO NO, no fue así, fue todo lo contrario… la vieja se apareció con una cacerola echando humo por la nariz y comenzó a tirar cacerolazos por doquier mientras la puta me tenía agarrado de los brazos! Menos mal que la vieja era medio bizca (o tenía un ojo de vidrio) porque no me pegó ninguna. Después llegó la policía y… no me acuerdo mucho (ya que el shampoo con vodka tiende a hacerte olvidar de las cosas), pero las cuadras que corrí sin ropa hicieron que se me vayan las ganas de pedir un culo por un tiempo. Puta de mierda!





