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El dia que me apunté a un curso de teatro
Me lancé sin saber que era lo que me esperaba...
Acerca de
Kathyuska: En el largo camino de conocerse a sí misma, se apunta a todo tipo de nuevas experiencias. La última, este curso de teatro, donde ama y odia, observa y actua.
Sindicación
 
La Mariposa
Empiezo a sentirme muy agusto con mis compañeros. Nada mas llegar me han preguntado por mi ausencia del otro día. Me gusta que se acuerden de mí. ¿Aquién no?
Esto de explorar caminos nuevos junto a nueva gente hace que se empiezen a crear lazos de muy buen rollo. Todos estamos juntos en esto, y hay un gran ambiente de equipo. Y eso que es el 4º día! Me sorprendo viendo gente nueva que empezaron el pasado jueves. Hoy incluso ha llegado un nuevo chico que hará 20kms en combinado tren+pie para venir a clase. Si señor.
Empezamos la clase ( en realidad está mal llamarlo clase; sería más adecuado llamarlo “sesión de taller") con los estiramientos y respiraciones. El cuerpo se relaja de las tensiones diarias y se concentra en olvidarse de las movidas ocurridas… hoy, por cierto, necesito más que nunca olvidarme durante un par de horas;
he pasado uno de los peores días desde hacía tiempo.
La Opera comienza a sonar en la sala. “Imaginar que pintaís un gran cuadro, un mural"- nos dice la profe- “dejaros llevar por la música, mover los pinceles, con una mano, con dos, experimentar!".Me quedo en una pared con ventanales a la calle. Trazo gruesas lineas imaginarias mientras los tonos son medios, pequeñas lineas suaves y lentas por la parte baja de la pared en los tonos bajos, y me desboco pintando trazos rapidos en el increccento, lanzándo la pintura como Pollock mientras oigo el subidón de la soprano. Me libero, me suelto, me agacho, salto, camino, corro, pinto el suelo, pinto el techo, los trazos van al ritmo de la música. Pinto hasta con las manos, retocando los
trazos de pintura que acabo de esparcir con el pincel. Por un instante veo las casas oscuras en el exterior de las ventanas. Río al pensar en lo bien que se lo estará pasando algún vecino que, ajeno a la música, ve 9 adultos gesticulando sin parar con todo el cuerpo. Acabo axfisiada, lo he dado todo. Si ya me suelo poner en casa Madame Butterfly o Carmen, o Aida, y berreo con enfasis , el hacerlo con el cuerpo me llena de endorfinas. Genial.
El segundo ejercicio ya lo hemos hecho otros dias. Empezar a andar y parar acorde con tus compañeros, intuyéndolos, sólo que ahora incluimos una variante.Caminamos de dos en dos, en paralelo, de tres en tres, de cuatro en cuatro…y concluimos caminando todos en grupo, en una formacion en flecha cerrada (Como Alexandros en las Termopilas), intentando parar cuando intuimos que el resto se detiene, o comienza a caminar. No siempre sale bien, pero seguimos reforzando nuestra coordinación en grupo. Volvemos al ejercicio de mantener nuestro espacio equilibrado (os acordais del tema de la balsa con los zapatos?). Caminamos observándonos, equilibrando espacios, pero ahora la profe nos limita nuestro espacio de actuación cada vez más. Estamos muy juntos. Estamos los 9 en apenas 4 metros cuadrados. “Observaros"-nos dice-"Miraros los detalles que hasta ahora no os habiaís fijado; el color de los ojos, como son las manos, lo suave que es un pelo liso o una piel".
Mientras seguimos andando. Miro los ojos de la gente, su rostro, sus pequeñas imperfecciones. Miro los anillos etnicos de un compañero. Una compañera me agarra la mano y me la examina suavemente. Paso mis dedos lentamente por un tatuaje. Siento otras manos examinando mi nuca. Exploro una espalda intuyendola a traves de una camiseta. Mi ombligo es descubierto bajo la camiseta por la profe, lo observa mientras experimento el tacto del pelo rizado de una compañera bajo mis dedos. No hay verguenzas, sólo hay comodidad. No hay pudores; todos somos imperfectos, pero todos somos nosotros. Nosotros mismos, en esencia.
“Ahora explorar el espacio en el que estamos. Tocar todo lo que querais del salon. Verlo con otra perspectiva, cambiarlo, mirarlo desde el suelo, experimentarlo". La mayoria de mis compañeros se mueven hacia los percheros y los armarios que guardan vestuario, atrezzo, y empiezan a ponerse sombreros y a tocar la textura de la ropa. Yo me voy a una esquina, donde unas estructuras de madera se mueven y cambian el concepto de espacio. Exploro con ellas, las muevo.La madera es rugosa, pero pesa menos de lo que pensaba. Cojo el maniquí que tenemos al lado de la puerta. Desde el primer dia me habia fijado en él. Un maniquí de escaparate, descabezado y sin brazos. Lo levanto - tb pesa menos de lo esperado- y lo coloco en varios sitios. Lo dejo al final del salón, formando un vértice con dos bancos. Lo observo desde varios puntos. Retrocedo y me subo al pedestal donde estaba el maniquí. Copio su postura. Así es como nos vé él todos los días. Veo una jaula a mi lado. La cojo y la coloco a los pies del maniquí.
Empieza a parecer un “perfomance” de la bienal. “Enjaulados por la moda” podría titularlo. Una compañera coloca la jaula encima del maniquí a modo de cabeza. Ahora sí que queda genial, cómico pero algo tétrico. Me encanta. Pena de no poder capturarlo en una instantánea y enseñaróslo aqui.
Por último, colocamos dos sillas de frente a varios bancos donde nos sentamos. No estan cerca, hay una cierta distancia. Hay que ir aprendiendo a hablar a un publico desde una distancia más incómoda. Este ejercicio lo hicieron el jueves, asi que me lo explican y observo como los demás lo hacen.
Dos de mis compañeras se sientan en la silla. Hay que contar una historia, pero improvisándola, y cada una de ellas sólo puede decir una palabra. Hay que ir adaptándose generosamente a como van derivando la frases. Sólo una palabra. Es dificíl. Sobre todo lo más dificil es no perder la idea en general. Puedes empezar con una frase pero la siguiente a la que se llega puede no tener mucho que ver…
Me toca. Empezamos. Ey, no es tán dificil. No sé cómo pero estamos contando la pequeña historia de una fragil mariposa que no consigue remontar el vuelo. Lo intenta varias veces pero nunda lo consigue.Un dia lo hace. Moraleja: aunque seas una fragil mariposa, si lo intentas, lo conseguiras.
Todo ha encajado perfecto. Todos los compañeros aplauden y rien, les ha encantado. Otro subidón de endorfinas. Mi compañera, L. , y yo, nos miramos. Ha habido estupenda conexión, si señor.
“Caminar por todo el espacio mientras no dejaís de hablar en alto sobre…el color amarillo!” Y cada uno camina, y habla, y habla, de lo que quiere, de lo que relaciona mentalmente con el color amarillo.
La clase termina y, me siento estupendamente.
No