Altavoces de perros sin cabeza
Qué llevo a Buro Vormkrijgers a diseñar estos “bonitos” altavoces es un misterio: quizá un odio visceral hacia los canes, un trauma infantil, un extraño juego de palabras con “Woofer” (un altavoz) y “Woof!” (la onomatopeya del ladrido de un perro)…
El caso es que aquí tenemos esta muestra de “buen gusto” y “amor a los animales” que podemos comprar si nos sobran 638 Euros.

El caso es que aquí tenemos esta muestra de “buen gusto” y “amor a los animales” que podemos comprar si nos sobran 638 Euros.






