Cuando duermo y sueño,
sueño que me cuelo en tu sueño,
que me acerco despacio para no despertarte,
que te miro, que te abrazo, que te beso,
que te acaricio,
que me sonrió, que me emociono,
que me meto entre tus sabanas, que siento tu calor,
el aroma de tu piel, de tu pelo, tu deseo,
que poco a poco te despiertas,
que me miras, que me abrazas,
que me besas, que me acaricias........
que te sonríes, que te emocionas,
que sientes mi calor,
el aroma de mi piel, de mi pelo,
mi deseo.
Cuando duermo y sueño,
sueño que te cuelas en mi sueño,
que te acercas despacio para no despertarme,
que me miras, que me abrazas, que me besas,
que me acaricias,
que te sonríes, que te emocionas,
que te metes entre mis sabanas, que sientes mi calor,
el aroma de mi piel, de mi pelo, mi deseo,
que poco a poco me despierto,
que te miro, que te abrazo,
que te beso, que te acaricio........
que me sonrió, que me emociono,
que siento tu calor,
el aroma de tu piel, de tu pelo,
tu deseo.
Cuando duermo y sueño,.....
De Mi para Ti
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“No me conoces absolutamente de nada y yo a ti tan sólo por la carta que encontré en una chaqueta de mi marido. Me llamo Ana y soy la esposa de tu adorado caballero. No vengo a pedirte que le dejes porque sé que ya lo has hecho, ya que éste era el motivo de tu carta. No pretendo insultarte o despreciarte, ni tampoco obtener ninguna explicación. Mi marido no tiene noticias de mi hallazgo y menos del envío de esta carta. El motivo que me empuja a escribirte es el de explicarte algunas cosas y pedirte algo que te parecerá extraño y atípico cuando menos, pero es mi realidad y la quiero seguir manteniendo.
Súbitamente desde hace un año mi marido cambió, dejó de ser una persona siempre cansada, de monótona vida, de holganza y quietud extrema; aquel tedio que le iba consumiendo los días y hasta la expresión de su cara, desapareció de su rostro. De pronto, sin motivo aparente, recobró aquellas ganas de vida de antaño, la ilusión, el ímpetu y la imaginación salieron de su letargo dando paso al hombre del que yo me había enamorado tiempo atrás. Su cuerpo nunca antes me dio tanto abrigo, tanta atención. Repentinamente, observé que me miraba desde la distancia con cariño. Me llamaba varias veces al día para preguntarme qué hacía, donde iba o simplemente para decirme que me quería. Aparecía con flores o perfume sin más. Tan pronto hacía la cena como me llevaba a bailar. Yo, en otro tiempo había intentado sacarle de aquella modorra continua, unas veces con paciencia y amor, otras con regañinas o discusiones, logrando tan sólo ir al cine o a tomar un café sin charla. A pesar de todas sus faltas, del vacío y la impotencia que me producía, en ningún momento dejé de amarle, ni siquiera en un día como hoy en el que escribo a su amante.
Desde hace unos meses ha vuelto a apagarse, a quebrarse su alegría, sus labios parecen una estructura metálica en la que los besos me saben a hormigón. Ya no me abriga, sus brazos son astillas. No me mira, sus ojos son pared. No acertaba a entender el porqué de todo y de nada hasta que encontré tú carta. Cómo explicar que locamente me reenamoré, que necesito la pericia de sus manos, la picardía de sus ojos, la nube de su boca…Le quiero, todo me da igual, y quiero pedirte que si tú lo amas vuelvas con él. Yo simularé no saber nada y seré nuevamente feliz.”
Mónica
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...Te miro dulcemente a los ojos, poso mis manos en tu cara,
me recreo recorriendo tu rostro con el revés y la palma, suavemente,
los dedos dibujan el contorno de tus ojos, tu nariz, tu boca,
me recreo en esta última, mis ojos sigue mirando los tuyos,
hago que la punta de mis dedos perfilen tus labios mientras acerco los míos,
te beso tímidamente, me retiro diez centímetros, despacio,
pero mis dedos siguen jugando con tus labios
y mis ojos intentan adivinar la expresión de tu cara,
empieza a temblarme un poco la mano,
sostengo tu labio inferior entre mis dedos y lo rozo con la lengua,
posteriormente lo atrapo con mis labios y lo presiono sin fuerza,
alterno leves mordisquitos con movimiento de lengua en ese labio,
en esos momentos mis ojos se cierran sin darme cuenta, vuelvo a retirarme,
esta vez, solo mi mirada recorre tu cara,
poso mi mano sobre tu barbilla con la palma hacia arriba
y presiono con los dedos tus mejillas, como estrujando, juntando tus labios,
mi boca se aproxima a la tuya, mis labios succionan, chupan, lamen y mordisquean los tuyos,
primero el superior, luego el inferior, alternando de uno a otro,
me detengo un poco mas en el superior,
momento que tu aprovechas para hacer lo mismo con el mió inferior,
me correspondes, succionas, lames, muerdes,
recorremos nuestros labios mutuamente lamiéndolos, sorbiéndolos con suavidad,
mordisqueándolos hasta notar cómo se inflaman,
para después introducirse nuestras lenguas en el interior de la boca
y recorrerla apasionadamente tocando con la lengua el paladar,
las encías y dibujando el contorno de los dientes,
haciendo una batalla de lenguas sin vencedor, succionando nuestras lenguas, mordisqueándolas,
el beso no debe ser sonoro, su sonido ligero y prolongado,
se eleva entre la lengua y el borde húmedo del paladar,
producido por el movimiento de la lengua en tu boca
y el desplazamiento de saliva provocado por la succión.(PAUSA)
(se me ha olvidado tu oreja, muy importante)
(PLAY)
Continuare besando tu boca durante unos segundos
y luego seguire con mis besos,
descendiendo por tu cuello..... (Continuara).
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