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Reflexiones del Salón del Cómic de Barcelona 2008
Un año más se ha celebrado el Salón del Cómic de Barcelona con todo lo que eso conlleva: novedades, autores, exposiciones y poco dinero en el bolsillo para todo lo que allí se puede encontrar. Comentemos algunas cosillas.

La organización del Salón tiene muchas cosas que mejorar. Por un lado la disposición de los diferentes espacios fue un tanto errónea, al mezclar las exposiciones con las tiendas y los fanzines. En ediciones anteriores se separaba con lógica: la parte comercial, exposiciones y el espacio para los fanzines, pudiendo disfrutar tranquilamente de cada uno de ellos sin problemas. Muchos de los que ofrecían sus ejemplares estaban tapados por parte de una exposición siendo un lugar de difícil acceso que complicaba, la de por sí ya compleja, venta de sus números (caso de Rantifuso por ejemplo).

Las salas de conferencias fueron un aspecto muy del Expocomic. Salvo la situada en el lateral del pabellón, se incluyó una en medio del recinto sin ventilación y que el ruido del pabellón impedía escuchar con calma a los invitados. Si la sala se masificaba (caso del encuentro con Harryhausen) era insoportable permanecer sin sufrir una lipotimia. Una pena.

Las exposiciones, en general, resultaron bastante variadas e interesantes: dedicadas a los 50 años de Mortadelo, el “Laberinto del Fauno”, Massagran, las ilustraciones de Tim Sale para “Heroes” o aquella que ya se desarrolló en la librería Pantha Rei de Madrid dedicada al excelente Luis Scafati. Un tanto decepcionante fue la dedicada a las viñetas censuradas. Publicitada en todos los medios fue la más pobre con diferencia, ni un solo original, paneles con reproducciones que podemos encontrar a poco que consultemos algún estudio sobre cómics y generalidades que no aportan nada a la mayoría de los asistentes al Salón, incomparable con la dedicada a la Guerra Civil con Antonio Martín como comisario realizada hace dos años.

Respecto a las editoriales comentar que estuvieron todas, ninguna faltó a la cita, las hubo de todos los tamaños y presupuestos: desde el autoservicio de planeta, el enorme de Ediciones B o Norma Editorial, pequeñas editoriales que buscaban vender sus apuestas (Rosell Comics, L.P, Medea, etc..) hasta el absurdo de Glenat, que ocupaban muchos metros cuadrados para no vender cómics y dedicarlo sólo a las firmas. Quizás el más inteligente fue Panini: un stand para firmas y sus novedades repartidas por el resto de puestos diferenciados con el distintivo “Punto de venta Panini”. El resto de stands un poco de lo de siempre, muchos intentando hacer su agosto con los asistentes con precios vergonzosos ya sea en cómics como en merchandising en general y pocas ofertas que aprovechar, entre ellas las que ofrece “Mundo Fantasía” de Madrid que suele mantener las mismas oportunidades que en tienda.

Lo mejor de la edición del Salón de este año ha sido, sin duda, los autores. Pocos años podrán juntarse autores de la talla de Moebius, Manara, Tim Sale, Ibañez, Terry Moore o Ray Harryhausen por citar algunos. Todos estuvieron firmando sus obras y dando un brillo muy importante al Salón.

En conjunto, un Salón del Cómic con muchas luces y sombras que esperamos se solucionen en próximas ediciones pero que sigue siendo uno de los mejores del país, quizás junto con el de A Coruña.

Salón del Cómic de Barcelona 2008 Salón del Cómic de Barcelona 2008

 
Comentario:
Creo que te faltó comentar que el mejor stand o al menos el más organizado a pesar de la masificación fue el de Planeta.

Por no hablar que era uno de lso pocos que gracias a que se podía pagar con tarjeta no hacía colas ni empujones.
No