La Gran Pelea
Estamos todos los que somos. Creo que no falta nadie. Veo alguna cara nueva, alguna cara que no había vuelto a ver desde el primer día. Hoy somos 12. Los estiramientos es lo primero. Hay que calentar. Ya los vamos aprendiendo, casi no hay que mirar a la profe para hacerlos. Hoy incluimos algo nuevo: vamos a empezar a practicar el saludo al sol, el primer movimiento que se aprende en Yoga. Repetimos varias veces los movientos, y mis huesos y musculos crujen. Eso si, he de destacar que a la altura de hoy, me crujen muchisimo menos que el primer día. Ey, me estoy poniendo en forma!
Nos pone música. Hoy también hay que seguirla, pero nos va diciendo nombres de partes del cuerpo. “La cabeza!” - y ha de ser la cabeza la que nos “mande” el movimiento. Nos movemos al ritmo de la música pero la cabeza es la que manda. “El hombro!” Y es el hombro el que se mueve y el resto del cuerpo le sigue. Es dificil; suenan acordes brasileños suaves, suena una voz francesa, suena otra vez la ópera. “El pie!” Esta es más fácil, el pie manda y todo el cuerpo le sigue irremediablemente.
Ahora en parejas. Mi compañero lleva una camiseta de “Queens of the Stone Age". Le tarareo los primeros acordes de unos de sus temas. “¿Los conoces?"-se sorprende-. Claro, soy una chica alternativa - pienso,jejej-. Empezamos un ejercicio de respuesta. Vamos a pelearnos como en las de Bam-Bam,Van Damme. Uno de nosotros le dice al otro a que parte del cuerpo va a lanzar su puñetazo ;-no valen patadas, cachissss-.Después; -todo a cámara lenta- apoya su puño y empuja. El golpeado observa como su cuerpo se desplaza ante la presion del “golpe". “Estómago” -me dice- y acerca su puño a mi estómago. Presiona, y mi cuerpo se pliega y tiende a irse hacia atras y abajo.
“El hombro” -me anuncia- y noto su mano presionar mi hombro y observo como mi torso se gira. “El mentón"; mi cabeza va inclinándose hacia atrás. “Ahora vamos a intuir la reacción, sin que nos toque la mano del compañero". Y seguimos con lo mismo, pero ya reaccionamos cuando el puño se acerca. Mandamos al cuerpo que reaccione como si le hubiesen golpeado en una zona en concreto. Nos pide que alargemos la reacción, todo ello a cámara lenta. Ahora un puño en el estómago no sólo nos encoje, sino que nos tira al suelo, y rodamos por él encojidos por el -ficticio- dolor. Y ya no nos decimos a donde va el golpe, el cuerpo reacciona solo. Y empezamos a olvidarnos del orden -ahora tu, ahora yo- ; los golpes van y vienen.
“Todos contra todos!” Empieza la tangana. Damos y recibimos. Recibo. Me caigo al suelo. Allí recibo algun golpe más. Dos contra dos, uno contra tres, cuatro contra uno. Me levanto en el centro, me defiendo, reparto a los que se acercan. Sólo me falta llevar el chándal amarillo con linea negra. Bum, bum bum. Me dan de nuevo. La heroína siempre recibe .Todos a cámara lenta. Somos un slow-motion de Matrix
Todos sudamos exhaustos. Mañana agujetas. Pero que divertido.
La última media hora, la dedicamos a observarnos como andamos. Uno de nosotros, altenativamente, camina sólo por el salón, mientras el resto le observa. Después, todos intentamos imitarle mientras él/ella nos mira. Y después comentamos que parte del cuerpo es la que manda al andar. Es la cadera la que manda, son los brazos, es la cabeza… Curiosamente, soy la única a la que, después de andar, nadie sabe indentificar que parte domina mi estilo andarín. Soy una mezcla de estilos
Nos pone música. Hoy también hay que seguirla, pero nos va diciendo nombres de partes del cuerpo. “La cabeza!” - y ha de ser la cabeza la que nos “mande” el movimiento. Nos movemos al ritmo de la música pero la cabeza es la que manda. “El hombro!” Y es el hombro el que se mueve y el resto del cuerpo le sigue. Es dificil; suenan acordes brasileños suaves, suena una voz francesa, suena otra vez la ópera. “El pie!” Esta es más fácil, el pie manda y todo el cuerpo le sigue irremediablemente.
Ahora en parejas. Mi compañero lleva una camiseta de “Queens of the Stone Age". Le tarareo los primeros acordes de unos de sus temas. “¿Los conoces?"-se sorprende-. Claro, soy una chica alternativa - pienso,jejej-. Empezamos un ejercicio de respuesta. Vamos a pelearnos como en las de Bam-Bam,Van Damme. Uno de nosotros le dice al otro a que parte del cuerpo va a lanzar su puñetazo ;-no valen patadas, cachissss-.Después; -todo a cámara lenta- apoya su puño y empuja. El golpeado observa como su cuerpo se desplaza ante la presion del “golpe". “Estómago” -me dice- y acerca su puño a mi estómago. Presiona, y mi cuerpo se pliega y tiende a irse hacia atras y abajo.
“El hombro” -me anuncia- y noto su mano presionar mi hombro y observo como mi torso se gira. “El mentón"; mi cabeza va inclinándose hacia atrás. “Ahora vamos a intuir la reacción, sin que nos toque la mano del compañero". Y seguimos con lo mismo, pero ya reaccionamos cuando el puño se acerca. Mandamos al cuerpo que reaccione como si le hubiesen golpeado en una zona en concreto. Nos pide que alargemos la reacción, todo ello a cámara lenta. Ahora un puño en el estómago no sólo nos encoje, sino que nos tira al suelo, y rodamos por él encojidos por el -ficticio- dolor. Y ya no nos decimos a donde va el golpe, el cuerpo reacciona solo. Y empezamos a olvidarnos del orden -ahora tu, ahora yo- ; los golpes van y vienen.
“Todos contra todos!” Empieza la tangana. Damos y recibimos. Recibo. Me caigo al suelo. Allí recibo algun golpe más. Dos contra dos, uno contra tres, cuatro contra uno. Me levanto en el centro, me defiendo, reparto a los que se acercan. Sólo me falta llevar el chándal amarillo con linea negra. Bum, bum bum. Me dan de nuevo. La heroína siempre recibe .Todos a cámara lenta. Somos un slow-motion de Matrix
Todos sudamos exhaustos. Mañana agujetas. Pero que divertido.
La última media hora, la dedicamos a observarnos como andamos. Uno de nosotros, altenativamente, camina sólo por el salón, mientras el resto le observa. Después, todos intentamos imitarle mientras él/ella nos mira. Y después comentamos que parte del cuerpo es la que manda al andar. Es la cadera la que manda, son los brazos, es la cabeza… Curiosamente, soy la única a la que, después de andar, nadie sabe indentificar que parte domina mi estilo andarín. Soy una mezcla de estilos





