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El dia que me apunté a un curso de teatro
Me lancé sin saber que era lo que me esperaba...
Acerca de
Kathyuska: En el largo camino de conocerse a sí misma, se apunta a todo tipo de nuevas experiencias. La última, este curso de teatro, donde ama y odia, observa y actua.
Sindicación
 
Molto vivace
Somos impares. ¿Con quién me toca en el primer ejercicio? Con la profe. En cualquier curso, en cualquier ejercicio, si te toca con el/la profe, aprenderás mejor, peeeero, tendrás la tensión propia del momento. ¿Y con que empezamos hoy? No sé si os acordareís de aquel ejercicio donde, a ritmo de la opera, pintábamos un imaginario lienzo. Uno de los integrantes de cada pareja artística ha de sentarse a horcajadas en una silla ( como Liza Minelli en Cabaret ) , y, mientras suena la música, el otro, de pie, ha de “pintar” en su espalda. Y con ritmo. Nada de masajitos y plim. Yo me siento la primera.Me siento, me reclino y apoyo la cabeza en mis brazos. A ver que sale de aquí.
Suena un alegro ma non troppo (juraría que es Vivaldi; maybe El Verano) y noto las manos en mi espalda. Se mueven arriba y abajo, izquierda y derecha, mientras suenan los acordes. Empieza a ser relajante. Uy, cambia el ritmo;molto vivace. Pinta con los brazos, con el subidoncillo hay tambien pequeños empujones firmes. Vuelve el tempo tranquilo. Toques mas suaves. También por los muslos. Y el cuello. Caramba. Pasan los minutos. Vuelve a ser muy relajante. La música baja su volumen y se acerca al silencio.
Bueno, ahora me toca a mí. El ejercicio de aquel día - el de la opera- me había gustado mucho. Se me da bien seguir la música. Empezamos. Izquierda y derecha, arriba y abajo, lentos con la lentitud del adagio, rapidos en el presto, mas profundos en el crescendo, buen agarre en el fortissimo…. No me olvido de la nuca o de los muslos, y no sólo uso las manos; también entran en juego los antebrazos, el brazo entero.
Finaliza la música. Mi partenaire se levanta lentamente con gestos de haberse relajado en abundancia.
Pasamos a caminar -de nuevo- por un espacio delimitado, utilizando sólo las verticales y horizontales. Nada de caminar en diagonal. Todos a la vez. Nos pide proponer rutinas, y ver que pasa. Andamos y andamos. Veo a una compañera caminando en “cuadrado". Tres pasos y gira 90 grados. Tres pasos y gira 90 grados. Me coloco a unos pasos detras y la sigo haciendo lo mismo. Otro más se nos une. Está saliendo algo, ya que el resto de compañeros, o se estan uniendo, o forman una antítesis en otra esquina, permaneciendo quietos. Que bueno, por fin nos sale algo en este ejercicio. Y es todo improvisado al 100%!!. Seguimos. Intento fijarme en el resto, no sea que haya una rutina clara y no me de cuenta. Intento proponer algo. Me quedo quieta. Un compañero se acerca y nos quedamos uno enfrente del otro. Eso en sí es una rutina. Pero no encaja con el resto. Podía haber surgido algo, pero no ha sido así. Seguimos. Así durante muchos minutos. Observo alguna otra propuesta, pero no sé muy bien como unirme a ella. Veo otra más, e intento hacer una antítesis. Van saliendo cositas, es un gran avance!!
Me acerco a por mi semper fidelis botellín de agua. Mientras colocan los bancos en posición de platea. La profe me nombra. “Ya que estás ahi, empieza tú.” Ale, hoy soy la conejillo de indias,jejej. “Vas a salir al pasillo, cierras la puerta, y te tomas el tiempo que necesites. Luego entras, caminas hasta nosotros, te paras y nos miras uno por uno. Cuando acabes, regresas al pasillo". “El resto - dice dirigiendose a los demás - sólo tendreís que intentar hacérselo más fácil, asi que nada de risas o gestos".
Vale, me voy al pasillo.
Brrrr, que diferencia de temperatura. Y que silencio.
¿Será esto lo que siente el actor detrás del escenario, momentos antes de salir a escena? ¿esa soledad, esa incertidumbre? .
Respiro profundo varias veces mientras agarro con firmeza el picaporte. Abro la puerta, pero permanezco sin cruzar su umbral. Miro a mis compañeros, que están en absoluto silencio, mirándome fijamente. Comienzo a caminar. Me acerco mirándoles un poco a todos. Llego. Me paro. Empiezo a mirar. Uno por uno. Con tiempo. Sin prisas. Voy bien, llevo 4 compañeros y mi cara no ha cambiado un ápice. Mi compañera L., 5ª en la fila del banco, me mira mientras su cara refleja el esfuerzo por mantenerse seria. Me hace mucha gracia su semblante comprimido, r0ja de la tensión, con lágrimas brotando de los ojos. Se me tensa la mandíbula. Ey, ey, empiezo a perder un poco el control. Separo ligeramente los labios y respiro mejor ( la congestión nasal tampoco ayuda mucho ) y la tensión se va. Paso a más compañeros. Cuando termino vuelvo a mirarles otra vez, pero sólo a los que más dificil me ha resultado. Me va el rollo fuerte, si. Pero que demonios, ya que veo que puede dominarse, intento forzar otro poco más. Después de la última miradita, me giro y camino hacia la puerta. No la cerraré sin otro giro y una última mirada en grupo . Suena el plum de la puerta al cerrarse, y juraría que también oigo mi palpitar. Pero un “muuuuuy bien, pero que muy bien!” se oye levemente tras la madera. Abro la puerta y me felicitan. Me rio comentando los momentos de tension, me rio comentando lo roja y a punto de explotar que estaba L. El resto de compañeros va pasando la prueba. No se demoran tanto en la mirada, pero todos aguantan el tipo. Si señor. Hoy hemos recibido una gran lección: la Templanza es una de las bases del actor.
Me cuentan que el otro día - el de mi baja por catarro- practicaron posturas de “equilibrio". Posturas donde aguantas el equilibrio (pierna arriba y brazos abiertos en plan Postura de la Grulla de Karate Kid, haciendo el pino,etc… lo que fue saliéndole a cada uno). Hoy seleccionamos 5 posturas -a mi me dejan que sea solo 4, que bien; eso si, me dejan solo 5 minutos para inventarme esas 4, jejeje - y después, con música de fondo, se van ejecutando. Semblante serio, templanza, si sale algo mal se improvisa. En el teatro, si algo no va como planeado, hay que conseguir que parezca planeado. Ejecutamos, y no sale mal del todo. Por hoy, ha sido todo.
No